¿Será Venezuela la nueva víctima colateral de la Guerra Fría EEUU-Rusia?

El padre de la Constitución argentina, Juan Bautista Alberdi, en su libro “El Crimen de la Guerra” escrito en 1872, afirma que “las guerras serán más raras a medida que la responsabilidad por sus efectos se hagan sentir en todos los que las promueven y las incitan”, con lo que se anticipa en casi un siglo al final de la escalada nuclear que tuvo su punto de inflexión en la Crisis de los Misiles de Cuba y que culminó con la firma por Kennedy y Jrushchov del Acuerdo de Suspensión de Pruebas Nucleares (1962) y la implementación de la Doctrina de la Coexistencia Pacífica, Sin embargo, el actual escenario teleonómico provocará el retorno al endemismo recurrente de la Guerra Fría EEUU-Rusia, teniendo de nuevo a la Crisis de los Misiles como ojo palindrómico y a Ucrania, Siria y Venezuela como víctimas colaterales.

Antecedentes de la nueva Guerra Fría

La irrupción mediática de Edward Snowden, ex-técnico de Booz Allen, sub-contrata de la CIA, confesando ser el autor material de las filtraciones a The New York Times y The Guardian sobre el programa PRISM (espionaje de las telecomunicaciones a cargo de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA), habría desatado todas las alarmas en la CIA ante el peligro evidente de destapar los secretos inconfesables de los sótanos secretos del establishment.

Putin habría jugado con maestría sus bazas y tras conceder a Snowden el asilo temporal, apareció ante el Mundo como adalid de la defensa de los Derechos Humano, diluyendo de paso su imagen de represor en el conflicto checheno, aunque consciente de la nueva dinámica acción-reacción propia de escenarios de Guerra Fría en la que verán envueltas las relaciones ruso-estadounidenses a partir de este momento.

Ucrania, primera víctima de la Guerra Fría

En la última cumbre de la Comunidad de Estados Independientes (países postsoviéticos) celebrada en Minsk, Putin avisó a Ucrania que “tras la firma del tratado de Asociación Ucrania perderá sus barreras aduaneras y será invadida por productos occidentales. Ese desarme arancelario afectaría a Rusia, si Ucrania fuera también miembro de la Unión Aduanera y, resultaría muy peligroso e inaceptable”, instando asimismo a Kiev a sumarse a la Unión Aduanera que incluye a Rusia, Bielorrusia y Kazajistán. Sin embargo, Putin se encargará de desbaratar la hoja de ruta diseñada por la UE y EEUU y procederá a restringir las importaciones metalúrgicas y de productos alimenticios y a aumentar los aranceles aduaneros sobre Ucrania con el objetivo inequívoco de doblegar al sector europeísta ucraniano mediante la asfixia económica y la inanición energética, al tiempo que utilizará el arma del chantaje energético a la UE para resquebrajar la unidad comunitaria, en la certeza de que tanto Alemania como Francia no dudarán en sacrificar a Ucrania en aras de asegurar su abastecimiento energético. Así, podríamos asistir a una nueva edición de la Guerra del Gas ruso-ucraniano que tendrá como efectos colaterales importantes recortes de suministro en varios países de la UE, (el gas ruso abastece en más de un 70% a países como los Países bálticos, Finlandia, Eslovaquia, Bulgaria, Grecia, Austria, Hungría y República Checa y más del 80% del total del gas que la UE importa de Rusia pasa por Ucrania) y la división de Ucrania en dos mitades casi simétricas quedando el Sur y Este del país (incluida Crimea) bajo la órbita rusa mientras el Centro y Oeste de la actual Ucrania navegarán tras la estela de la UE, episodio que significará “de facto” el retorno al endemismo recurrente de la Guerra Fría Rusia-EEUU.

Trump, Putin y tablero sirio

La jugada maestra de Putin convenciendo a Assad para que entregara todo su arsenal de armas químicas, el escaso apoyo internacional recibido por Obama para iniciar su operación militar contra Siria y el decidido apoyo militar ruso a Asad con la instalación del sistema de misiles S-300 y S-400 (capaces de derribar objetivos en el espacio aéreo y marítimo israelí) aunado con la entrega a Siria de 12 cazas MiG-29M/M2 consiguió que la capacidad militar del Ejército oficial sirio dejara pocos resquicios a las fuerzas opositoras al régimen baasista, (de lo que sería paradigma la brillante reconquista de Alepo), pero la miopía geopolítica de al Assad le habría llevado a pensar que sería posible una victoria militar olvidando que la nueva geopolítica rusa en Oriente Próximo pasaría por un decidido apoyo al régimen sirio de Al-Assad para asegurar su presencia en un área vital para el control del Mediterráneo Oriental. Así,según la agencia Itar Tass, Rusia reforzará su base naval en el puerto sirio de Tartus con el objetivo de resucitar la extinta Flota del Mediterráneo, (disuelta en 1992 tras la extinción de la URSS) y cuya columna vertebral estará formada por la Flota del Mar Negro , la del Norte y la del Báltico y se verá complementada según el diario Al-Quds Al-Arabi con la futura base militar de Jableh en el noroeste de Siria, mucho más sofisticada que la anterior.

Sin embargo, tras la inanidad de la Administración Obama, la Cuarta Rama del Gobierno de EEUU (verdadero poder en la sombra que controla ya la Administración Trump), volvió a recurrir al holograma del ataque con armas químicas por parte del Ejército sirio para perpetrar un ataque mediático contra la base aérea siria de Al-Shairat, ataque que en realidad sería un aviso a Rusia, Siria e Irán de que deberán contar con EEUU en la búsqueda de un acuerdo internacional que se plasmaría en la Conferencia de Ginebra II sobre Siria (que será aplazada “sine die” por EEUU hasta que se equilibre la situación militar y que se englobaría en un escenario de solución global a los contenciosos existentes en Oriente Medio (Siria, Palestina, Irak e Irán). Las premisas de la Administración Trump serían la defenestración de Al Asad y la posterior partición de Siria en tres partes. Así tendremos la Siria alawita, protectorado ruso que abarcaría desde la costa mediterránea hasta Alepo, el Kurdistán sirio tutelado por EEUU y la zona sunita del sur sirio que se englobaría en el nuevo Sunistán sirio-iraquí, lo que unido a la división de Irak consagraría el triunfo de los esfuerzos de Israel para la balcanización de Siria e Irak, quedando tan solo el régimen teocrático chíita del Líder Supremo Ayatolah Jamenei como única zona todavía impermeable a la estrategia balcanizadora de Brzezinski.

Venezuela: ¿nueva víctima colateral de la Guerra Fría?

El acuerdo chino-venezolano por el que la empresa petro-química estatal china Sinopec invertirá 14.000 millones de dólares para lograr una producción diaria de petróleo en 200.000 barriles diarios de crudo en la Faja Petrolífera del Orinoco, (considerado el yacimiento petrolero más abundante del mundo), sería un misil en la línea de flotación de la geopolítica global de EEUU (cuyo objetivo inequívoco sería secar las fuentes energéticas de China), por lo que no sería descartable un intento de golpe de mano de la CIA contra Maduro que significaría el retorno a la política del Big Stick o “Gran Garrote” (cuya autoría cabe atribuir al presidente de Estados Unidos Theodore Roosevelt), sistema que desde principios del siglo XX ha regido la política hegemónica de Estados Unidos sobre América Latina, siguiendo la Doctrina Monroe, “América para los Americanos”. En la actualidad asistimos a una imposible cohabitación política entre el Poder Ejecutivo de Maduro y el Poder Legislativo controlado por la oposición y a una división casi simétrica de la sociedad venezolana que será aprovechada por EEUU para implantar “el caos constructivo de Brzezinski” mediante la aplicación de la teoría kentiana del “palo y la zanahoria “ expuesta por Sherman Kent en su libro “Inteligencia Estratégica para la Política Mundial Norteamericana” (1949). En dicho libro, Kent afirma que “ la guerra no siempre es convencional: en efecto, una gran parte de la guerra, de las remotas y las más próximas, ha sido siempre realizada con armas no convencionales: […] armas […] políticas y económicas y los instrumentos de la guerra económica “consisten en la zanahoria y el garrote”: “el bloqueo, la congelación de fondos, el ‘boicot’, el embargo y la lista negra por un lado; los subsidios, los empréstitos, los tratados bilaterales, el trueque y los convenios comerciales por otro”. Así, tras una sistemática e intensa campaña desestabilizadora que incluiría la drástica reducción de sus compras de crudo a Venezuela con el objetivo inequívoco de lograr la asfixia económica del Gobierno de Maduro el brutal desplome de los precios del crudo, el desabastecimiento selectivos de artículos de primera necesidad y la amplificación en los medios de la creciente inseguridad ciudadana, el proceso de “acoso y derribo de Maduro” se completará con la petición al Ejército para que se erija en “salvador de la Patria” siguiendo el plan diseñado por la CIA y que contando con la inestimable ayuda logística de Colombia (convertida en el portaaviones continental de EEUU) podría intentar finiquitar el legado chavista en el 2018.

Germán Gorraiz López

Analista

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2 comments for “¿Será Venezuela la nueva víctima colateral de la Guerra Fría EEUU-Rusia?

  1. EL CANTARO
    06/05/2017 at 9:45 PM

    EL SUFRIMIENTO Y LA MISERIA DE LOS PUEBLOS TIENE QUE VER CON LOS IGNORANTES QUE ELIGEN PARA CONDUCIRLOS, CHAVEZ, MADURO KIRCHNER MUJICA,CORREA MENEN ALFONSIN ETC.

  2. EL CANTARO
    06/05/2017 at 10:31 PM

    Temer y la miseria planificada de Brasil
    26/04/2017 04:08 PM

    Presidente brasileño Michel Temer.

    En un encuentro sobre Tercerización en Latinoamérica convocado por el Plenario Intersindical de Trabajadores – Convención Nacional de Trabajadores (PIT-CNT, la central obrera de Uruguay) en Montevideo, Rosana Sousa, dirigente química perteneciente a la Central Única de Trabajadores (CUT) de Brasil, compartió con una claridad destacable el momento de cambios profundos y difícilmente reversibles en el mediano plazo que están viviendo forzosamente en su país.

    Desde que gobierna Michel Temer, se han promovido cuatro grandes reformas, dos de ellas aprobadas y dos en vías de aprobación en las próximas semanas, que, tomadas de manera integral, plantean una refundación regresiva de Brasil en los ámbitos de la salud, la educación, los derechos laborales y de previsión social.
    A poco de tomar el poder el ex vice de Dilma Rousseff, el Congreso aprobó la enmienda constitucional 95, a partir de la cual se congeló la inversión en educación y salud, a valores actuales, por un plazo de 20 años. En Brasil, se la conoce como la “enmienda del fin del mundo” por las consecuencias nefastas que semejante política traerá para la población en general y para las futuras generaciones, que verán claramente restringidos sus derechos básicos.
    A fines de marzo, el Congreso aprobó una Ley de Tercerizaciones que autoriza la tercerización ilimitada, en distintos establecimientos públicos y privados, de actividades principales y secundarias. Esto significa que las empresas y entes públicos podrán tercerizar el 100% de su personal, incluyendo la posibilidad de contratar las llamadas “empresas unipersonales”, que representan claramente una transformación de los y las trabajadoras en aparentes “empresas” brindadoras de servicios, liberando de responsabilidades a los verdaderos empleadores y patronales.
    De manera paralela a esta transformación, que niega legalmente las relaciones laborales entre patrones/empleadores y trabajadores, la ley estipula la prohibición de que los trabajadores y las trabajadoras tercerizadas puedan estar representados sindicalmente. Según proyecciones, se estima que, en el plazo de tres a cinco años, podrían desaparecer completamente los sindicatos.
    Actualmente, sin ver aún los efectos de esta ley, existe en Brasil un 30% mano de obra tercerizada que cobra salarios 24% inferiores y trabaja entre tres y cinco horas más por jornada. La tercerización afecta especialmente a mujeres, jóvenes, negras y negros, quienes, además, sufren cinco veces más accidentes que los trabajadores directos y tres veces más accidentes fatales. Sólo por dar un ejemplo, en la estatal Petrobrás, entre 2005 y 2012, hubo 14 muertes de trabajadores directos y 85 muertes de tercerizados. Asimismo, se ha comprobado que, dentro de las situaciones de trabajadores y trabajadoras esclavizadas, al menos el 90% es tercerizado.
    Este martes, una comisión de la Cámara de Diputados aprobó por 27 votos a favor y diez en contra una reforma laboral que fue enviada a la Cámara de Senadores. Entre otras cosas, habilita la extensión de la jornada laboral de hasta 12 horas, permite la fragmentación de las vacaciones hasta en tres partes, autoriza a que las mujeres embarazadas trabajen en condiciones insalubres si la empresa presenta un certificado médico afirmando que la actividad no presenta riesgos y anula la obligatoriedad de la cuota sindical, con el claro objetivo de desfinanciar a las organizaciones sindicales.
    Para completar este cambio estructural regresivo, el 5 de mayo se votará una reforma de la previdencia o, como lo conocemos en nuestro país, de la seguridad social, que obliga a trabajadores y trabajadoras a realizar aportes por 49 años, llevando la edad jubilatoria a 65 años, lo que implica que, en algunos casos, se aumentaron entre 15 y 25 años los aportes necesarios para lograr una jubilación. Esto lleva a que una persona, para lograr jubilarse a los 65 años, deberá comenzar a trabajar a los 16 y hacerlo de manera ininterrumpida. Las estimaciones llevan a prever que, en estas condiciones, un 90% de los y las ciudadanas no obtendrá una jubilación.
    Amparándose en las luchas que las mujeres emprendimos por la igualdad de género, esta legislación tiene una crueldad mayor hacia las mujeres, aumentando los años de aportes a mujeres que, en la mayoría de los casos, realizamos dobles o triples jornadas a partir de la división sexual del trabajo y las tareas de cuidados de niños/as, ancianos/as y enfermos/as en el ámbito doméstico.
    Esta batería de reformas, que sin dudas el gran periodista argentino Rodolfo Walsh definiría como la miseria planificada, se da en un contexto de aumento de la desocupación, que pasó, en lo que va del gobierno de Temer, de un 6 a un 12%, engrosando la población desocupada en 12 millones de personas y en un contexto de avanzada represiva donde las policías, en palabras de los propios brasileros, tienen vía libre para actuar en las calles, en las manifestaciones y en cualquier actividad de rechazo a las políticas implementadas.
    Para este viernes 28 de abril, las organizaciones sindicales brasileras convocaron a una huelga general, con el objetivo de frenar la avanzada de estas reformas plenamente violatorias de los derechos humanos y laborales básicos. Piden a los países de la región expresiones de solidaridad. Sin dudas, esta solidaridad resulta fundamental. Sin embargo, se juega en estos días mucho más que la solidaridad entre países de la región, ya que la situación de Brasil nos anticipa la serie de reformas que pronto deberemos enfrentar en nuestro país, bajo el mismo lema de la necesidad de modernización del mercado laboral para atraer inversiones y la adecuación de las normas de previsión y seguridad social a un momento en que la mayor “expectativa de vida” permitiría extender la vida laboral de las personas prácticamente desde la infancia hasta su muerte.
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