Por Carlos Tórtora.-

Diego Santilli ya está dando algunos pasos como precandidato a gobernador de Buenos Aires y seguramente del acuerdo que cierren en horas más Axel Kicillof y Maximo Kirchner por la renovación de autoridades del PJ bonaerense, emergerán un par de precandidatos a gobernador. Uno ya está medio instalado y es Verónica Magario. Este movimiento en Buenos Aires presiona en cierto modo sobre el distrito porteño, donde nadie habla oficialmente de las candidaturas a jefe de gobierno, con la excepción de Horacio Rodríguez Larreta, candidato «natural» al cargo.

En fuentes cercanas a Mauricio Macri se comenta que la única negociación realmente importante que él tiene con Javier Milei consiste en que éste retire del 2027 a Manuel Adorni y Patricia Bullrich de la elección de jefe de gobierno, apoyando la reelección de Jorge Macri.

Si consigue esto, Macri alinearía al PRO con LLA en todo el país. Pero la incógnita es qué hará si Milei mantiene su proyecto actual de que LLA se instale en la calle Uspallata.

A todo esto, días atrás Patricia Bullrich organizó una reunión por la reforma laboral e invitó a Karina Milei. Y ésta se apareció flanqueada por Manuel Adorni, con un mensaje que exhibe al jefe de gabinete como su candidato a jefe de gobierno.

Este por ahora discreto cruce incluyó que operadores de Bullrich estén dejando trascender que el próximo compañero de fórmula de Milei sería Adorni.

Una cuestión de supervivencia

A todo esto, es obvio que Jorge Macri está probando un nuevo marketing electoral mientras se cuida de no chocar con LLA en la legislatura. Pero hacia mitad de año ya el clima será otro y los libertarios no se privarían de agitar a Bullrich y/ o a Adorni.

Para el PRO perder la masa de cargos del gobierno porteño sería el equivalente a una sentencia de muerte y, conociendo el modus operandi de Milei, no se puede suponer que vaya a compartir los cargos con el macrismo.

Una chance de arreglo es que LLA ponga al jefe de gobierno y el PRO al vicejefe. Pero, igual que pasa en el orden nacional con el vicepresidente, el vicejefe carece de poder y de una esfera administrativa importante, limitándose a tocar la campanita en la Legislatura.

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