Por Alberto Buela.-
En estos dos o tres días en que Trump ha mostrado que puede hacer lo que quiere, recibí tres artículos excelentes sobre el tema: uno que muestra la vigencia del pacto de los Estados Unidos con Arabia Saudita en el manejo del dólar y el petróleo; dos, la traición y la sucesión de Maduro, y tres, el excelente de Jordi Garriga, “Gracias Sr. Trump”.
Y así afirma: “El Sr. Trump comete exactamente el mismo tipo de canalladas que uno puede esperar de la clase política: asalta, destruye, roba. Pero a todo eso no lo llama democracia o derechos humanos o solidaridad o interés general, sino que simplemente dice que él es el amo, que puede tomar lo que le apetezca… y que, si no plegamos a sus exigencias, nos puede borrar del mapa”.
El artículo es de un realismo político pocas veces visto, pues muestra “la voluntad de poder de Trump” y la vincula a la voluntad de poder de Nietzsche, para quien ésta es el corazón, el meollo que mueve y que anida en el mundo material, que es el único que existe para él. “El trumpismo es un nietzscheanismo para las masas”. Y así puede afirmar, sin ponerse colorado, que los Estados Unidos es el nuevo pueblo elegido, que son los más fuertes y que son los amos del mundo.
Trump ha adoptado la estrategia de knockout del boxeo a diferencia de las democracias discursivas y progresistas que nos vendió la Escuela de Frankfurt.
Ni una palabra sobre el miserable, drogón y dictador de Maduro, que expulsó un tercio de la población de Venezuela (9 millones) y sometió a otro tercio a condiciones de pobreza extrema. Quien tendrá que rendir cuentas por la enormidad de sus crímenes ante un juez norteamericano, porque en Hispanoamérica no hay ni un puto juez ni un puto gobierno que lo pueda hacer.
Mientras que los imbéciles de siempre nos piden declaraciones en contra del imperialismo y la intervención de Trump en Venezuela. El progresismo y el kirchnerismo siempre rascando donde no pica.
Trump mostró que se puede cambiar el eje de la geopolítica mundial. Le mostró a China que Taiwan no se conquista con palabras. A Rusia que Ucrania no se vence con cuetes y drones a distancia, ni con mesas de negociación.
Trump encarna la voluntad de poder en el mundo material; sólo le resta que el Papa lo invista como príncipe. Hablan la misma lengua, son del mismo país, a lo mejor León XIV se da cuenta del beneficio que eso le reportaría a la Iglesia.
06/01/2026 a las 9:37 AM
Estimado maestro, bien sabe Usted que los chinos tienen otra filosofía estratégica, distinta de la acción directa de los occidentales. Taiwan caerá sola, como un fruto maduro en manos de China cuando llegue el momento histórico, el Kairós; sin necesidad de acciones militares -a menos que la obliguen a ello-; siguen la máxima de Sun Tzu, de que la estrategia suprema en la que otorga la victoria sin combatir.
06/01/2026 a las 11:05 AM
El artículo de Alberto Buela acerca de que «Trump ha demostrado que puede hacer lo que quiere» parece bastante cierto, pero lo que resulta inobjetable es su jocosa observación de que: «El progresismo y el kirchnerismo siempre rascando donde no pica».
07/01/2026 a las 12:32 AM
«“El trumpismo es un nietzscheanismo para las masas”. Y así puede afirmar, sin ponerse colorado, que los Estados Unidos es el nuevo pueblo elegido, que son los más fuertes y que son los amos del mundo.»
ALGUNA DUDA AL RESPECTO ?
07/01/2026 a las 10:57 AM
Soneto de desenmascaramiento 24
Tomarte una birrita cada noche,
en verano tirarte a la pileta,
irte a dormir con panza bien repleta,
tener mina a tu lado, tener coche…
y en algún restaurante hacer derroche.
Es el vago boceto que concreta
tu vida, el ideal que te completa
y a tu mundo mediocre pone broche.
¿Qué más? tal vez prestarle la tarjeta
a tu hermana, con tal que te prometa
no drogarse ya más ni hacer de puta,
buscando su ginebra por la ruta.
He ahí tu perfecto estereotipo,
un simple abogaducho, un pobre tipo.