Dónde estamos y a dónde vamos

Armando RibasCuanto más leo las noticias del día y las contradicciones político-filosóficas que engendran más confundido me encuentro. Todo parece indicar que a partir de los resultados de las elecciones recientes en Francia la Sra. Marine Le Pen sería la próxima presidenta. Ella representa el partido LN, que creara su padre con una visión eminentemente nacionalista y supuestamente neo nazista. Según The Economist, ella se habría apartado en algo del pensamiento de su padre, pero seguiría siendo de extrema derecha. Aquí llegamos al tema ¿Qué es derecha y que es la extrema derecha? En el artículo de The Economist ahora aparece una nueva denominación política: “Populismo de derecha”. Y bajo esta denominación aparece también la posición de Donald Trump en EEUU. Entonces queda pendiente otra explicación: ¿qué es el populismo? Aquí me voy a permitir recordar a un ateniense algo olvidado: Aristóteles quien definió claramente la demagogia como el deterioro de la república. Hoy la demagogia parece haber desaparecido del léxico político, pero ella está inmersa en el socialismo y el nacionalismo.

Me pregunto entonces: ¿cuál es la diferencia entre el populismo de derecha y el de izquierda? Todo parece indicar que el marxismo sería el populismo de izquierda, en tanto que el nazismo sería el populismo de derecha. Por tanto podemos colegir que Donald Trump sería nazi. Pero en ambos casos nos encontramos ante el mundo de la demagogia como medio de alcanzar el poder, ya fuere llorando por los pobres, o por los derechos de la nación. Tanto en el caso de Le Pen como de Trump mi actual preocupación es por la popularidad de ciertas ideas referentes al mundo causada por el terrorismo islámico. Ya debiéramos saber que en Occidente el terrorismo es la guerra pendiente del siglo XXI.

Pero sigue mi pregunta al respecto de ¿qué es la derecha? A mi juicio, al respecto existe un concepto semántico y otro adjetival o descalificatorio. En un principio el concepto de derecha estaría referido a la aprobación del sistema en el que respetan los derechos individuales y en reconocimiento de la naturaleza humana se limita el poder político. Desde la percepción de la izquierda derecha sería el estar a favor de los ricos en desmedro de los pobres. Pero entonces surge otra pregunta contundente ¿Qué es la extrema derecha? Y aquí entonces se confunde con el nazismo y con el fascismo. De acuerdo al idioma castellano la extrema derecha debería ser considerada la máxima defensa de los derechos que garantizan los principios en que se basa la libertad, Por tanto desde mi punto de vista el confundir la extrema derecha con el fascismo y el nazismo constituye una contradicción idiomática.

Ya en la década del treinta Von Hayek en su obra Camino de Servidumbre explicó claramente los orígenes socialistas del nazismo. Y allí sostiene refiriéndose al nazismo: “Los hombres que producen las nueva doctrinas fueron poderosos escritores que dejaron la impresión de sus ideas en todo el pensamiento europeo…Es simplemente colectivismo liberado de cualquier traza de individualismo que pueda impedir su realización”. ¿Cómo se puede concebir entonces que la derecha como expresión de la libertad, cuando se extrema pasa a ser la expresión de la negación de la libertad individual, en nombre de la organización como expresión de que el individuo no tiene derechos sino sólo deberes frente a la sociedad? En ese contexto hoy el Tea party en Estados Unidos aparece como de extrema derecha por defender los derechos que garantiza el sistema creado por los Founding Fathers a partir de la constitución de 1787 y que estaría siendo violados por la política de Obama.

En ese contexto, tenemos una contradicción respecto de la extrema derecha representada por Donald Trump en Estados Unidos y Marine Le Pen en Francia. Al negarse a aceptar la libertad religiosa de los musulmanes en Estados Unidos, Donald Trump estaría violando la Constitución de Estados Unidos que en su primara Enmienda dice: “El Congreso no hará ninguna ley respecto al establecimiento de religión, o prohibir el libre ejercicio de ella”. ¿Cómo puede entenderse entonces que la extrema derecha sea la que viola los principios en que se sustenta y que están garantizados por la Constitución? El nacionalismo en Francia no surgió con el Frente Nacional creado en 1972 por el padre de Marine Le Pen. Pero ahora la llegada de Le Pen al poder, según The Economist, implicaría la desaparición del Euro y crearía ruinosas barreras económicas. Ya el jacobinismo con la Diosa Razón a la cabeza había descalificado el comercio de conformidad con el pensamiento del Contrato Social de Rousseau. Y en ese sentido Hayek refiriéndose al nazismo que había descalificado al comercio citó el pensamiento al respecto: “El considerar la guerra como inhumana e insensible es el producto de las visiones comerciales”.

Pasando entonces al origen del fascismo que se instala en Italia a través de Mussolinni que igualmente era socialista, me permito señalar que su origen provino de Lenín. Cuando se percató del fracaso de la economía comunista escribió la NEP (Nueva Economía Política) donde dijo: “Los capitalistas están entre nosotros, están operand0o como ladrones y hacen ganancias. Pero ellos saben como hacer las cosas”. Por ello en alguna oportunidad Lenín describió al fascista como un liberal asustado. En otras palabras ello significa que donde no se respetan los derechos individuales los empresarios tienden a colisionar con el gobierno como medio de subsistencia.

Pero siguiendo con el léxico todo parecería indicar que tampoco hay una idea clara respecto a que es el liberalismo. Y no me estoy refiriendo solo a Estados Unidos donde los liberales “liberals” son considerados socialistas. Esta confusión respecto al liberalismo se debe en gran medida al aparente éxito de la izquierda en el ámbito de la ética como la expresión de la igualdad. En esa línea diría que mi amigo Mario Vargas Llosas en un reciente artículo se reconoció como liberal de izquierda. Y la pregunta pendiente, entonces, es: ¿qué es un liberal de derecha? Por mi parte, debo aclarar que el liberalismo no es una actitud frente a la vida, sino la expresión de un sistema ético político y jurídico basado en la conciencia de la naturaleza humana. Acorde con ella se respetan los derechos individuales a la vida, la libertad, la propiedad y la búsqueda de la felicidad, y se establecen los límites al poder político.

La ética de la izquierda por el contrario se sustenta en la pretensión de la creación de un hombre nuevo y por supuesto pretende estar a favor de los pobres. Es decir que supuestamente la culpa de que existan pobres la tienen los ricos. Por tanto en nombre de la compasión se violan desde el poder lo derechos individuales, y se crean más pobres en tanto que se enriquecen los que toman el poder. Al respecto Ayn Rand dijo: “La compasión no genera una hoja de hierba y mucho menos una de trigo”. El fracaso del comunismo se puso de manifiesto con la caída del muro de Berlín en 1989. En fin en Rusia se reconoció el pensamiento de Lenín al respecto e ignorado por Stalin.

Pero Marx está presente vía Eduard Bernstein que en 1899 escribió: “Las Precondiciones del Socialismo” y en discusión con Lenín sostuvo que al socialismo se podía llegar democráticamente y sin revolución. Al respecto escribió lo que considero un error conceptual fundamental que fue: “El socialismo es el heredero legítimo del liberalismo, no hay un pensamiento liberal que no pertenezca a los elementos de las ideas del socialismo”. Anteriormente me refería a la contradicción ética del socialismo y el liberalismo, pero me voy a referir a una contradicción fundamental. El principio fundamental del liberalismo es expresado por Locke como el derecho del hombre a la búsqueda de la felicidad. El socialismo como antes dije parte de la idea que el individuo solo tiene deberes para con la sociedad. Y siguió diciendo Bernstein: “La democracia es ambas cosas, un arma en la lucha por el socialismo y es la forma en que el socialismo se realizará”. Nada más válido que las anteriores palabras. Por ello, The Economist escribió: “El problema de Europa es el sistema, y el que lo quiere cambiar pierde las elecciones.

Hoy Europa es la prueba del fracaso del socialismo democrático Otra vez se crea la confusión entre el Rule of Law y la democracia mayoritaria. El Rule of Law (el liberalismo) se basa en el respeto por los derechos individuales y la limitación del poder político. Cuando el gasto público se acerca o alcanza 50% del PBI se está violando el derecho de propiedad. Europa hoy es la prueba evidente de que cuanto más crece el gasto público menos crece la economía. Al respecto me van a permitir unos datos vigentes.

 

1960-19701960-19701970-19801970-19801980-19901980-19902007-20142007-2014
GP/PBIPBIGP/PBIPBIGP/PBIPBIGP/PBIPBI
Francia22,70%6%35%4%43,30%2%54,58%0
Alemania14%4%27,50%2%33,33%2%45,13%1%
Italia17,80%6%24,80%4%39%2%50%-8%
España12,56%7%22,224%22,70%3%43,25%-4%
Inglaterra29%3%35,50%2%38,30%2%46%0

 

Nota: GP/PBI = Gasto Público/PBI; PBI = tasa de crecimiento anual. Cuando tiene un signo menos significa la caída del PBI en el período.

Creo que los datos anteriores son más que significativos. Y ahora pasando a nuestro continente tenemos que la Argentina ha dado un salto cuántico político político, al tener por primera vez en los último70 años un gobierno ni peronista ni radical. Esperemos que ello signifique el regreso a la libertad que garantiza la Constitución y Argentina vuelva a ser lo que fue. Argentina es un ejemplo para el mundo. Cuando se aplicó el sistema del Rule of Law dio un salto cuántico en la historia y paso de ser en 1853 uno de los países más pobres del mundo y a principios del siglo XX tenía un ingreso per cápita mayor que el de Alemania, Francia e Italia. Así mostró que el sistema es determinante y no la cultura. Cuando aplicó el sistema que como he dicho no es económico sino ético y político pasó por las cimas de la historia hasta que llegó Perón y lo destruyó. Aquí estamos esperando esperanzados por Macri.

Armando Ribas

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6 comments for “Dónde estamos y a dónde vamos

  1. Jack A. Ré
    22/12/2015 at 1:17 PM

    Republiquen bien el cuadro, por favor. La última columna no aparece, sepultada por el popular box de suscripción de la derecha. O bien, también se puede interpretar así, empujada por Telecom y otros, desde la izquierda. Mi petición en cambio, es un atrevimiento liberal.

  2. 22/12/2015 at 6:32 PM

    El problema es la democracia por partidos. Comencemos ya mismo a acercarnos gradualmente -desde asambleas menores, consorcios, gremios- a la estococracia.

    (Ah, los datos son viejos – Marine Le Pen la pasada semana vio frustrados los sueños alimentados por su éxtio en las primarias).

    Estococracia ya.

    • Bizancio
      23/12/2015 at 1:39 AM

      Oristeocracia ya. Constitución 1853/60 ya.

  3. Bizancio
    23/12/2015 at 1:41 AM

    Gracias troesma Armando.

  4. JUSTINIANO
    24/12/2015 at 11:20 AM

    Don ARMANDO RIBAS, la biblioteca que camina.
    Nuestros abuelos, aquí en el campo, solían decir :
    “Este sabe más que La Bristol”. aludiendo a la
    famosa y legendaria Guía de los años veinte.
    Tenga una Feliz Navidad don Armando y no
    afloje.
    En cuanto a sus dudas ideológicas, haga como yo,
    coincido plenamente con la reflexión de Borges :
    “SOY ANARQUISTA CONSERVADOR”.

  5. JUSTINIANO
    24/12/2015 at 11:29 AM

    Se me cortó inesperadamente cuando me faltaban
    algunas reflexiones más. Concluyo aquí.

    Coincido también con el viejo axioma :
    “LA IZQUIERDA, EN ULTIMA INSTANCIA, NO ES
    MÁS QUE UN LENTO CAMINO HACIA LA DERECHA”.

    Y esta otra de su tocayo Don Armando Tejada Gómez :
    “COMO EL MUNDO ES REDONDO, SI NOS VAMOS
    DEMASIADO HACIA LA IZQUIERDA PODEMOS
    TERMINAR ABRAZÁNDONOS CON LA DERECHA”.

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