Por Luis Alejandro Rizzi.-
Claudia Albornoz es una dirigente “social” de “La poderosa”, una organización “villera” que difunde la realidad de la vida desde lo más profundo de la pobreza e indigencia.
En el programa de Nelson Castro en TN, expuso cómo se vive en esos verdaderos “hacinamientos”.
En Argentina existen más de seis mil villas, barrios populares y asentamientos de emergencia, un total de cinco millones de personas, el 10% de la población.
Es gente que vive en la informalidad, según Milei, una de las caras de la expansión económica (sic).
Son cinco millones de personas, o un millón doscientas mil familias que viven sumergidas en la más sórdida indignidad.
Difícilmente sus ingresos cubren la canasta básica alimentaria.
El ingreso promedio familiar oscila en los 20 mil pesos por día de trabajo, son “changuistas”, insuficientes para adquirir lo indispensable, lo que obliga a la gente a endeudarse en los mercados marginales de tráfico de dinero que se genera en actividades ilícitas, como las que realizan “los piratas del asfalto”, y más grave aún, el narcomenudeo, que es lo que explicó Albornoz con lujo de detalles.
El narcomenudeo genera un importante flujo de dinero con el que se abastece la demanda de microcréditos, generalizó Albornoz, “de la extrema necesidad social”, para poder, en los hechos, comprar “sobras”. Las tasas de interés de corto plazo son del cien por ciento. El sistema funciona montado en una “legalidad privada-libertaria”, por la cual se garantiza el cobro con el uso de violencia personal o la obligación de sumarse a lo que sería el “minimenudeo”, para pagar con su producido las deudas contraídas. Es, además, un modo de reclutamiento, del que es casi imposible salir.
Esta es la informalidad que usó Milei para derrumbar los números del desempleo formal y destacar la “baja de la pobreza” en la entrevista con el periodista de Bloomberg, en Nueva York.
¿Es éste el modelo de sociedad que nos promete Milei para el 2028?, cabe preguntarse.
29/09/2026 a las 10:48 AM
Cualquier respuesta es apocalíptica.
El ‘mesías’ autóctono no vive con nosotros, delira inmerso en el Viejo Testamento; ‘existe’ en un universo paralelo con pasaporte de psicótico.
Es posible que sea idóneo en nada de nada.
«La nada nada es» ya lo dijeron los viejos y auténticos sabios de la Grecia antigua.
Su mentor Hayek es un despilfarro de lo que el gran Erasmo discernía como «docta ignorancia».
Rodeado de alcahuetes que lo saben desnudo y aprovechan la ocasión de un carnaval pagano con piñatas de papeles verdes.
Anticipando el verano de ventiladores apagados aterrizará un cura heredero del Vaticano II y hasta habrá feligreses de buena fe celebrando una apostasía menor que la del gran farsante alojado en olivos sin monte.
Se me viene a la presencia Marechal y Gog y Magog aunque sin metalúrgico de Avellaneda pero con «Banquete de Severo Arcángelo».
Lo anticipé… solo respuestas apocalípticas.