Por Luis Alejandro Rizzi.-

MIRANDO A LATINOAMÉRICA

En algún lugar, se estuvo analizando el estado de las cosas en el mundo.

Las conclusiones fueron varias, que resumiremos al máximo.

Medio Oriente. Las alternativas oscilan entre lo peor y lo menos peor, lo probable o posible sería una inestabilidad administrada, no más

Rusia. Hay que aguardar la sucesión de Putin, ¿sería posible un perfil del tipo de Mijaíl Gorbachov y una nueva versión de la perestroika y la glasnost? No se descarta.

Europa. Se va sumiendo en una crisis de identidad ocasionada por un torrente migratorio que impone sus formas de vida, ante la liquidez cultural de un occidente tambaleante que lentamente fue disolviendo los valores que sostenía un sistema cultural clásico, que ahora es incapaz de asimilar, y sólo atina al rechazo.

Estados Unidos. Donald Trump fue la expresión de lo peor de la política exterior, pero en las líneas intermedias de los partidos Republicano y Demócrata existiría una clara conciencia de que es necesario convivir en un mundo multilateral, admitir las diferencias y coincidir en intereses comunes.  Hay que admitir que puede haber diferentes formas de institucionalidad política.

China. Xi Jinping es quizás quien tiene la visión más calma, y cree que la colaboración y la complementación serían las claves para entender el momento. El comercio debe ser un medio político para cambiar las políticas vigentes.

Latinoamérica. Empieza a ser observada. Aparece como un reservorio de paz. No hay conflictos entre los países que la componen. Los regímenes políticos se van consolidando con distintas velocidades y calidades, los sistemas económicos van convergiendo en pautas de racionalidad y estabilidad, y algunos países con pautas de buen crecimiento.

Las elecciones del domingo próximo y eventual ballotage del 25, cualquiera sea el ganador, no presentarán cambios importantes. Brasil seguirá siendo miembro del BRIC y China consolidará su presencia industrial y económica.

A lo sumo, China y EEUU empatarán, deberán convivir en la región, por lo menos en el comercio.

La cuestión estratégica es la Base de Tierra del Fuego y las Islas Malvinas para que EEUU mantenga el control en su zona de influencia que llega hasta la Antártida.

En esa línea, es posible que, entre EEUU, el Reino Unido y Argentina se llegue a un acuerdo de transición en el que se compartirían recursos económicos, se garantice una presencia militar, y la cuestión de la soberanía se congele por algunos años en un sistema de armonía y cooperación.

Quedarían los “problemas” de Cuba y Nicaragua, que se estima se podrían resolver fácilmente.

Lo que preocupa es que el desarrollo en Latinoamérica se estuviera o esté dando de modo desordenado y con niveles de marginalidad importantes. No hay políticas urbanísticas, lo que se está comenzando a notar en la provincia Neuquén.

Hay carencias graves de infraestructura motivadas por la insuficiencia de un mercado importante, y conurbanos que son centros de hacinamiento más que lugares de residencia.

Es necesaria incentivar la inversión directa para facilitar la logística integral y la creación de puestos de trabajo relacionados con la prestación de servicios.

El turismo, por ejemplo, tiene una deuda importante, Latinoamérica debería recibir como mínimo un caudal de cien millones de visitantes por año, lo que significaría un ingreso de cien mil millones de dólares estimando un consumo promedio personal de unos mil dólares por visitante.

La otra cuestión preocupante es el narcotráfico, pero existirían los medios para terminar con los carteles -las organizaciones criminales- de la droga.

En este entramado de expectativas, ARANCO, la empresa nacional de gas y petróleo de Arabia Saudita, podría además de su presencia en Chile, sumar a la Argentina. Por ahora es sólo un indicio del interés que despierta Latinoamérica, un oasis de paz.

Por último, se valora la capacidad de trabajo disponible para obras de infraestructura que producirán demanda de empleo formal.

Asimismo, se pondera la calidad profesional disponible en las llamadas carreras duras.

La pregunta es si en Latinoamérica tenemos dirigencias aptas para cultivar esta oportunidad.

Según una encuesta de Latinobarómetro, los partidos políticos sólo generan un 15% de confianza. La Iglesia es la institución mas confiable, 51%

La cultura y política están en deuda.

En la próxima, haremos hincapié en la importancia del lenguaje y del discurso para promover esta parte del mundo, que tiene mucho para ofrecer y recibir.

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