Por Carlos Tórtora.-

La gestión de Javier Milei ya lleva tres semanas semiparalizada al compás del rebrote del caso $LIBRA y del escándalo Adorni, a lo que se le suma una pronunciada caída en las encuestas. Los datos de la realidad indican que el gobierno sigue sin activar el funcionamiento del Congreso para conseguir las 80 leyes que el presidente anunció para este año. La explicación de esto sólo puede ser una: en el actual clima de desconfianza y malestar se estarían diluyendo al menos parcialmente las garantías de que se mantenga en Diputados una mayoría cómoda ni que en el Senado el crecimiento de los aliados de LLA siga siendo el de las sesiones extraordinarias. La preocupación oficial salta a la vista, porque ahora Karina Milei maniobra aceleradamente para imponer a Sebastián Pareja como presidente respectivamente de la Comisión Bicameral de Inteligencia y a Lilia Lemoine de la Comisión de Juicio Político. El temor de que el caso $LIBRA dispare un pedido de juicio político con muchas firmas es entonces evidente.

Por otra parte, los casos $LIBRA y Adorni golpean aún más a Karina Milei. El jefe de Gabinete es su mano derecha y su aspirante a la jefatura de gobierno porteña. En la lógica política normal, Karina debería estar debilitándose a toda velocidad. Pero la lógica libertaria funciona al revés: ante cada escándalo se produce una nueva acumulación de poder en Karina.

La contraofensiva

Así es que en Olivos se estaría tejiendo un contragolpe para que la gestión política se concentre aún más en los incondicionales. Martín Menem podría reemplazar a Adorni y Sebastián Pareja quedarse con la presidencia de la cámara baja.

El ascenso de Pareja apuntaría a posicionarlo para que se lo empiece a visibilizar como futuro candidato a gobernador de Buenos Aires.

Como es obvio, este esquema sería el que sustenta Karina ante un Milei que sigue sin interesarse demasiado por los armados políticos. Hay que recordar que Martín Menem está salpicado por varias denuncias de corrupción y Pareja le empata o le gana con sus denuncias sobre el PAMI en Buenos Aires.

La solución buscada pasa entonces por polarizar más las cosas y cortarle las alas a los que, dentro del propio oficialismo, están propiciando cambios en el rumbo. Esto es, Santiago Caputo y Patricia Bullrich.

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