Por Luis Alejandro Rizzi.-

EL COSTO DE LA TRANSFORMACIÓN. Luego de una operación complicada, se inicia el lapso de la convalecencia que tiene varios aspectos, internación, curaciones, prevención de infecciones, evolución y tratamiento del dolor. Cada uno de ellos tiene un costo y a ningún médico ni paciente se le ocurriría suprimir alguno de ellos con el argumento de “no hay plata”. Si ello fuera así, es probable que se hubiera intentado otra terapia financiable.

Lo mismo vale para la política. Cuando se elige una orientación, se deben ponderar sus costos, su financiación, su ritmo y sus consecuencias. Eso es cultura.

No entro en la discusión de superar “batallas culturales”, un oxímoron que proclaman los mediocres o los “sabios bárbaros” de Ortega. En la cultura no se batalla, se dialoga, se conversa, no se admite la “intransigencia” sino la convicción sobre la existencia de “valores”, que son como una suerte de brújula del devenir de la vida. Orienta. La libertad consiste en elegir el rumbo en dirección a los “valores”, o a sus opuestos, los “disvalores”.

El gran error del gobierno de Milei es el haber promovido y promover un cambio de rumbo para el país, con objetivos terapéuticos, pero sin haber presupuestado su financiamiento ni consecuencias. Se procedió de modo bárbaro y con funcionarios no sólo “bárbaros”, sino groseramente incultos y mentirosos, que se creen entre ellos, o simulan hacerlo. Luis Caputo, traicionado por su inconsciente, habló de la necesidad de “reactivar”, como lo destacó Carlos Pagni el lunes pasado en “Odisea”, Patricia habla de mayor velocidad en la llegado de los “beneficios del cambio” a la gente, y otros funcionarios, por lo bajo, saben que la cosa no anda bien, aunque sea correcta la filosofía política del gobierno. En las encuestas más serias dicen que cae la confianza en el gobierno, y el rechazo está arriba del 55% en las investigaciones más favorables.

Muchos economistas solventes describen positivamente la macro y el manejo de las cuentas, pero omiten mencionar el costo que genera el estado actual de la infraestructura y la falta de inversión en capital.

No se tiene en cuenta que Argentina es un país extenso, con un mercado pequeño y escasez de población, con zonas geográficas reducidas de alta concentración -los conurbanos-, que necesitan inversión pública para mejorar la calidad de vida y eventual migración hacia zonas despobladas o poco pobladas en las que, asimismo se debe invertir para facilitar la conectividad y la prestación de servicios esenciales.

No es solución que el cierre de empresas y la pérdida de empleo encuentren remedio en la informalidad, que es uno de los modos de desfinanciar a los estados, y más grave aún, implica pérdida de dignidad.

Es cierto, si bien la historia de la humanidad es una historia de cambios permanentes, hoy se cuenta con medios y sobre todo con sabiduría para evitar los dramas de la “revolución industrial” y los abusos del poder económico.

Hoy, la evolución es más veloz, pero insisto, también contamos con medios más eficaces.

Administrar no es decir “no hay plata” sino lo contrario, qué podemos hacer con los recursos disponibles en un orden racional de prioridades.

Al gobierno de Milei sólo le interesa el equilibrio fiscal, un dogma inadmisible en política y economía; en todo caso, no quiere decir que el superávit fiscal es virtuoso por sí mismo, hoy parece ser un mal capricho y una falsedad ideológica. Si computamos “los costos hundidos” por inacción en el mantenimiento de la infraestructura existente, el déficit sería descomunal.

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EL DILEMA DE LAS PASO Y DE LOS “OUTSIDERS”. Las PASO se han convertido en un dilema para “la política”, incluso para el propio Milei. Él no necesita pasar el cedazo de una interna, pero sí lo necesitaría toda la oposición, no sólo el peronismo, al que le permitiría llegar unido a octubre 27, sino también a ese segmento que votó a Milei en el balotaje del 23 y no está dispuesto a hacerlo ahora. Terminaría también con la utopía de los “outsiders”. Recordemos en la elección del 23, Milei ya no era “outsider”, era diputado nacional elegido en 2021.

La figura del “outsider” no es más que un divertimento, para distraer y a la vez provocar a la “política” para que proponga candidatos con experiencia, y parecería que sólo algunos de los gobernadores con mejor imagen o senadores deberían competir en las PASO. Hoy el preelegido por el “círculo rojo” -petrolero y minero- parecería ser Sergio Uñac, senador por la Provincia de San Juan.

Macri vive encerrado en una suerte de dilema “hamletiano”, “qué hacer o qué no hacer” con Milei y Karina, el “WhatsApp” oficialista, o promover la alternativa para continuar con otra sabiduría el camino iniciado por Milei.

La duda es si la naturaleza del escorpión está en el ADN de los Milei. Todo indicaría que sí.

Es difícil prever el destino de las PASO, pero en esta coyuntura serían indispensables para ordenar “la política” y dar la mínima seguridad necesaria para que no estalle la incertidumbre.

Es improbable que el peronismo proponga a un “anarco sistema” -Quintela, por ejemplo- pero lo más importante sería saber quién representaría a los votantes de Milei, que en octubre 27 le darían la espalda.

El solo conocimiento de los postulantes sería factor de calma y de reflexión.

Las PASO perjudicarían sólo a Javier Milei; quedaría reducido a su justa medida, un 25% del electorado.

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