Por Luis Alejandro Rizzi.-
EL ATAQUE A IRÁN. Comencemos con la verdad, Israel y EEUU el pasado 28 de febrero atacaron sorpresivamente a Irán.
El presidente Donald Trump, para justificar el inicio de la guerra, acusó a Teherán de construir armas nucleares que amenazan a los aliados de Washington y podrían pronto alcanzar territorio estadounidense.
El objetivo inicial de Israel, matar a toda la dirigencia Iraní, lo consiguió, según propias manifestaciones, en un ataque de un minuto con un resultado de 40 muertos, entre ellos, el legendario Ali Jamenei.
El Secretario de Estado, Marco Rubio, dijo el 2 de marzo que Estados Unidos tuvo que “atacar preventivamente”, ya que la administración sabía que iba a producirse “una acción israelí” contra Irán.
Así comenzó la guerra e invasión a Irán.
Esto es una verdad, quizá la única.
A la luz del derecho internacional, para mí un derecho meramente ornamental de las bibliotecas jurídicas, no habría forma de encuadrar este ataque en norma alguna, no sólo de derecho, sino esencialmente moral.
En el portal “BBC NEWS” pudimos leer: “Susan Breau, experta en derecho internacional del Instituto de Estudios Legales Avanzados, un centro de análisis británico, señaló que una defensa legítima requeriría “pruebas irrefutables de un ataque inminente”, y añadió que no ha visto ninguna evidencia de ese tipo. (https://www.bbc.com/mundo/articles/c3099758n0vo)
A su vez, declaró al mismo portal: “Geoffrey Nice, quien entre 1998 y 2006 dirigió la acusación contra el expresidente yugoslavo Slobodan Milošević en el Tribunal Penal Internacional.”
“No se ha presentado ninguna prueba”, dijo Nice. “Existe una buena posibilidad de que el inicio de la guerra no haya sido legal.”
Es cierto que debatir en este momento sobre la legalidad del ataque-invasión a Irán parece ser un tema baladí.
Pero también esa hipocresía legal, mejor dicho, leguleya, envolvió a Europa, sobre si se debe comportar de modo defensivo acompañando a EEUU e Israel, en su aventura sin que ello implique, como declaró Emmanuel Macron, “No estamos en guerra”.
En el New York Times del 7 de marzo, Mark Landler, jefe de la oficina de París de The New York Times, cubriendo Francia, así como las relaciones transatlánticas y el futuro de Europa, sintetizaba el dilema, “Para los líderes europeos, no hay una forma perfecta de equilibrar la diferencia entre apaciguar a Trump y limitar la indignación interna…”
El Congreso de EEUU es la institución que debió “apaciguar” a Trump y Europa se debió plantar ante el delirio del “dueto Netanyahu-Trump”.
Permitir el uso de las bases de EEUU en territorio europeo para facilitar los ataques a Irán significó involucrarse en la guerra, que le era ajena.
Por el contrario, la negativa podría haber significado un freno a la gula guerrera del “dueto”.
Otra oportunidad que perdió Europa para asumir ese liderazgo pendiente que reclama el mundo, por lo menos el mundo Occidental.
Este conflicto puede ser largo, porque el tiempo juega a favor de Irán. Su resistencia comenzará a desgastar al “dueto”, ya que aún no se nota en la economía, por lo menos de EEUU, el costo “Trump”.
En Israel, según varias crónicas, también se notaría cansancio “vital” en la población.
Se puede estar en guerra un tiempo, no todo el tiempo, podríamos decir.
Lo trágico de esta historia es que es posible que ex post Trump y Netanyahu sean procesados y condenados, pero más que justicia, parecerá una burla al concepto de justicia.
El daño es irreparable, aunque luego haya planes “Marshall” para todos (…y todas).
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FRANQUICIAS POLÍTICAS. “Escudo de las Américas” parece ser el nuevo sistema político de naturaleza comercial financiera, que adoptará el trumpismo respecto de América.
Ya lo logró en Argentina y Venezuela; parecería que estaría a punto de instaurarlo en Cuba, según propias declaraciones.
La doctrina Monroe se ha “modernizado”. Hoy sería “America para Trump”, y en esa dirección cabalga el señor en su corcel -el gobierno de los EEUU-, luciendo su brillante armadura de prepotencia y discrecionalidad, que tiene encandilado al joven imberbe Javier Milei.
Dijo Trump en su discurso de presentación: “A algunos [de ustedes] los acabo de conocer, pero la mayoría son amigos, a muchos de los cuales apoyé, y aceptaron ese apoyo y finalmente obtuvieron una gran victoria. No he tenido un mal respaldo todavía”, se congratuló Trump, mirando directamente al líder libertario -Milei-. Vestía corbata celeste y zapatos negros al tono con el traje y chaleco.
Sintetizó a su modo el sistema de “franquicias políticas”. Milei nació para eso, ser franquiciado, y gracias a ello se mantiene en el gobierno.
“Estaba (Milei) feliz. Iba un par de puntos abajo y subió como un cohete, justo en la Argentina. Y el presidente Milei está aquí”, discurseó Trump.
Una apostilla, “Trump trataba de hacer una broma. “Marco tiene una ventaja sobre mí, el lenguaje”, declaraba. “Porque yo no voy a aprender su maldito lenguaje. No tengo tiempo”, agregaba, riéndose.
A veces el inconsciente traiciona… y uno dice lo que piensa, en modo “broma”.
09/03/2026 a las 11:54 AM
Las bromas de Trump resultan su pensamiento de «Hegemòn» (jefe político y militar). No son «inconsciente traicionado». La necedades de Javier Milei (presidente de la Nación Argentina) suprema estupidez para sostenerse en un poder político que nunca supo honrar.
09/03/2026 a las 12:58 PM
No demanda esfuerzo alguno imaginar las incontables
horas de placenteras charlas evocativas que disfrutarán
en el ígnoto más allá los finaditos Khameneí y el Mencho
mejicano; ambos eyectados por Yanquilandia hacia
«el viaje sin retorno» del que hablaba el poeta Machado.
En las extensas tertulias vespertinas donde retrotraerán
las glorias de otrora, los dos insulsos «amos y señores»
compartirán las cuitas de su infortunio mientras pinchan
fotos del señor Trump.
En algún eventual encuentro, en medio de ese ámbito de
evanescencia, quizá se topen con el señor Federico, quien
desplegando su bandoneón apoyando al Julio Sosa, les
recordarán el laconismo del Tango :
«YA NO HABEMO MA’ GUAPO . . . LEOPOLDOOOO !!!».