Por Guillermo Cherashny.-

Carrió puso el grito en el cielo exigiendo que se reclame a Odebrecht la confesión sobre las coimas en la Argentina con el fin de implicar a Julio de Vido en esos sobreprecios de las obras públicas. Antes de esa declaración, el gobierno no se preocupaba mucho por saber lo que hizo Odebrecht en la Argentina, porque la constructora brasileña era socia de IECSA, la empresa familiar de los Macri. Hasta 2007, el accionista principal era Franco Macri. Pero en diciembre de 2007, apenas Mauricio asumió como Jefe de Gobierno de CABA, hubo un intento de desapoderarlo de sus bienes alegando que padecía demencia senil, pero fracasó. Entonces Franco se la «vendió» a su sobrino Angelo Calcaterra, primo de Mauricio, en una operación confusa de leasing pagadera a siete años. Y así fue que IECSA se asocio con la italiana Ghella y ganaron la licitación de la obra del Maldonado en CABA, al mismo tiempo que con Odebrecht, tanto IECSA como Ghella y Comsa formaron la UTE para el soterramiento del tren Sarmiento por 1600 millones de dólares que serían financiados por bancos europeos por gestión de IECSA y Ghella. Pero la crisis de 2008/09 disparó el riego país y la obra no comenzó, aunque se pagó un adelanto de 60 millones de dólares y en 2009, según unos mails que rescató la Policía Federal de Brasil, Odebrecht le giró 20 millones de dólares a IECSA, a su CEO Javier Sánchez Caballero, un gerente de Franco Macri. En 2013 se readjudicó la obra, con la firma de Florencio Randazzo, al mismo consorcio en septiembre de ese año y tres días después Gustavo Arribas recibió las transferencias de Odebrecht a través del cambista Leonardo Meirelles.

Es obvio que, si Gustavo Arribas es íntimo de Mauricio desde la presidencia de Boca, también lo conoce muy bien a Angelo Calcaterra; de ahí que sea muy normal que Odebrecht -socio de IECSA- le girara a Arribas 850.000 dólares por gestiones en Brasil. De ahí que la complicidad de Julio de Vido, José López y Florencio Randazzo con Odebrecht es compartida por la familia Macri y eso explica la demora en conocer la verdad de las coimas de Odebrecht hasta que Carrió pateó el tablero y ahora asistimos a un show mediático donde el gobierno utiliza cualquier argumento para que los ejecutivos de Odebrecht no confiesen, inclusive amenazándolos con ser juzgados por ese delito nuevamente.

Así es que Garavano y Saravia Frías viajan a Estados Unidos y vuelven con las manos vacías y el gobierno le echa la culpa de Gils Carbó de encubrir a los funcionarios kirchneristas, lo cual es tan verdad como que se quiere encubrir a Arribas, Calcaterra y Mindlin, el nuevo empresario del poder actual.

Share