Por Luis Alejandro Rizzi.-

Ni Jorge Brito ni Stefano di Carlo le encontraron la vuelta al fútbol en River

Reconozco que es difícil administrar los ciclos, en especial los de “vacas flacas”.

Con Marcelo Gallardo, River tuvo una buena etapa, aunque luego de Madrid comenzó la declinación, y finalmente se fue en octubre de 2022.

Con Martín Demichelis se inició, de hecho, en 2023 un nuevo ciclo que se interrumpió en julio de 2024, poco tiempo para amalgamar un nuevo equipo e iniciar un nuevo ciclo.

Se llamó nuevamente a Marcelo Gallardo; fue como retroceder en el tiempo, y da la impresión de que Gallardo pretendió partir desde Madrid 2018, demolió lo iniciado por Demichelis y no tuvo plan; es posible que haya tratado de revivir recuerdos, algo imposible en la vida.

Jorge Brito, banquero al fin, creyó que el tema era dinero, comprar jugadores, di Carlo sigue en la misma línea, y la verdad es que compraron caro y mal, compraron apellidos, antes que jugadores.

La cosa era trabajar con los “chicos” del club y desarrollar un estilo de juego y un clima de confianza y amistad.

Fue un error marginar a quince jugadores y traer otros.

Salas, Galarza Fonda, que tuvo un buen mundial, Lencina, Paez, Juanfer Quinteros, Viña, Subiabre, y otros. No se tuvo en cuenta que no hubo un esquema de juego sino una suma o amontonamiento de personas.

Ningún proyecto ni proceso se realiza de un día para otro, pero lo grave es cuando no hay proyecto y sólo hay dinero.

Está visto, los “apellidos y los millones” no juegan. River vino perdiendo contra “NNs”.

El error que no se debe cometer es buscar un salvador.

Pienso que Francescoli ha cumplido un ciclo también; lo que viene debe ser diferente y 2027 será un año de elaboración.

Coudet tiene su responsabilidad, pero no toda; hay que revisar y proponer un plan, lo que llevará su tiempo.

Esta saga de derrotas no debe generar resentimientos ni miedos; al contrario, aprendamos, el dinero no es todo, los apellidos tampoco.

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