Por Oscar Edgardo García.-

En el mundo del revés que impera en un país generoso, con una justicia ineficaz, complaciente y tolerante, la expresidente Cristina Fernández de Kirchner contrató los servicios de un abogado brasileño para presentar sus litigios ante los tribunales internacionales en procura de la reversión de la condena de corrupción a la que fue sentenciada luego de comprobaciones totalmente irrefutables.

Esta es una jugada más de las tantas que viene realizando de manera permanente para cuestionar, enrarecer y/o entorpecer las acciones pasadas, presentes y futuras de los distintos fueros judiciales que la han juzgado y de las varias instancias judiciales que continúan haciéndolo en virtud de los innumerables hechos delictivos que se le acusan.

Ante todos estos hechos, ¿los jueces y los fiscales no consideran que se justifica la cancelación de la prisión domiciliaria y que la condena la continúe cumpliendo en una cárcel común como lo hace todo condenado con justa causa?

Las autoridades judiciales tienen la palabra para dar una fundamentada respuesta al interrogante y para bajar definitivamente el telón del teatro en el que la ex mandataria actúa descaradamente, sin interrupciones y sin limitaciones.

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