Por Otto Schmucler.-
Chiqui, sepa usted que sólo en una “cabezota sucia e insolidaria” como la suya, no existen los Robin Hood que luchen por el bienestar del pueblo.
Sepa, además, que esto que ha manifestado en las redes probablemente deberá expresarlo ante un juez competente, que no escuchará una exculpación como ésta que usted ha hecho (como si estuviera en la mesa de un bar, rodeado de parroquianos como el secanucas Toviggino), que aceptarán sin hesitar todo lo que diga “il capo di tutti capi”), sino que le exigirá otros aportes y constancias menos folklóricas, más acordes a la gravedad de los hechos que se le imputarán y lo incriminarán.
Porque no pareciera ser casualidad que haya elegido esta última imagen cinematográfica de Robin Hood, que entre las varias leyendas literarias inglesas hubo nacido en el siglo XV y era un forajido violento, que luchaba contra la autoridad robándole a los ricos y apropiándose del botín, para luego compartirlo con sus secuaces.
Con el paso de los años y de los distintos autores, esa leyenda se fue edulcorando hasta que Hollywood la convirtió en el personaje rentable que ha sido para el cine, el que le robaba a los ricos para dárselo a los pobres.
Pero aquellos que en la leyenda original eran los violentos secuaces hoy se han transformado en “inofensivos testaferros (o prestanombres)” que en número importante van creciendo de la mano de aquellos que no quieren dar la cara sobre sus increíbles patrimonios recurriendo a ellos para así esconder sus cuentas ante el fisco o en empresas de nombres exóticos que intermedian, transfiriéndose unas a otras sumas de dinero, tejiendo una trama de muy difícil seguimiento. Algo parecido a lo que en los entrenamientos de fútbol se llama “el loco”, donde la pelota se la pasan unos a otros evitando que el loco que está en el medio capture el balón.
Por de pronto, oficialmente se sabe que “todos los juzgados que investigan a la AFA no interrumpirán sus actividades durante la feria judicial y es probable que el Juez Aguinsky llame a declarar a dos pilotos de helicóptero que aterrizaron varias veces en el helipuerto de la Mansión de Pilar.
Es de esperar que el VAR no encuentre al Chiqui en “offside”.
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