Por Luis Alejandro Rizzi.-
Es común comparar nuestros precios con los de los países limítrofes y de economías desarrolladas y los resultados son negativos.
Somos más caros.
Sin perjuicio de ello, debemos destacar que en algunos países limítrofes -Uruguay-, los precios son más bajos, pero resultan caros para su población.
Por eso esas comparaciones tienen un componente sofístico, pero no por ello dejan de ser útiles.
Francisco Jueguen publicó el pasado 8 de enero en el diario “La Nación” una nota interesante, comparando precios de alimentos, poniendo en evidencia las diferencias de la incidencia fiscal y el costo laboral, en la que dice: “Fuentes del sector afirman que, en la Argentina, el precio de los alimentos tiene una carga impositiva entre el 42% y 43%, muy por encima de otros países de la región. En países como Chile y Uruguay, “donde el costo laboral es más alto”, los impuestos no superan el 27%, agregan.”
Al margen, en nuestro país es muy alto el costo logístico.
Esto significa que los “altos precios” no dependen tanto del costo de fabricación, sino del que se origina a partir de la salida de fábrica, que es el momento en que se cargan también el costo fiscal propio de la actividad, el de los insumos y el laboral.
Neteando esos “costos”, es probable que el costo estricto de fabricación podría ser similar al de otros países “más competitivos…”
También nuestro mercado es muy pequeño, lo que hace que el menor volumen de fabricación implique un mayor costo por unidad.
España tiene una población similar a la nuestra, en un territorio que equivalente a la provincia de Buenos Aires, pero en el lapso enero-noviembre pasado recibió 90 millones de turistas; su mercado se amplió de sus 45 millones de habitantes a otro de 135 millones.
La misma relación se podría dar con Italia y Francia y algo menos con Portugal. Esto significa que, si se ratifica el acuerdo Unión Europea-Mercosur, el mercado podrá llegar a los mil millones de consumidores, teniendo en cuenta el aporte turístico que recibe Europa.
Es cierto que también influyen en nuestros “altos precios”, las variaciones del tipo de cambio, virtualmente siempre administradas por los sucesivos gobiernos con controles más férreos o más lábiles, que genera la incertidumbre de la “arbitrariedad”.
Como conclusión nuestros costos son altos porque no tenemos un muy pequeño mercado y faltas de certezas racionales en la administración del país.
Nuestros precios tienen una lógica muy local, no se fijan por costo sino por la capacidad de compra de la demanda y, si los salarios son superados por la inflación, aunque sea de un 2 por ciento mensual, los “altos precios” compensarán la escasez de demanda, todo será más caro.
La cosa no viene ni por la reforma laboral ni la fiscal; viene por el lado de la inversión, aunque genere déficit fiscal y por incremento poblacional.
Los países del Mercosur y los otros, por lo menos vecinos no limítrofes, deberían generar una política turística que facilite el ingreso de por lo menos 50 millones de personas en los primeros años, de no residentes en la región.
Para ello habría que generar un espacio de libre circulación y una unidad monetaria válida para toda la región, en la que deberían reflejar los precios de bienes y servicios, con relación al dólar, euro y yuan.
El turismo emisivo de China puede ser fenomenal en volumen, pero vendrán con su propia moneda, que pronto pasará a ser también moneda de referencia mundial.
Sobre esto escribí varias notas en mi querido Portal de América.
10/01/2026 a las 7:55 PM
Soneto de desenmascaramiento 29
La envidia y el hambre del leguleyo esloveno
A todos envidiabas, furibundo,
cuando el hambre te hincaba las entrañas,
y tu aspecto venir de las extrañas
criaturas del lúgubre inframundo
parecía… tan flaco, que en su mundo
entre dudas el clan de las arañas
te aceptaría, pues tus miembros cañas
enjutas semejaban… moribundo
tu aliento con tu rostro hacía juego
pues amargas las hieles te afloraban,
tu ser macerando en estrecheces…
y tus ojos famélicos en ruego
de algún bocado tanto bailoteaban,
que pensabas comer hasta tus heces.
11/01/2026 a las 1:15 AM
MAESTRO, SE ESTA METIENDO EN UN TEMA DEMASIADO COMPLEJO PARA DILUCIDARLO CON EXACTITUD.
ES OBVIO QUE ARGENTINA FUE Y ES AUN, UN PAIS ESTRUCTURALMENTE CARO.
LOS MOTIVOS SON VARIOS Y VARIABLES A LA VEZ.
NO SE DESARROLLO UNA RED FERROVIARIA MODERNA Y COMPLETA, SUS IMPUESTOS INTERNOS, LEYES LABORALES, ETC ETC ETC.
LO UNICO SEGURO QUE PRIMERO DE TODO HAY QUE SEGUIR BAJANDO EL GASTO DEL ESTADO.
ESO LE PERMITIRA BAJAR IMPUESTOS Y/O OBTENER FONDOS GENUINOS PARA INVERTIR EN
INFRA ESTRUCTURA.
LUEGO PROMOVER INVERSIONES PRIVADAS.
ES INMENSA LA TAREA A DESARROLLAR, INCLUSO
EDUCAR A LOS TRABAJADORES DEL RUBRO A TRATAR MEJOR A LA GENTE, PORQUE ESTE TAMBIEN ES UN FACTOR IMPORTANTE.
EN ESO DEBEMOS APRENDER MUCHO DE LOS BRASILEROS.
MAR DEL PLATA EXPULSA TURISTAS.
EL TRATO DESCORTEZ, LOS PRECIOS Y LA AGRESIVIDAD DE LA MUNICIPALIDAD CON LOS TURISTAS ES EL EJMPLO MAS ACABADO DE TODO
LO QUE NO DEBE HACERSE EN ESA MATERIA.