Por Luis Alejandro Rizzi.-
Milei ha llegado a un nivel de paroxismo que yo calificaría como inimputabilidad política, en el que se identifica con la providencialidad y con una especie de performalidad mágica, que hace innecesaria la gestión administrativa del estado.
En el idioma corriente lo llamarían megalómano, lo que no deja de ser un trastorno psicológico.
No admite el diálogo ni la conversación; su medio de comunicación es “encíclico” e infalible.
Es un sumo pontífice y creo que esta dimensión religiosa de su gobierno es lo que genera ese núcleo duro de un 25% que lo convierte en pastor de su rebaño.
Hay un segmento social que opta por seguirlo en la ingenua creencia que las utopías podrían realizarse, pero lo que no tienen en cuenta que su efectivización será en todo caso “distópica”.
Este “pontífice y sofista” de la política nos lleva en esa dirección fatal.
Milei, como todo mago, es un hábil malabarista, pero sus “trucos”-ardid o trama que se utiliza para lograr un fin- ya son, no sólo conocidos, sino que no atraen, porque le saltó la carta equivocada o no pudo mantener las bolas en el aire o, hablando más en serio, sus predicciones no se cumplen ni se cumplirán.
En esta “Argentina week” realizada en Nueva York, partió de un grave error de concepto, que fue el de presentar y vender la supuesta evidencia de un gobierno coherente, sustentable, eficaz y moral.
Es llamativo que un episodio tan intrascendente como el “adorni” que significó la mujer del jefe de gabinete de ministros -Manuel Adorni -en el avión presidencial, haya manchado el evento del gobierno. Pero ello fue consecuencia del paroxismo de Milei, con sus principios morales. Fue víctima de su propio delirio.
Esa “Argentina week” no sirvió ni como marketing y menos como publicidad de un buen gobierno. El día de clausura se conoció que la inflación sigue en el 2,9 mensual.
Milei dijo que brotarían dólares de las orejas, uno de los “beneficios” que recibirá el gobierno por la guerra de Medio Oriente y le ordenó o sugirió, aclaro luego, al presidente del Banco Central que las compras de esos dólares no se vayan a la inflación, que dos días después, el INDEC informó que, en febrero, se mantuvo en el 2,9.
Milei no es responsable de nuestra historia, pero es y será responsable de las consecuencias negativas de su gobierno en la sociedad, sin perjuicio que también llevará el mérito de ubicarnos frente a una realidad, “todo no se puede y los recursos son escasos”.
Un solo dato, el crédito en los países vecinos, según Fabina Kom dijo a Bloomberg, durante el evento “Argentina week” es del 60 / 70% del PBI; en el presente sólo del 12.
La morosidad del sector privado en el segmento de créditos financieros pasó de 1,6 al 5,3 entre diciembre 24 y 25. En los hogares el ratio pasó del 2,9 a 9,5. La mora en créditos es del 11,9 y en tarjetas de poco más del 8.
Los ingresos caen en términos reales.
Esta es la cuestión que el providencialismo y la magia de Milei van empeorando.
Las encuestas más serias muestran la caída del gobierno.
Una microeconomía así no funciona en ningún país del mundo.
¿Puede ser reelegido en 2027? La respuesta es sí.
¿Puede no llegar al 10 de diciembre de 2027? La respuesta es “No sé”.
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