Por Carlos Tórtora.-
Se va imponiendo hoy una realidad política dual y contradictoria. Por un lado, Javier Milei está siendo castigado por una secuencia de encuestas que van invalidando progresivamente las chances de su reelección, mientras la recesión, la caída del consumo y el endeudamiento se vuelven insoportables para la mayoría de la población.
Pero por otro lado, el oficialismo acaba de conseguir en Diputados la media sanción de la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y de la Inocencia Fiscal II. Y, lo que es aún más significativo, los senadores peronistas votaron la aprobación de los pliegos de dos candidatos a integrar la Cámara Federal porteña, Pablo Yadarola y Pablo Bertuzzi, que le asegurarían al gobierno cerrar el caso $LIBRA en los próximos meses.
Es decir que, mientras dos tercios de la sociedad repudian la gestión de Milei, los bloques del PRO, la UCR y algunos gobernadores dialoguistas apoyan dos cuestionables proyectos de ley. Pero aún más grave es que el principal bloque opositor del Senado, Unión por la Patria, vote para instalar dos camaristas que seguramente terminarán por cerrar el caso $LIBRA, impidiendo que se investigue realmente el hecho de corrupción más grave del actual gobierno y que implica directamente a los Milei. La explicación de Mayans a su injustificable decisión no necesita comentarios: «estamos cansados de pelearnos con los jueces».
La opción por el mal menor
La explicación electoral del extraño contubernio entre los Milei y el kirchnerismo es la siguiente: Es obvio que al menos una parte del Círculo Rojo está buscando un candidato a presidente para reemplazar a Milei y ya hay una lista integrada por Patricia Bullrich, Daniel Hadad, Jorge Brito, etc. Dado el grado de desgaste ya extremo del presidente, éste sería para el peronismo un rival casi óptimo, porque tiene grandes posibilidades de perder en primera y en segunda vuelta. En cambio, un candidato sorpresa, con el Círculo Rojo atrás, sería muy peligroso.
La dirigencia kirchnerista aspiraría entonces a que el presidente no se derrumbe, porque si esto ocurre su candidatura sería inviable.
A todo esto, la pulseada en el seno del poder económico es tan feroz como silenciosa. Prueba de ello es que los dos nuevos candidatos del establishment, Hadad y Brito, luego de lanzarse hace tres semanas, enmudecieron y ninguna encuesta los menciona. Algo que suena claramente a una o varias negociaciones subterráneas.
29/08/2026 a las 9:32 AM
SE COMPRÓ EL DEPTO. DE ABAJO DE SU CÁRCEL.
QUE VIVA QUE ES.