Por Carlos Tórtora.-
En los últimos 30 días, el escenario político nacional mostró varios cambios. Uno de los más significativos es que hasta hace poco la oposición aparecía como desordenada y confundida y ahora ya no tanto, mientras que la confusión y el desorden reinan en el oficialismo.
La reunión del Council of America de la semana pasada mostró a cielo abierto el nivel de confrontación interna que existe en el Círculo Rojo. O sea, los Bulgheroni y Galperin, que sostienen a Milei 2027, y los Rocca y Magnetto, que buscan presidente por el lado de Bullrich, Hadad o Brito.
En medio de este torbellino que va en aumento, Javier Milei va consiguiendo un resultado de mínima: no está en condiciones de mejorar en las encuestas pero sí apunta a reconstituir su jaqueado núcleo duro. El presidente se burla de los endeudados y dice que lo están por comprar televisores, niega el desempleo e insulta al periodista económico más importante del país, Marcelo Bonelli.
En otras palabras, Milei está alambrando su supuesto tercio de votos para mantenerse por delante de Bullrich, Hadad y Brito, que, como lucen moderados, no están en condiciones de competir con un núcleo duro dispuesto a incendiar el país con tal de conservar el poder.
En este renovado planteo de todo o nada, se entiende que Milei ni siquiera repudie que su ex asesor Fernando Cerimedo sea posiblemente culpable de tentativa de homicidio contra su ex mujer Nadia Beller, además embarazada. El argumento presidencial es que hay una guerra continental de la derecha trumpista contra el eje Lula-Sheinbaun y que en la guerra vale todo.
Primero lo primero
Con este grado de crispación interna en el poder, no es de extrañar entonces que el Congreso haya entrado en una especie de siesta y que el gobierno tenga ahora como máxima aspiración sancionar la reforma de la carta orgánica del Banco Central y la modificación de la inocencia fiscal.
Para decirlo con todas las letras, el PJ está sumamente interesado en que Milei pueda presentarse como candidato a la reelección. Es que casi nadie piensa que pueda ganar un ballotage y entonces se está convirtiendo en un rival ideal. En cambio, cualquier alternativa como Bullrich, Hadad o Brito es más peligrosa, ya que no sufren ni remotamente el desgaste del presidente. Tal vez por esta razón el escándalo de Cerimedo casi ni mueve el amperímetro en las filas opositoras.
Es así que los Milei hoy por hoy no confrontan tanto con el peronismo como con Paolo Rocca. La guerra, en definitiva, está en casa.
En última instancia, si no puede ganar, al presidente le quedaría espejarse en lo hecho por Mauricio Macri en la elección presidencial del 2019. Perdió en primera vuelta, pero obtuvo el 40% y se quedó con el liderazgo opositor, con su campaña del «sí se puede».
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