Por Carlos Tórtora.-

Ya no es un secreto que Axel Kicillof tiene in mente adelantar las elecciones provinciales del año que viene a mayo o junio. Su objetivo sería ponerse a la cabeza del triunfo peronista y que la ola exitista lo empuje a ganar la presidencial de octubre. Esta posibilidad activó en la última quincena la lucha por la gobernación. Asociado a Máximo Kirchner, Sergio Massa es uno de los protagonistas del nuevo escenario.

El caso es en la cúpula de La Cámpora se empieza a especular con Massa para gobernador. La idea sería plantear que la candidata natural de Kicillof, Verónica Magario, no trascendería fuera del espectro peronista mientras que Massa sí.

Para el gobernador se trata de una propuesta incómoda, porque su relación con el tigrense es tensa y problemática. Kicillof ambicionaría no sólo ser presidente el año que viene sino también conducir el aparato territorial más grande del peronismo bonaerense.

La hipótesis de confrontación

Pero en la permanente pulseada entre los Kirchner y Kicillof, siempre cabe la posibilidad de que éste se niegue a que Massa lo suceda. En ese caso, la amenaza implícita del tigrense sería competir con el gobernador por la candidatura a presidente.

Claro que para que ocurra esto tendría que haber PASO y hasta ahora Milei está ensañado en suprimirlas.

Lo cierto es que el cristinismo empieza a poner sus esperanzas de subsistir políticamente en Massa, que para ellos tiene la ventaja de carecer de una estructura política importante.

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