Por Luis Alejandro Rizzi.-
LAS MALVINAS. La mezquindad en el uso de un fin noble. Una alianza entre personas neuróticas no es garantía de nada.
La única forma que hay para resolver cuestiones y problemas es partir de la realidad. Hoy Argentina es un país a lo sumo en observación y con pronóstico reservado.
Los halagos de Kristalina Georgieva, Trump y Bessent a la política económica y monetaria del gobierno tienen su dosis de hipocresía, ya que tienen por finalidad esencial el cobro de la deuda.
La inversión -RIGI mediante- se canaliza hacia la energía y minería, cuya moneda es el dólar.
Marcelo Bonelli cuenta en su columna de los viernes en el diario “Clarín” que “la “ley de Wall Street” es elemental y concreta: que un parate productivo puede afectar sus chances electorales y que eso, al final, complicar el mercado cambiario.”
La venta de alimentos cae y las compras en supermercados no superan las seis unidades por persona.
Un dato: en 2023 se necesitaban de 5 a 10 días de trabajo para pagar un billete aéreo; es posible que hoy se necesiten más de 10.
Hay también un nivel de engaño en los análisis de muchos economistas, que resaltan los resultados fiscales, pero no ponderan los medios usados para obtenerlos, con bastante de “dibujo creativo”, que podrían esconder déficit, que es la restricción casi total de la inversión en infraestructura.
Una prolija y lujosa mortaja no es sinónimo de vida, y el resultado fiscal del que se jacta el gobierno tiene mucho de mortaja y poco de vestimenta.
Claudio Jacquelin nos recuerda que “Diana Mondino, en campaña electoral, dijo en una entrevista con el diario conservador inglés The Telegraph que debían respetarse los deseos de los isleños, lo que contraviene la posición histórica de la Argentina…” y Milei, el 2 de abril de 2025, que anhelaba que los malvinenses desearan ser argentinos.
Las islas hace casi doscientos años que están bajo dominio inglés y la población de las Malvinas ya dejó de ser injertada y es genuinamente malvinense.
Tenemos la Patagonia virtualmente desocupada, y el gobierno no ha invertido un solo peso en infraestructura en esa región, y los vínculos que se habían comenzado a construir en la década del 70 se dinamitaron el 2 de abril de 1982. Las guerras, mal que nos pese, generan derechos para el ganador y simétricamente pérdida para los vencidos.
Alemania se recuperó después de perder la guerra reconociendo su derrota, asumiendo las consecuencias e iniciando un camino diferente; así se integró con sus antiguos enemigos en un plazo de no más de 15 años. Hubo coherencia. Hoy es uno de los principales países de la Unión Europea.
El discurso de Milei del jueves fue un catálogo de eufemismo barato y vulgar, que mostró entrelíneas una sumisión total hacia Trump y no dejó duda alguna de que la base de Ushuaia será con presencia norteamericana.
En sanos principios, no me parece argumento lo de la plataforma continental, ya que, en ese supuesto, extremando el razonamiento al absurdo, América Latina debiera ser un solo país
Nos guste o no, las islas “argentinas” están en poder del Reino Unido, y desde 1833 no las hemos podido recuperar ni por medio de la diplomacia ni de la guerra, que sólo sumó muertos.
La única alternativa es hacer de la Argentina un país atractivo e iniciar un proceso de colaboración, sin hablar de soberanía ni derecho, que en verdad lo hemos perdido.
Un proceso de ese tipo podría llevar a un buen resultado que termine en un estado asociado o incluso una provincia más.
Se podrán hacer declaraciones “nacionalistoides” y románticas, nos podemos lamentar de nuestros errores, pero por esa vía las Malvinas estarán mucho más lejos que su distancia geográfica.
Si las deseamos verdaderamente, tengamos paciencia, buena fe y cultivemos la amistad.
Hoy por hoy, para Trump las Malvinas son sólo un elemento de extorsión hacia el Reino Unido y los países integrantes de las NATO. Poco o nada le interesa la Argentina, cuyo embajador Lamela nos faltó el respeto al decir que Trump y él personalmente trabajarán por el triunfo de Milei en 2027, en una inadmisible intromisión en nuestros asuntos. Esa declaración hizo trizas nuestra soberanía política.
Por último, Milei amenazó con impedir que las empresas que de algún modo participen de la exploración y explotación en el archipiélago no tendrán acceso a Vaca Muerta, sin advertir que su explotación podría limitarse por la carencia de infraestructura y que sin inversión extranjera el yacimiento no podría ser explotado.
Lo que logró Milei con su discurso del jueves fue que el Reino Unido respondiera, por boca de Wes Streeting, que afirmó este viernes que las Islas Malvinas “son británicas” y que el compromiso de su país es “absoluto e inquebrantable”; un vocero de Downing Street lanzó una advertencia al marcar: “Nuestras fuerzas armadas están en alerta las 24 horas del día, los 7 días de la semana para proteger al Reino Unido y nuestros intereses”, de acuerdo con lo publicado por la cadena BBC.
Sin embargo, la diplomacia inglesa dijo, de modo asertórico: “La posición del Reino Unido sobre las Falklands es inquebrantable. Las islas son británicas y seguirán siéndolo, porque ésa es la posición abrumadora de los isleños”, lo que quiere decir que los malvinenses podrán cambiar de opinión; ésa es la ventana que el propio Reino Unido nos abrió, la dura tarea es lograrlo.
En política exterior los juicios apodícticos no existen, priman los intereses, hoy son unos, mañana otros…
***
EL RIESGO KICILLOF. (sic)“…En un intento por evitar que se genere una crisis como la de septiembre de 2025, que dejó consecuencias —como la mora— que se siguen viendo al día de hoy, el ministro de Economía, Luis Caputo, dijo que confía en los “fundamentals”de su macro y señaló queel único temor que tiene nombre y apellido: Axel Kicillof”, escribió Melisa Reinhold en el diario La Nación.
Si Kicillof tiene el poder de hacer tambalear el programa económico del gobierno, entonces votemos a Kicillof.
En septiembre 25, la provincia de Buenos Aires rechazó el programa “Caputo” y el gobierno ganó en octubre por la intromisión del gobierno de los EEUU en la política interna de la Argentina mediante la compra de pesos por un monto de 20 mil millones de dólares y la advertencia de Trump, “habrá ayuda si gana Milei”, que además dijo que nos morimos de hambre, lo cual metafóricamente era y sigue siendo cierto. El salario mínimo para septiembre es de $ 383.800,00, un cuarto del valor de la canasta fascia total.
No fue Kicillof, Trump describió la situación.
Seguramente será un nuevo gobierno el que ponga al descubierto las mentiras de Milei sobre el supuesto superávit, y además deberá ponderar los perjuicios por el deterioro de la infraestructura vial y ferroviaria y por la paralización intempestiva de obras en marcha.
Estimado “Toto”, no es Kicillof, es tu plan y la incapacidad de Milei, un energúmeno en una exposición de finos cristales.
Si piensa ganar las elecciones con Kicillof y las Malvinas, agravian la intergénica de la mayoría de la ciudadanía.
Kicillof ni Cristina asustan, Santo Tomas enseñó que la verdad en boca del impío sigue siendo verdad.
En todo caso, lo que asusta es la realidad, la única verdad.
Deja una respuesta