Por Carlos Tórtora.-
El gobierno y el peronismo se preparan para una batalla legislativa en la que se juegan las elecciones presidenciales del año que viene. El proyecto de ley de reforma electoral que prepara Javier Milei tiene alrededor de una docena de temas para analizar. Pero en realidad hay una sola cuestión donde se juega todo: la eliminación de las PASO.
El 21 de febrero del año pasado el Senado convirtió en ley la suspensión de las PASO, sin que el PJ hiciera un gran esfuerzo para evitarlo. Es que lo que estaba en juego era una elección legislativa y la aplicación de las primarias, en definitiva, no cambiaba demasiado las cosas.
Pero ahora es todo lo contrario. El peronismo esta fuertemente tensionado por la interna entre Axel Kicillof y Cristina y también por la creciente distancia entre ella y la mayor parte de los gobernadores peronistas. Es entonces probable que el único método para evitar un cisma partidario sea una PASO entre Kicillof y sus probables rivales presidenciales, por ejemplo Gerardo Zamora y Sergio Massa.
A suerte y verdad
Si el gobierno consiguiera que el Congreso elimine las PASO, es muy probable que la crisis del justicialismo, en lugar de canalizarse en una interna, derive en una fractura que le garantizaría a Milei la reelección. Es mucho entonces lo que se juegan los dos bandos. Y los números son bastante inciertos porque, tratándose de una ley electoral, requiere mayoría absoluta y el oficialismo no la tiene garantizada en Diputados.
Una vez más la clave estaría en los gobiernos provinciales y en particular en los peronistas dialoguistas. Los intereses de los caudillos provinciales están claros: no quieren que LLA les quite votos presentando candidatos a gobernador propios. Y la Casa Rosada, a su vez, contragolpea presionando para que las provincias no adelanten sus elecciones locales como lo vienen haciendo la mayor parte. Milei necesita que los gobernadores apoyen su reelección y que sólo unos pocos queden del lado del PJ.
La batalla para suprimir las PASO se presenta entonces como más compleja aún que la reforma laboral, sobre todo porque en este caso lo que está en juego es la supervivencia política de la dirigencia kirchnerista.
05/03/2026 a las 12:18 PM
Para cualquier «reforma legislativa» lo que se necesita es «Plata para sobornar voluntades», desde que honorabilidad partidista en La Argentina actual no existe. El problema es que «plata no hay» (Milei ya lo explicó en campañas electorales anteriores). En consecuencia: Aumentará la deuda.
05/03/2026 a las 12:53 PM
Y TODO VUELVE A REPETIRSE :
La asociación de industriales nació en 1887 como un matrimonio por conveniencia entre los pequeños fabricantes del Club Industrial y los grandes grupos del Centro Industrial Argentino. Su padrino político fue Carlos Pellegrini, el “piloto de tormentas” que instaló una verdad incómoda para la élite de la época: una nación que solo exporta pasto y carne es una nación incompleta. Durante esas décadas, la entidad fue una voz aristocrática que buscaba un lugar en la mesa del poder, logrando que el Estado pusiera los primeros ladrillos del proteccionismo para que las fábricas locales no fueran devoradas por la manufactura británica.
Con la llegada de Juan Domingo Perón en 1945, la UIA vivió su primera gran crisis de identidad. Por un lado, el modelo de sustitución de importaciones le dio a las fábricas un mercado interno cautivo y ganancias récord. Por otro lado, la entidad detestaba el empoderamiento sindical y el control estatal. Pasó a la oposición abierta, viendo en el peronismo una amenaza a su jerarquía social. Fue una época donde muchos industriales se beneficiaron del consumo masivo mientras conspiraban políticamente contra el gobierno que les garantizaba la demanda.
Tras el caos de los años 70, la dirigencia industrial vio en el golpe de marzo de 1976 la “solución” al conflicto laboral. Aunque la entidad estaba intervenida, sus cuadros técnicos nutrieron el equipo económico de José Alfredo Martínez de Hoz. El apoyo fue fáctico y silencioso frente a la represión, pero el despertar fue brutal. El plan de apertura indiscriminada y dólar barato destruyó el 25% del aparato fabril. La historia de este periodo cerró con la estatización de la deuda privada en 1982: las grandes empresas sobrevivieron porque el Estado absorbió sus compromisos financieros, mientras miles de PyMEs desaparecían sin dejar rastro.
» …(SIGUE. Y SIN DESPERDICIO EN LA NOTA )
NO APRENDEN MAS..
https://www.perfil.com/noticias/modo-fontevecchia/dia-816-por-que-los-empresarios-aplauden-a-su-verdugo-modof.phtml
05/03/2026 a las 12:56 PM
UIA…. YO TE LO DIJE