Por Carlos Tórtora.-

El nuevo tembladeral que sacude al gobierno es distinto a los anteriores, porque antes, Javier Milei contaba con un colchón de aliados -la UCR, el PRO y los gobernadores dialoguistas- que le aseguraban la contención del Congreso. Estos aliados hoy se están yendo o cuando menos no moverán un dedo para sostenerlo a Adorni.

En Diputados, la oposición convocó a una sesión especial para el próximo 23 para votar una moción de censura a Manuel Adorni, paso previo a votar su remoción. En ambos casos se requiere mayoría absoluta de los miembros de cada cámara, como lo establece el artículo 101 de la Constitución Nacional.

En el Senado, varios senadores peronistas intentan también que Adorni comparezca en una semana.

La movida opositora podría contribuir a frenar la citación a Adorni para prestar declaración. Si el Congreso lo remueve, hay pocas dudas de que las acciones de Adorni en el juzgado de Ariel Lijo valdrían mucho menos.

La operación para remover al jefe de Gabinete obligaría al gobierno a un nuevo y extraordinario gasto político. Karina debería presionar a sus diputados y a los que le queden de aliados, para defender lo indefendible y conseguir una victoria pírrica, porque el costo sería casi insoportable.

Dos caminos

Con este panorama por delante, cabe preguntarse qué pasaría si finalmente una de las dos cámaras, por primera vez en la historia, remueve a un jefe de Gabinete.

En este caso, Milei podría llevar la polarización al más alto grado y volver a designar a Adorni como Jefe de Gabinete. Así le estaría dando a entender a la oposición que el único camino que le queda es intentar el juicio político a él mismo, para lo cual necesita dos tercios de votos que hoy no tiene.

La otra opción es que Milei absorba el costo de la caída de Adorni criticando al Congreso pero sin precipitar un conflicto de poderes. O sea, aceptando de algún modo la derrota. La magnitud del deterioro que le está representando la continuidad de Adorni al oficialismo es tal que ya cabe preguntarse si no sería preferible para Milei que la oposición se lo lleve puesto. En este caso, Karina ya no podría sostenerlo más y el presidente no pagaría su error día tras día. También es cierto que Adorni, una vez fuera del gobierno, tendría menos fuerza para seguir con su supuesta extorsión a los Milei por lo que sabe del caso $LIBRA. Es obvio que la remoción sería una gran derrota política, pero la situación actual también lo es.

En suma, Milei ya puede descartar la alternativa de sostenerlo a Adorni y que todo se diluya. Ahora sólo puede pensar en qué salida es menos costosa.

Share