Por Luis Alejandro Rizzi.-
La terquedad ideológica es, como toda obstinación, un “toc” que nos hace creer que lo racional debe superar a la realidad.
Esa terquedad no se identifica con los diferentes contenidos culturales ni en lo político, con las derechas o izquierdas, si es que seguimos admitiendo esa distinción.
Se trata de un fundamentalismo dogmático que se debe imponer de modo compulsivo y toda contradicción u oposición es considerada como una herejía.
El gobierno creó la oficina de respuesta oficial -oficina de la verdad- para defender su dogmatismo.
La Argentina mileísta está en un tiempo de calma financiera que garantiza los beneficios de un “carry trade” que a la larga incrementa la deuda pública y a la vez beneficia de modo desmesurado la llamada renta financiera medida en dólares.
Si las tasas se miden en pesos, van en dirección opuesta al consumo, dicho de otro modo, es otro modo por el cual el salario pierde capacidad de consumo.
En ese marco de control monetario, se emite para comprar dólares, pero el dinero se absorbe en bonos de deuda pública que a su vez también generan más deuda en concepto de intereses.
Pero la inflación persiste en un nivel elevado -30% annual-, los salarios pierden valor real, cae el consumo y la economía sólo florece en energía, minería y el agro, con retenciones que en los hechos son un despojo a los derechos de propiedad, que paradojalmente el senador Monteverde defendió en el Senado con la vehemencia y fanatismo propio de un inquisidor.
Este programa fracasó y se puede mantener gracias al señor Donald Trump, que vino en auxilio de los argentinos que se morían de hambre. Si hubiera estado bien informado, habría dicho “que no llegan a fin de mes”.
Es difícil saber si con este programa financiero se echa más nafta al fuego para apagarlo o potenciarlo. O si se trata de negocios financieros. El caso $LIBRA sigue sin respuesta.
El gobierno de Santa Fe tuvo que conceder un incremento salarial a las fuerzas policiales que, en el piso, parecería superar el 50%; se pasaría de una base de 900 mil pesos a otra de 1.340.000, apenas el valor de la canasta básica total ($1.360.299).
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Este mismo fanatismo ideológico es el que impone la dirigencia cubana a su pueblo, al borde del colapso total.
El pueblo cubano no sólo no llega a fin de mes, sino que está en riesgo no ya la existencia sino apenas la subciencia de la vida.
Contrapongo el fanatismo ideológico de Milei -sería la derecha- al fanatismo ideológico de Díaz Canel y su gente -sería la izquierda- porque ambos, en definitiva, promueven lo que llamaría “el mal común”.
Desde una visión religiosa o de las f”uerzas del cielo”, Milei promueve la usura financiera que promovería la dignidad de “viva la libertad carajo” (¿negocios financieros?) y el régimen cubano, una pobreza que dignificaría la dignidad humana.
Unos como otros están inmersos en la misma terquedad y en ambos casos la resistencia al dogmatismo podría ser causa de “aprensión, como dice el DNU 941/25.
No estamos tan lejos del régimen, por lo menos mientras se mantenga la oficina de la verdad del mileísmo y el DNU 941 cubano.
16/02/2026 a las 11:52 AM
Dijo mi abuelita, los extremos se tocan. Así, se puede llegar a la miseria abyecta por izquierda o por derecha. Los ingenuos clamaban que con los progresistas k seríamos como Venezuela. Ahora está claro que seremos como ese país con los llamados libertarios. Las estadísticas -la serias no las del Indec- lo corroboran. Así que, sin importar nuestro color político, podemos decirnos en coro alegremente, hasta la miseria siempre.
16/02/2026 a las 1:39 PM
Lo que no se entiende es que los extremos no existen en la realidad política.
Si embargo estamos condenados al éxito.
Somos exitosos, tan exitosos…. que casi no se nota.