Por Luis Alejandro Rizzi.-
LA ENCRUCIJADA DEL GOBIERNO. En un momento dado, Jesús en la orilla del mar de Galilea debió multiplicar los panes y los peces para satisfacer el hambre de sus seguidores. Sin la satisfacción de esas necesidades básicas, poco sentido tenía predicar sobre la salvación del alma.
En ese momento, esto vale para creyentes y no creyentes; el hambre afectaba la existencia misma de la vida y su dignidad y, si bien Jesús más de una vez bendice a los pobres, no bendice ni exalta la pobreza; si así fuera, este “milagro” no se hubiera producido. Lo digo como agnóstico; podría ser un error de mi parte.
En ese momento, Jesús representaría al estado, cuya obligación o misión esencial, como lo enseñó Santo Tomás, es de ordenación y promoción del “bien común” sobre el sustento de la razonabilidad y la buena fe, concepto que surge de su definición de la ley.
Esa concepción, paradojalmente laica de la política, coincide con el “principio de la diferencia” como integrante de la “idea de justicia liberal” expuesto con maestría por John Rawls.
El “principio de la diferencia” no es más que el milagro de la multiplicación de Jesús en modo racional.
Recordemos que Rawls dice, en síntesis, que las diferencias en dinero o riqueza sólo son justas si ayudan a mejorar la vida de las personas que tienen menos ventaja en la sociedad, o dicho de otro modo, si la mejora para ciertos segmentos sociales se logra afectando a los más desfavorecidos, lo que tiene que ver con el óptimo de Pareto, lesiona no sólo la idea básica de Justicia, razón de ser de todo estado, sino que desfigura el sentido del buen gobierno.
El gobierno de Javier Milei vulnera la concepción de la política cristiano-laica de Santo Tomás y la concepción laico-liberal, ya que los objetivos que celebra haber logrado fueron perjudicando a los segmentos sociales más desfavorecidos de la sociedad, como son los jubilados y los asalariados.
Promovió beneficios fiscales para las actividades más rentables de la economía como son la energía, la minería y la intermediación financiera.
Incluso el supuesto “superávit fiscal” se logra mediante el uso de técnicas legales, pero no legítimas de la ciencia contable.
El gobierno carece de gestión, se enreda en su puro eufemismo, pero no va a las cosas, como le decía Ortega a aquel joven argentino estudiante de filosofía el 28 de diciembre de 1928 en el diario “La Nación”; el deterioro y abandono de la infraestructura es notorio, recién ahora se licitan algunos kilómetros de rutas, y el Belgrano Cargas, con condiciones que hacen dudar del éxito de la adjudicación, dado que hay inversiones de capital que deben ser hechas fatalmente por el estado, ya que responden a proyectos políticos, no sólo económicos, por lo menos en tiempos inmediatos y mediatos.
El gobierno se encuentra ahora en vísperas electorales ante su gran mentira. Lo apoya, es obvio, un 20/25% de la sociedad que efectivamente mejora, otro 10 o 15% que lo hace por moda y pobreza cultural, frente al resto, los menos aventajados que empeoran día a día.
En estas condiciones no puede reelegir, por simple cálculo aritmético cualquiera sea la alquimia o martingala electoral a la que se recurra.
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ELON MUSK. Pronosticó que la inteligencia artificial superará a la humana en cinco años y anticipa una economía dominada por robots. Es obvio que la racionalidad es víctima de la riqueza, ya que la frase se difundió por la riqueza del tal Musk y no por su calidad intelectual. Se trata de un disparate que descalifica a la condición humana. De todos modos, es posible que la imbecilidad humana decida convertirse en “avatar” de sí misma. Sería uno de los modos de una parusía satírica, no por ello menos triste y surrealista.
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EL INCONSCIENTE MONETARIO. El precio del dólar se puede ir a $ 1.800, le salió del alma al nuevo vocero. Tuvo un brote de sinceridad. De todos modos, la realidad nos dice que no tenemos moneda, por lo tanto, el precio del dólar es anecdótico, ya que la inflación que en pesos se mantiene en el 2% mensual varía en dólares. La vida es más cara en pesos y en dólares.
El riesgo país tocó los 450 puntos básicos, 4,5 en castellano; hoy el precio del dólar sería 1.577,95, 1.510 más el 4,5.
Lo que tenemos que pensar es que esta vez Bessent no vendrá con su canasta de dólares. El malabarismo del “Toto” no da para más.
El síndrome Kicillof no es un síntoma paranoide, la justicia de los EEUU -Trump- lo avaló.
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