Por Carlos Tórtora.-

El gobierno quedó a la defensiva, porque la gravedad de las revelaciones del contrato entre Mauricio Novelli y Javier Milei en el caso $LIBRA dejan a éste en una condición de extrema vulnerabilidad. Es así que ahora cuentan todos los temas que producen irritación en la opinión pública, porque las encuestas muestran un pronunciado aumento del rechazo al gobierno.

Es así que la posibilidad de un nuevo escándalo, en este caso en la política exterior, aparece ahora en el horizonte.

La prestigiosa revista norteamericana Foreign Affairs Latinoamérica acaba de publicar un artículo que afirma que, en vez de pagarle el gobierno argentino a la administración Trump los US$ 1000 millones para integrar el Consejo de la Paz, habría resuelto cederle a la armada de EEUU una base en el puerto de Ushuaia.

Esto explicaría el aterrizaje en Ushuaia el 26 de enero pasado de un Boeing C 40 Cliper proveniente de la base militar Joint Base Andrews en Maryland. La embajada de EEUU salió del paso explicando que se trató de un grupo de legisladores de la Comisión de Energía de la Cámara de Representantes. Pero, a la luz de lo denunciado por Foreign Affairs, no cabría duda de que lo que estaría avanzando es el acuerdo para la instalación de una base naval integrada para el control de la zona antártica y de la presencia china en el Atlántico Sur.

Un debate con riesgos

Como es obvio, la aprobación de la presencia transitoria o permanente de tropas extranjeras en el territorio nacional es una atribución del Congreso.

¿Piensa Milei disponer la instalación de la base obviando la intervención previa del Congreso?

Si el acuerdo con Trump ya está cerrado como indican los indicios, el presidente correría un enorme riesgo si el Congreso lo rechaza, por lo cual no es ilógico pensar que opte por ignorar al Poder Legislativo.

Un problema para Milei serían los tiempos, ya que Washington exigiría que la Casa Rosada oficialice rápido la creación de la base. Para empezar, el presidente ya intervino el puerto de Ushuaia.

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