Por Carlos Tórtora.-
Algunas marchas y contramarchas del gobierno, por su importancia, merecen una explicación.
Hasta hace dos meses, la Casa Rosada seguía intentando -empezó en marzo- un acuerdo con sus aliados para sancionar en el Congreso aunque sea la suspensión de las PASO para el 2027. De este modo, Javier Milei conseguiría su objetivo más importante: que el PJ, impedido de dirimir sus diferencias internas en una primaria, terminara fracturándose, lo que le serviría el triunfo en bandeja a LLA.
Pero en julio todo cambió. Patricia Bullrich apareció encima de Milei en muchas encuestas de intención de voto para presidente y desde el Círculo Rojo llegaron claras señales de que, ante la caída de Milei en los números, se preparaban dos candidatos para reemplazarlo: Jorge Brito y Daniel Hadad.
Entonces los Milei tuvieron que recalcular sobre las PASO.
Si se presentaran para presidente uno o más candidatos de derecha, la pérdida de votos que esto le representaría a LLA le haría perder probablemente la primera vuelta. El único modo de evitar esto sería que todos los candidatos de derecha sean convocados por Milei a participar de una PASO que ganaría él. Obviamente, ningún candidato rechazaría la invitación, porque si lo hace, sería acusado de entregarle el gobierno en bandeja al peronismo.
Este nuevo giro hizo que el gobierno fuera dejando de hablar de la suspensión de las PASO y empezara a decir «en diciembre veremos», cuando en esa fecha se vence el plazo para aprobar una reforma electoral.
Esta situación coincidió con la crisis personal y su reclusión de Milei en Olivos durante diez días.
Un extraño cambio
En la última semana se produjo un nuevo vuelco en la situación.
Primero, Bullrich disminuyó algo su perfil de candidata presidencial y, lo que es más obvio, Hadad y Brito, luego de lanzarse públicamente, se llamaron a silencio durante casi tres semanas pasando a ser candidatos fantasmas. Al mismo tiempo, la mesa política del oficialismo anunció que se reactivaba la operación para suspender las PASO. Una explicación une los dos hechos. Daría la impresión de que Milei podría haber negociado en el Círculo Rojo y en Washington, que se pusiera un freno al lanzamiento de candidaturas alternativas a la suya. Y si el presidente fuera el candidato único de la derecha, ya no sería necesario para el gobierno que existan las PASO así es que sería mejor suspenderlas.
De haber existido estas negociaciones secretas, es un secreto su contenido y también sus protagonistas.
02/09/2026 a las 9:01 AM
Milei no quiere las paso porque sabe que las pierde o si gana, las gana por muy poco.
*****
Javier Milei nunca quiso ser presidente, lo animó Sergio Massa porque quería dividir al PRO y que no gane Patricia Bullrich-
Claro, como él quería seguir siendo panelista en cualquier programa de Ámerica o tener un programa de «economía», tuvo que aceptar. No le quedó otra.
La hermana siempre fue su representante y cobraba por ir a los programas y ahora sigue cobrando (coimas del 3% a cualquiera y usándolo a Adorni como fronting), por supuesto, además del sueldo de Secretaria.
No esperemos otra cosa del él. Es un experimento como hizo Cristina con Kicillof.
Los dos, Axel y Javier ninguno roba ni coimea.