Por Carlos Tórtora.-

Las vacaciones de invierno y la feria judicial sin duda que van a prorrogar dos semanas más el efecto anestésico del Mundial. Pero a partir de esto, Javier Milei podría enfrentarse a un serio problema político mediático: sin el show de Adorni ni el Mundial, el tema central para la sociedad sería el aumento del rechazo al gobierno.

El interés del oficialismo gira sin duda alrededor de la supresión o suspensión de las PASO, o sea la llave para la reelección de Milei. Pero esto a la gente le importa muy poco.

La lucha por el poder no es en absoluto una prioridad social y sí lo son la recesión, el desempleo y la caída del consumo, lo que se traduce en una lenta pero firme caída de Milei en las encuestas.

Sin un entretenimiento poderoso que distraiga a la opinión pública, ésta podría concentrarse entonces en su reprobación de la gestión libertaria y el gobierno se quedaría sin cortinas de humo para distraer.

La búsqueda de anestesia

La respuesta a esta encrucijada parece obvia: Milei necesita un nuevo entretenimiento para distraer, que reemplace al Mundial y Adorni. ¿Pero cuál sería?

Algunos especulaban ayer con que Milei, impresionado por la ola malvinera de los últimos días, estaría moviendo sus hilos en Washington para conseguir que Gran Bretaña acepte iniciar conversaciones bilaterales sobre Malvinas, aunque no serían sobre la soberanía sino sobre cuestiones relacionadas.

Lo concreto es que ahora el calendario le juega en contra al presidente: debe encontrar un nuevo entretenimiento antes de que la presión social desborde.

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