Por Carlos Tórtora.-
En la última quincena, el gobierno montó un espectacular operativo político y mediático destinado a demostrar que la crisis por Manuel Adorni estaba superada y que los indicadores económicos se estaban revirtiendo. Una serie de hechos indican que el operativo fracasó. Las encuestas de los últimos días muestran una nueva ligera baja de Javier Milei o, en el mejor de los casos, la consolidación de un amesetamiento. La baja del consumo se mantiene firme y la inflación de mayo sería apenas menor que la de abril.
En varias mediciones nuevas, Axel Kicillof aparece imponiéndose como candidato a presidente a Milei por varios puntos y hasta ganándole en segunda vuelta.
Otro dato no menor de varias mediciones es que Myriam Bregman se consolida con 12 puntos como tercera en la carrera presidencial. De continuar esta tendencia, Bregman podría ser la que defina el resultado de un ballotage y lo haría obviamente a favor del peronismo, ya que está en excelentes relaciones con Cristina Kirchner.
Por otra parte, la fractura expuesta del oficialismo provocada por la disidencia de Patricia Bullrich le está asestando un golpe tal vez mortal a la reelección de Milei.
A todo esto, las manchas de la corrupción se multiplican. Y ahora se extienden sobre Luis Caputo. Juan Pazo, expresidente de ARCA y uno de sus hombres de confianza, estaría estrechamente vinculado a Facundo Leal, el expresidente de ARSAT detenido la semana pasada con US$ 2,5 millones y una variedad de drogas prohibidas.
Por último, anteayer trascendió la versión de que Adorni, sintiéndose acorralado, le había entregado a Ariel Lijo información clave sobre una serie de billeteras virtuales que profundizarían el escándalo de $LIBRA y que podrían arrastrar a los Milei. La jugada de Adorni apuntaría a comprometer al máximo a sus jefes para que no puedan abandonarlo.
La reacción no debería tardar
Puesto en evidencia que la recomposición del gobierno fue sólo una cortina de humo más, da la impresión de que Milei volvió a aislarse y que no encontraría cómo responder a la profundización de la crisis. Su silencio ante los desafíos que le plantea Bullrich hablan de prudencia pero sobre todo de debilidad.
LLA es una construcción política armada apresuradamente desde el poder y carece de una estructura dirigencial confiable. De hecho, en Buenos Aires la mayor parte de los cuadros libertarios son peronistas convertidos en libertarios pero siempre dispuestos a volver al peronismo. En Capital, el gran crecimiento de LLA se dio entorno al triunfo de Adorni en las elecciones de mayo del 2025. Si Bullrich es visualizada como la candidata presidencial con más votos, el castillo de naipes de LLA podría entonces desmoronarse.
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