Por Luis Alejandro Rizzi.-
MESSI y LEON XIV. La despedida del señor Lionel Messi de la selección nacional tuvo una adhesión sorprendente, no sólo de la gente que pagó para ver su último partido sino de todo el resto que lo acompañó desde la televisión y otros muchos que lo hicieron silenciosamente desde el respeto. Todos tuvieron algo en común, la admiración.
La sociedad encontró en Messi cualidades básicas de la convivencia, buena fe, amistad y la calidad resumida en la sencillez de sus palabras y su pedido de perdón por no haber logrado más.
Es difícil pensar lo que pudo haber sentido el tal Javier Milei, ante la imagen de una buena persona que supo practicar “el arte del encuentro”, recurriendo a algo tan simple como una pelota de fútbol. No buscó un lugar en la historia donde ubicarse ni lo pensó, no sólo eso, le reservó el lugar estelar a Diego Maradona.
La despedida de Messi empezó a mostrar el hartazgo que generan los Milei y los “Toto de la vida”, artífices de la desmesura y del culto a la sofística, esa enfermedad del espíritu que consiste en mentir con las medias verdades refugiándose en la cultura del epíteto como único fundamento de su actuación.
La despedida de Messi contrastó con la soledad del gobierno, cuyo único recurso para logar compañía es el triste mendrugo de un viaje a París, que tuvo el sabor de un soborno y el placer de una dádiva.
Gobernadores y jueces conforman esa “claque” remunerada con la “patética miserabilidad” de un viaje gratis a París, pagado por los “plomeros y carpinteros”, esta vez argentinos, como dijo Paul O’Neill, secretario del Tesoro de George W Bush.
Pero el gobierno sabe que el marco mayor serán las multitudes que acompañarán a León XIV en su visita pastoral a la Argentina el próximo 9 de noviembre.
Esa visita no podrá ser “controlada o guionada” por el gobierno, y su simbolismo está en sus visitas al Cottolengo de Don Orione de Claypole y a una cárcel, expresiones de dos extremos del ser humano que requieren del máximo poder empático posible y la comprensión de la debilidad humana, lo que permite fortalecer el valor de la justicia humana, que esencialmente consiste en respetar la vulnerabilidad de la existencia, a la que todos sin excepción estamos expuestos.
Messi desde el fútbol y León XIV desde la prédica pastoral, expresaron y expresarán en su discurso el valor del amor como medio para cultivar la amistad social y el perjuicio que causa el odio como principio para pensar, decidir y guiar la acción
Otro “tal” Felipe Núñez, director del BICE, declaró: “como católico (sic) estoy cansado de este tipo. Menos política y más predicar la palabra de Dios, Cuerva”.
Este “tal” Núñez, cordero con piel de lobo, la vestimenta del obsecuente regalado, confunde la moral con las moralinas e ignora que la palabra de Dios distingue el bien del mal, la paja del trigo y la intención de la acción.
Sería bueno que leyera un resumen de “Rerum Novarum”, sólo para comenza…
Cuando León XIV se despida de Argentina, veremos a un gobierno yermo y estéril rodeado de cactus y abrojos.
Es lo que sembró para que la “economía” macro, micro, o como se llame, aborde la justicia social.
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