El estallido de los casos de Báez y Cristóbal complicarían la relación entre el gobierno y el PJ

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En una primera lectura, el espectacular resurgimiento del caso Báez con las filmaciones en SGI, sumado a la múltiple evasión tributaria de Cristóbal López, le dan al gobierno tal vez lo que más necesite hoy: la canalización del repudio de la opinión pública hacia el kirchnerismo, lo que sirve para distraer de los padecimientos del ajuste que se hacen sentir progresivamente. Sin embargo, un segundo análisis del problema indica que la puesta en marcha de causas que apuntan directamente sobre la figura de CFK puede ser un arma de doble filo político para el gobierno. Para empezar, hasta ahora el oficialismo viene cosechando muy buenos resultados en el Congreso gracias a las fluidas relaciones con casi todo el arco peronista, incluyendo a disidentes como Diego Bossio o históricos como Miguel Ángel Pichetto.

Pero si la lupa judicial empieza a posarse en Cristina y su entorno, buena parte del peronismo -incluso no cristinista- se vería obligado a solidarizarse con la ex presidente. Las razones de esto son múltiples: para empezar, sobre todo la investigación del imperio de Cristóbal López puede llevar a destapar negociados que implicarían a varios gobernadores peronistas. En segundo lugar, a Macri le conviene que el peronismo siga dividiéndose pero sobre la base de cuestiones internas y de críticas a la ex presidente surgidas de sus propias filas. Otra cosa sería que aparezca la agresión externa de la justicia que “victimice” al cristinismo. Como se vio hasta ahora, no hubo un solo dirigente peronista que condenara los 12 años de saqueo sistematizado llevado adelante por los tres gobiernos K.

Y ni que hablar del efecto sumamente incómodo que tendría para Sergio Massa, principal aliado de la Casa Rosada, que CFK terminara procesada. Su capacidad de criticarla es muy limitada, ya que fue su Jefe de Gabinete de Ministros y tampoco tiene margen para apoyarla, ya que su público es marcadamente anti-k. Es decir que Massa debería pasarse el tiempo eludiendo una definición.

La vuelta del antiperonismo

Este panorama explica en parte que Elisa Carrió sea el motor político que impulsa los casos Báez y López. Ambos conducen a inclinar al PRO hacia el antiperonismo y al peronismo contra el PRO. El principal obstáculo de Carrió desde diciembre fue la amistad política entre Macri y Massa y el diálogo fluido con el peronismo. Si las causas de López, Báez y otros se agilizaran a partir de ahora, el año que viene bien podrían estar maduras para el juicio oral. Es decir, en plena campaña electoral, Cristina sentada en el banquillo de los acusados.

No parece ser el clima ideal para que CAMBIEMOS sume votos peronistas. Aun cuando la división entre el peronismo y el kirchnerismo es honda, no es menos cierto que el primero no deja todavía de sufrir el síndrome de Estocolmo. Es decir que no puede sacarse de encima el haberse sometido al matrimonio Kirchner durante más de una década. Y esto sin formular una sola crítica.

Carlos Tórtora

121 comments for “El estallido de los casos de Báez y Cristóbal complicarían la relación entre el gobierno y el PJ

  1. New Order World ex-Carla Fridman
    22/03/2016 at 11:23 AM

    Organizaciones de inmigrantes africanos, de afrodescendientes y de defensa de los derechos humanos se manifestaron frente a la fiscalía que investiga el asesinato del referente senegalés Massar Ba, para reclamar justicia, en el marco de las actividades por el Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial. “Estamos reclamando que se haga justicia por la muerte de este compatriota que falleció el 8 de marzo en Buenos Aires y aún no sabemos cuál es la causa: queremos que la fiscalía haga todo lo necesario para que salga a la luz todo lo ocurrido”, dijo Ndathie “Moustafá” Sene, presidente de la Asociación de Residentes Senegaleses en Argentina (ARSA), que pide ser querellante en la causa. Como “Massar Ba no cuenta con familia en la Argentina” y Senegal no tiene representación diplomática en el país “la Asociación quiere presentarse como querellante para estar muy cerca de la investigación, aportar todos los datos pero también insistir en que se haga justicia lo más rápido posible”, agregó.

    VAMOS A TERMINAR CON TODA CLASE DE RACISMO Y DISCRIMINACION

    • Javierferrero
      22/03/2016 at 11:26 AM

      Si terminan con los narcos, seguro encuentran a los culpables de esa muerte

      Hablen con Anibaul. Él sabe del tema

    • New Order World ex-Carla Fridman
      22/03/2016 at 11:31 AM

      Comunidad indígena denuncia contaminación por hidroeléctrica en Panguipulli

      http://www.eldesconcierto.cl/…/comunidad-indigena-denuncia…/

      FUERA HUINCAS DEL TERRITORIO MAPUCHE

    • 22/03/2016 at 11:56 AM

      Como me he reído mucho cuando ayer en Tribunales me quisieron “enganchar” con el papelito de Massar Ba, me permito reproducir acá mi notícula de hoy a Javier Ferrero:

      “Estimado don Javier,

      Estoy de acuerdo en que la sociedad humana es injusta. Uno de los autores que estudio enfatiza que estamos en plena prehistoria, y no lo destaca para desalentarnos sino para estimular seguir cambiándola.

      Por eso tal como otros muchos me he embarcado en la demarquía o estococracia y, como trato de ser lo más realista que puedo, entiendo que hay que acercarse gradualmente a ella: ponerla en práctica en círculos reducidos en todo el mundo (como ya se efectúa), y extenderla en profundidad algún nivel más a lo largo de varias generaciones, a medida que vaya haciéndose claro para todos que la democracia por partidos es esta salvaje prehistoria que comentamos.

      La ingenuidad que Napoleón reprochaba a Maquiavelo consiste en esperar que en esta salvaje prehistoria las instituciones funcionen. ¡Claro que hay que robustecerlas, robustecer la república, robustecer lo que trasciende a los errores individuales! Pero es nocivo, a más de ingenuo, suponer que las instituciones por el mero hecho de ser instauradas ya cumplen su función.

      La administración de justicia es un dispositivo magistralmente esbozado por el “senador Martín Fierro”, al pintarla como telaraña que apresa al bicho chico mientras el grande la ruempe.

      Pero aun eso es ingenuo, al no verla como dispositivo para explotar al bichaje sin poder individual; para servir al bichaje que detenta poder a través de otros dispositivos, y para hacer que los miembros del dispositivo judicial compartan dicho poder ajeno.

      Por eso no soporto ver por televisión a los bichos chicos pidiendo justicia… ¡pidiéndosela a los televidentes!

      Sé que les hemos lavado la cabeza educándolos para la esclavitud, y que tardaremos generaciones, aun en democracia sin partidos ni clase política, en educarlos para el ágape.

      Bien sé que es un delito instigar al delito de hacer justicia por mano propia; jamás lo impulsaría. También sé que hay reparaciones inalcanzables: veo lógico, congratulo y felicito a López Jordán por mandar matar al infame traidor Urquiza, pero a nivel republicano no cambió nada y a nivel individual no disuadió a nadie de seguir robando a dos manos cuando, para hacerlo, sólo esperaba su republicano turno de agarrar la manija.

      ¿Por qué los honestos no logran cambiar nada? Porque ejercen su honestidad individualmente, y el dispositivo lavacabezas toma por ejemplos a quienes delinquen. Casi todos lo creen natural e inmodificable; hemos entrado por el aro de la hipocresía.

      ¿Qué sería de la carrera policial sin las noticias de policía? El interés común radica en suprimirlas, pero no hace falta que le señale, don Javier, cuántos se perjudicarían si el bien común prevaleciera y los ejemplos criminales dejaran de difundirse.

      Obviamente el denominado terrorismo internacional no es lo que parece. Tampoco el calentamiento global. Menos el narcotráfico o la producción y venta de armamento. Es factible aniquilarlos en su verdadero origen, pero quienes pueden hacerlo no quieren, y por poderosísimas razones.

      El interés común es suprimir los estupefacientes, el tabaquismo, la obesidad y el alcoholismo, la venta de equipamiento bélico y la producción de estupefacientes, pero aquellos que dirigen los destinos de la república y sus círculos se benefician con tantas vidas destruídas por esos medios.

      ¿Hay solución? Sí, la hay, don Javier. Adhiero al diagnóstico de John Kennneth Galbraith de que la paz es indeseable (“Report from Iron Mountain”) pero agrego, “por ahora”. Hay solución; el asesor de J. F. Kennedy no conocía Internet; ahora hay solución. Por lo menos ayúdenos a hacerla conocer.

      La solución radica en atar firmemente el bien común y las acciones gubernativas.

      Para eso hay que erradicar la democracia por partidos, eliminar la clase política y sus malditas elecciones, gobernar por muestras sociales que no traigan colusión previa entre sus miembros, y educar gradualmente a las generaciones en el bien común y la industria innovadora.

      Por eso defiendo la demarquía, mi buen don Javier. Porque quienes derrocaron a Rosas son los mismos que hace unas horas en Bruselas -y todos los días en África, Turquía, Afganistás o el Sinaí por ahora, fingiéndose “Estado Islámico” o como pretendan autodenominarse- sirven de otro modo los mismos intereses.

      El muy cordial saludo de siempre,”

    • chiche
      22/03/2016 at 12:20 PM

      YO ME PREGUNTO, LO MATARON POR CUESTIONES RACIALES O LO LIQUIDARON POR OTRAS CAUSAS, POR EJEMPLO, TODOS LOS SENEGALESES SON EXPLOTADOS VENDIENDO BARATIJAS Y NO PODEMOS PERDER DE VISTA QUE ESTEN VINCULADOS A LA DROGA.
      NO ME VENGAN CON CUESTIONES RACIONALES, ESOS ES UN BUEN INVENTO.

    • 22/03/2016 at 12:32 PM

      Fridman
      22/03/2016 at 11:23 AM

      Facturas falsas: más evidencias de protección a Báez

      MUCHO NUEVO ORDEN … MUCHO ORDEN …

      PERO SE TE DESORDENARON TODAS LAS FACTURAS MULTINICK CASTROCHAVISTA ATEO JUDIO SIONISTA Y DESTITUYENTE …

      • New Order World ex-Carla Fridman
        22/03/2016 at 1:51 PM

        Netanyahu sobre los atentados en Bruselas:

        “Quiero enviar mis condolencias a las familias de los asesinados en los atentados terroristas hoy en Bruselas. La cadena de ataques desde París a San Bernardino, de Estambul a Costa de Marfil y ahora en Bruselas, y los ataques diarios en Israel – son un ataque continuado a todos nosotros.

        En ninguno de estos casos el terrorismo tiene reivindicaciones que se puedan cumplir. No es como si pudiésemos ofrecerles Bruselas o Estambul o California o incluso Cisjordania. Eso no satisfaría sus reivindicaciones. Porque lo que ellos buscan es nuestra absoluta destrucción y su dominación total. Su petición fundamental es que nosotros sencillamente desaparezcamos. Bueno amigos, eso no va a ocurrir.

        La única manera de derrotar a estos terroristas es estar unirnos y luchar juntos contra ellos. Así es como derrotaremos al terrorismo – con unidad política y con claridad moral. Y creo que eso lo tenemos en abundancia”.

        • 22/03/2016 at 2:29 PM

          che Pepe Lotudo Holdrop

          Se nota que la Fridman sos vos Pepito Koldrop, acordate que al que le decís MULTINICK no le respondés. O te hace falta Fosfovita?
          Holdrop ya lo cagaste al IP no escribe nadie entre vos y Mirror de Lanús y tu “judía” Fridman ésto es un desierto forístico

          Tu voto Pepito (Charola Chávez) Holdrop

          PepeHoldrop
          diciembre 24, 2014 at 6:33 pm
          MUCHOS LA VOTAMOS PARA QUE REVIENTE … Y AHORA LO ESTAMOS DISFRUTANDO …

          ENTRE LAS MECHAS QUE ENCENDIÓ Y LOS ZURDOS GOLPISTAS QUE LA RODEAN NOS VAMOS A DIVERTIR …

          ¿¿QUÉ ES PASAR HAMBRE Y SUFRIR ADVERSIDAD… COMPARADO CON LA SATISFACCIÓN DE VERLA RODAR?? NO SENTÍS LO MISMO?

          Es New World Order (NWO) aprendé inglés Pepe Fridman Holdrop

          Holdrop y esa Ana María que escribe en el sitio bolche aporrea.org es la que apoya tu librito de Charola?

          con google todo se encuentra, pepito KK

          Vayan al link

          http://lablogoteca.20minutos.es/charola-chavez-10560/0/

          Autor:
          Pepe Holdrop
          Categorias
          Actualidad,Humor,Solidario,Viajes
          Fecha de creación:
          16 de mayo de 2009
          Ciudad, país:
          Buenos Aires, Argentina
          Vota:Puntuación:5/5
          Un blog dedicado a analizar la vida y obra de la venezolana María Carolina ‘Carola’ Chávez y el rol que juega en la República Argentina … charol por lo de las muchas capas … que iremos analizando … hasta descubrir quién se oculta detrás de esta mamá que escribe, de géminis, que en 2 años pasó de estar ‘totalmente desinteresada por la política’ a ser un figurón en la maquinaria propagandística de Hugo Chávez quien quiere exportar su Revolución Bolivariana a la República Argentina

          PepeHoldrop
          21/03/2016 at 9:28 AM

          LOS EMPRESARIOS QUE ACOMPAÑAN A OBAMA VIENEN A MIRAR … A OBSERVAR … A DECIDIR …

          SI LO QUE VEN ES IDOLATRÍA AL TERRORISMO 60/70 … NO VAN A DESEMBARCAR CAPITALES …

          EL 24 DE MARZO CONMEMORAMOS EL “DIA DEL VETERANO DE GUERRA EN LA LUCHA CONTRA EL TERRORISMO SUBVERSIVO …”

          NO ESCONDAN LA KORRUPCIÓN …

          NO ESCONDAN NI PROTEJAN A LOS KORRUPTOS …

          Votaste a los KK para que los corruptos sigan robando
          Para que sigan cobrando indemnizaciones a pedido de la No abuela e inventora de nietos Carlotto.

          esta boleta metiste en la urna, cortate la mano pelotudo

          http://pagina95.com/wp-content/uploads/2011/07/boleta-electoral-fpv.jpg

    • Hugo
      22/03/2016 at 3:07 PM

      SI JUDIA HAY QUE TERMINAR CON israhell PARA TERMINAR CON TODA CLASE DE MASACRES, RACISMO Y DISCRIMINACION DE LA MALDITA JUDERIA SIONISTA. LA HUMANIDAD TIENE QUE TERMINAR CON EL ENEMIGO YA.

      • Juanjo
        22/03/2016 at 11:52 PM

        Isis se adjudicó el atentado en Bruselas con docenas de muertos y cientos de heridos. Isis es el mossad judío, o sea los judíos matando otra vez, igual que en la amia, igual que el 9/11, igual que en Japón, igual que en Palestina, igual que en Líbano, igual que en Siria, igual que en Libia, igual que en Yemen, igual que en las 2 guerras mundiales igual que el bolcheviquismo judío en Rusia que mató a 100 millones de rusos y ucranianos, igual que en todas las masacres. Siempre el maldito enemigo judío.

  2. Javierferrero
    22/03/2016 at 11:24 AM

    La estrategia parece ser un trabajo de zapa. Lentamente van cayendo los cercanos a la Loca.
    La reaparición de Lanata tuvo por objeto cavar la fosa de Baez y Cristobal Lopez y comenzar a serrucharle el piso a Gils Carbó ( a la que varias veces mencionó como participe necesaria)
    El kirchnerismo decidió soltarle la mano a Baez y varios ultras lo atacaron con vehemencia (lo cual no es una casualidad sino una orden de la Loca)

    • 22/03/2016 at 11:59 AM

      Adhiero a crearle cuatro o diez subprocuradores a Gils Carbó para socavarle su empleo de sombrilla KK.

      • Alberto Garompa
        22/03/2016 at 1:15 PM

        Aquí le voy dejando otra partecita del libro para que lo corrija don Lualdi.
        Estoy entusiasmado, me voy a anotar en la nocturna así termino el primario y consigo un título como el de Scioli y me anoto para gobernador de Lomas de Zamora.

        —¡Cómo! —exclamó el viajero de cabellos negros—. ¿No había nadie que pagase por
        usted?
        —No. El señor Pavlichev, que era quien atendía a mis gastos en Suiza, murió hace dos
        años. Escribí entonces a la generala Epanchina, una lejana parienta mía, pero no recibí
        contestación. Y entonces he vuelto a Rusia.
        —¿Dónde va usted a instalarse?
        —¿Quiere decir que dónde cuento hospedarme? Aún no lo sé; según como se me pongan
        las cosas. En cualquier sitio…
        —¿De modo que aún no sabe dónde?
        Y el hombre del cabello negro comenzó a reír, secundado por el tercero de los
        interlocutores.
        —Me temo —agregó el primero— que todo su equipaje está contenido en este pañuelo…
        —Yo lo aseguraría —manifestó el otro, con aspecto de extrema satisfacción—. Estoy
        cierto de que todo el equipaje de este señor es ése, ¿verdad? Pero la pobreza no es vicio,
        desde luego.
        La suposición de aquellos dos caballeros resultó ajustada a la realidad, como el joven rubio
        no titubeó en confesarlo.
        —Su equipaje, sin embargo, no deja de tener cierta importancia —prosiguió el empleado,
        después de que él y el joven de la cabellera negra hubieron reído con toda su alma, siendo de
        notar que aquel que era objeto de su hilaridad había terminado también por reír viéndoles reír
        a ellos, con lo que hizo subir de punto sus carcajadas—; pues, aunque pueda darse por hecho
        que en él brillan por su ausencia las monedas de oro francés, holandés o alemán, el hecho de
        que tenga usted una parienta como la Epanchina modifica en mucho la trascendencia de su
        equipaje. Esto, claro, en el caso de que la Epanchina sea efectivamente parienta suya y no se
        trate de una distracción…, lo que no tiene nada de particular en un hombre, cuando es muy
        imaginativo…
        —Ha adivinado usted —contestó el joven—. Realmente, casi me he equivocado, porque
        sólo quise decir que la generala es medio parienta mía, hasta el extremo de que su silencio no
        me ha sorprendido. Lo esperaba.
        —Ha gastado usted inútilmente en sellos de correo. ¡Hum! Usted, al menos, es ingenuo y
        sincero, lo cual merece alabanzas. ¡Hum! Yo conozco al general Epanchin… como todos le
        conocen. Al difunto señor Pavlichev, el que pagaba sus gastos en Suiza, también le conocía, si
        es que se refiere a Nicolás Andrevich Pavlichev, porque hay dos primos hermanos del mismo
        apellido. El otro habita en Crimea. El difunto Nicolás Andrevich era hombre muy respetado, con
        muy buenas relaciones y propietario, en sus tiempos, de cuatro mil almas…1.
        —Sí; se trataba de Nicolás Andrevich Pavlichiev —contestó el joven, mirando con
        atención a aquel desconocido que tan bien informado estaba de todas las cosas.
        Esta clase de caballeros que lo saben todo suelen encontrarse con bastante frecuencia
        en cierta capa social. No hay nada que ignoren: toda su curiosidad espiritual, todas sus
        facultades de investigación se dirigen sin cesar en igual sentido, sin duda por carencia de ideas
        e intereses vitales más importantes, como diría un pensador moderno. Añadamos que esa
        omnisciencia que poseen está circunscrita a un campo harto restringido: les consta en qué
        departamento sirve Fulano, qué amistades tiene, qué fortuna posee, de dónde ha sido
        gobernador, con quién está casado, qué dote le aportó su mujer, quiénes son sus primos en
        primero y segundo grado, y otras cosas por el estilo. Por regla general, estos caballeros que lo
        saben todo llevan los codos rotos y ganan diecisiete rublos al mes. Las personas de quienes
        conocen tantos detalles se quedarían muy confusas si lograran saber cómo y por qué estos
        señores omniscientes están tan bien informados de sus existencias. Sin duda los interesados
        encuentran algún consuelo positivo en poseer semejantes conocimientos, que consideran una
        completa ciencia de la que derivan una alta estima de sí mismos y una elevada satisfacción
        espiritual. Y es, en efecto, una ciencia subyugadora. Yo he conocido literatos, intelectuales,
        poetas y políticos, que parecían hallar en semejante disciplina científica su mayor deleite y su
        meta final habiendo hecho, además, su carrera gracias a ella.
        Durante aquella parte de la conversación, el joven de negros cabellos miraba
        distraídamente por la ventanilla, bostezando y aguardando con impaciencia el fin del viaje.
        Parecía preocupado, muy preocupado, casi inquieto. Su actitud resultaba extraña: a veces
        miraba sin ver, escuchaba sin oír, reía sin saber él mismo el motivo.
        —Permítame: ¿a quién tengo el honor de…? —preguntó de improviso el señor de los
        granos al propietario del paquetito del pañuelo de seda.
        —Al príncipe León Nicolaievich Michkin —contestó el interpelado inmediatamente sin la
        menor vacilación.
        —¿El príncipe León Nicolaievich Michkin? No le conozco. Jamás lo he oído mencionar —
        dijo el empleado, reflexionando—. No me refiero al nombre, que es histórico y se puede
        encontrar en la historia de Karamzin, sino a la persona, ya que ahora no se encuentran en
        ningún sitio príncipes Michkin y no se oye jamás hablar de ellos.
        —No lo dudo —replicó el joven—. En este momento no existe más príncipe Michkin que
        yo, que creo ser el último de la familia. En cuanto a mis antepasados, hace ya varias
        generaciones que vivían como simples propietarios rurales. Mi padre fue subteniente del
        ejército. La generala Epanchina pertenece, aunque no sé bien en virtud de qué parentesco, a la
        familia de los Michkin, y es también, como mujer, la última de su raza…
        —¡Ja, ja, ja! —rió el empleado—. ¡Mujer, y la última de su raza!2 ¡Qué chiste tan bien
        buscado!
        El señor de los cabellos negros sonrió igualmente. Michkin quedó muy sorprendido al ver
        que le atribuían un chiste, bastante malo además.
        —Lo he dicho sin darme cuenta —aseguró al fin, repuesto de su sorpresa.
        —¡Por supuesto, por supuesto! —repuso jovialmente el empleado.
        —Y en Suiza, príncipe —preguntó de pronto el otro viajero—, ¿estudiaba usted, tenía
        algún profesor?
        —Sí; lo tenía…
        —Yo, en cambio, no he aprendido nada nunca.
        —Tampoco yo —dijo el príncipe, como excusándose— he aprendido nada apenas. Mi
        mala salud no me ha permitido seguir estudios sistemáticos.
        —¿No ha oído usted hablar de los Rogochin? —interrogó con viveza el joven de los
        cabellos negros.
        —No; no conozco a casi nadie en Rusia. ¿Se llama usted Rogochin?
        —Sí; Parfen Semenovich Rogochin.
        —¿Parfen Semenovich? ¿No será usted uno de esos Rogochin que…? —preguntó el
        empleado con súbita gravedad.
        —Sí; uno de esos —interrumpió impacientemente el joven moreno quien, desde el
        principio, no se había dirigido al hombre granujiento ni una sola vez, limitándose a hablar
        únicamente con Michkin.
        El empleado, estupefacto, abrió mucho los ojos y todo su semblante adquirió una
        expresión de respeto servil, casi temeroso.
        —¡Cómo! —prosiguió—. ¿Es posible que sea usted hijo de Semen Parfenovich Rogochin,
        burgués notable por derecho de herencia y que murió hace un mes dejando un capital de dos
        millones y medio de rublos?
        —¿Y cómo puedes tú saber que ha dejado dos millones y medio? —preguntó rudamente
        el hombre moreno sin dignarse mirar al empleado. Luego añadió, haciendo un guiño a Michkin
        para referirse al otro—: Mírele: apenas se ha enterado de quién soy, ya empieza a hacerme la
        rosca. Pero ha dicho la verdad. Mi padre ha muerto y yo, después de pasar un mes en Pskov,
        vuelvo a casa como un pordiosero. Ni mi madre ni el bribón de mi hermano me han avisado ni
        me han enviado dinero. ¡Como si fuera un perro! Durante todo el mes he estado enfermo de
        fiebres en Pskov y…
        —¡Pero ahora va usted a recibir un rico milloncejo, si no más! ¡Oh, Dios mío! —exclamó el
        señor granujiento alzando las manos al cielo.
        —Dígame, príncipe —exclamó Rogochin, irritado, señalando al funcionario con un
        movimiento de cabeza—, ¿qué podrá importarle eso? Porque no voy a darte ni un kopec
        aunque bailes de coronilla delante de mí. ¿Oyes?
        —Lo haré, lo haré.
        —¿Qué le parece? Bien: pues no te daré ni un kopec aunque bailes de coronilla delante
        de mí una semana seguida.
        —No me des nada. ¿Por qué habías de dármelo? Pero bailará de coronilla ante ti. Dejaré
        plantados a mi mujer y a mis hijos e iré a bailar de cabeza ante ti. Necesito rendirte homenaje.
        ¡Lo necesito!
        —¡Puaf! —exclamó Rogochin, escupiendo. Y se dirigió al príncipe—: Yo no tenía más
        equipaje que el que usted lleva cuando, hace cinco semanas, huí de la casa paterna y me fui a
        la de mi tía, en Pskov. Allí caí enfermo. Y entre tanto murió mi padre de un ataque de
        apoplejía. Gloria eterna a su memoria, sí; pero la verdad es que faltó poco para que me matase
        a golpes. ¿Lo creería usted, príncipe? Pues es verdad: si yo no hubiese huido, me habría
        matado.
        —¿Qué hizo usted para irritarle tanto? —preguntó el príncipe, que miraba con curiosidad
        a aquel millonario de tan modesta apariencia bajo su piel de cordero.
        Aparte el millón que iba a heredar, había en el joven moreno algo que intrigaba e
        interesaba a Michkin. Y en cuanto a Rogochin, fuese por lo que fuera, se complacía en hablar
        con el príncipe, quizás más que en virtud de una ingenua necesidad de expansionarse, por
        hallar un derivativo a su agitación. Dijérase que la fiebre le atormentaba aún. En cuanto al
        empleado, pendiente de la boca de Rogochin, recogía cada una de sus palabras como si
        esperase hallar entre ellas un diamante.
        —Mi padre estaba, desde luego, enojado conmigo, y acaso con razón —respondió
        Rogochin—; pero quien más le predisponía contra mí era mi hermano. No quiero decir nada de
        mi madre: es una mujer de edad, lee el Santoral, pasa su tiempo en hablar con viejas y no ve
        más que por los ojos de mi hermano Semka.3 Pero, ¿no es cierto que éste debió avisarme con
        oportunidad? ¡Bien sé por qué no lo hizo! Cierto que yo estaba entonces sin conocimiento…
        Cierto también que me expidieron un telegrama… Pero desgraciadamente lo recibió mi tía,
        viuda desde hace treinta años y que no trata, de la mañana a la noche, sino con hombres de
        Dios4 y gente por el estilo… No es monja, pero peor que si lo fuera. El telegrama la asustó, así
        que lo llevó al puesto de policía, donde aún continúa. Sólo me he informado de lo sucedido por
        una carta de Basilio Vasilievich Koniev, quien me lo cuenta todo, incluso que por la noche, mi
        hermano cortó un paño mortuorio de brocado de trencillas de oro, que adornaba el ataúd de mi
        padre, diciendo: «Esto vale su dinero». ¡Si quiero, me basta con eso para enviarle a Siberia,
        porque es un robo sacrílego! ¿Qué opinas tú, espantapájaros? —añadió, dirigiéndose al
        funcionario—. ¿Cómo califica la ley ese acto? ¿De robo sacrílego?
        —Sí: de robo sacrílego —confirmó el empleado.
        —¿Y se envía a Siberia a los culpables de ese crimen?
        —¡A Siberia, sí! ¡A Siberia inmediatamente!
        —En casa me creen enfermo aún —prosiguió Rogochin dirigiéndose al príncipe otra vez
        —. Pero yo he tomado el tren sin decir nada a nadie y, aunque mal de salud todavía, dentro de
        un rato estaré en San Petersburgo. ¡Cuánto se sorprenderá mi hermano Semen Semenovich al
        verme llegar! ¡El que, como bien sé, fue quien indispuso a mi padre contra mí! Aunque, a decir
        verdad, éste ya estaba irritado conmigo por lo de Nastasia Filipovna. En ese caso, desde luego,
        la culpa fue mía.
        —¿Nastasia Filipovna? —preguntó el empleado, con aire servil y, al parecer, reflexionando
        intensamente.
        —¡Si no la conoces! —exclamó Rogochin, con impaciencia.
        —¡Si! ¡La conozco! —exclamó, con aire triunfante, el señor granujiento.
        —¡Claro! ¡Hay tantas Nastasias Filipovnas en el mundo! Eres un solemne animal,
        permíteme que te lo diga. ¡Ya sabía yo que este bestia acabaría queriendo pegarse a mí! —
        añadió Rogochin, hablando a Michkin.
        —¡Bien puede ser que la conozca! —replicó el empleado—. ¡Lebediev sabe muchas
        cosas! Podrá usted injuriarme cuanto quiera, excelencia, pero ¿y si le pruebo que digo la
        verdad? Esa Nastasia Filipovna por cuya culpa le ha golpeado su padre, se apellida Barachkov,
        y es una señora distinguida y hasta, en su estilo, una verdadera princesa. Mantiene íntimas
        relaciones con Atanasio Ivanovich Totzky y no tiene otro amante que él. Totzky es un
        poderoso capitalista, con mucho dinero y muchas propiedades, accionista de varias compañías
        y empresas y por esta razón muy amigo del general Epanchin.
        —¡Diablo! ¡La conoce de verdad! —exclamó Rogochin, realmente sorprendido—. ¿Cómo
        puedes conocerla?
        —¡Lebediev lo sabe todo! ¡Lebediev no ignora nada! He andado mucho con Alejandro
        Lichachevich cuando éste acababa de perder a su padre. ¡No sabía dar un paso sin mí! Ahora
        está preso por deudas; mas yo en aquel tiempo conocí a todas aquellas mujeres: Arrancia y
        Coralia, y la princesa Patzky, y Nastasia Filipovna, y muchas otras.
        —¿Es posible que Lichachevich y Nastasia Filipovna…? —preguntó Rogochin lanzando
        una mirada de cólera al empleado. Y sus labios se convulsionaron y palidecieron.
        —¡No, no, nada! —se apresuró a contestar Lebediev—. Él le ofrecía sumas enormes, pero
        no pudo conseguir absolutamente nada… No es como Amancia. Su único amigo íntimo es
        Totzky. Por las noches puede vérsela siempre en su palco en el Gran Teatro o en el Teatro
        Francés. Y la gente hablará de ella lo que quiera, pero nadie puede probarle nada. Se la señala
        y se dice: «Mirad a Nastasia Filipovna»; pero nada más, porque nada hay que decir.
        —Así es, en efecto —convino Rogochin, con aire sombrío—; eso concuerda con lo que me
        contó hace tiempo Zaliochev. Un día, príncipe, yo cruzaba la Perspectiva Nevsky vestido con
        un gabán viejo que mi padre había retirado hacía tres temporadas. Ella salía de un comercio y
        subió al coche. En el acto sentí que me atravesaba el alma un dardo de fuego. A poco
        encontré a Zaliochev. No vestía como yo, sino con elegancia, y llevaba un monóculo aplicado al
        ojo. En cambio yo, en casa de mi padre, usaba botas enceradas y comía potaje de vigilia. «Esa
        no es de tu clase —me dijo mi amigo—: es una princesa. Se llama Nastasia Filipovna Barachkov
        y vive con Totzky. Él ahora, quisiera desembarazarse de ella a toda costa, porque, a pesar de
        sus cincuenta y cinco años, tiene entre ceja y ceja el propósito de casarse con la beldad más
        célebre de San Petersburgo.» Zaliochev añadió que si yo iba aquella noche a los bailes del
        Gran Teatro podría ver en un palco a Nastasia Filipovna. Entre nosotros, le diré que ir a ver una
        sesión de baile significaba para mí correr el riesgo de ser molido a golpes por mi padre. No
        obstante, burlando su vigilancia, pasé una hora en el teatro, volví a ver a Nastasia Filipovna y
        no pude dormir en toda la noche. Por la mañana, mi difunto padre me entregó dos títulos al
        cinco por ciento de cinco mil rublos cada uno. «Vete a venderlos —dijo—, pasa por casa de los
        Andreiev, liquídales una cuenta de siete mil quinientos rublos que tengo con ellos y tráeme el
        resto del dinero. No te entretengas en el camino, que te aguardo.» Negocié los títulos, pero en
        vez de ir a casa de Andreiev entré en el Bazar Inglés y compré unos pendientes de diamantes,
        cada uno casi tan grueso como ruta avellana. Como el precio excedía en cuatrocientos rublos
        el dinero que yo llevaba, di mi nombre y el comerciante me abrió, crédito por la diferencia. Tras
        esto, fui a ver a Zaliochev. «Acompáñame a casa de Nastasia Filipovna», le dije. Y fuimos. No
        sé, ni recuerdo, lo que había ante mí, ni a mi lado, ni bajo mis pies. Entrarnos en una sala y ella
        salió a recibirnos. Yo no di mi nombre: fue Zaliochev quien tomó la palabra. «Sírvase aceptarlos
        en nombre de Parfen Rogochin, en recuerdo del encuentro de ayer tarde», dijo. Ella abrió el
        estuche, miró los pendientes y sonrió: «Agradezca a su amigo Rogochin su amable atención»,
        repuso. Y, haciéndonos una reverencia, se apartó. ¿Por qué no caería yo muerto en aquel
        instante? Si me había decidido a hacer la visita, era porque, en verdad, no esperaba volver vivo
        de ella. Lo que más me mortificaba de todo era ver que aquel animal de Zaliochev se había
        arreglado para atribuirse el mérito a sí mismo, en cierto modo. Yo, bajo de estatura como soy y
        mal vestido como iba, guardaba un silencio lleno de turbación, y me limitaba a contemplar a
        aquella mujer abriendo mucho los ojos, mientras él, ataviado con elegancia, los cabellos rizados
        y llenos de cosmético, muy sonrosada la cara, el lazo de la corbata impecable, mostraba una
        desenvoltura de hombre de mundo, y todo se volvía inclinaciones y gracias. ¡Estoy seguro de
        que ella le tomó por mí! Cuando salimos le dije: «Ahora no vaya a ocurrírsete cualquier
        insolencia respecto a Nastasia Filipovna. ¿Comprendes?» El, riendo, repuso: «¿Cómo te las
        compondrás para arreglar tus cuentas con Semen Parfenovich?». Yo sentía tanto deseo de
        volver a casa como de tirarme al agua, pero me dije: «Sea lo que quiera. ¿Qué me importa?» Y
        regresé a casa como un alma en pena.
        —¡Oh! —exclamó el empleado, estremeciéndose con positivo espanto—. ¿No sabe —
        añadió, dirigiéndose al príncipe— que el difunto Semen Parfenovich era capaz de matar a un
        hombre por diez rublos? ¡Figúrese de lo que sería capaz por diez mil!
        Michkin miraba con curiosidad a Rogochin, que parecía haber palidecido en aquel
        momento más aún.
        —¿Matar a un hombre? —dijo Rogochin—. ¡Qué sabes tú de eso! ¡Peor aún! —Y,
        volviéndose a Michkin, continuó—: Mi padre no tardó en averiguar lo ocurrido, ya que Zaliochev
        lo iba contando a todos. El viejo me hizo subir al piso alto de casa. Allí se encerró conmigo y me
        golpeó durante una hora seguida. «Esto es sólo el prólogo —me aseguró—. Antes de
        acostarme volveré a darte las buenas noches.» ¿Y sabe lo que hizo luego? Pues aquel
        hombre de cabellos blancos visitó a Nastasia Filipovna y se inclinó hasta el suelo delante de
        ella, suplicándole y llorando. Al fin ella buscó el estuche y se lo tiró a la cara. «Toma, viejo
        barbudo —le dijo—. Ahí van tus pendientes, pero ahora que sé lo que Parfen Semenovich hizo
        para regalármelos, tienen diez veces más valor a mis ojos. Saluda a tu hijo y dale las gracias en
        mi nombre.» Entretanto, yo, con permiso de mi madre, pedí veinte rublos prestados a Sergio
        Protuchin y me fui a Pskov. Llegué tiritando de fiebre. Allí, las viejas de casa de mi tía
        comenzaron a leerme el Santoral. Cansado, me dediqué a gastar en bebida los restos de mi
        dinero. Invertí hasta mi último groch en una taberna, y al salir mortalmente borracho caí al
        suelo y allí pasé la noche. Por la mañana amanecí delirando, y costó mucho trabajo volverme a
        la razón. Pasé unos días muy malos, se lo aseguro.
        —Vamos, vamos —dijo jovialmente el funcionario, frotándose las manos—, ahora ya verá
        cómo Nastasia Filipovna canta otra canción. ¿Qué importan aquellos pendientes? ¡Ya le
        regalaremos otros!
        —¡Si vuelves a mencionar a Nastasia Filipovna, te daré de latigazos por muy amigo que
        seas de Alejandro Lichachevich! —gritó Rogochin, asiendo con violencia el brazo de Lebediev.
        —Si me das de latigazos, eso quiere decir que no me rechazas. ¡Anda, dame de latigazos!
        ¡No lo tomo a mal! Cuando se azota a alguien, se pone el sello a… ¡Ea, al fin ya llegamos!
        El tren, en efecto, entraba en la estación. Aunque Rogochin había hablado de una marcha
        en secreto, varios individuos le esperaban. Al verle, comenzaron a gritar y a agitar sus gorros
        en el aire.
        —¡También está con ellos Zaliochev! —exclamó Rogochin, mirándoles con sonrisa entre
        maligna y orgullosa. Luego se dirigió repentinamente a Michkin—: Te he tomado afecto no sé
        cómo, príncipe. Quizá por haberte encontrado en este momento. Sin embargo, también he
        encontrado a ése —agregó, indicando a Lebediev—, y no me ha despertado simpatía alguna.
        Ven a verme, príncipe. Te quitaré esas polainas y te regalaré una pelliza de marta de primera
        calidad. Además mandaré que te hagan un magnífico frac, con chaleco blanco o del color que
        te guste. Luego te llenaré los bolsillos de dinero… e iremos a ver a Nastasia Filipovna.
        ¿Vendrás?
        —Atiéndale, príncipe León Nicolaievich —dijo el empleado, con solemnidad—. ¡No deje
        escapar tan buena ocasión!
        El príncipe Michkin se incorporó, tendió cortésmente la mano a Rogochin y le dijo con la
        mayor cordialidad:
        —Iré a verle con el mayor placer y aprecio mucho la amistad que me testimonia. Quizá
        vaya a visitarle hoy mismo. Me ha simpatizado mucho, sobre todo cuando nos ha contado esa
        historia de los pendientes. Pero ya me agradaba usted antes, a pesar de su aspecto sombrío.
        Le agradezco la pelliza y los vestidos que me ofrece, porque pronto, en efecto, lo necesitaré
        todo. En este momento apenas poseo un kopec.
        —Ven, ven y tendrás dinero esta misma tarde.
        —Lo tendrá —repitió el empleado, como un eco—. ¡Lo tendrá esta misma tarde!
        —Dime, príncipe; ¿te gustan las mujeres? ¡Dímelo en seguida!
        —No… Yo, ¿comprende?… En fin, quizá usted lo ignore, pero el caso es que yo, como
        consecuencia de mi enfermedad congénita, no puedo tratar íntimamente a las mujeres.
        —En ese caso —exclamó Rogochin— eres un verdadero hombre de Dios. Dios ama a los
        seres así.
        —Sí: el Señor Dios los ama —aseguró el empleado a su vez.
        —Anda, moscón, acompáñame —dijo Rogochin a Lebediev.
        Todos descendieron del carruaje. Lebediev había conseguido al fin su propósito. El ruidoso
        grupo partió en dirección a la Perspectiva Voznesensky. Michkin debía dirigirse a la Litinaya. El
        tiempo era húmedo. El príncipe preguntó a los transeúntes el camino a seguir y cuando supo
        que debía recorrer tres verstas, resolvió tomar un coche de alquiler.
        II
        El general Epanchin vivía en una casa propia cerca de la Litinaya, junto a la
        Transfiguración. Además de ser dueño de aquel magnífico edificio, cuyas cinco sextas partes
        alquilaba, el general obtenía una buena renta de otra casa, muy vasta también, que poseía en
        la Sadowaya. Era igualmente propietario de una fábrica en el distrito de San Petersburgo y de
        una finca que producía considerables ingresos, situada a poca distancia de la capital. Como
        todos sabían, el general, antes, había estado interesado en los arrendamientos públicos y a la
        sazón era un fuerte e influyente accionista en varias poderosas sociedades comanditarias.
        Gozaba reputación de hombre muy rico, muy ocupado y muy bien relacionado. Tenía el arte de
        saber hacerse necesario en donde le convenía, como, por ejemplo, en su departamento
        gubernamental. Nadie, sin embargo, ignoraba que Iván Federovich Epanchin no había recibido
        educación alguna, ya que su padre fue mero soldado raso. Sin duda este último hecho no
        podía sino honrarle, comparándolo con la posición social alcanzada, pero el general, aunque
        hombre inteligente, no se eximía de ciertas debilidades, y le disgustaba, en consecuencia, que
        se aludiese a sus orígenes. En todo caso, era talentoso y capaz. Se atenía, verbigracia, al
        principio de no hacerse evidente nunca allí donde convenía difumarse y, a los ojos de mucha
        gente, uno de sus principales méritos consistía en su falta de pretensiones y en saber no
        salirse de su lugar. ¿Qué hubieran dicho los que le juzgaban así de haber leído sus
        sentimientos reales en el fondo de su alma? El hecho era que, uniendo a una gran experiencia
        de la vida varias notabilísimas facultades, Iván Fedorovich fingía obrar, más que en virtud de
        sus inspiraciones personales, como ejecutor del pensamiento de los demás, a fin de parecer un
        hombre «desinteresadamente consagrado al servicio» y de ganar fama, de acuerdo con el
        sentir de la época, de ser un auténtico ruso. Cierto que circulaban al propósito algunas
        anécdotas divertidas, pero el general no se desconcertaba nunca por semejante causa.
        Además, era afortunado en todo, incluso en el juego. Arriesgaba gruesas sumas en el tapete
        verde y lejos de ocultar lo que él llamaba su «pequeña debilidad», procuraba hacer ostentación
        de ella. Trataba círculos muy mezclados, sí, pero, por supuesto, de gente influyente y bien
        situada. Por mucho que tuviese que hacer, siempre encontraba tiempo para todo, y todo era
        diligenciado por él a su debido tiempo. También en punto a edad el general se hallaba en eso
        que se llama «la flor de la vida», ya que contaba cincuenta y seis años, momento en que, como
        todos saben, es cuando se empieza a vivir de veras. Su buena salud, su rostro optimista, su
        figura recia, sus dientes sólidos aunque ennegrecidos, el aire de preocupación con que
        trabajaba por la mañana en su despacho y el aspecto de buen humor que exhibía por la noche
        ante la mesa de juego o en casa de Su Gracia, todo contribuía a su éxito presente y futuro y
        contribuía a cubrir de rosas su sendero.
        El general tenía varias deliciosas hijas. En aquel sentido, no todo eran rosas, aunque sí
        motivo de que Epanchin albergase esperanzas profundamente acariciadas. ¿Hay, después de
        todo, planes más graves y respetables que los de un padre? ¿Qué debe preocupar a un
        hombre más que su familia?
        La del general consistía en su esposa y tres hijas, ya mujeres. Epanchin habíase casado
        muchos años atrás, siendo sólo teniente, con una muchacha de su edad aproximada que no
        sobresalía por su belleza ni su cultura, ni le llevó como dote más que cincuenta almas, dote, sin
        embargo, que constituyó el primer peldaño de la fortuna del general. Éste nunca deploró aquel
        matrimonio contraído en su obscura juventud, nunca lo consideró como un error, y respetaba y
        hasta, a veces, temía tanto a su mujer, que ello era casi para él un equivalente del amor. Su
        esposa pertenecía a la familia principesca de los Michkin, de nobleza antigua aunque no
        brillante, y tenía una alta opinión de sí misma en razón a su nacimiento. Una persona
        influyente, uno de esos protectores amigos de proteger sin que les cueste nada, se había
        interesado por el porvenir del esposo de la joven princesa cuando ambos estaban recién
        casados. Abrió, en efecto, camino, al joven oficial, tendiéndole, como suele decirse, una mano,
        aunque en realidad nunca hizo falta mano alguna, sino una simple mirada para que ambos se
        comprendieran. Con pocas excepciones, marido y mujer pasaron toda su existencia en buena
        armonía. La Epanchina, desde su edad juvenil, gracias a ser princesa por nacimiento —la última
        de su familia— y acaso también a causa de sus cualidades personales, había encontrado
        amistades de peso en los círculos más altos.
        En los últimos años, gracias a la riqueza de su esposo y al grado de éste en el servicio,
        acabó sintiéndose como en su casa en aquellas elevadas regiones.
        En el curso de los años, las tres hijas del general —Alejandra, Adelaida y Aglaya— se
        habían convertido en mujeres muy atractivas. Eran, cierto, meras Epanchinas, pero por parte
        de su madre descendían de cuna ilustre, poseían considerables dotes, se esperaba que su
        padre, más pronto o más tarde, llegase a ocupar una posición muy alta y, lo que resultaba
        también importante, las tres tenían una notable belleza, sin exceptuar a la mayor, que ya
        había rebasado los veinticinco años. La segunda contaba veintitrés y Aglaya, la más joven,
        acababa de cumplir los veinte. Aglaya, auténtica hermosura, comenzaba a atraer la atención
        en sociedad. Por ende, las tres eran también muy distinguidas en materia de educación,
        inteligencia y talento. Todas se querían mucho y se apoyaban mutuamente. Incluso la gente
        hablaba de ciertos sacrificios hechos por las dos mayores en beneficio de la tercera, que era el
        ídolo de la familia. No les gustaba exhibirse mucho en sociedad y procedían siempre con
        extraordinario recato. Nadie podía reprocharles altanería o desdén, aunque todos las supiesen
        orgullosas y conscientes de su propia valía. La mayor de todas tocaba admirablemente, y la
        segunda pintaba muy bien, aunque ello no se había sabido hasta hacía pocos años. En
        resumen, se las elogiaba mucho. Cierto que tampoco faltaban comentarios hostiles. La gente
        hablaba con horror del número de libros que las tres muchachas habían leído. No mostraban
        prisa en casarse y no aparecían sino muy moderadamente en el círculo social al que
        pertenecían. Esto resultaba lo más notable de todo, siendo notorios, como lo eran, los
        propósitos, inclinaciones, carácter y deseos de su padre.
        Serían cosa de las once cuando el príncipe pulsó el timbre de la puerta del general. Éste
        habitaba, en el primer piso de su casa, un departamento relativamente modesto para su
        posición en el mundo. Un lacayo de librea abrió la puerta y el príncipe hubo de entrar en largas
        explicaciones con aquel hombre, quien desde el primer momento miróles a él y su paquete con
        clara desconfianza. Al fin, en vista de la reiterada y concreta aserción del visitante de que era
        realmente el príncipe Michkin y que deseaba ver al general acerca de un asunto urgente y de
        importancia, el asombrado servidor le pasó a una reducida antecámara que precedía al salón
        contiguo al despacho, confiándose allí a otro criado cuyo deber consistía en recibir a los
        visitantes en la antesala y anunciarlos al general. Este segundo sirviente, que vestía de frac,
        era un hombre como de cuarenta años, con el aspecto inquisitivo propio de quien conoce bien
        la importancia de sus funciones, que en su caso, según dijimos, consistían en anunciar a los
        visitantes y pasarlos al despacho.
        —Entre en el salón y deje aquí su paquete —dijo el lacayo, sentándose en su butaca con
        mesurada gravedad y examinando a la vez, con ojo sorprendido y severo, al príncipe, quien, sin
        abandonar su modesto equipaje, se había instalado junto a él en una silla.
        —Si me lo permite —indicó Michkin— esperaré en su compañía. ¿Qué voy a hacer yo solo
        ahí dentro?
        —Puesto que viene usted de visita, no puede quedarse en la antesala. ¿Quiere usted ver
        al general en persona?
        —Sí; tengo un asunto que… —principió el príncipe.
        —No le pregunto sobre su asunto. Mi deber es sólo el de anunciarle. Pero, como ya le he
        dicho, sin permiso del secretario no puedo hacerlo.
        El lacayo se sentía cada vez más inclinado a la desconfianza. El aspecto del príncipe
        difería mucho del de los visitantes ordinarios. Si bien a ciertas horas, e incluso todos los días, el
        general solía recibir personas de las más diversas calidades, especialmente en materia de
        negocios, el criado, pese a la amplitud de sus instrucciones, experimentaba en este caso gran
        titubeo y por ello consideró imprescindible consultar al secretario.
        —¿Viene usted en realidad del extranjero? —preguntó, involuntariamente, sintiéndose
        muy turbado apenas concluyó de hablar.
        En rigor había estado a punto de preguntar: «¿Es usted en realidad el príncipe Michkin?»
        —Sí: llego ahora mismo de la estación. Creo que quería usted preguntarme si soy
        verdaderamente el príncipe Michkin; pero la cortesía le ha impedido hacerlo así.
        —¡Hum! —rezongó el sirviente, sorprendido.
        —Le aseguro que no miento y que no incurrirá usted en responsabilidad alguna por culpa
        mía. Si me presento vestido de este modo y llevando este paquete, ello no debe extrañarle. Mi
        situación actual no es muy desahogada.
        —Es que… Mire; mi deber es sólo anunciarle, y el secretario le verá, a menos que usted…
        Precisamente la dificultad está en que… En fin: ¿puedo preguntarle si se propone solicitar del
        general una ayuda pecuniaria?
        —¡Oh, no! Tranquilícese; no es ése el asunto que me trae aquí.
        —Dispénseme, pero yo, viendo su traje… Espere al secretario. Ahora el general está
        ocupado con un coronel… y luego tiene que venir el secretario de la compañía…
        —Si he de esperar mucho, le ruego que me permita fumar en algún sitio Tengo pipa y
        tabaco…
        —¡Fumar! —exclamó el lacayo mirándole con despectiva extrañeza, como si no pudiera
        creer a sus oídos—. ¡Fumar! No, no puede usted fumar aquí y no debía ocurrírsele ni
        preguntármelo. ¡Je, je! ¡Vaya una ocurrencia!
        —No se trata de fumar en esta habitación. Ya me hago cargo de que eso no debe estar
        permitido. Sólo quería referirme a que me indicara un lugar donde poder encender una pipa,
        porque tengo ese vicio y hace tres horas que no he fumado. Pero, en fin, como le parezca… Ya
        lo dice el refrán: «Do quiera que estuvieres, haz lo que vieres…»
        El lacayo no pudo contenerse y exclamó:
        —¿Cómo voy a anunciar a un hombre así? En primer lugar, su sitio como visitante no es
        éste, sino el salón, y me expone usted a recibir reproches. ¿No pensará usted quedarse a vivir
        en la casa? —añadió, mirando de soslayo el paquetito, que evidentemente le preocupaba.
        —No, no me lo propongo. Incluso si me invitaran no me quedaría. El único objeto de mi
        visita es conocer a los dueños de la casa… y nada más.
        Esta respuesta pareció muy equívoca al desconfiado sirviente.
        —¿Conocerlos? —dijo con sorpresa—. ¡Pero si me aseguró usted al principio que venía
        por un asunto!
        —Quizá haya exagerado yo al hablar de un asunto. No obstante, puedo decir que me trae
        un asunto, en el sentido de que tengo que pedir un consejo… Pero sobre todo deseo
        presentarme a los Epanchin, porque la generala pertenece a la familia de los Michkin, como yo,
        y los dos somos los últimos descendientes de nuestra raza.
        Las últimas palabras del príncipe llevaron al colmo la inquietud del lacayo.
        —¿Así que es usted un pariente?
        —Apenas un pariente. El parentesco existe, en realidad, pero tan lejano que se puede
        considerar como nulo. Desde el extranjero escribí una vez a la generala y no me contestó. Sin
        embargo, al volver a Rusia, he creído deber mío venir a visitarla. Entro en tantas explicaciones
        para disipar sus dudas, ya que le veo muy sorprendido. Anuncie al príncipe Michkin y este
        nombre será suficiente razón de mi visita. Se me recibirá o no: en el primer caso, bien; en el
        segundo tal vez mejor aún. Pero creo que no pueden dejar de recibirme, porque la generala
        querrá ver al último miembro actual de su familia, ya que, según me han dicho, da mucha
        importancia a su nacimiento.
        Cuanto más se esforzaba el príncipe en hacer natural su conversación, más aquella
        naturalidad hacía entrar en sospechas al experto sirviente, quien, reconociendo la charla muy
        lógica de hombre a hombre, no podía considerarla de igual modo de visitante a lacayo. Y como
        los criados son mucho menos torpes de lo que sus señores imaginan, sólo dos ideas surgían
        en la mente del lacayo: o el visitante era un impostor que acudía a pedir dinero al general, o era
        sencillamente un idiota sin un ápice de dignidad, porque un príncipe en sus sentidos cabales y
        suficientemente digno no se habría quedado en la antesala ni contado sus intimidades a un
        sirviente. En cualquiera de ambos casos, el anunciar tal visita podía originarle complicaciones.
        —En todo caso, debe usted pasar al salón —dijo lo más apremiantemente que supo.
        —Si hubiese pasado, no habría podido darle estas explicaciones —contestó el príncipe
        con sonrisa jovial— y usted estaría inquieto aún acerca de mi capote y de mi paquete. Ahora,
        quizá juzgue usted inútil esperar al secretario y me anuncie sin más.
        —No puedo anunciar a un visitante como usted sin contar con el secretario. Además, Su
        Excelencia tiene dadas órdenes de que no se le moleste cuando está con el coronel… Sólo
        Gabriel Ardalionovich puede pasar en estas ocasiones sin ser anunciado.
        —¿Es un empleado?
        —¿Quién? ¿Gabriel Ardalionovich? No. Está al servicio de la compañía. Deje usted el
        paquete aquí.
        —Sí, ya pensaba hacerlo si me lo permitía. Y el capote también. ¿Le parece?
        —Sí: no puede usted conservarlo puesto cuando pase a ver a Su Excelencia.
        El príncipe, levantándose, quitóse ágilmente el capote. Llevaba debajo un traje bastante
        elegante y bien cortado, aunque algo raído. Sobre su chaleco serpenteaba una cadena de
        acero. El reloj, de fabricación ginebrina, era de plata.
        Aunque el lacayo tuviese a aquel hombre por un imbécil —y la convicción de que lo era
        había arraigado vigorosamente ya en su cerebro— no dejaba de comprender lo inusitado de
        que él, un sirviente, conversase así con un visitante. Además, sentía cierta simpatía por
        Michkin, siempre, por supuesto, desde un punto de vista distinto a aquel que le produjera tan
        violenta indignación.
        —Y ¿a qué horas recibe la señora Epanchina? —preguntó Michkin después de volver a
        sentarse donde anteriormente.
        —Eso ya no es cosa mía. Sus horas de recepción varían según las personas. Para la
        modista, la señora está visible desde las once. Gabriel Ardalionovich puede pasar también
        antes que los demás, incluso durante el desayuno.
        —En invierno, la temperatura de las casas es mejor aquí que en el extranjero —comentó
        Michkin—, aunque en la calle el aire allá es menos frío que aquí. Un ruso no acostumbrado a
        las casas extranjeras las encuentra inhabitables en el invierno.
        —¿No tienen calefacción?
        —Sí; pero se construye de diferente modo, con otro sistema de calefacción y de
        ventanas.
        —Ya. ¿Ha estado usted mucho tiempo en el extranjero?
        —Cuatro años. Claro que siempre he habitado en el mismo lugar, en el campo.
        —Se encontrará usted extraño entre nosotros, ¿no?
        —Es verdad. Puede creerme que me ha sorprendido observar que no se me había
        olvidado el idioma ruso. Ahora, ¿ve?, mientras conversamos, pienso: «¡Pues si hablo bien!» Tal
        vez por eso charle tanto. Desde ayer, en realidad, experimento una necesidad continua de
        hablar en ruso.
        —¡Sí; claro! ¿Vivía usted en San Petersburgo? —preguntó el lacayo, que, pese a sus
        esfuerzos, no podía lograr librarse de una conversación tan afable y cortés.
        —¿En San Petersburgo? Sólo he estado de paso. Pero entonces yo no conocía nada de
        Rusia y ahora, según dicen, ha habido tantos cambios que hasta los que la conocían han
        tenido que estudiarla de nuevo. Se habla mucho de las nuevas instituciones judiciales…
        —Sí, claro; las instituciones judiciales… ¿Y qué? ¿Es mejor la justicia extranjera que la
        nuestra?
        —No lo sé. He oído decir muchas veces que la nuestra es buena. Entre nosotros, por
        ejemplo, la pena de muerte no existe.
        —¿Y en el extranjero sí?
        —Sí. Yo he visto una ejecución en Lyón, en Francia. El doctor Schneider me llevó a
        presenciarla.
        —¿Cómo hacen? ¿Ahorcan a los delincuentes?
        —No. En Francia les cortan la cabeza.
        —¿Y gritan?
        —¿Cómo van a gritar? Es cosa de un instante. Se coloca al hombre sobre una plancha y
        en seguida cae la cuchilla, movida por una potente máquina llamada guillotina. La cabeza
        queda cortada antes de tener tiempo de parpadear. Los preparativos son horrorosos. Sí; lo
        más terrible es cuando leen la sentencia al condenado, cuando le visten, cuando le maniatan,
        cuando le conducen al cadalso… Acude una multitud a verlo, incluso mujeres, aunque allí se
        opina que las mujeres no deben ver una ejecución.
        —¡Como que no es cosa para ellas!
        —Desde luego que no… Recuerdo que el criminal era un hombre inteligente, maduro,
        fuerte y resuelto, llamado Legros. Pero le aseguro a usted, aunque no me crea, que cuando
        subió al cadalso iba llorando y blanco como el papel. ¿No le parece increíble y tremendo?
        ¿Cómo cabe que haya quien llore de miedo? Yo no creía que el terror pudiese arrancar
        lágrimas a un adulto, a un hombre de cuarenta y cinco años que no había llorado jamás. ¿Qué
        pasa, pues, en el alma en este momento? ¿Qué terrores la dominan?
        El príncipe se animaba a hablar. Un ligero matiz rosado coloreaba su pálido rostro. Sin
        embargo, no elevaba la voz más que de costumbre. El criado le escuchaba con vivo interés.
        —Al menos, con ese género de suplicio no se sufre mucho —comentó.
        —Lo que acaba usted de decir es precisamente lo que todo el mundo dice —contestó
        Michkin, excitándose— y para eso se inventó la guillotina. Pero yo, mientras asistía a la
        ejecución, me decía: «¿Quién sabe si la rapidez de la muerte no la hace más cruel aún?»
        Mientras el príncipe seguía hablando sobre el mismo tema, el lacayo, aunque no supiese
        expresar sus ideas como Michkin, delataba en su rostro la emoción que le poseía. La dureza
        de su semblante se suavizó.
        —Si tiene muchas ganas de fumar —dijo—, hágalo pero dése prisa para estar aquí
        cuando Su Excelencia le mande pasar. ¿Ve esa puerta bajo la escalerilla? Pues abriéndola
        encontrará un cuartito donde podrá fumar, aunque debe abrir la ventana, porque esto va
        contra las instrucciones que se nos han dado.
        Mas el príncipe no tuvo ya tiempo de fumar. En la antecámara entró de pronto un joven
        que llevaba unos papeles en la mano. El lacayo se apresuró a quitarle la pelliza. El joven dirigió
        al príncipe una rápida ojeada.
        —Gabriel Ardalionovich principió el lacayo en tono confidencial y casi familiar—, este
        caballero se ha presentado bajo el nombre de príncipe Michkin y dice que es pariente de la
        señora. Acaba de llegar del extranjero, y trae un paquetito en la mano…
        El príncipe no oyó más, porque el lacayo continuó el resto de sus palabras en voz baja.
        Gabriel Ardalionovich escuchaba atentamente, mirando al príncipe con redoblada curiosidad.
        Al fin cesó de atender y se aproximó vivamente al visitante.
        —¿Es usted el príncipe Michkin? —preguntó con cortesía y afabilidad extremas.
        Gabriel Ardalionovich era un hombre de veintiocho años, de buena apariencia, bien
        formado, de mediana estatura, con un rostro inteligente y agradable, cabello rubio y una
        pequeña perilla a lo Napoleón III. Pero la amabilidad de su sonrisa parecía fingida y, aunque
        afectaba buen humor y cordialidad, su mirada era fija y escudriñadora.
        «Cuando esté solo debe de tener otro aspecto. Acaso nunca se ría», pensó el príncipe.
        Y se apresuró a suministrar todos los informes que pudo sobre su personalidad, repitiendo
        poco más o menos lo que dijera al criado y antes a Rogochin. Gabriel Ardalionovich pareció
        recordar algo.
        —¿No escribió usted, hace un año o quizá menos, una carta desde Suiza a Lisaveta
        Prokofievna? —preguntó.
        —Sí.
        —En ese caso ya se le conoce aquí y se le recuerda. ¿Desea ver a Su Excelencia? Voy a
        anunciarle… El general, dentro de un instante, estará libre. Pero vale más que espere usted en
        el salón. ¿Por qué está aquí el señor? —añadió severamente, dirigiéndose al criado.
        —Ya le he dicho, Gabriel Ardalionovich, que porque así lo ha querido.
        En aquel momento abrióse bruscamente la puerta del despacho y salió de él un militar que
        sostenía en la mano una cartera y hablaba en voz alta.
        —¿Estás ahí, Gania?5— preguntó alguien desde el interior. —Entra, entra.
        Gabriel Ardalionovich se inclinó ligeramente ante Michkin y penetró en el aposento desde
        el que le llamaban.
        Al cabo de dos minutos se abrió la puerta de nuevo y se oyó la voz sonora, afable y
        musical, del secretario:
        —Príncipe, sírvase pasar.
        III
        El general Iván Fedorovich Epanchin, de pie en medio del despacho, miraba con gran
        curiosidad al joven que entraba en él. Incluso adelantó dos pasos hacia Michkin. Éste se
        aproximó al general y se presentó.
        —Muy bien —dijo el general—. ¿En qué puedo servirle?
        —No me trae ningún asunto urgente. Sólo deseaba conocerle a usted. No quisiera
        molestarle, pero como no conozco sus días ni horas de visita… En cuanto a mí, llego ahora de
        la estación. Vengo de Suiza.
        El general iba a sonreír, pero reflexionó y reprimióse. Permaneció un momento pensativo,
        guiñó los ojos y examinó de nuevo a su visitante de pies a cabeza. Luego, con rápido ademán,
        le señaló una silla, y acomodóse junto a él, un poco de lado, en impaciente espera. Gania, de
        pie en un ángulo del despacho, examinaba papeles sobre una mesa.
        —En principio y como regla —dijo Iván Fedorovich— no tengo tiempo para entablar
        nuevos conocimientos, pero como usted, al decidirse a visitarnos, persigue sin duda algún fin,
        yo…
        —Yo esperaba precisamente —interrumpió Michkin— que usted no dejara de atribuir a mi
        visita algún fin particular. Pero le aseguro que, aparte el placer de conocerle, no me guía ningún
        otro interés concreto.
        —El placer no es menor para mí; mas, como usted sabe, no siempre puede uno
        entregarse a lo que le agrada. Hay que trabajar también… Además, hasta el momento, yo no he
        descubierto nada de común entre nosotros, algo que, por decirlo así…
        —No hay nada, con certeza, que justifique nuestro trato, y sin duda existe muy poco de
        común entre los dos. Porque si bien yo soy el príncipe Michkin y la esposa de usted procede de
        mi familia, esto, evidentemente, no es razón, y yo lo comprendo muy bien, para entablar
        relaciones. Pero no tengo otro motivo para visitarle. Acabo de pasar cuatro años en el
        extranjero… ¡y no sabe usted en qué estado me hallaba cuando, abandoné Rusia! Estaba casi
        loco. Y si entonces no conocía a nadie, ahora menos aún. Necesito, pues, conocer y tratar
        personas amables… Incluso tengo que pedir consejo sobre cierto asunto y no sé a quién
        recurrir. Por eso, estando en Berlín, me dije: «Los Epanchin son casi parientes. Me dirigiré
        primero a ellos: quizá podarnos sernos mutuamente útiles, si son buena gente.» He oído decir
        que usted lo es.
        —Gracias —repuso el general, sorprendido—. Permítame preguntarle dónde se hospeda.
        —Hasta ahora en ningún sitio.
        —¿Así que ha venido directamente desde el tren a casa?… ¿Y con… con sus equipajes?
        —No traigo más equipaje que un paquetito con ropa blanca, que suelo llevar a mano. Pero
        de aquí a la noche me queda tiempo de encontrar donde alojarme.
        —¿Tiene usted, pues, la intención de buscar dónde hospedarse?
        —¡Oh, sí, desde luego!
        —Juzgando por sus palabras, creí que contaba usted instalarse en nuestra casa.
        —Para eso habría hecho falta ante todo que usted me lo propusiera y debo confesarle
        que aun en ese caso no hubiera accedido. No por razón alguna, sino, sencillamente… porque
        soy así.
        —Entonces he acertado no invitándole, y no le invitaré. Permítame, príncipe, llegar a una
        conclusión definitiva: hemos convenido los dos en que no cabe hablar de relaciones de
        parentesco entre ambos, por muy halagador que ello fuese para mí. Por tanto, no queda nada
        sino…—
        Sino marcharme, ¿verdad? —acabó el visitante, levantándose y sonriendo jovialmente,
        pese a la notoria dificultad de su situación— En realidad, general, aunque mi inexperiencia de la
        vida petersburguesa es absoluta, ya presentía que nuestra entrevista no podría terminar de
        otro modo. Bien: quizá valga más así. Ya antes no contestaron ustedes a mi carta… Ea, adiós,
        y dispense que le haya molestado…
        La faz de Michkin expresaba en aquel momento tal cordialidad, su sonrisa carecía tan en
        absoluto de la menor sombra de oculta malevolencia o rencor, que el general interrumpió en el
        acto el curso de sus palabras, y comenzó a mirar al visitante de manera totalmente distinta.
        Aquel cambio se produjo en menos de un minuto.
        —Vamos, príncipe —dijo con voz que difería mucho de la de unos momentos atrás—, yo
        no le conocía, es verdad; pero Lisaveta Prokofievna, tendrá probablemente interés en ver a
        una persona que lleva su apellido. Sírvase esperar un poco, si no tiene mucha prisa.
        —¡Oh, yo soy dueño absoluto de mi tiempo! —dijo Michkin, colocando otra vez sobre la
        mesa su sombrero flexible de alas redondas—. Reconozco que esperaba que acaso Lisaveta
        Prokofievna se acordase de haber recibido una carta mía. Antes, mientras yo aguardaba en la
        antecámara, su criado ha creído recibir a un pedigüeño en demanda de dinero, y he
        comprendido bien que tiene usted dadas al respecto instrucciones precisas y rigurosas. Pero le
        aseguro que ha existido un equívoco sobre el objeto de mi visita. Mi solo fin al venir ha sido
        conocerle. Por desgracia, temo haberle importunado.
        —Escuche, príncipe —dijo el general con jovial sonrisa—; si es usted lo que parece ser,
        celebraré estrechar mi relación con usted. Sólo que —ya se hará usted cargo—, soy un hombre
        muy ocupado. Ahora mismo tengo todavía que leer y firmar algunos documentos; luego debo
        visitar a Su Gracia y después acudir a mi despacho oficial. Así que, por muy agradable que me
        sea tratar a la gente…, a la gente distinguida, claro… Por otra parte, veo que es usted un
        hombre de excelente educación y… ¿qué edad tiene usted, príncipe?
        —Veintiséis años,
        —¡Yo le suponía mucho más joven!
        —Todos dicen que no represento mi edad. Esté seguro de que procuraré no estorbarle; no
        me gusta molestar a la gente. Imagino, además, que los dos somos caracteres bastante
        distintos y, a través de diversos detalles sospecho que no debemos tener muchos puntos de
        contacto. Sin embargo, esto no acabo de creerlo, porque a menudo sucede que cuando entre
        dos personas se supone que no hay punto alguno común, existen muchos en realidad. Es la
        indolencia humana la que hace que la gente tienda a clasificarse en virtud de las apariencias y
        no encuentre nada común entre sí… Pero temo empezar a cansarle. Me parece notar que…
        —Dos palabras: ¿tiene usted algún recurso? ¿O se propone buscar ocupación? Perdone
        mi pregunta, pero…
        —No hay nada que perdonar. Me hago cargo de su pregunta y la encuentro justificada.
        Por el momento no tengo recurso alguno ni ocupación, y me haría falta al menos tener lo
        último. Hasta ahora sólo personas extrañas se han ocupado en mantenerme. Cuando he
        salido de Suiza, Schneider, el médico que me atendía, me dio el dinero justo para el viaje, y en
        consecuencia sólo me quedan unos kopecs. Tengo entre manos, es cierto, un asunto sobre el
        que necesitaría consejo; pero…
        —Dígame —interrumpió el general—: ¿de qué cuenta vivir entre tanto y cuáles son sus
        proyectos?
        —Quisiera trabajar en lo que fuese.
        —¡Oh, es usted un filósofo! Pero ¿tiene usted aptitudes o habilidades concretas? Quiero
        decir, de aquellas que sirven para ganar el pan de cada día… Le ruego, una vez más, que me
        perdone…
        —No hay de qué. No, no creo tener aptitudes ni habilidades determinadas. Más bien al
        contrario, dado que, en consecuencia de mi mal estado de salud, mi instrucción ha sido muy
        incompleta. Pero, para ganarme simplemente el pan, me figuro…
        Otra vez el general le interrumpió y comenzó a preguntarle. El príncipe tornó a relatar su
        vida. Resultó que Iván Fedorovich había oído hablar de Pavlichev y hasta le había conocido
        personalmente. Michkin no podía decir por qué aquel hombre resolvió encargarse de su
        educación, aunque probablemente se debía a haber sido amigo de su padre. Al quedar
        huérfano en edad muy temprana, el príncipe fue enviado al campo, ya que el aire puro era
        esencial para su salud. Pavlichev le puso a cargo de unas ancianas parientas suyas,
        propietarias en provincias, y buscó para el niño, primero, una institutriz y después un ayo.
        Michkin agregó que aunque recordaba toda su vida pasada, existían muchas cosas en ella que
        no podía explicar, ya que nunca había logrado comprenderlas bien. Los frecuentes ataques de
        su enfermedad habían acabado volviéndole casi idiota (tal fue la palabra que el mismo
        empleó). Dijo luego que Pavlichev le había enviado a Berlín y desde allí siguió el viaje a casa
        del doctor Schneider, un médico suizo, especialista en enfermedades mentales, que tenía una
        clínica psiquiátrica en el cantón suizo de Valais. En aquel sanatorio, los enfermos, dementes o
        idiotas, eran sometidos a un tratamiento personal del doctor a base de hidroterapia y gimnasia,
        educando y desarrollando a la vez su actividad mental. Pavlichev le había confiado a aquel
        doctor suizo unos cinco años antes y al morir, dos años atrás, no dejó nada dispuesto respecto
        a su protegido. Schneider, sin embargo, retuvo consigo a éste, sometiéndolo a tratamiento dos
        años más, y logrando que mejorase mucho, aunque sin curarlo del todo. Finalmente, por su
        propio deseo y en virtud de cierta novedad que se produjo en su vida, Michkin tornó a Rusia.
        El general quedó muy sorprendido.
        —¿Y no tiene usted en Rusia a nadie, absolutamente a nadie que le ayude? —preguntó.
        —De momento, no; pero espero… He recibido una carta que…
        —Al menos —interrumpió Iván Fedorovich sin atender las últimas palabras del príncipe—,
        ¿le han enseñado a hacer algo? ¿Le impediría su enfermedad desempeñar algún empleo
        fácil?
        —No, no me lo impediría. E incluso deseo vivamente tener un empleo para ver lo que
        puedo dar de mí. Durante los cuatro años en Suiza he estudiado sin cesar, aunque de modo
        poco sistemático, según el método personal de Schneider. Además, he leído muchos libros
        rusos.—
        ¡Libros rusos! Entonces ¿lee y escribe usted correctamente?
        —Sí; con toda perfección.
        —Está bien. ¿Y cómo anda de caligrafía?
        —Mi caligrafía es excelente. En ese sentido poseo verdadera habilidad. Puedo jactarme
        de ser un calígrafo. Déme recado de escribir y se lo probaré en el acto —dijo el príncipe con
        vehemencia.
        —Celebraré que lo haga. Lo considero esencial. Me agrada su interés en demostrármelo,
        príncipe. Es usted muy amable.
        —Tiene usted un magnífico material de escritorio. ¡Cuántas plumas y cuántos lápices y
        qué admirable papel, grueso y resistente! También su despacho es muy hermoso. Veo un
        cuadro que conozco: un paisaje suizo. Desde luego, tomado del natural. Estoy seguro de haber
        visto ese panorama en el cantón de Uri.
        —Muy posible, aunque el lienzo haya sido comprado en Rusia. Da papel al príncipe, Gania.
        Ea, torne plumas y papel, y siéntese, si gusta, a esta mesita. ¿Qué es eso? —preguntó el
        general volviéndose a Gania, que acababa de sacar de su carpeta una fotografía de gran
        tamaño—. ¡Ah, Nastasia Filipovna! ¿Ha sido ella quien te la ha enviado? ¿Ella misma? —
        preguntó con viva curiosidad.
        —Me la dio hace poco, cuando fui a felicitarla. Hace tiempo que se la había pedido. No sé
        —agregó Gania con desagradable sonrisa— si me la habrá dado como para insinuarme que
        me he presentado en su casa, en un día como hoy, llevando las manos vacías.
        —¡No! —replicó el general, con convicción—. ¡Qué modo tienes de sacar las cosas de
        quicio! ¡Una insinuación de ese género en una mujer tan poco interesada! Además, ¿qué
        regalo ibas a hacerle? ¡Como no le dieras tu propio retrato! Y, a propósito, ¿no te lo ha pedido
        nunca?
        —No, no me lo ha pedido, ni quizá me lo pida jamás. ¿Recuerda usted la reunión de hoy,
        Ivan Federovich? Es usted uno de los especialmente invitados.
        —Me acuerdo, me acuerdo e iré con toda certeza. ¡Ya lo creo! ¡Un cumpleaños! Porque
        cumple los veinticinco… Hum… Voy a revelarte un secreto, Gania. Prepárate… Nastasia Filipovna
        nos ha prometido a Atanasio Ivanovich y a mí decir esta noche la última palabra: ser o no ser.
        ¿Comprendes?
        Gania repentinamente se estremeció y se puso pálido.
        —¿Lo ha dicho así de verdad? —preguntó con voz temblorosa.
        —Nos ha hecho esa promesa anteayer, impelida por nuestras comunes instancias. Pero
        nos pidió que por el momento no te lo dijéramos.
        El general clavaba los ojos en Gania, cuya turbación le causaba notorio disgusto.
        —Recuerde, Iván Fedorovich —dijo el joven agitado— que Nastasia Filipovna me ha
        dejado en libertad de decidir hasta después de que ella haya decidido, y que aun entonces
        sigo siendo yo quien debe resolver.
        —Así, pues, tú… tú… —balbució el general, súbitamente alarmado.
        —Yo no digo nada.
        —Pero, vamos a ver: ¿qué posición adoptas?
        —No es que rehúse… No he querido decir eso…
        —¡No faltaría más que rehusaras! —exclamó el general dando libre curso a su
        descontento—. Aquí, amigo mío, no se trata de que «no rehúses», sino de que aceptes la
        resolución de Nastasia Filipovna con entusiasmo, con alegría, sintiéndote dichoso… Dime: ¿qué
        sucede en tu casa?
        —Eso no importa. En casa, todo depende de mi voluntad. Mi padre, como de costumbre,
        sigue haciendo disparates. ¡Ya sabe usted a qué punto ha llegado! Yo no le dirijo la palabra,
        pero le refreno y, de no ser por mi madre, le habría echado de casa. Mi madre, naturalmente, se
        pasa el día llorando y mi hermana disgustadísima, desde que les he declarado francamente
        que sólo yo tengo derecho a decidir de mi futuro, que el amo en casa soy yo y que deseo ser
        obedecido. Todo eso se lo dije a mi hermana delante de mi madre.
        —Pues yo, amigo mío, continúo sin comprender nada —manifestó Iván Fedorovich
        encogiéndose de hombros y haciendo un movimiento con las manos—. Nina Alejandrovna
        estaba desolada, y lloraba y sollozaba de un modo tremendo cuando vino el otro día,
        ¿recuerdas? Le pregunté qué le pasaba y supe por su contestación que considera tu enlace
        como un deshonor para la familia. ¿Qué deshonor puede haber en eso, si me permite
        preguntárselo? —dije yo—. ¿Quién puede reprochar nada a Nastasia Filipovna ni afear su
        conducta? ¿Que ha tenido intimidad con Totzky? Hablar de ello es absurdo, sobre todo
        teniendo en cuenta las circunstancias.» «¡Pero usted no toleraría que tratase con sus hijas!»,
        dijo ella. ¡Figúrate! Verdaderamente esta Nina Alejandrovna no sabe comprender, no sabe
        hacerse cargo de…
        —¿De su posición? —insinuó Gania, concluyendo la frase del general—. No se disguste
        contra ella: la comprende muy bien. Además, ya le he dicho lo que convenía para que aprenda
        a no intervenir en los asuntos de los demás. Sin embargo, si en casa las cosas no se han
        puesto peor es porque no se ha dicho aún la última palabra; pero la tempestad se cierne en el
        aire. Si hoy se dice la última palabra, en casa se desencadenará la tormenta.
        El príncipe oyó toda aquella conversación desde el rincón en que se entregaba a su
        trabajo caligráfico. Cuando lo hubo terminado se aproximó a la mesa para entregarlo al general.
        —¿Así que ésta es Nastasia Filipovna? —preguntó, examinando el retrato con curiosidad
        —. ¡Es maravillosamente bella! —añadió fervorosamente.
        El retrato era, como Michkin decía, el de una mujer maravillosamente bella, ataviada, sin
        afectación alguna, con un vestido de seda negro cuya elegante hechura no excluía la
        sencillez. Los cabellos que, al parecer, debían de ser castaños, iban peinados con casera
        simplicidad; la frente era pensativa; los ojos negros y profundos; la expresión apasionada y un
        tanto desdeñosa, el rostro delgado y probablemente pálido.
        Gania e Iván Fedorovich miraron, sorprendidos, a Michkin.
        —¿Qué dice de Nastasia Filipovna? ¿Es que la conoce también? —preguntó el general.
        —Sí; aunque sólo llevo veinticuatro horas en Rusia, ya conozco a esta bella mujer —
        repuso el príncipe, sonriendo.
        Y relató su encuentro con Rogochin y cuanto este último le contara.
        —¡He aquí una cosa que no sabíamos!— exclamó el general, inquieto.
        Había escuchado con atención el relato del príncipe y ahora sus ojos parecían querer
        sondear el alma de Gania.
        —Probablemente todo se reduce a una necedad de ese Rogochin —murmuró el
        secretario, un tanto turbado, como el general, por lo que acababa de oír—. He oído hablar de
        él. Es hijo de un mercader, y además un libertino…
        —También yo he oído mencionarle —dijo el general— con motivo de lo de los pendientes
        de diamantes. Nastasia Filipovna nos contó el episodio. Pero ahora es otra cosa. Aquí hay de
        por medio un millón tal vez y… una pasión… Pongamos que esa pasión sea la de un libertino:
        eso no implica que haya de ser menos violenta. Ya se sabe de lo que son capaces gentes así
        cuando están bebidas… En fin… ¡Con tal que no surjan complicaciones! —concluyó el general,
        preocupado.
        —¿Teme usted el millón? —sonrió Gania.
        —¿Acaso no lo temes tú?
        Gania se volvió súbitamente a Michkin.
        —¿Qué le parece ese Rogochin, príncipe? ¿Un hombre serio o un necio? ¿Cuál es su
        opinión personal?
        Mientras Gania hacía esta pregunta, se producía algo nuevo en su interior. Una idea
        inédita inflamaba su cerebro y hacía relampaguear sus ojos. En cuanto al general, cuya
        inquietud era muy real, miró también al príncipe, pero sin confiar mucho, al parecer, en tal
        fuente de informes.
        —No sé qué decirle —respondió Michkin— Rogochin me ha parecido muy enamorado, e
        incluso con una pasión morbosa. Por otra parte, le encuentro muy delicado de salud. No sería
        extraño que recayera en breve, sobre todo si no se cuida.
        —¿Cree usted…? —preguntó Iván Fedorovich asiéndose a aquella idea.
        —Sí.
        Gania, sonriendo, se dirigió al general.
        —Poco importa que recaiga de aquí a unos días.
        No hace falta mucho tiempo para que dé un escándalo de la clase del que usted teme.
        Puede darlo hoy mismo…
        —Claro, sin duda… Sí, eso es posible… Todo depende del estado de ánimo de Nastasia
        Filipovna —repuso el general.
        —Y ya sabe usted lo que ella es a veces…
        —¿Qué quieres decir? —exclamó, muy desconcertado, Iván Fedorovich—. Escucha,
        Gania: procura no contradecirla hoy; te lo ruego… Esfuérzate en ser con ella lo más amable que
        puedas… ¿Por qué haces esa mueca? óyeme, Gabriel Ardalionovich: ¿qué es lo que nos
        proponemos? Si no lo decimos ahora no lo diremos nunca. Respecto a mi interés personal en
        este asunto, bien sabes que no tengo por qué inquietarme: resuélvase como se resuelva la
        situación, siempre será en ventaja mía. Nada hará desistir a Totzky de la decisión tomada, y
        por tanto yo no corro riesgo alguno. De modo que si algo me propongo, es únicamente tu bien.
        Piénsalo… ¿No tienes suficiente confianza en mí? Además, tú eres un hombre que… En una
        palabra, eres un hombre inteligente y yo me fundaba en tu inteligencia en este caso porque…,
        porque…
        Gania acudió en auxilio del titubeante general:
        —Porque ella constituye lo principal en este asunto —acabó.
        Y una sonrisa maligna plegó sus labios. Ni siquiera se esforzó en disimularla. Sus ojos
        centelleantes miraban fijamente a Epanchin como queriendo leer en sus ojos cuanto albergaba
        su mente. El general se ruborizó y se enfureció a la vez.
        —Sí: es lo principal —asintió, mirando agriamente a Gania—. Pero tú eres un hombre muy
        extraño, Gabriel Ardalionovich. Se diría que te agrada la llegada de ese hijo de comerciante,
        que ves en él una salida. Pero es ahora precisamente cuando tendrías que proceder desde el
        principio con inteligencia, ahora cuando es necesario hacerse cargo de la situación y obrar
        honradamente por ambas partes, ahora cuando hay que demostrar franqueza. De lo contrario,
        más vale prevenirse con antelación para no comprometer a los demás, con tanto mayor motivo
        cuanto que nos ha sobrado tiempo para ello. ¡E incluso en este momento no es tarde todavía,
        aunque sólo falten algunas horas! —y el general arqueó las cejas con aire significativo—.
        ¿Comprendes? ¿Te haces cargo? En resumen: ¿quieres aceptar o no quieres? Si no quieres,
        dilo y acabemos. Nadie te obliga, Gabriel Ardalionovich, nadie te arrastra a la fuerza para hacer
        caer en un lazo, si tal te parece.
        —Quiero —declaró Gania a media voz, pero en tono firme.
        Y en seguida bajó la vista y guardó silencio.
        Su respuesta satisfizo al general. Se había excitado un tanto y se le notaba pesaroso de
        no haber sabido contenerse. Volvióse hacia el visitante y la idea de que éste había oído la
        conversación precedente hizo asomar al rostro de Iván Fedorovich una expresión de inquietud.
        Pero aquella expresión se desvaneció en un instante: le bastó dirigir una sola mirada a Michkin.
        —¡Oh! —exclamó examinando la muestra caligráfica que el príncipe acababa de
        presentarle—. ¡Esto es un modelo de escritura! ¡Y un modelo muy poco co

        • Alberto Garompa
          22/03/2016 at 3:11 PM

          A ESTE PUTO REVENTADO CON EL ORTO BIEN COGIDO QUE USA MI NOMBRE HAY QUE MATARLO. SI SUPIERA QUIEN SOS TE CAGO A TIROS. PUTO!!!!

          • Alberto Garompa
            22/03/2016 at 5:36 PM

            No seas vago Tórtora poné un máximo de caracteres para sacar a estos putos clonadores cancerosos del foro.

          • La paja en el ojo propio
            22/03/2016 at 5:52 PM

            Alberto Garompa
            22/03/2016 at 5:36 PM

            No seas vago Tórtora poné un máximo de caracteres para sacar a estos putos clonadores cancerosos del foro.

            Apoyo la moción pero PRIMERO O SIMULTÁNEAMENTE debe exigirse la registración de quienes opinan y SANCIONARSE los insultos, agresiones, bajezas, bestialidades que ciertos exponentes del reino animal ejercen sobre lectores, etnias, mujeres, religiones y nacionalidades.
            Resulta ABERRANTE leer las basuras permanentes de ciertos foristas insultando a judíos y reivindicando actos de barbarie.
            Ingresan al foro para repetir todos los días las mismas porquerías.
            Lo mismo vale para el polo opuesto tipo Lic. Karla que ingresa al foro como toda la tropa de operadores kk a escribir pavadas.

          • 22/03/2016 at 7:29 PM

            No se preocupe, don Alberto I. Más allá de que a la traducción de “El Idiota” le faltan seiscientas páginas, los valores abrazados por cada comentarista son distintos. Vd. es un transgresor orillero, mientras II pretende lo que usted no pretendería nunca y toma entre sus modelos el de un Klugscheisser. Para cualquier buen lector, además de no tener que leer toda la pieza, está claro que son dos personas diferentes.

            Cordialmente,

          • La paja en el ojo propio
            22/03/2016 at 7:55 PM

            Eduardo Lualdi
            22/03/2016 at 7:29 PM

            ¿Transgresor orillero?

            ¿No estará exagerando don Lualdi?

            Como buen Klugscheisser considero que lo de transgresor no certifica.

            Veo que usted se divierte como yo transformando la adversidad en camino plano.

            Saludos.

          • 22/03/2016 at 11:42 PM

            Cierto, ¡compartimos esa búsqueda tantas veces infructuosa, de aprovechar la adversidad como divertimento! Retribuyo cordialmente los saludos,

  3. New Order World ex-Carla Fridman
    22/03/2016 at 11:29 AM

    Comunidad indígena denuncia contaminación por hidroeléctrica en Panguipulli

    http://www.eldesconcierto.cl/…/comunidad-indigena-denuncia…/

    FUERA HUINCAS DEL TERRITORIO MAPUCHE

    • goym talmudico
      22/03/2016 at 12:18 PM

      fuera judios nazis de Palestina

      • New Order World ex-Carla Fridman
        22/03/2016 at 1:52 PM

        Netanyahu sobre los atentados en Bruselas:

        “Quiero enviar mis condolencias a las familias de los asesinados en los atentados terroristas hoy en Bruselas. La cadena de ataques desde París a San Bernardino, de Estambul a Costa de Marfil y ahora en Bruselas, y los ataques diarios en Israel – son un ataque continuado a todos nosotros.

        En ninguno de estos casos el terrorismo tiene reivindicaciones que se puedan cumplir. No es como si pudiésemos ofrecerles Bruselas o Estambul o California o incluso Cisjordania. Eso no satisfaría sus reivindicaciones. Porque lo que ellos buscan es nuestra absoluta destrucción y su dominación total. Su petición fundamental es que nosotros sencillamente desaparezcamos. Bueno amigos, eso no va a ocurrir.

        La única manera de derrotar a estos terroristas es estar unirnos y luchar juntos contra ellos. Así es como derrotaremos al terrorismo – con unidad política y con claridad moral. Y creo que eso lo tenemos en abundancia”.

        • Luis
          22/03/2016 at 3:19 PM

          FUERON LOS PUTOS DEL MOSSAD LOS QUE ATACARON EN BRUSELAS Y LOS QUE ATACAN EN TODO EL MUNDO.

    • Juanjo
      22/03/2016 at 7:44 PM

      Hacela más fácil Lualdi: el puto sorete BASURA que lo clona a Alberto y que perjudica a todo el foro es una mierda judía. Simple deducción: los judíos lo único que hacen es robar- matar- perjudicar- joder- mentir y revolver mierda del pasado.

      • 22/03/2016 at 11:50 PM

        ¿Judío? mmm… puede, Juanjo. Yo pensé sin embargo que ese comentarista cargoso conocía bien los evangelios, sobre todo la parte en que un personaje sale de adentro de un chancho y, jugando con el odio al imperialismo yanqui -perdón, estaba leyendo Asterix- al imperialismo romano digo, contesta por su nombre diciendo “¡Me llamo Legión!” Parece que de esa identificación le advino su vocación de clonador, de tornarse multicopia de sí mismo, o como dice don Javier de tomar la profesión de multinick…

        Saludos,

  4. Alberto Garompa
    22/03/2016 at 11:34 AM

    Un psicólogo de Córdoba que entra de vez en cuando a la hoja me recomendó el libro que comparto con ustedes.
    Es para que yo haga trabajo de instrospección que no sé qué carajo será.
    Me dijo que si sigo escribiendo genialidades en El Informador Público va a recomendarme otros libros me dijo.
    Yo voy a ver mientras manejo el tacho y me fumo un faso y escucho a pimpinela, los pibes choros y la cumbia bailantera si voy manyando algo.

    Me dijo el guaso me dijo que gracias a aportes como los míos el sitio se hace cada vez más popular me dijo.
    Yo voy a empezar a permutar mis opiniones en la feria de solano.

    Grande Paaaaaaaaaaa, siganme sinmigo.

    Con dedicatoria y todo:

    “Cascabel, Cascabelito; rie, rie y no llores…”

    Feodor Mikhailovich Dostoyevsky – Edición especial para Alberto Garompa

    “El Idiota”

    PARTE PRIMERA
    I
    A las nueve de la mañana de un día de finales de noviembre, el tren de Varsovia se
    acercaba a toda marcha a San Petersburgo. El tiempo era de deshielo, y tan húmedo y
    brumoso que desde las ventanillas del carruaje resultaba imposible percibir nada a izquierda ni
    a derecha de la vía férrea. Entre los viajeros los había que tornaban del extranjero; pero los
    departamentos más llenos eran los de tercera clase, donde se apiñaban gentes de clase
    humilde procedentes de lugares más cercanos. Todos estaban fatigados, transidos de frío,
    con los ojos cargados por una noche de insomnio y los semblantes lívidos y amarillentos bajo
    la niebla.
    En uno de los coches de tercera clase iban sentados, desde la madrugada, dos viajeros
    que ocupaban los asientos opuestos correspondientes a la misma ventanilla. Ambos eran
    jóvenes, ambos vestían sin elegancia, ambos poseían escaso equipaje, ambos tenían rostros
    poco comunes y ambos, en fin, deseaban hablarse mutuamente. Si cualquiera de ellos hubiese
    sabido lo que la vida del otro ofrecía de particularmente curioso en aquel momento, habríase
    sorprendido, sin duda, de la extraña casualidad que les situaba a los dos frente a frente en
    aquel departamento de tercera clase del tren de Varsovia. Uno de los viajeros era un hombre
    bajo, de veintisiete años poco más o menos, con cabellos rizados y casi negros, y ojos
    pequeños, grises y ardientes. Tenía la nariz chata, los pómulos huesudos y pronunciados, los
    labios finos y continuamente contraídos en una sonrisa burlona, insolente y hasta maligna.
    Pero la frente, amplia y bien modelada, corregía la expresión innoble de la parte inferior de su
    rostro. Lo que más sorprendía en aquel semblante era su palidez, casi mortal. Aunque el joven
    era de constitución vigorosa, aquella palidez daba al conjunto de su fisonomía una expresión
    de agotamiento, y a la vez de pasión, una pasión incluso doliente, que no armonizaba con la
    insolencia de su sonrisa ni con la dureza y el desdén de sus ojos. Envolvíase en un cómodo
    sobretodo de piel de cordero que le había defendido muy bien del frío de la noche, en tanto
    que su vecino de departamento, evidentemente mal preparado para arrostrar el frío y la
    humedad nocturna del noviembre ruso, tiritaba dentro de un grueso capote sin mangas y con
    un gran capuchón, tal como lo usan los turistas que visitan en invierno Suiza o el norte de Italia,
    sin soñar, desde luego, en hacer el viaje de Endtkuhnen a San Petersburgo. Lo que hubiese
    sido práctico y conveniente en Italia resultaba desde luego insuficiente en Rusia. El poseedor
    de este capote representaba también veintiséis o veintisiete años, era de estatura algo
    superior a la media, peinaba rubios y abundantes cabellos, tenía las mejillas muy demacradas y
    una fina barba en punta, casi blanca en fuerza de rubia. Sus ojos azules, grandes y extáticos,
    mostraban esa mirada dulce, pero en cierto modo pesada y mortecina, que revela a
    determinados observadores un individuo sujeto a ataques de epilepsia. Sus facciones eran
    finas, delicadas, atrayentes y palidísimas, aunque ahora estaban amoratadas por el frío. Un
    viejo pañuelo de seda, anudado, contenía probablemente todo su equipaje. Usaba, al modo
    extranjero, polainas y zapatos de suelas gruesas. El hombre del sobretodo de piel de cordero y
    de la cabellera negra examinó este conjunto, quizá por no tener mejor cosa en qué ocuparse, y,
    dibujando en sus labios esa indelicada sonrisa con la que las personas de mala educación
    expresan el contento que les producen los infortunios de sus semejantes, se decidió al fin a
    hablar al desconocido.
    —¿Tiene usted frío? —preguntó, acompañando su frase con un encogimiento de
    hombros.
    —Mucho —contestó en seguida su vecino—. Y eso que no estamos más que en tiempo
    de deshielo. ¿Qué sería si helase? No creí que hiciese tanto frío en nuestra tierra. No estoy
    acostumbrado a este clima.
    —Viene usted del extranjero, ¿verdad?
    —Sí, de Suiza.
    —¡Fííí! —silbó el hombre de la cabellera negra, riendo.
    Se entabló la conversación. El joven rubio respondía con naturalidad asombrosa a todas
    las preguntas de su interlocutor, sin parecer reparar en la inoportunidad e impertinencia de
    algunas. Así, hízole saber que durante mucho tiempo, más de cuatro años, había residido
    fuera de Rusia. Habíanle enviado al extranjero por hallarse enfermo de una singular dolencia
    nerviosa caracterizada por temblores y convulsiones: algo semejante a la epilepsia o al baile de
    San Vito. El hombre de cabellos negros sonrió varias veces mientras le escuchaba y rió sobre
    todo cuando, preguntándole: —¿Y qué? ¿Le han curado?—, su compañero de viaje repuso:
    —No, no me han curado.
    —¡Claro! Le habrán hecho gastar una buena suma de dinero en balde… ¡Y nosotros,
    necios, tenemos fe en esa gente! —dijo, acremente, el hombre del sobretodo de piel de
    cordero.
    —¡Ésa es la pura verdad! —intervino un señor mal al vestido, de figura achaparrada, que
    se sentaba a su lado. Era un hombre cuarentón, robusto, de roja nariz y rostro lleno de granos,
    con aire de empleado subalterno de ministerio—. ¡Es la pura verdad! Esa gente no hace más
    que llevarse toda la riqueza de Rusia sin darnos nada en cambio.
    —En lo que personalmente me respecta se engañan ustedes —dijo, con acento suave y
    conciliador, el cliente de los doctores suizos—. Desde luego, no puedo negar en términos
    generales lo que ustedes dicen, porque no estoy bien informado al propósito; pero me consta
    que mi médico ha invertido hasta su último céntimo a fin de proporcionarme los medios de
    volver a Rusia, después de mantenerme dos años a sus expensas….

    (continuará)

    No quiero importunar hoy con el libro completo porque la noticia es muy seria e importante.

    • 22/03/2016 at 12:04 PM

      Don Alberto, a fin de noviembre en San Petersbrugo no hay tiempo de deshielo. Si va a castigarnos con todo “El Idiota”, por favor busque una traducción no distractiva, o vaya al grano en cuatro líneas.

      Se lo imploro, por amor a la literatura.

      • Alberto Garompa
        22/03/2016 at 12:24 PM

        Así que usted anda en amores con la literatura don Lualdi, no sabe la envidia que me da. Yo la última vez que estuve enamorado fue de la oftalmología que me atendía en Lanús pero todos los que allí iban no veían bien la relación.
        No sé decirle lo del deshielo, yo a la siam la desenchufo unas horas todos los meses del año. Allá en san peter desconozco, ya le consultaré al psicólogo.

        • Pedro
          22/03/2016 at 5:39 PM

          Vos clonador debés ser un judío del puto orto.

        • 22/03/2016 at 7:35 PM

          Si usted estaba satisfecho en su relación con la oftalmóloga, no venía mal que los demás fueran chicatos. Sí, el deshielo en la ciudad de Pedro llega para abril… no es como en las sierras de Córdoba.

          Mientras Tórtora limita los comentarios a cinco mil caracteres, ¿no quiere mandar una novela más dinámica, sobresaltante y terrorífica que “El Idiota”? Le recomendaría “Diario de una telefonista” (1918), pero por favor léala antes.

          Saludos,

          • Juanjo
            22/03/2016 at 7:46 PM

            LO FIRMO que el sorete que lo clona a Alberto es un puto judío.

  5. TITO
    22/03/2016 at 11:38 AM

    MAURI EN UNA CRUZADA CONTRA LA CORRUPCION ES COMO BARREDA CREANDO UNA ONG PARA PROMOVER LA PRESERVACION DE LA FAMILIA…

    • 22/03/2016 at 11:56 AM

      TITO
      22/03/2016 at 11:38 AM

      Y EL PERONISMO …? NO ESTÁ MÁS … ESTÁ EN EXTINCIÓN …

      SE SIENTEN LOS ESTERTORES, UNA RESPIRACIÓN SIBILANTE …

      Y NO DA NADA DE PENITA …

      EL “VAMOS POR TODO” …. Y LOS DÓLARES DE LA ROSADITA …

      Cristina Fernández de Kirchner: “Vamos por todo”

      • 22/03/2016 at 11:58 AM

        EL ÉNFASIS CON QUE CFKiller ANTICIPA SU DELITO …

        MERECE SER TENIDO EN CUENTA POR LOS JUECES EN LO PENAL ….

      • FRANCO
        22/03/2016 at 5:23 PM

        ladrona hija de puta, te robaste tres ciudades autonomas completas, incluidos puerto madero. morite reventada, maldita asesina endemoniada sucuba de satanas, vos y toda tu maldita descendencia, los demonios te asedien y no te dejen paz. MO HAY JUECES EN LA ARGENTINA. ¿NO HAY JUSTICIA? rapido a juzgar a toda esta manga de langostas asesinas.

        • Pedro
          22/03/2016 at 5:41 PM

          Si nosotros el pueblo no los matamos a todos, nadie siquiera los juzgará. Hay que colgar y/o fusilar a todos los políticos y a todos los jueces.

  6. 22/03/2016 at 11:40 AM

    LO QUE QUEREMOS ES SENCILLAMENTE… ” JUSTICIA,QUE SE HAGA JUSTICIA DE UNA VEZ POR TODAS… SOLO LA VERDAD NOS HARA LIBRE!!! NO PUEDE SER QUE LOS CORRUPTOS K ANDEN TODAVIA SUELTOS!!!
    SI NO HAY JUSTICIA…ME PREGUNTO… VALE LA PENA,EN ARGENTINA, SER HONESTOS?

  7. TITO
    22/03/2016 at 11:44 AM

    CHICOS, SEAMOS SINCEROS…
    SI TIENEN QUE DESEMPOLVAR AL APARATO ESE DE MIRIAM QUIROGA ES QUE MUCHO NO TIENEN…

    • Javierferrero
      22/03/2016 at 12:09 PM

      La aparicion de Miriam fue una maniobra de los fabricantes del Rivotril

      Les salió perfecta. Tuvieron que mandar 2 camiones semiacoplados con el producto para una sola casa en El Calafate.

      A la propietaria de la casa la conocen en el barrio como “la cornuda”

      • 22/03/2016 at 12:19 PM

        Javierferrero
        22/03/2016 at 12:09 PM

        Disculpe Estimado, ud. se refiere a “la Kornuda”…?

    • 22/03/2016 at 12:11 PM

      TITO
      22/03/2016 at 11:44 AM

      FIJATE MULTINICK QUE “LOS CHICOS” VAN A DESEMPOLVAR TODOS LOS ASESINATOS Y VAN A METER PRESA A LA ASESINA …

      ¿PARA TU GUSTO VAN LENTO PORQUE LOS BUENOS PLATOS SE SABOREAN MEJOR …?

      27 octubre 2010 … ASESINATO DE NÉSTOR CARLOS KIRCHNER …

      enero 2011 … GIRO KRIMINAL DE SU VIUDA …

      enero 2015 … ASESINATO DEL FISCAL QUE DENUNCIÓ EL GIRO KRIMINAL … ASESINADO HORAS ANTES DE PRESENTARSE AL CONGRESO A FIN DE AMPLIAR SU DENUNCIA …

      LA VIUDA EXPLICA …..

      “La bala que rozó ….. errrppppbbbrrrrpppp …. que mató a Mariano Ferreyra rozó la cara… errrppppbbbrrrrpppp …. la cabe… errrppppbbbrrrrpppp …. el corazón de Nestor Kirchner”

      • Eduardo
        22/03/2016 at 5:45 PM

        Mugricio va a meter presa a la negra cuando entre él y la negrita vidal encuentren a los nietos de la vieja del orto terrorista carlotto.
        Carlitos de Landronús va a ayudar con el espejo.
        aajajajjaajajajajjajajajajajaja

  8. Blas Anselmo
    22/03/2016 at 11:48 AM

    NO PARECE QUE SE LLEGUE A UN ANTIPERONISMO CON ESTAS RESOLUCIONES DE PERSECUCIÓN, AL MENOS PARECE QUE EN SERIO AHORA, DE LOS KORRUPTOS.
    ES LA ÚNICA MANERA QUE LA REPUBLIQUETA PEGUE UN SALTA DE CALIDAD Y NO SIGA REPITIENDO LOS MISMO ERRORES DESDE HACE UNOS 70 A 80 AÑOS.
    POR OTRTO LADO CABE PREVUNTARSE ¿CUÁL ES EL PERONISMO? ¿EL QUE ESTÁ CON EL PRO, EL DE RODRÍGUEZ SÁA, EL FASCISMO PARA LA VICTORIA O LOS DISIDENTES PERONCHISTAS?
    EL ANTIPERONISMO SE HA MUERTO CUANDO SE MURIÓ EL VIEJO FASCISTA DEL POCHO. LUEGO ES PURA CHÁCHARA.
    COMO MÁXIMO PUEDE CONSIDERARSE UNA CHICANA POLÍTICA ANTIGUA, DEMODÉE, OBSOLETA, PERIMIDA. SÓLO SE LE PUEDE IMAGINAR A UNA MENTE FEBRIL COMO A LA KONCHUDA.

  9. TITO
    22/03/2016 at 11:49 AM

    OJO MUCHACHOS QUE EL PELOTUDO CUANDO SE DA CUENTA DE QUE LO TOMARON POR PELOTUDO SUELE REACCIONAR VIOLENTAMENTE…
    TAMPOCO SE ABUSEN…

    • 22/03/2016 at 12:05 PM

      TITO
      22/03/2016 at 11:49 AM

      HOY ESTÁS AUTOKRÍTICO MULTINICK …

      cuando decis “OJO MUCHACHOS QUE EL PELOTUDO CUANDO SE DA CUENTA DE QUE LO TOMARON POR PELOTUDO SUELE REACCIONAR VIOLENTAMENTE…
      TAMPOCO SE ABUSEN…”

      ES LO QUE ESTÁ OCURRIENDO CON LOS PELOTUDOS COMO EL SR. DE XIPOLITAKIS, LA KONTI, EL ORO … Y TANTOS OTROS PELOTUDOS QUE FUERON TOMADOS POR PELOTUDOS POR CFKIller …

      Y ANTES DE LA NEGRA ASESINA POR EL TUERTO KORNUDO ENKAMADO DE KONTRABANDO CON ESA LINDA MUCHACHA SECRETARIA PROLETARIA …

  10. 22/03/2016 at 11:54 AM

    Estimado don Javier,

    Estoy de acuerdo en que la sociedad humana es injusta. Uno de los autores que estudio enfatiza que estamos en plena prehistoria, y no lo destaca para desalentarnos sino para estimular seguir cambiándola.

    Por eso tal como otros muchos me he embarcado en la demarquía o estococracia y, como trato de ser lo más realista que puedo, entiendo que hay que acercarse gradualmente a ella: ponerla en práctica en círculos reducidos en todo el mundo (como ya se efectúa), y extenderla en profundidad algún nivel más a lo largo de varias generaciones, a medida que vaya haciéndose claro para todos que la democracia por partidos es esta salvaje prehistoria que comentamos.

    La ingenuidad que Napoleón reprochaba a Maquiavelo consiste en esperar que en esta salvaje prehistoria las instituciones funcionen. ¡Claro que hay que robustecerlas, robustecer la república, robustecer lo que trasciende a los errores individuales! Pero es nocivo, a más de ingenuo, suponer que las instituciones por el mero hecho de ser instauradas ya cumplen su función.

    La administración de justicia es un dispositivo magistralmente esbozado por el “senador Martín Fierro”, al pintarla como telaraña que apresa al bicho chico mientras el grande la ruempe.

    Pero aun eso es ingenuo, al no verla como dispositivo para explotar al bichaje sin poder individual; para servir al bichaje que detenta poder a través de otros dispositivos, y para hacer que los miembros del dispositivo judicial compartan dicho poder ajeno.

    Por eso no soporto ver por televisión a los bichos chicos pidiendo justicia… ¡pidiéndosela a los televidentes!

    Sé que les hemos lavado la cabeza educándolos para la esclavitud, y que tardaremos generaciones, aun en democracia sin partidos ni clase política, en educarlos para el ágape.

    Bien sé que es un delito instigar al delito de hacer justicia por mano propia; jamás lo impulsaría. También sé que hay reparaciones inalcanzables: veo lógico, congratulo y felicito a López Jordán por mandar matar al infame traidor Urquiza, pero a nivel republicano no cambió nada y a nivel individual no disuadió a nadie de seguir robando a dos manos cuando, para hacerlo, sólo esperaba su republicano turno de agarrar la manija.

    ¿Por qué los honestos no logran cambiar nada? Porque ejercen su honestidad individualmente, y el dispositivo lavacabezas toma por ejemplos a quienes delinquen. Casi todos lo creen natural e inmodificable; hemos entrado por el aro de la hipocresía.

    ¿Qué sería de la carrera policial sin las noticias de policía? El interés común radica en suprimirlas, pero no hace falta que le señale, don Javier, cuántos se perjudicarían si el bien común prevaleciera y los ejemplos criminales dejaran de difundirse.

    Obviamente el denominado terrorismo internacional no es lo que parece. Tampoco el calentamiento global. Menos el narcotráfico o la producción y venta de armamento. Es factible aniquilarlos en su verdadero origen, pero quienes pueden hacerlo no quieren, y por poderosísimas razones.

    El interés común es suprimir los estupefacientes, el tabaquismo, la obesidad y el alcoholismo, la venta de equipamiento bélico y la producción de estupefacientes, pero aquellos que dirigen los destinos de la república y sus círculos se benefician con tantas vidas destruídas por esos medios.

    ¿Hay solución? Sí, la hay, don Javier. Adhiero al diagnóstico de John Kennneth Galbraith de que la paz es indeseable (“Report from Iron Mountain”) pero agrego, “por ahora”. Hay solución; el asesor de J. F. Kennedy no conocía Internet; ahora hay solución. Por lo menos ayúdenos a hacerla conocer.

    La solución radica en atar firmemente el bien común y las acciones gubernativas.

    Para eso hay que erradicar la democracia por partidos, eliminar la clase política y sus malditas elecciones, gobernar por muestras sociales que no traigan colusión previa entre sus miembros, y educar gradualmente a las generaciones en el bien común y la industria innovadora.

    Por eso defiendo la demarquía, mi buen don Javier. Porque quienes derrocaron a Rosas son los mismos que hace unas horas en Bruselas -y todos los días en África, Turquía, Afganistás o el Sinaí por ahora, fingiéndose “Estado Islámico” o como pretendan autodenominarse- sirven de otro modo los mismos intereses.

    El muy cordial saludo de siempre,

  11. 22/03/2016 at 12:01 PM

    LOS EMPRESARIOS QUE ACOMPAÑAN A OBAMA VIENEN A MIRAR … A OBSERVAR … A DECIDIR …

    SI LO QUE VEN ES IDOLATRÍA AL TERRORISMO 60/70 … NO VAN A DESEMBARCAR CAPITALES …

    EL 24 DE MARZO CONMEMORAMOS EL “DIA DEL VETERANO DE GUERRA EN LA LUCHA CONTRA EL TERRORISMO SUBVERSIVO …”

    NO ESCONDAN LA KORRUPCIÓN …

    NO ESCONDAN NI PROTEJAN A LOS KORRUPTOS …

    QUEREMOS:

    AUDITORÍAS CLARAS …

    MENSAJES CLAROS …

    QUEREMOS CIFRAS CIERTAS Y SIN ANESTESIA …

    UNA VEZ MÁS:

    “EL PUEBLO QUIERE SABER DE QUÉ SE TRATA”

    Y QUEREMOS A TODOS LOS KORRUPTOS PRESOS …

    JUECES … A MOVERSE … YA SE ESCUCHÓ LA DEMANDA EN LAS URNAS

  12. Carlos 1950
    22/03/2016 at 12:59 PM

    Creo que la situacion es a la inversa de la planteada en el articulo. Si el peronismo se “enoja” y rechaza reiteradamente las iniciativas del oficialismo, el año que viene saca 10 votos porque la ciudadania NO LES PERDONO LOS CASI 25 AÑOS DE SAQUEO SISTEMATICO, y lo esperimentado con CFK fue demoledor. Nos va a llevar mucho tiempo componernos de lo ocurrido con esta gente en el poder……
    El peronismo NO KK tiene la OBLIGACION de hacer buena letra y arañar, tal vez, solo talvez…, DE ESA FORMA, algunos votos mas en 2017.
    Los KK no tienen chances electorales de ninguna naturaleza.

  13. Alberto Garompa
    22/03/2016 at 1:00 PM

    Para don Lualdi así me lo corrige antes de que lo lea con errores:

    Feodor Mikhailovich Dostoyevsky – Edición especial para Alberto Garompa

    “El Idiota”

    PARTE PRIMERA
    I
    A las nueve de la mañana de un día de finales de noviembre, el tren de Varsovia se
    acercaba a toda marcha a San Petersburgo. El tiempo era de deshielo, y tan húmedo y
    brumoso que desde las ventanillas del carruaje resultaba imposible percibir nada a izquierda ni
    a derecha de la vía férrea. Entre los viajeros los había que tornaban del extranjero; pero los
    departamentos más llenos eran los de tercera clase, donde se apiñaban gentes de clase
    humilde procedentes de lugares más cercanos. Todos estaban fatigados, transidos de frío,
    con los ojos cargados por una noche de insomnio y los semblantes lívidos y amarillentos bajo
    la niebla.
    En uno de los coches de tercera clase iban sentados, desde la madrugada, dos viajeros
    que ocupaban los asientos opuestos correspondientes a la misma ventanilla. Ambos eran
    jóvenes, ambos vestían sin elegancia, ambos poseían escaso equipaje, ambos tenían rostros
    poco comunes y ambos, en fin, deseaban hablarse mutuamente. Si cualquiera de ellos hubiese
    sabido lo que la vida del otro ofrecía de particularmente curioso en aquel momento, habríase
    sorprendido, sin duda, de la extraña casualidad que les situaba a los dos frente a frente en
    aquel departamento de tercera clase del tren de Varsovia. Uno de los viajeros era un hombre
    bajo, de veintisiete años poco más o menos, con cabellos rizados y casi negros, y ojos
    pequeños, grises y ardientes. Tenía la nariz chata, los pómulos huesudos y pronunciados, los
    labios finos y continuamente contraídos en una sonrisa burlona, insolente y hasta maligna.
    Pero la frente, amplia y bien modelada, corregía la expresión innoble de la parte inferior de su
    rostro. Lo que más sorprendía en aquel semblante era su palidez, casi mortal. Aunque el joven
    era de constitución vigorosa, aquella palidez daba al conjunto de su fisonomía una expresión
    de agotamiento, y a la vez de pasión, una pasión incluso doliente, que no armonizaba con la
    insolencia de su sonrisa ni con la dureza y el desdén de sus ojos. Envolvíase en un cómodo
    sobretodo de piel de cordero que le había defendido muy bien del frío de la noche, en tanto
    que su vecino de departamento, evidentemente mal preparado para arrostrar el frío y la
    humedad nocturna del noviembre ruso, tiritaba dentro de un grueso capote sin mangas y con
    un gran capuchón, tal como lo usan los turistas que visitan en invierno Suiza o el norte de Italia,
    sin soñar, desde luego, en hacer el viaje de Endtkuhnen a San Petersburgo. Lo que hubiese
    sido práctico y conveniente en Italia resultaba desde luego insuficiente en Rusia. El poseedor
    de este capote representaba también veintiséis o veintisiete años, era de estatura algo
    superior a la media, peinaba rubios y abundantes cabellos, tenía las mejillas muy demacradas y
    una fina barba en punta, casi blanca en fuerza de rubia. Sus ojos azules, grandes y extáticos,
    mostraban esa mirada dulce, pero en cierto modo pesada y mortecina, que revela a
    determinados observadores un individuo sujeto a ataques de epilepsia. Sus facciones eran
    finas, delicadas, atrayentes y palidísimas, aunque ahora estaban amoratadas por el frío. Un
    viejo pañuelo de seda, anudado, contenía probablemente todo su equipaje. Usaba, al modo
    extranjero, polainas y zapatos de suelas gruesas. El hombre del sobretodo de piel de cordero y
    de la cabellera negra examinó este conjunto, quizá por no tener mejor cosa en qué ocuparse, y,
    dibujando en sus labios esa indelicada sonrisa con la que las personas de mala educación
    expresan el contento que les producen los infortunios de sus semejantes, se decidió al fin a
    hablar al desconocido.
    —¿Tiene usted frío? —preguntó, acompañando su frase con un encogimiento de
    hombros.
    —Mucho —contestó en seguida su vecino—. Y eso que no estamos más que en tiempo
    de deshielo. ¿Qué sería si helase? No creí que hiciese tanto frío en nuestra tierra. No estoy
    acostumbrado a este clima.
    —Viene usted del extranjero, ¿verdad?
    —Sí, de Suiza.
    —¡Fííí! —silbó el hombre de la cabellera negra, riendo.
    Se entabló la conversación. El joven rubio respondía con naturalidad asombrosa a todas
    las preguntas de su interlocutor, sin parecer reparar en la inoportunidad e impertinencia de
    algunas. Así, hízole saber que durante mucho tiempo, más de cuatro años, había residido
    fuera de Rusia. Habíanle enviado al extranjero por hallarse enfermo de una singular dolencia
    nerviosa caracterizada por temblores y convulsiones: algo semejante a la epilepsia o al baile de
    San Vito. El hombre de cabellos negros sonrió varias veces mientras le escuchaba y rió sobre
    todo cuando, preguntándole: —¿Y qué? ¿Le han curado?—, su compañero de viaje repuso:
    —No, no me han curado.
    —¡Claro! Le habrán hecho gastar una buena suma de dinero en balde… ¡Y nosotros,
    necios, tenemos fe en esa gente! —dijo, acremente, el hombre del sobretodo de piel de
    cordero.
    —¡Ésa es la pura verdad! —intervino un señor mal al vestido, de figura achaparrada, que
    se sentaba a su lado. Era un hombre cuarentón, robusto, de roja nariz y rostro lleno de granos,
    con aire de empleado subalterno de ministerio—. ¡Es la pura verdad! Esa gente no hace más
    que llevarse toda la riqueza de Rusia sin darnos nada en cambio.
    —En lo que personalmente me respecta se engañan ustedes —dijo, con acento suave y
    conciliador, el cliente de los doctores suizos—. Desde luego, no puedo negar en términos
    generales lo que ustedes dicen, porque no estoy bien informado al propósito; pero me consta
    que mi médico ha invertido hasta su último céntimo a fin de proporcionarme los medios de
    volver a Rusia, después de mantenerme dos años a sus expensas.

    • Alberto Garompa para el PUTO que me clona.
      22/03/2016 at 5:52 PM

      Vos sos tan enfermo y puto que estoy seguro le chupás la concha a tu madre y la pija a tu padre.

  14. juan carlos muleady
    22/03/2016 at 1:08 PM

    GRACIAS

    TTE GENERAL JORGE RAFAEL VIDELA

    POR DERROTAR A LOS TERRORISTAS

    ERPIANOS MONTONEROS

    Y DARNOS UNA PATRIA LIBRE Y SOBERANA

    24 DE MARZO DE 1976

  15. juan carlos muleady
    22/03/2016 at 1:09 PM

    GRACIAS

    TTE GENERAL

    ALEJO JULIO ARGENTINO ROCA

    POR LEGARNOS LA PATAGONIA ARGENTINA

    • New Order World ex-Carla Fridman
      22/03/2016 at 1:55 PM

      FUERA HUINCAS DEL TERRITORIO MAPUCHE Y BRITANICO

      • CARBONINO
        22/03/2016 at 4:27 PM

        fuera judios De Palestina.
        Fuera Judios de mierda del la Argentina

        • Juanjo
          22/03/2016 at 5:54 PM

          FUERA JUDIOS DEL PLANETA TIERRA.
          EL MUNDO ENTERO LOS ODIA MALDITOS SANGUINARIOS ENEMIGOS DE TODOS LOS SERES HUMANOS.

  16. Camilo Cienfuegos
    22/03/2016 at 2:06 PM

    DEDE VILLA SOLDATI TE INFORMAM RADIO CAMILO HY CAMILO 100 FM !!!___
    —————————————————-

    ARGEMTINA HEM HALERTA MACIMA !!!___MACIMA ZORRAJETA ???___

    AMTHE LHA YEGADA DEL NEGRI KAPITALIZTA_INPERIALIZTA LLAMQI_LA PATO VULVICH REPARTIO GOMERAZ A LHAZ FUERSAS PA LHA DEFENZA DHEL GRONE AMTHE LA POCIVILIDA DHE UM ATAQE_

    MEJO CERIA QE EZTAZ FUERSAS PROTEJIERAM A LO SIUDADANO PO LA IMCEGURIDA QE HEZTA MATAMDO A LO ARGEMTINOZ KOMO MOZCAZ_UGUAL QE LA IMFLASIOM_LO TARIFASOS Y LO DEZPIDO DHE MUGRICIO LACRI !!!___

    A BE CI PO RESIBIR HAL NEGRI_NO LIGAMO UNOZ VONVASOS !!!___

    NEGRI OVAMA_GOU JOM !!!___FUERA DE AQI !!!___

    —————————————————-

  17. 22/03/2016 at 2:39 PM

    PepeHoldrop
    22/03/2016 at 12:05 PM
    TITO
    22/03/2016 at 11:49 AM

    HOY ESTÁS AUTOKRÍTICO MULTINICK …

    cuando decis “OJO MUCHACHOS QUE EL PELOTUDO CUANDO SE DA CUENTA DE QUE LO TOMARON POR PELOTUDO SUELE REACCIONAR VIOLENTAMENTE…
    TAMPOCO SE ABUSEN…”

    ES LO QUE ESTÁ OCURRIENDO CON LOS PELOTUDOS COMO EL SR. DE XIPOLITAKIS, LA KONTI, EL ORO … Y TANTOS OTROS PELOTUDOS QUE FUERON TOMADOS POR PELOTUDOS POR CFKIller …

    Y ANTES DE LA NEGRA ASESINA POR EL TUERTO KORNUDO ENKAMADO DE KONTRABANDO CON ESA LINDA MUCHACHA SECRETARIA PROLETARIA …

    Pepito así que TITO la Fridman y quien te escribe son el mismo… Te pasás de pelotudo

    si venís a hacer tu catarsis diaria por haber votado a Kretina, no te tembló la mano para votar a esa hija de puta en 2011

    http://pagina95.com/wp-content/uploads/2011/07/boleta-electoral-fpv.jpg

    a ABAL MEDINA votaste también.

    PepeHOLDROP vos fuiste tan pelotudo como ellos los votaste y laburabas para un grupo KK.

    PepeHoldrop
    agosto 5, 2013 at 10:25 pm

    A NO DEJARSE ENGAÑAR, LOS PROFESIONALES DE LA COMUNICACIÓN DISEÑAN ESTRATEGIAS VARIADAS PARA DESALENTAR …

    CONTRA TODO EL LAVADO DE CEREBRO, LA ORACIÓN ES IMBATIBLE …

    Como trabajamos en análisis del discurso en un pasado no tan remoto un par de nosotros fuimos tentados para trabajar para el “equipo comunicacional KK” y el argumento que emplearon fue justamente ese: que buscaban simpatía, con habilidad para relacionarse con todos los foristas, sin excluir a nadie, y habilidades comunicacionales para pasar mensajes subliminales sin que fueran advertidos.

    tuitts de Cherashny (empleado de SCIOLI) en 2015
    Guillermo Cherashny ?@guicherashny 14 hhace 14 horas
    la inundacion y la falta de obras es verdad pero las fotos viejas como nuevas y las botas hunter inglesas de vidal tambien !!!!

    Guillermo Cherashny ?@guicherashny 14 hHace 14 horas
    “hay que terminar con la chinodependencia de franco y mauricio macri” dijo rafael pollonier asesor de politica exterior de scioli

    Guillermo Cherashny ?@guicherashny 14 hHace 14 horas
    la persona fallecida que aparece al lado de karina es giorgio nocella intimo amigo de franco y mauricio macri,se olvidaron protonntos

    Guillermo Cherashny ?@guicherashny 14 hHace 14 horas
    darle rt a una foto vieja como actual es una verguenza y si fue un fotomontaje peor,lo mismo hcieron con massa durante meses

    Guillermo Cherashny ?@guicherashny 14 hHace 14 horas
    ahora el asesino de bebes brigadier graffigna da fe que verbitsky no era agente de inteligencia de la fuerza aerea,verguenza !!

    Guillermo Cherashny ?@guicherashny 18 ago.
    Dice roberto garcia que la foto de cerdaña es del 2001 y noceda el que aparece era amigo de franco y mauricio macri !!!

    Guillermo Cherashny ?@guicherashny 17 ago.
    ¿macri esta en las bahamas en cays ladford en la mansion de joseph lewis? es una pregunta nada mas.¿se fue en un jet privado de 12 plazas?

    Guillermo Cherashny ?@guicherashny 15 ago.
    alconada mon dice que macri no puede ganar y despues me putean a mi,que lo digo hace tiempo,hay 62% de pj !!!

    Guillermo Cherashny ?@guicherashny 14 ago.
    mas fotos de vidal en el palomar ahora cocinando con los vecinos,recuerdo que fernadez meijide hizo lo mismo 1999 y rucauf le gano.

    Guillermo Cherashny ?@guicherashny 10 ago.
    carrio compara la situacion actual con el 83 ¿donde esta alfonsin?

    Guillermo Cherashny ?@guicherashny 10 ago.
    parece joda macri y vidal hablan del aparato dle gobierno y el aparato del distrito mas rico del pais no cuenta?

    Seguí metiendo la palabra multinick y sigue saliendo tu archivo histórico e histérico.

  18. mabel
    22/03/2016 at 3:21 PM

    …que las causas podrían estar maduras para juicio oral el año que viene?

    ….mmm, no hay una sola indagatoria de peso por el momento, ni tampoco procesamientos…
    la instruccion de cualquiera de éstas megacausas llevaría por lo menos dos años, sin contar con la nulidades y excepciones que interpongan muchachos. A no soñar…
    En el 2017 se presenta la loca para senadora de la PBA y los limpia a todos….

    • Devoto
      22/03/2016 at 3:42 PM

      Previsora Mabel, lo que voy a decirle y perdone usted la interrupción y el cambio de tema, que nada tiene que ver con lo que usted manifiesta pero que es parte de mi preocupación inmediata por los derechos humanos. Hay que ver de otorgarle la libertad a ese muchachito Robledo Puch que tiene enormes deseos de reivindicarse frente a la sociedad y ya lleva tantos años preso que ha realizado inumerables promesas.
      Hay que rogarle a Su Santidad le envíe algún rosario e interceda por él.
      Me refiero por supuesto a Benedicto XVI no a su clon.

      • 23/03/2016 at 12:07 AM

        Adhiero, doctor Devoto: libertad inmediata a Robledo Puch. La protección integral a su salud, que es un derecho de todo psicópata, incluye práctica con los nuevos modelos de armas de fuego y sopletes de soldar, práctica necesaria para que realice su trabajo porque nuestro célebre artesano no las ve desde 1969.

        Ah… el sujeto es puto. Espero que nadie lo discrimine injustamente por ese detalle.

        Saludos,

  19. TITO de PALERMO
    22/03/2016 at 3:35 PM

    ¿Podrá ser necesario. ante lo sucedido en Bruselas que, después de seis siglos, la CIVILIZACIÓN CRISTIANA NECESITA LA APARICIÓN DE UN TRIBUNAL DEL SANTO OFICIO o SAVONAROLA, como artífice de una IMPRESCINDIBLE INQUISICIÓN: “SER O NO SER”.-

  20. EL CANTARO
    22/03/2016 at 4:25 PM

    no me entretengan con cosas que no nos interesa Bassar Bas que hacia por el país a quien representaba me interesa los culpables de la muerte de NISMAN,
    QUE ESTEN PRESOS ESTOS 2 CHORROS BAEZ Y LOPEZ

  21. Camilo Cienfuegos
    22/03/2016 at 4:27 PM

    HULTIMO MOMEMTO !!!___

    IMFORMAM RADIO CAMILO HY CAMILO 100 FM !!!___
    ———————————————
    AGUMEMTA EL CERBISIO DE AGUA Y CLOACA !!!___

    MA DHE 300_LEYISTE VIEM_MA DHE 300 PO CIEMTO DE AGUMEMTO HEM LO CERBISIO_LO CIEMTO !!!___

    POBRESA SERO ???___O POBRESA 1000 ???___

    CE BIENE EL ESTAYIDO_CADA BE MA SERCA !!!___
    ———————————————-
    RELAJATE GORILON DEL OOORRRTTTOOO !!!
    EZCUCHA A LA BERISO PO CAMILO 100 FM___
    ———————————————-
    https://youtu.be/ugYvoEAPgY8

    • LUDWIG HEINRICH EDLER VON MISES
      23/03/2016 at 12:23 AM

  22. EL CANTARO
    22/03/2016 at 4:42 PM

    DEJARON ENTRAR MILLONES DE REFUGIADOS, A EUROPA TAMBIEN ENTRARON LOS DEL GRUPO ISIS HAY 56 PAISES ISLAMICOS MUY RICOS ALLI TIENEN QUE IR ESTOS REFUGIADOS, LOS EMIRATOS Y EL GOLFO, TIENE QUE INTERCEDER,Y AYUDARLOS .
    EL PAPA Y MERKEL PIDIENDO ALOJAMIENTO DINERO Y COMIDA PARA ALOJAR A ESTA GENTE, LAS CIFRAS QUE GASTA ALEMANIA CON ESTA GENTE SON MILES DE MILLONES DE EUROS,QUE NO LOS OTORGA EN SUBSIDIOS A SUS SEMEJANTES EN ESTADO DE NECESIDAD,LUEGO SURGEN ESTOS PROBLEMAS ATENTADOS ROBOS VIOLACIONES, PROBLEMAS EN ESCUELAS Y SECUNDARIOS, ES MUY SUBJETIVOS QUE NO LO PREVIERAN, ESTOS DESASTRES QUE SE LES AVECINA.

  23. Fidel Castro
    22/03/2016 at 5:13 PM

    O sea que para Tortora, gobernabilidad requiere impunidad. Ese no es el país que queremos

  24. Esteban
    22/03/2016 at 5:28 PM

    El peronismo en todas sus variantes, SE PUEDE IR, Y SE IRA, A LA RE PUTISIMA MADRE QUE LO RECONTRA MIL PARIO !!!!!!!!!!!!! JODAN NOMAS, Y NI EN PESADILLAS IMAGINAN LA QUE LES ESPERA. Malditos hijos de puta todos, del primero al ultimo !

  25. Giusseppe Castronovo
    22/03/2016 at 5:47 PM

    ¡TODO LO PIBE,TODO LO KUMPA PROPONEMO QUE MAÑANA 23 DE MARZO SEA DECLARADO DIA DEL CIPAYO ARGENTINO!!!¡MARCHE UNA ESTATUA PARA MUGRICIO LAKRI!!!

  26. QUE SE VAYAN TODOS
    22/03/2016 at 6:12 PM

    PAIS DE MERDA……NO HAY PO-RON-GA QUE LE VENGA BIEN‏

  27. QUE SE VAYAN TODOS
    22/03/2016 at 6:15 PM

    KIRCHNERISTAS…..PRESOS HOY….MAÑANA ES TARDE…!!!

    LA DRAMATURGA DE LA ESTAFA MORAL……..Cuando “El”… se fue a otro lado… quedé sola… con mi drama. Pero allí, creció mi fama… y mejoré… el desenfado. Y… cuando hablaba de Estado… en este pueblo de tiernos… me creyó cualquier tarado… que el Estado… era el Gobierno – (G.A. Bunse Poemas de la Argentina trágica)

    EL CODIGO MORAL DE LA REINA DA NAUSEAS.-Lic. Gustavo A. Bunse.ELOJODIGITAL-Su visión oblicua de las obligaciones que tiene asumidas por la Constitución Nacional, dan pauta muy clara de una hipocresía ética inadmisible.Quien esto escribe quisiera pensar que esta mujer es víctima de una confusión o de un desorden de valores,quizás como producto de algún golpe traumático, profundamente espiritual o afectivo.Pero no.Los síntomas y los signos de su conducta y de sus prácticas morales públicas ofrecen la evidencia seria de que se trata de su propia determinación, lamentablemente deshonesta.Ella y su marido difunto-con premeditación casi científica y con fines perfectamente prefigurados-fueron los que diseñaron, articularon, compusieron y decidieron el formato de esta catalepsia de las tarifas a través de la gran farsa de los subsidios,que no fueron otra cosa que un saqueo programado al pueblo,para financiar dos campañas políticas completas.
    En efecto: los subsidios les permitieron mostrar una inmovilidad absolutamente falsa y artificiosa de una parte importante de los costos operativos en el “gasto fijo” que cualquier ciudadano debe enfrentar en su vida diaria: las tarifas.SIGUE

  28. 22/03/2016 at 6:19 PM

    Por la seriedad del asunto, me permito repetir acá un comentariolo dirigido a Javierferrero, que quedó sedimentado bajo otras noticias:

    “Magnífico, don Javier, ¡hemos identificado una discrepancia!

    Usted y yo diferimos en esto: usted cree que los partidos politicos son esencialmente buenos. Yo creo que los partidos politicos son esencialmente malos.

    Usted me reprocha que estoy confundiendo una estructura (partidos politicos) con sus integrantes (los políticos que en la democracia por partidos alcanzan el poder de gobernar o sus ventajosas inmediaciones).

    Yo debería reprocharle lo que todos sabemos: que usted es una buena persona, caracterizada por la bonhomía y afabilidad que todos sus comentarios trasuntan, y por eso se le pasa por alto que las estructuras partidarias nacen para competir entre sí, originándose como facciones que forzosamente deben oponerse dentro del sistema.

    Y es por eso, estimado don Javier, que aunque las estructuras partidarias atraigan afiliados por variados motivos (alguno se acercan al partido comunista o al partido conservador, o al que fuere, por sana convicción; otros se afilian por ignorancia invencible, otros vienen para acercarse a “la manija” y aprovechar la oportunidad para robar, otros para sacarse los complejos, alguno para conseguir empleo, no pocos para no estar solos…) luego esas estructuras partidarias, para poder competir entre sí, realizan una permanente selección interna de sus ejecutivos, debiendo seleccionar psicópatas si es que han de triunfar en la forzosa oposición partidaria.

    Usted ve esa struggle for survival como connatural a la democracia. Ni yo, ni los pensadores políticos del siglo XVII y XVIII que mencionamos tantas veces, lo creemos así: sabemos que la democracia por partidos tiene por finalidad explotar al pueblo, pero es posible eliminar esa selección darwinista interna que se repite en cada estructura partidaria con reales posibilidades de acceder al gobierno, que corrompe ineludiblemente al sistema.

    Cómo lo corrompe, ya lo sabe usted: al acompañarse en el ascenso partidario se crean fortísimas relaciones de confianza mutua, opuestas al vínculo con los de afuera, y se confiesan recíprocamente los egoísmos que los cuadros inferiores del partido no se atreverían a revelar.

    Recuerdo un almuerzo en que, al hacerse cargo de la cuenta, alguien lo justificó diciendo con petulancia “No, me toca a mí; el que más roba, más paga”. En esa tabla de valores, tal petulancia genera admiración, no desprecio.

    Sí, muy cierto, “hace un poco mas de cien años éramos una nación floreciente.” Y agregaré que el florecimiento se derramaba poco a poco desbordando a las élites, aunque por cierto todavía eran violentísimos los contrastes: pienso, por tomar un ejemplo que he estudiado mucho, nuestra situación en el Centenario de 1910. De haber podido seguir ese camino no tengo duda de que la natural evolución, para tiempos del Sesquicentenario, hubiera logrado los triunfos del peronismo aunque Balbín y Frondizi hubieran ocupado el lugar de Perón. Pero para el Sesquicentenario (1960) ya las grandes potencias se habían despreocupado de la guerra y necesitaban expoliar al mundo como nunca antes, y con mucha mejor ingeniería social.

    Una de las técnicas de la ingeniería social es la de las revoluciones de colores; otra, la creación de nuevos cultos religiosos y partidos políticos. Soros lleva financiados más de 25.000 nuevos cultos, Rockefeller incontados partidos políticos urbi & orbi; cualquiera con unos pesos genera instituciones, sociedades de admiración mutua, construye su identificación pública (no su identidad personal, que esta no es una construcción social) con los medios internéticos y unos cuantos asalariados como no pocos que espontáneamente opinan aquí.

    De modo que hoy la creación de un partido político difiere de la manera en que lo hacían Leandro Alem y su “amado” sobrino, o FORJA y el coronel en quien FORJA, autodisolviéndose, depositó sus afanes.

    Pintar viñetas sería interminable. Lo que importa es que hoy la estococracia es por primera vez factible a nivel nacional e internacional porque a toda la población le es accesible información balanceable sobre cualquier tema. Ello ha tornado superfluas a esas máquinas de seleccionar psicópatas inútiles para otra cosa (me refiero a los partidos políticos y sus malditas elecciones) y, al contrario de los intereses de esos psicópatas, permite perfeccionar y capacitar a toda la población para salir de esta gravísima situación mundial adoptando doquier la democracia genuinamente representativa: la demarquía, o estococracia.

    En cuanto al cumpa Cicerón (apodo que significa “Porotazo”), es cierto, la comparancia de la ley con la telaraña que sólo atrapa al bicho chico la escribió él. Pero fue José Hernández quien la popularizó entre nos, y en boca de paisanos tan “agrícolas” como Marco Tulio. Y si lo sabemos, don Javier, ¿por qué lo toleramos? ¿Por qué “aguantamos” que la ley sirva para explotar al pueblo, la peor de las tiranías como lo destacaba Evita? Quousque tandem abutere, factiocrates [“facciócrata” es en latín el término que corresponde a nuestro “partidócrata”], patientia nostra? ¿Hasta cuando, facciócratas, abusaréis de nuestra paciencia? Quam diu etiam furor iste tuus nos eludet? Fue el mentiroso de Edmund Burke quien, conociendo los análisis de Montesquieu y Diderot que lo desmentían, pretendió establecer la falsedad de que, mientras el partido político tiende a buscar el bien nacional, la facción tiende a favorecer intereses individuales, y por lo tanto, será más proclive a buscar y utilizar fuentes de financiamiento sospechosas vinculadas a intereses sectarios, grupales o individuales, no nacionales. Quem ad finem sese effrenata iactabit audacia?

    Cordial abrazo,

    Y lo que sigue: el discurso completo de Cicerón en castellano, ya que a “Porotazo” lo mencionaba don Javier, no traigo para referirlo a ninguna facción, ni siquiera a los KK, sino a todo el sistema de la democracia por partidos:

  29. DANIEL MARINONI
    22/03/2016 at 7:50 PM

    Sr Tortora, yo creo que es hora que dejemos de hablar de lo que es politicamente correctamente y propongamosno que la justicia actue en todos los ambitos del gobierno anterior, juzgue y encarcele a todos los corruptos que se rebaron la Nacion y el suenio de millones de argentinos que viven en la mas radical de las pobrezas.

    • 23/03/2016 at 12:26 AM

      ¿Cuál justicia, don Daniel? Cicerón se hizo leer La República y Las Leyes, de Platón. Semana tras semana. Cuando el esclavo terminó de leer, todos los circunstantes esperaban ansiosos el comentario del preclaro estadista. Este al rato se levantó masculllando, “¿Quis custodiet ipsos custodes?”, o sea, “¿Quién custodia a esos custodios?” – y se fue.

      Lo felicito: tras dos milenios, usted trae de nuevo a colación ese problema.

      Va sin decir, se arregla osando. No me haga repetir lo que muchos ya me han escuchado, por hoy no quiero seguir cargoseando con explicaciones…

      Cordialmente,

  30. Belicoso
    22/03/2016 at 8:45 PM
  31. Carlos de Lanús
    22/03/2016 at 8:46 PM

    URGENTE24 » POLÍTICA

    NUEVOS CESANTEADOS
    Sigue la ‘purga’: Despiden a 100 empleados de Diputados
    Alrededor de 100 empleados de la Cámara de Diputados de la Nación, que preside el macrista Emilio Monzó, fueron cesanteados a partir de los telegramas que comenzaron a llegar en las últimas horas.
    ———-
    BUENA MEDIDA, NO HAY QUE TIRAR PLATA A LA BASURA.

    • Eduardo
      23/03/2016 at 12:36 AM

      Uy apareciste Carlitos!!! Como no estuviste en todo el día pensé que habías encontrado laburo.

  32. Carlos de Lanús
    22/03/2016 at 8:48 PM

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    URGENTE24 » POLÍTICA

    DENUNCIA POR ENRIQUECIMIENTO ILÍCITO
    Carrió quiere la cabeza de Echegaray y busca su renuncia
    Elisa Carrió, amplió este martes 22/03 ante la Oficina Anticorrupción la denuncia para que se investiguen las declaraciones juradas del ex director de la AFIP y actual titular de la Auditoría General de la Nación, Ricardo Echegaray, y sus colaboradores más cercanos.

    Por Urgente24
    Martes 22 de marzo de 2016
    ————–
    LÓGICA Y SENTIDO COMÚN.

  33. Carlos de Lanús
    22/03/2016 at 8:49 PM

    URGENTE24 » JUSTICIA

    ALBERTO FERNÁNDEZ
    “Miriam Quiroga no era secretaria de Kirchner ni nada parecido”
    El ex jefe de Gabinete, a quien Miriam Quiroga señaló como “operador de Néstor Kirchner” en los medios y la Justicia, dijo que la mujer “nunca estuvo en el círculo más íntimo”. “No sé por qué sale y dice estas cosas”, aseguró. También calificó de “estúpido” a Eduardo Arnold por decir que Fernández “manejaba a Rafecas y otros jueces por teléfono”.
    —————
    OTRO CON EL TRASTE SUCIO

    • El Francotirador
      23/03/2016 at 9:49 PM

      ¿Y este sorete es operador de MA$$ITA podrida?

  34. Carlos de Lanús
    22/03/2016 at 8:50 PM

    URGENTE24 » JUSTICIA

    NUEVO FALLO
    El caso Nisman pasa al fuero federal: Según la Cámara, es “plausible” que lo hayan asesinado
    La Cámara del Crimen confirmó que la causa que investiga la muerte de Alberto Nisman debe pasar al fuero federal, al entender que es “plausible” que al fiscal lo hayan asesinado. Además, promovió que se realice juicio político al primer juez que intervino en la causa, Manuel de Campos, y denunció a la fiscal Viviana Fein.
    ————
    MUY BIEN

  35. Carlos de Lanús
    22/03/2016 at 8:52 PM

    URGENTE24 » JUSTICIA

    NUEVO FALLO
    El caso Nisman pasa al fuero federal: Según la Cámara, es “plausible” que lo hayan asesinado
    La Cámara del Crimen confirmó que la causa que investiga la muerte de Alberto Nisman debe pasar al fuero federal, al entender que es “plausible” que al fiscal lo hayan asesinado. Además, promovió que se realice juicio político al primer juez que intervino en la causa, Manuel de Campos, y denunció a la fiscal Viviana Fein.
    ——————
    CÓMPLICE DE KRETINA

  36. Carlos de Lanús
    22/03/2016 at 8:57 PM

    URGENTE24 » POLÍTICA

    TAL COMO LO HACÍA CFK
    Macri contrató al Grupo Indalo para la transmisión del acto con Obama
    Un rumor en medio de la sala de prensa de Casa Rosada empezó a tomar fuerza en los últimos días, cuando se empezaron a ultimar los detalles para recibir la visita del Presidente de USA, Barack Obama en Argentina. Resulta que Mauricio Macri contrató a la productora La Corte para la transmisión del acto. Un dato curioso: la misma pertenece al empresario Cristóbal López. Pasan los gobiernos, pero quedan los empresarios.
    —————————
    ESTÁ MAL. PORQUÉ LO HICIERON?

    • Eduardo
      23/03/2016 at 12:48 AM

      Lo hicieron porque son socios, Carlitos. Ya algún día tal vez lo llegues a entender que el presidente de Argentina no es macri sino el criminal judío netanyahu

  37. Carlos de Lanús
    22/03/2016 at 9:08 PM

    Despiden a 250 empleados de la Biblioteca Nacional
    La institución confirmó la baja de los contratos de un cuarto de su plantilla. Bronca en el ámbito cultural.
    Presidencia
    Macri con el ministro de Cultura, Pablo Avelluto.
    Macri con el ministro de Cultura, Pablo Avelluto.Ampliar
    El delegado general de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) de la Biblioteca Nacional, Diego Martínez, confirmó que durante la jornada de hoy 250 trabajadores comenzaron a ser notificados de la “desvinculación” de ese organismo.
    ———————
    NO SABÍAN LEER

  38. Carlos de Lanús
    22/03/2016 at 9:10 PM

    ANSES21.03.2016(5)guardar
    Inquietud en el Gobierno por el impacto de una auditoría en Anses sobre Bossio y Pichetto
    LPOUn informe ordenado por el Ejecutivo golpea a aliados claves en las negociaciones en el Congreso por los holdouts.
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    Inquietud en el Gobierno por el impacto de una auditoría en Anses sobre Bossio y Pichetto
    LPOUn informe ordenado por el Ejecutivo golpea a aliados claves en las negociaciones en el Congreso por los holdouts.
    El senador Miguel Ángel Pichetto.
    El senador Miguel Ángel Pichetto.Ampliar
    En el Gobierno nacional hay preocupación por los resultados de una auditoría ordenada en la Anses que podría rozar a Diego Bossio y al hijo de Miguel Pichetto, dos arietes que necesita el PRO en el Congreso para avanzar con la ley que habilita el acuerdo con los holdouts.

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    El estudio fue pedido por el titular de la Anses, Emilio Basavilbaso, para conocer el estado de situación del organismo previsional que acaparó la caja más grande de la era kirchnerista.

    La consultora Deloitte fue la contratada para indagar sobre las cuentas del organismo, que a través de su Fondo de Garantías de Sustentabilidad (FGS) manejaba 548.000 millones de pesos anuales.

    En el gobierno anterior, el número dos de ese Fondo, utilizado por el kirchnerismo para múltiples funciones, era Juan Manuel Pichetto, hijo del jefe de bloque de senadores del Frente para la Victoria, en quien el Gobierno deposita las esperanzas para que el Senado convierta en ley el proyecto de holdouts que ya tiene media sanción de Diputados.

    Diego Bossio junto a su sucesor, Emilio Basavilbaso.
    En el avance de la ley en Diputados fue clave Bossio, cuya extensa gestión es materia de la auditoría encargada por Basavilbaso. En el Gobierno manejan este estudio con hermetismo puesto que advierten que no pueden salpicar a Pichetto y Bossio con denuncias justo en este momento y por eso se habla de postergar la publicación del informe para luego de la aprobación de la ley.
    ————————–
    O SEA QUE EN EL CONGRESO SE NEGOCIA CON DELINCUENTES.

  39. 22/03/2016 at 9:11 PM

    El Cantaro. Impecable. Y de lo que falta, quien se hará cargo?. A poner las barbas en remojo y actuar con dureza; de lo contrario si persiste la ingenuidad y el temor, las consecuencias serán de desastre incalculable.

  40. LUDWIG HEINRICH EDLER VON MISES
    22/03/2016 at 9:17 PM

  41. Javierferrero
    22/03/2016 at 10:02 PM

    NUEVOS “TRAIDORES” A LOS KKs

    Los senadores kirchneristas que votaron el dictamen a favor de la derogación del cerrojo fueron: Gerardo Zamora (Santiago del Estero), Walter Barrionuevo (Jujuy), Sandra Giménez (Misiones), Beatriz Mirkin (Tucumán) y Norma Durango (La Pampa).

    EL KIRCHNERISMO CADA VEZ MAS DESHILACHADO

    • 23/03/2016 at 12:31 AM

      ¡Uy, don Javier, ya nadie está a salvo! Los KK declararon traidor a un radical…

      Saludos,

  42. Javierferrero
    22/03/2016 at 10:07 PM

    ¡¡VAYAN PASANDO AL FONDO QUE HAY LUGAR !!

    Caso Milagro Sala: detuvieron a las personas filmadas sacando bolsos con dinero.

    Son los tres integrantes de la cooperativa “Pibes Villeros” que fueron registrados cobrando cheques por 29 millones de pesos. Los involucran con la líder de la Tupac.

  43. William Campbell
    22/03/2016 at 10:40 PM

    quien mato a Menem Jr?

    Y a Nestor?

    Y a Nisman?

    Y a la Dalmasso?

  44. 22/03/2016 at 10:53 PM

    TIENEN QUE ESTALLAR TODOS LOS HIJOS QUE TIENEN ESCONDIDOS …

    https://twitter.com/gastonturay

    • 23/03/2016 at 12:34 AM

      Allanamiento a Santa Marta para confiscar prendas íntimas de PPP (“Pancho Primo Papa”) y determinar paternidad de Roberto Carlés…

  45. 22/03/2016 at 11:39 PM

    Tinelli no tiene la plata para empezar el Bailando por la crisis de Cristóbal

    SI NO HAY PLATA PARA EL BAILANDO … JUEGUEN AL TRABAJANDO Y DEVOLVIENDO …

  46. 22/03/2016 at 11:41 PM

    SI PREPARAN MEDIDAS DE SEGURIDAD PARA OBAMA … NO PERMITAN QUE SE LE ACERQUEN LOS TERRORISTAS NI LAS MADRES NI ABUELAS DE LOS TERRORISTAS ….

  47. 22/03/2016 at 11:44 PM

    LA AFI INVIESTIGA A VICTOR SANTA MARIA Y A UN VALIJERO Andrés Leonardo Stangalini por lavado de dinero k

    ESTE ES EL MAFIOSO KAKA DEL GREMIO DE LOS HARAGANES OLIGARKAS … LOS DUEÑOS DE LOS EDIFICIOS … LOS PORTEROS …

  48. 22/03/2016 at 11:48 PM

    TODOS LOS PERIODISTAS BASTARDOS TIENEN QUE RENUNCIAR. … VAYANSE A URUGUAY CON EL INMORALES …

    NO NECESITAMOS LOROS MENTIROSOS MERCENARIOS QUE BOCONEEN LAS 24 HORAS LO QUE LES DICTA UN PATRÓN …

    EL QUE NO PUEDE HACER PERIODISMO DE CALIDAD … QUE VAYA A LAVAR LETRINAS …

    • 23/03/2016 at 1:48 AM

      jajajajajajajajaja PepitoHoldrop hace mucho dije que la batalla contra los KK era mediática porque había que desarmar esa estructura gigante de medios que habían comprado dado que con los medios pautados manejaban las noticias y se pasaban difundiendo el relato para consumo del televidente ignorante argentino.

      Das risa Holdrop sos un KK que te dejaron sin laburo en 2011

      Periodismo de verdad en Argentina?
      Con estas facultades de mierda donde premian a lacras como Chávez, Castro, Evo Morales o Correa, jajajajaajajjajaja

      El Ladrón de Víctor Hugo está en New York. como todo KK le gusta la Gran Manzana aunque dijo que era bueno vivir en esa cagada de la villa 31 diciendo esa pelotudez para la gilada argenta que no les da el cerebro y votó 3 veces a los KK, para que se afanen toda la guita y hasta los muebles de La Rosada y Olivos.

      Autor:
      Pepe Holdrop
      Categorias
      Actualidad,Humor,Solidario,Viajes
      Fecha de creación:
      16 de mayo de 2009
      Ciudad, país:
      Buenos Aires, Argentina
      Vota:
      12345
      Puntuación:5/5
      Un blog dedicado a analizar la vida y obra de la venezolana María Carolina ‘Carola’ Chávez y el rol que juega en la República Argentina … charol por lo de las muchas capas … que iremos analizando … hasta descubrir quién se oculta detrás de esta mamá que escribe, de géminis, que en 2 años pasó de estar ‘totalmente desinteresada por la política’ a ser un figurón en la maquinaria propagandística de Hugo Chávez quien quiere exportar su Revolución Bolivariana a la República Argentina

      http://lablogoteca.20minutos.es/charola-chavez-10560/0/

  49. LUDWIG HEINRICH EDLER VON MISES
    23/03/2016 at 12:15 AM

    En concordancia con mis posteos y declaraciones de los últimos 25 años, por diferentes medios y publicaciones,
    hoy felicito al marxismo cubano en particular, y a la Tercera Internacional Comunista en general, por la gran victoria obtenida frente a las democracias liberales del mundo occidental,

    así como por la derrota humillante a la que llevaron a todos los gobiernos norteamericanos durante los últimos 57 años, sin excepciones.

    El triunfo marxista fue Bahía de los Cochinos que, una vez más, debe ser considerado para la historia como la rendición de Washington frente a La Habana de Fidel Castro.

    Queda demostrado, también una vez más, que la victoria en la guerra y en la política no depende del número de soldados y del armamento con el que se cuente

    sino de la decisión de los líderes para aniquilar a sus enemigos.

    Atribuyo 60% de la culpa de este desastre a los americanos,

    y 40% a los propios cubanos que abandonaron su país y se fueron a Miami debido a su incapacidad para enfrentarse a la dictadura comunista.

    De mi parte, que se jodan todos, las lacras de la izquierda norteamericana

    y los cubanos cobardes y rendidos

    huídos a La Florida en sucesivas oleadas de escapados

    que no tuvieron ni patriotismo ni un mínimo de orgullo político

    a lo largo de casi 6 décadas.

    CARLOS MASLATON

  50. 23/03/2016 at 12:49 AM

    ¿Y no felicita a los kristikirchneristas, Herrn Ludwig? Porque mañana Barry el kenyano viene para acá. Será oportuno que usted promueva algunos de sus exordios doctrinarios tan útiles para tener en cuenta, por ejemplo aquel que dice, “cuando los pueblos agotan su paciencia, hacen tronar el escarmiento”.

  51. LUDWIG HEINRICH EDLER VON MISES
    23/03/2016 at 1:24 AM

    LLEGO OBAMA

  52. Cagliostro
    23/03/2016 at 1:42 AM

    LLegó Don Obama, y no va a ir a la Escuela de Mecanica, las viejas habian preparado toda una historia, que no va a poder ser y la Carlotto quiere entrevistarse a solas para seguir tirando mierda

    • LUDWIG HEINRICH EDLER VON MISES
      23/03/2016 at 4:08 AM

  53. 23/03/2016 at 2:18 AM

    Y Barañao, mientras roba como el mejor miembro del gabinete cristinista, va a seguir esclavizando la creatividad e innovación nacionales al Science Citation Index…

  54. 23/03/2016 at 2:25 AM

    Y complementando su feliz e interesante puntualización, estimado conde Cagliostro, observo -tal como se había previsto- que ni una sola voz se ha levantado para conjurar la memoria de los militantes antisubversivos, que postergaron desde 1975 hasta 2003 la llegada de los montoneros al gobierno nacional…

    ¿Nadie en público siquiera levantará una copa para honrar a esos luchadores y hacerles saber, allá en sus mazmorras, que no están solos? ¿Que su pelea no fue en vano?

    ¿Qué nos pasa, que olvidamos su ejemplo? ¿Nos castraron? ¿Nos asaltó la cobardía?

    • Cagliostro
      23/03/2016 at 12:51 PM

      Eduardo Lualdi: Estimado tengo la íntima convicción, que cuando el “gallinero se calme” nuestros viejos soldados, que tengan la edad para hacerlo, tendrán su arresto domiciliario, y pasar sus últimos días con su familia, como también aquellos con complicaciones físicas o psíquicas (la mayoría lo está) o aquellos que están bajo proceso sin condena y que por su edad podrían esperar el fallo en su hogar, pero lamentablemente el tiempo les juega en contra, y los obituarios se van sumando, hoy el mundo se está dando cuenta que con el terrorismo, provenga de donde provenga los miramientos son en vano, en la Argentina muchos terroristas habian sido condenados bajo proceso de juicio previo, en el 73 se los amnistió y no escarmentaron volvieron a su accionar criminal, secuestrando y asesinando a diestra y siniestra, se sabía que el diálogo con estos dementes era cuasi imposible, querian si o si tomar el poder por la fuerza, fue entonces que el General Perón dio la orden de “aniquilar” a las fuerzas subversivas y se obró en consecuencia, y la guerrilla fue derrotada finalmente, hoy vemos que aquellos mismos subversivos que se escaparon, están o estuvieron a la cabeza del régimen kirchnerista y aparte de hacerse millonarios, siguen destilando odio y rencor y si tuvieran la oportunidad de volver a colocar bombas y asesinar lo harían sin pensarlo un momento, esta gente no cambia hoy no tienen un arma, pero tienen el poder que les da la democracia, y ya vemos lo que nos pasó, jamás se arrepintieron de sus actos, destruyeron o trataron de hacerlo todo aquello que vistiera el uniforme de la patria, intentaron cambiar la historia con un revisionismo tendencioso, se aliaron con el islam terrorista que realizó dos atentados en suelo patrio y con el tirano de Chávez, intentaron cambiar nuestra bandera nacional, desmereciendo a nuestros próceres, nos metieron en la casa de gobierno al che Guevara, Fidel Castro y Chávez, como próceres nuestros, pero pese a todo no pudieron destruir a la patria, pero lograron ponerla de rodillas ante el mundo, pero aunque esta maltrecha, golpeada y denostada, ya se puso de pie y lenta pero inexorable ya camina asia un futuro venturoso.-

      • 23/03/2016 at 7:44 PM

        ¡Ojalá sea así, estimado conde! Discrepo con algunos detalles de su valiosa síntesis y coincido con su colofón. Y como dice el adagio, “cuando estés ganando, no aflojes las riendas…”

        Muy cordialmente,

  55. LUDWIG HEINRICH EDLER VON MISES
    23/03/2016 at 4:16 AM

    • 23/03/2016 at 6:00 AM

      Sr. VON MISES, en primer lugar le agradezco los dos excelentes videos que nos ha proporcionado hoy.

      Respecto al primero huelga decir que la calidad, contundencia, documentación, rigurosidad, calificación e inteligencia del entrevistado hablan por sí solas.

      Respecto al segundo le brindaré mi sincera opinión.

      Tanto el Dr.Cavallo como el economista Espert, merecen mis respectos.
      Sin embargo considero que la breve cita de la exposición del Dr. Cavallo ha sido soberbiamente subestimada por Espert en esta ocasión.

      No debe Espert autoprotejiéndose en la consabida demonización y persecución efectuada sobre el ex Ministro, responsabilizarlo de cuestiones en las que Espert tiene la obligación profesional de salvar. O sea termina Espert utilizando argumentos ad-hominen proporcionados por la prensa demonizadora…

      Ahora bien, resulta que también acierta el Dr. Cavallo cuando manifiesta que una cosa es el pizarrón y otra muy distinta manipular en el campo real las variables económicas. Ello resulta muy evidente en cuanto a las condiciones de cada uno de ellos.

      Quizás Espert pierda objetividad al explayarse más que como economista como un apologista de la economía liberal: Ello implica tener la respuesta antes de la pregunta y la solución antes del problema y, de última, el deseo antes que la realidad.

      Reiteradamente e incluso de modo personal cuando el Ministro era poderoso tuve en suerte manifestarle que me preocupaba su reduccionismo economicista y que, para efectuar el salto de economista a Estadista requería integrar perspectivas interdisciplinarias. De haber en su momento poseído esa virtud no se hubiera cometido por ejemplo el desmantelamiento de la red ferroviaria o el ataque a la enseñanza humanista en el Colegio Medio, por citar dos ejemplos que oportunamente el suscripto cuestionó desde el limitado lugar que puede poseer un ciudadano común.

      Si evaluamos las condiciones de Estadistas de ambos economistas no cuesta encontrar que la balanza se desequilibra en favor del ex Ministro aunque pueda racionalmente arguirse que aún le falta mucho.

      Reitero que respeto a los dos economistas y escucho a ambos con atención. Se me ocurre, mientras esto escribo lo interesante que sería en lugar de situarlos como antagonistas juntarlos en un debate constructivo, sumando por ejemplo a Roberto Cachanosky menos comprometido -a mi parecer- con realizar apologías y más compenetrado con la calle.

      Cordiales saludos y agradezco nuevamente ambos videos.

  56. Vulcano
    23/03/2016 at 11:03 AM

    Las únicas “complicaciones” que existirán son: 1) Toneladas de papel con escritos sobre el tema (expedientes judiciales, diarios, revistas, etc.); 2) Miles de horas en TV, radios, etc., de pura retórica insustancial o de hipótesis a cargo de pretendidos especialistas u “operadores”. Lo concreto es que no habrá prisión para ningún corrupto. Seguirá la joda en éste país que, por lo visto, jamás evolucionará y nunca tendrá jueces como los de Brasil o Chile, para no ir muy lejos.

  57. Javierferrero
    23/03/2016 at 12:55 PM

    ¡¡ CARCEL PARA LAZARO BAEZ !!

    Hoy hay un articulo donde la Tia Alicia dice que nunca fueron socios y que hizo mal las obras en Santa Cruz

    Ya le soltaron la mano. Si va preso no habrá ninguna marcha pidiendo su liberacion

    • 23/03/2016 at 8:03 PM

      Son muy buenas nuevas, don Javier, y aun mejor su interpretación. Deseo ardientemente que sea así. Aunque todo me parece demasiado simple y bueno. Que le suelten la mano porque no soportan el peso, es un acto irreversible y me resulta comprensible. Que no sepan jugar al dominó, no.

      Y si Lázaro terminara siendo la cola de la lagartija, ese apéndice caudal que se entrega al predador para entretenerlo mientras huyendo uno salva el resto, pienso que alguna circunstancia ignorada les asegura que el soltado no va a hablar de más – ni con la ley del arrepentido – y estropearles los planes.

      Esa circunstancia con la que cuentan me parece que debería ser la ficticia administración de justicia que padecemos, porque no se me ocurre otra (salvo liquidarlo, como al empresario pesquero, a Castro, a Nisman y a tantos más) si he de pensar que soltarle la mano es un acto racional.

      Es lindo creer que los adversarios son irracionales y a menudo en los litigios se gana por error de la contraparte. Pero sólo los desahuciados ponen su esperanza en que ello ocurra…

      ¿Qué imagina usted, don Javier, siempre tan prudente? Si le soltaron la mano… ¿qué carta tendrán o creerán tener en la manga?

      Saludos,

      • Javierferrero
        23/03/2016 at 8:22 PM

        Estimado Lualdi

        No creo que el kumpa Lázaro hable porque a éste no lo va a resucitar nadie.

        Tampoco creo que tengan ases en la manga. Simplemente pienso que van retrocediendo entregando a sus amigos para que saciar a los que los persiguen.

        Pero no comparto la opinion bastante generalizada de que no va a pasar nada. Los KKs reabrieron una grieta que se había cerrado (ficticiamente) con el abrazo Peron Balbin.
        Hasta ese momento era imposible un dialogo entre peronistas y radicales sin que terminara a los sillazos. Pero a partir de Alfonsin el diálogo se instaló y se pudieron hacer debates más o menos civilizados.
        Los Kks volvieron a abrir esa brecha y no será facil cerrarla. Ahora ellos están como los peronistas a fines de 1955 cuando sus patrimonios fueron investigados. Los peronistas los han dejado solos. El acto de Avellaneda fue una lágrima. Hoy ni siquiera aparecieron para protestar contra Obama.
        Ya ni se habla de hacer una marcha el 13 de abril para acompañar a la Loca cuando deba declarar en tribunales.
        Creo que será posible presenciar una variada lista de funcionarios encarcelados a pesar de los deseos de Macri de cerrar la grieta.
        Tenemos que insistir todos los días para que terminen presos y les confisquen sus bienes

        • 23/03/2016 at 9:14 PM

          Me ha parecido muy buena su respuesta, don Javier. Hoy por hoy, en lo que me toca experimentar a mí en particular, veo más diálogo entre peronistas no KK y radicales que entre cualquiera de ellos y kristikirchneristas. Me parece notar entre estos, además, un nivel de fanatismo que nunca había visto tan extendido antes. Hasta peor que los fanáticos de ciertas sectas tocadoras de timbre, los kristikirchneristas lanzan su explicación reductiva sobre cualquier hecho que no les conviene, y no hay manera de explicarles nada – aun en caso que uno pueda traducirlo a su empobrecido lenguaje de polarizaciones.

          Los militontos en este foro no son excepcionalmente fanáticos, aunque nos lo parezcan. Así s0n también por fuera de El Informador Público.

          Uno pasa por cualquier lugar de reunión de ellos, lee sus feisbús, los encuentra en cualquier lado, y siempre halla que son fanáticos tan impermeables como nunca había yo encontrado antes en tanta cantidad.

          Si en el milenio pasado hallábamos uno, era excepcional: ahora estos KK parecen los manifestantes de Mao en los 1960, uniformados en ropa, ideas y librito.

          Por cierto estoy muy de acuerdo con su consigna. Hay que insistir cotidianamente en “¡Juicio y castigo a los culpables!”

          No sólo por justicia, sino también para que dejen de alimentar ese fanatismo.

          Agregaría también que se deje de llamarlos peronistas. Esto no gustará a los antiperonistas, que se complacen en encontrar en el kirchnerismo un cuco para mmostrar cuán decadente es el peronismo. Pero no sólo esto es inexacto, y como en todo gran partido hay en él de todo, sino que además cae enn la trampa del kristikirchnerismo, de hacerse pasar por peronistas.

          Mientras que de peronistas no tienen nada, o a lo sumo la destilación de los peores vicios.

          Así que -permítame invitar a todos, don Javier- llamemos a las cosas por su nombre: kristikirchnerismo, en este caso.

          No pocos autores de artículos en este medio desdeñan hacerlo. Quisiera convocarlos a discriminar, no sólo por razones tácticas, sino eminentemente estratégicas.

          Pienso que si Perón o Evita se levantaran, la patada en el traste que les propinarían a los kirchneristas, empezando por todos sus portaestandartes, sería mayúscula.

          Cordialmente,

  58. Carlos de lanüs
    23/03/2016 at 11:15 PM
  59. Jorge
    31/03/2016 at 5:43 PM

    Cristóbal: se te acabó el flujo de fondos públicos aclasta aclimafel y te declarás acloral en cesación de pagos. Sos un sinverguenza y delincuente. Hay que incautarte todos tus bienes malhabidos http://dancingbear.com/home/?aid=lgldp&prg=pps y así pagar todas tus deudas. Ah! y, desde luego, cumplir algunos años de condena en cárcel común.

  60. Jorge
    31/03/2016 at 5:44 PM

    Toda la info también está en http://www.gifporno.net/

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