Por Jorge Augusto Cardoso.-

Desde que fueron creadas, durante 66 años, las Obras Sociales de las Fuerzas Armadas (Ejército, Marina y Aeronáutica) funcionaron en forma independiente una de otras y, gestionadas por personal militar, brindaron adecuada cobertura en salud y recreación a la familia militar. En el 2013, lo política decidió unificarlas disponiendo que agentes afines con el partido de gobierno de turno, civiles, fuesen los máximos responsables de su gestión. Desde esa fecha, hasta el presente, las prestaciones fueron disminuyendo tanto en calidad como en cantidad, llegando a colocar en situación de quebranto a la Obra Social Unificada (IOSFA).

Hoy, la situación ha cambiado, la Obra Social vuelve a estar gestionada por personal militar, y ya no tiene, entre sus integrantes, a las Fuerzas de Seguridad. No obstante ello, aún con las drásticas reducciones que se han tomado, como ha sido la de desprenderse del área de turismo y recreación; incluso imponiendo una mayor eficiencia en la gestión, si no se aumentan considerablemente los paupérrimos haberes militares, pronto volverá, y con mayor daño la crisis pues, los porcentajes de aportes de estos sueldos para la Obra Social, no alanzan para cubrir un continuo creciente costo de las prestaciones médicas.

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