Por Luis Alejandro Rizzi.-

LA POBREZA. No es cierto que este gobierno haya bajado la pobreza ni que la baja de la inflación, a un elevado 31% anual, haya permitido recuperar el salario real.

Son recomendables esta saga de notas que inició Jorge Liotti, la semana pasada, en el diario “La Nación”, sobre la composición social actual de la Argentina, y la conclusión a la que estoy llegando es que, durante este gobierno de Milei, la cuestión social se empeoró lejos de mejorar.

El nivel de pobreza no se debe medir y ponderar estadísticamente, a partir de la base de un ingreso sino desde la formalidad laboral, la jornada de trabajo y el salario que se percibe.

Liotti nos presenta una nueva clase social: los independientes en negro y la informalidad laboral, ante un escenario que se mantiene en seis millones de empleos formales durante los últimos quince años, lo que nos lleva a presumir que hay en total otros seis millones de personas que de diferentes modos trabajan en “negro”.

El otro dato es que el trabajo formal en el último año perdió salarialmente ante la inflación, tanto en el segmento del empleo privado como del público; en éste bastante más, la pérdida fue del 2,3 y el 8,9 respectivamente.

Lo que obviamente explica la caída del consumo, lo que a su vez no sólo continuará deteriorando el nivel de empleo en cualquiera de sus modalidades, sino el consumo.

Un círculo vicioso perfecto.

Esto nos lleva a una verdad o mentira a medias, que es que la baja de la inflación y el superávit fiscal pueden mejorar la situación, no son llaves mágicas suficientes por sí mismas, si a la vez no se reactiva el funcionamiento económico que se refleja en el nivel de consumo.

Lo cierto es que no hay crecimiento, lo hay en actividades con fuerte impacto estadístico en la macro economía, que es lo que ven los acreedores y el “mercado”, pero lo que no advierten es que los ingresos que generan no impactan por lo menos en lo inmediato en la sociedad.

En ese aspecto, la suba de bonos y la baja del riesgo país no son más que el anticipo de un futuro distópico y la consecuente crisis social consecuencia del agotamiento de la paciencia social.

En verdad, la pregunta que hay que hacerse no es qué pasará en las elecciones del 2027, sino en este 2026.

La alternativa no es reforma versus rigidez laboral, sino crecimiento en el nivel micro, que es lo único que llevará al crecimiento del empleo formal.

Un tema al margen es el costo del juicio laboral, que no lo solucionará ninguna reforma laboral, sino una reforma monetaria con un sistema de desagio.

La “industria del juicio”, que no sólo se da en lo laboral, es consecuencia de la inflación pasada y la actual, que ante la caída del consumo es confiscatoria.

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PASÓ DAVOS, PASÓ TRUMP Y SIGUE LA INCERTIDUMBRE. La mayor preocupación de los asistentes al WEF de Davos es el tambaleo del “orden mundial” y el crecimiento que necesita la economía para el pago de deuda.

Según Christine Lagarde, el problema sería que los gobiernos destinan parte de la deuda para financiar gastos corrientes.

El otro problema es que se cree que la IA será un gran supresor de empleos.

Sin embargo, lo que estaría ocurriendo es que la IA genera empleo de mayor preparación y el reclutamiento se está dirigiendo hacia estudiantes universitarios.

Esto indicaría que la educación secundaria no estaría a la altura de las circunstancias.

Lo cierto es que lo único que importó en Davos fue Trump, que de algún modo calmó las expectativas negativas con relación a Europa y en especial con su afán de “comprar” Groenlandia.

De todos modos, la imagen de Trump, producida con ¿IA?, dominando Groenlandia, Canadá y Venezuela, dejó un margen razonable de dudas, sobre sus límites.

En EEUU, predominan las opiniones negativas; por ahora los jueces de instancias inferiores dejan sin efecto decisiones ejecutivas del gobierno, pero la incógnita es la Corte, y se aguarda la resolución sobre el caso Cook…

Leí en el “New York Times” sobre posibles frenos a las ambiciones desmesuradas de Trump que “…es justo decir que los nueve jueces -de la Corte- están muy preocupados por el intento de Trump de tomar el control de la Fed “…El caso de Cook se suma a la disputa abierta que Trump sostiene desde hace tiempo con el presidente de la Fed, Jerome Powell, a quien el presidente fustiga por ser “demasiado lento” en recortar los tipos de interés. Consultado esta semana sobre la posibilidad de que continuara en su puesto hasta 2028, el líder republicano, que busca desplazarlo, advirtió: “Si eso sucediera, no creo que su vida fuera muy feliz”.

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