Por Luis Américo Illuminati.-
«Tucumán Arde» fue una obra de arte conceptual y político de vanguardia en Argentina, creada por artistas de Rosario y Buenos Aires. En dicha obra se denunciaba en 1968 -plena dictadura de Onganía- la precariedad social y el cierre de ingenios azucareros de esa provincia. Este título tan significativo -un clima social que arde- al que apelaron aquellos artistas- bien podría describir y definir aquellos casos de evidente complicidad de un gobierno con sectores marginales que cometen tropelías como sucedió el pasado miércoles 10 de marzo cuando todo el país observó las imágenes difundidas por la televisión de un hombre rubión de cabellera larga como un hippie sin motivo alguna con alevosía le pegó un violento cabezazo en la nariz al Senador Nacional Federico Pelli de la agrupación LLA que estaba con las manos ocupadas con unos bolsos, cayendo éste al suelo semi desvanecido en un charco de sangre. Este feroz espectáculo ocurrió en la Ruta Nacional 157, donde los inundados de la localidad de La Madrid, en el sur de Tucumán, más de 3.500 familias que perdieron sus hogares por el desborde del Río Marapa que cubrió gran parte de la zona, obligando a los vecinos a instalarse al costado de la ruta. Allí estaba apostada la policía y a pocos metros del hecho estaba mirando todo el ministro del Interior de la provincia de Tucumán Darío Monteros, quien junto a la policía no movieron un dedo. El sujeto en cuestión comandaba el operativo, lo que quedó en evidencia al no ser detenido en el acto al haberse cometido un delito en «flagrancia», procedimiento que se hizo «a posteriori» cuando el país entero vio el hecho por los noticieros. Este tipo de sujetos son los matones que algunos políticos contratan para disuadir, intimidar y agredir a todos aquellos que contrarían sus planes, sea la oposición, sea quien sea. La connivencia entre individuos de cierto partido populista y barrabravas es muy común en la Argentina. De modo tal que este alevoso y repudiable hecho de violencia, viene a confirmar y reiterar una vieja práctica de vieja data. Y lógicamente que, con las explicaciones que dio Monteros, ocurre lo mismo que con las que ha dado el jefe de gabinete Manuel Adorni después del viaje de su esposa en el avión presidencial, resultan extemporáneas. Deben dar un paso al costado voluntariamente y no aguardar que la opinión pública indignada exija su renuncia. El Gobernador Osvaldo Francisco Jaldo no puede hacerse el desentendido, el hecho lo afecta no sólo a él sino a todo el partido al que pertenece. Este hecho de violencia que, a nuestro criterio es un punto de no retorno del que no se vuelve, digan lo que digan, lo nieguen hasta el día del juicio final, es ya una costumbre arraigada el patoterismo institucional. Que lo digan si no, los Moyano, Aguiar, Maturano y una larga lista de sindicalistas, señores feudales. La sociedad en su conjunto, con excepción de los fanáticos, barrabravas y patovicas «institucionales» no quiere un retorno a los años previos de la dictadura de Videla -el periodo que va del 11 de marzo de 1973 al 23 de marzo de 1976 que trajo aparejada la dictadura- fue un descenso a los infiernos. El agresor, un tal «Pichón» Segura, ligado al justicialismo tucumano antes de quedar detenido, publicó en sus redes sociales la frase «Volveré y seré millones», de Eva Perón, para encuadrar su detención como un hecho de militancia política. En estos momentos la credibilidad del gobierno de Javier Milei se encuentra dividida. Un 41,3% cree que el país puede «salir adelante». El resultado marca una brecha de 17 puntos porcentuales respecto del mejor momento de valoración del mandatario, registrado en mayo de 2024 (consultora Giacobe). El caso $ LIBRA (promover el presidente Milei en X la criptomoneda), a lo que se agrega el escándalo del caso Andis, curro donde ciertos personajes del gobierno lucraban con la necesidad de los discapacitados y recientemente el vuelo de la esposa de Manuel Adorni en el avión presidencial, quedan en compás de espera o stand by hasta que la Justicia se expida. Pero el hecho de violencia explícita, de intolerancia, de asociación o complicidad de funcionarios públicos con matones o energúmenos que son peligrosos e impredecibles psicópatas como «Pichón» Segura, no está en «compás de espera», ya está preso y «seguramente» (a propósito del apellido del agresor) será condenado por el delito violento que cometió, que le podía haber costado la vida a otra persona a quien hirió gravemente por la mera circunstancia de pertenecer a la oposición. Un hecho que «seguramente» influirá negativamente en la imagen del partido al que pertenece a la hora de votar la gente. Por estas razones es que aludimos al comienzo de esta nota recordando las obras conceptuales de «Tucumán arde», la emblemática provincia donde se declaró nuestra Independencia, hoy tan castigada por el clima y también por la violencia, la intolerancia y el fundamentalismo partidario.
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