Por Paul Battistón.-

Nuevamente Trump se ha obligado a obtener un resultado concreto. Al igual que ante Venezuela, el despliegue monumental frente a Irán le impide un retorno sin resultados satisfactorios. Su imagen quedaría desgastada y la fortaleza de la primera potencia mellada si así fuera. ¿Qué sería satisfactorio? Tratándose de Trump, no hay una respuesta exacta para esta pregunta en cuanto a hechos concretos. Podríamos resumir que lo satisfactorio para Trump sólo sería el éxito, aunque como vimos ese éxito puede diferir mucho de lo que hubiera sido un éxito hace tan sólo un año atrás cuando Trump recibía esa partida de juego casi perdida con varios jaques en camino donde los éxitos estaban condicionados y medidos por sus enemigos y el respaldo de la corrección política anidada en los organismos internacionales. Ya no existe esa partida de juego Trump pateó el tablero el mismo día en que comenzó con su guerra de aranceles, con el retiro de financiamiento a toda extensión wokizada de la ONU, con su “No invasión” a Venezuela.

Las discrepancias de criterio que su ex secretario de seguridad John Bolton tiene de las actuales medidas de Trump dan una idea de la exacta medida del cambio que Trump ha impuesto como nuevo orden. Según la experiencia de Bolton, Trump está tomando todos los caminos desacertados y seguro esto sería así si estuviéramos aún en la primera presidencia de Trump donde la ONU era una sigla aún importante, Venezuela una supuesta democracia, Irán una teocracia intocable y Europa esos aliados a los que se les perdona todos su infantiles errores y se les financia los conflictos para resolverlos.

El miedo no es tonto y ha provocado una rápida disposición de Irán para negociar. ¿Qué puede ofrecer Irán en una negociación que satisfaga la necesidad de éxito de Trump?

¿Detener el desarrollo nuclear y de armas de largo alcance? Es algo que Irán siempre vuelve a incumplir y EEUU o su aliado Israel ya saben cómo detenerlo.

¿Garantizar la circulación por el estrecho de Ormuz? Es muy poco como oferta si el petróleo venezolano entra plenamente en juego.

El gran despliegue de EEUU lo pone en esa vía de no retroceso donde el único éxito factible sería la desaparición de la Teocracia intocable, en el nuevo orden iniciado por Trump simplemente una Dictadura asesina incapaz de ocultarse con las 40.000 muertes provocadas en la represión a las protestas recientes. El gobierno de los ayatolás se encuentra en su momento de mayor rechazo o sea en el momento indicado para ser redefinidos como tiranía inaceptable.

Una supuesta flota china en camino en apoyo del régimen iraní puede ser un doble éxito para Trump si el régimen se diluye y la flota china se ve obligada a tomar un camino de retorno (sin éxitos). Otro éxito secundario ya logrado es sumar a Europa en su clasificación de grupo terrorista a la guardia revolucionaria iraní, lo cual sencillamente es indicar al régimen iraní como origen del terrorismo islámico, una especie de cruzada de la vergüenza a la que los países europeos son empujados por Trump por haber permitido la ignominiosa invasión de la cuna de la cultura occidental fruto de la permisividad de sus pusilánimes gobiernos adheridos a la ultracorrección política del orden mundial que Trump acaba de mandar al demonio.

México acaba de anunciar que sus envíos de petróleo a Cuba serán reemplazados por alimentos (ayuda humanitaria). Las retracciones nunca habían sido tan veloces. La caída de la dictadura cubana (revolución era en el antiguo orden) puede llegar a ser una noticia adicional para distraer un poco la mirada de la cuestión iraní. Y la desaparición del régimen castrista un complemento en el control del Caribe junto a la repentina revisión por parte de la justicia de Panamá de las concesiones por el uso de su canal.

El objetivo de Trump es mantener a su primera potencia siempre adelante y para ello nada mejor que largar primero (lo hizo lanzando el nuevo orden del que muchos aún no se han percatado o se resisten en la esperanza de que fracase) y por supuesto corriendo más rápido (su velocidad transformadora ha sido abrumadora).

Tanto las ventajas con las que contaba (OTAN) como las desventajas (enemigos en acción directa) son fuente de provechos impredecibles, las acciones de Trump tienen caminos de mano única. Si algo parecido a un fracaso se asoma de las mismas la reformulación o redefinición del mismo lo convertirá en un éxito o le permitirá evaluar un éxito complementario.

Su fracaso en la obtención del premio Nobel de la paz fue una pequeña suma en el cachetazo de devolución a Europa, una oportunidad para crear su ecléctico comité por la paz y un mandato a conseguirla por la fuerza. Una paz a su medida donde sus enemigos no caben aun cuando traigan del viejo orden títulos religiosos o de revoluciones populares.

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