Por Carlos Tórtora.-
El cierre de la interna del PJ bonaerense deja un saldo con olor a empate. La entronización de Axel Kicillof como presidente partidario tiene un efecto importante, por cuanto éste podría volcar el peso de la estructura partidaria a favor de su candidatura presidencial. Entre otras consecuencias, su nuevo status lo jerarquiza ante sus pares, los demás gobernadores justicialistas, que tienen la costumbre de presidir los partidos peronistas locales.
De cara al público no peronista, Kicillof aparece ahora, en cambio, como más peronizado, lo que puede dificultar su crecimiento, aunque no mucho.
En el plano interno del PJ bonaerense, el nuevo acuerdo permite que los 50 intendentes que responden al gobernador afiancen sus aspiraciones a tener la lapicera para la confección de las listas de candidatos del año que viene. Y sobre todo refuerza este aspecto el hecho de que Verónica Magario sea la vicepresidenta primera.
Por último -y no menor-, la carrera presidencial de Kicillof adquiere un volumen más creíble, porque nadie puede aspirar a la Casa Rosada si antes no cuenta con el apoyo de su propio partido.
Un éxito caro
Pero la «generosa» propuesta de Máximo Kirchner para que Kicillof presida el PJ le hizo pagar a éste un precio muy caro. El presidente del congreso partidario, el órgano que tiene la última palabra para las candidaturas, será Máximo. Y además, prácticamente la mitad de los cargos de la conducción los ocuparán miembros de La Cámpora. O sea que la vidriera del PJ la tendrá Kicillof, pero el cristinismo se queda con el 50% del poder interno. Un excelente resultado para los Kirchner, que están regenteando una empresa política en quiebra y en vías de extinción en muchas provincias. Con esta jugada, Cristina Kirchner se asegura que será socia de Kicillof en el 2027, lo que supone para éste un costo político enorme que hasta puede hacerle perder la presidencia. En los números, el porcentaje de votantes que podría apoyar a Kicillof si rompiera con los Kirchner no es menor. Ahora Javier Milei puede descorchar champagne, porque el año que viene la expresidenta y el gobernador seguirán juntos en la foto. Y Milei podrá hacer campaña por su reelección sosteniendo que será la única alternativa para evitar que Cristina vuelva al poder. Una vez más, ella es funcional a los intereses del presidente, funcionando como un ancla que le impide al peronismo renovarse.
A partir de su acuerdo con Máximo, el principal problema de Kicillof será cómo evitar que su sociedad con los Kirchner le impida llegar a la Casa Rosada.
09/02/2026 a las 1:05 AM
Considerando que la presidencia del Partido Justicialista Bonaerense es ahora detentada por el «confeso marxista Axel Kicillof», resultaría muy acertado parafrasear la broma de un famoso humorista: «¿Cuál es la diferencia entre una aparición y un milagro?. Aparición sería verlo a Perón en esa «Interna Bonaerense»… y el milagro es que no los cague a patadas a todos por el arreglo alcanzado».
¡Enfrentarse a Javier Milei y sus secuaces no sería el problema!