Por Luis Alejandro Rizzi.-

En las charlas que solía tener con el cura Manuel Moledo, no le gustaba que se le diga “padre”, una vez hablamos sobre una persona que hacía gala de su generosidad y aportes a obras de bien.

Sin poner en duda el destino y la necesidad de esos aportes, cuestionábamos su conducta moral

Las virtudes se ejercen en silencio y soledad, solía decir Moledo, cuando uno mismo las difunde o pregona valores morales, no procedería moralmente.

“No me animo a decir que se incurre en inmoralidad, pero no es moral.”

El presidente Javier Milei, una vez más, en “Argentina week” volvió a hablar de “moral”.

Entre otros conceptos dijo: “Si alguna política justa tuviera una contracara negativa desde el lado de vista electoral, para eso soy un estoico, para bancarme el costo que me tenga que bancar por hacer lo correcto”

Ya se habló del caso “Adorni”, pero este lunes se conocieron elementos de prueba, divulgados por Hugo Alconada Mon y Martin Rodríguez Yebra, en el diario “La Nación” relacionados con el caso “LIBRA”, que por el momento no sabemos si son idóneos para sustentar una condena o absolución, pero son suficientes para ponderar su conducta moral.

En el mejor de los casos, suponiendo “ingenuidad”, mintió de modo deliberado y premeditado, para eludir responsabilidades, desechar la comisión de uno o más delitos o bien para justificar su inadmisible ingenuidad, en una materia que dijo conocer.

No caben, en este caso de Milei, las dudas que tenía el cura Moledo sobre el comportamiento moral de la persona antes referida, la mentira es evidente y su inmoralidad obvia.

Ese nivel de “mentira”, afecta el concepto de “idoneidad” para ejercer la función de presidente de la república, pero la atribución para determinarlo es del Congreso de la Nación.

¿La ejercerá…?

Moralmente corresponde, porque el propio Milei elevó, lo “moral” a categoría política.

La cuestión moral es política, el posible delito es competencia del Poder Judicial.

****

LA PERSPECTIVA. Permite observar desde el análisis o la distancia un panorama integral, podríamos decir una forma o una estructura.

Ronald “Ron” J. Garan Jr, fue durante 178 días tripulante de la “Estación espacial internacional”, según la crónica que publicó “La Nación” y en un párrafo leí que “para el exmiembro de la NASA, los desafíos actuales no son problemas aislados, sino síntomas de una falla estructural en la percepción humana sobre nuestra pertenencia al ecosistema. Garan utiliza una analogía basada en el mito de la caverna de Platón para ilustrar cómo la humanidad cree conocer el panorama completo cuando, en realidad, se limita a observar una representación pequeña y distorsionada.

Esta falta de perspectiva adecuada nos impide, a su juicio, implementar soluciones duraderas a las crisis globales contemporáneas.

No pude evitar recordar el capítulo II del libro de Victor Massuh “La flecha del tiempo”, en el que recuerda otro libro escrito por Hubert Reeves en 1984, “Polvo de estrellas”, en el que el autor reduce “la edad del planeta a la duración de un día, un plazo equivalente a tres millones de años, en ese caso los primeros homínidos habrían aparecido sólo en los últimos dos minutos” y cabe pensar la vida humana, en esa perspectiva, duraría milésimos del tiempo que nos lleva parpadear.

Se me ocurrió compartir las dos visiones en perspectiva, una desde la distancia física o material, la otra desde la especulación científica y filosófica y llegaríamos a una misma conclusión.

“Ron Garan sugiere el uso de una técnica cinematográfica denominada dolly zoom, que consiste en alejarse de la realidad inmediata para obtener una visión panorámica sin perder los detalles locales. Esto permite observar el planeta desde una escala multigeneracional, aunque al mismo tiempo mantiene la empatía y la responsabilidad por el presente. El astronauta concluye que la superación del paradigma del nosotros frente a ellos es el paso necesario para completar nuestro proceso evolutivo”, leía en el diario.

Fritz Kunkel desarrolló la escuela “nosística” en psicología, que parte del concepto de “nosotros” como sustituto del “yo” freudiano, la educación y formación de la persona debe partir desde esa concepción de la vida.

Massuh, en el libro señalado, considera a la “flecha del tiempo” como la existencia vital, transita a diferentes alturas y velocidades, entre lo efímero y lo eterno, lo minúsculo y lo grandioso.

El conflicto, la diferencia, lo bello y lo feo, en fin, todos los opuestos, son relaciones coyunturales, si las pensáramos y actuáramos s en consecuencia, quizás la vida, insignificante en la dimensión de la eternidad, sería algo mejor.

Sería mucho mejor.

Share