Por Carlos Tórtora.-
Luis Caputo fue el protagonista político de la semana al anunciar créditos hipotecarios para 18.000 personas en nombre de la justicia social. Un intento para conseguir cierto efecto de reactivación.
No fue la única jugada política del ministro. El artículo 13 del proyecto de reforma de la carta orgánica del Banco Central habilita al mismo a utilizar las reservas de oro como garantía de compromisos financieros internacionales. O sea que sirve para blanquear -aunque tardíamente- la situación jurídica de las desaparecidas reservas de oro del BCRA.
Da entonces la impresión de que Caputo empieza a moverse fuerte con dos objetivos: levantar su perfil político dentro del gobierno y evitar terminar siendo el chivo expiatorio por el repudio social a su política económica. De hecho, él tomó la iniciativa de las nuevas medidas keynesianas mientras Milei vociferaba que no había nada que cambiar.
Es que en el despacho de Karina Milei se insinúa la preparación de una nueva estrategia electoral que presentaría un Javier Milei renovado y con un nuevo ministro de economía que abriera expectativas en el decepcionado electorado libertario.
La realidad es que las relaciones entre el presidente y su súper ministro ya no tienen la calidez de antes. Y hace mucho que Milei no repite su famosa frase «Caputo es el mejor ministro de economía de la historia».
La política secreta
Aunque esto no se advierte públicamente, hoy la principal operación política de Milei pasa por negociar con el Círculo Rojo y el Departamento de Estado para que ambos dejen de buscar un candidato a presidente que lo reemplace, sea Patricia Bullrich, Daniel Hadad o Jorge Brito.
Aparte de las obvias críticas al estilo confrontativo y autoritario de Milei, los representantes del poder económico creerían que la prioridad es recuperar el voto de los sectores que lo hicieron presidente -por ejemplo, la juventud- y que esto exigiría una renovación de imagen muy difícil de conseguir para un presidente desgastado.
Los Milei estarían madurando entonces un plan para reflotar el proyecto reeleccionista. Y el mismo podría girar en torno a un nuevo ministro de economía. En otras palabras, que Caputo pasaría a ser el chivo expiatorio.
Sólo con un cambio de esa magnitud podría entonces el presidente resurgir como un candidato creíble como para ganar el ballotage.
Otras opiniones, en cambio, apuntan a que Milei ya no puede recuperarse y es necesario entonces un nuevo candidato de la derecha.
En el medio, lo que parece estar en juego es la continuidad de Caputo.
31/08/2026 a las 7:52 AM
LA CULPA ES DEL 3% DE COIMA QUE PIDE KARINA MILEI A PROVEEDORES DE LA ANDIS.
VERGÜENZA TOTAL.
31/08/2026 a las 7:56 AM
Que Argentina no pueda coronar a Rafael Grossi como Secretario General de ONU, por culpa del lenguaje de Javier Milei solo demuestra que Milei es igualito a los Kirchner.
* * *
Santiago Caputo se enoja con Carlos Pagni habla de él y las valijas de Laura Belen Arrieta; lo que significa que Pagni tiene razón y por lo tanto Caputito es tan corrupto como Karina Milei.
31/08/2026 a las 8:27 AM
ECONOMÍA ARGENTINA: El modelo de Milei es un ejemplo de lo que no se debe hacer
22 abril, 2026
La inflación se ha sometido mediante la inanición, señala un experto en economía política
The Conversation, entre otros medios, ha reproducido el último artículo del Dr. Can Cinar, especializado en Economía Política, experto en la política económica y deuda soberana argentina. Desde su tesis doctoral, titulada Deuda e impago desde una perspectiva postkeynesiana: un estudio de caso histórico del enigma argentino, el Dr. Cinar —cuyos intereses académicos son el tema de las deudas soberanas y la intersección entre reforma económica y derechos humanos— ha seguido investigando «el enigma argentino». En agosto de 2025, publicó Populism and Modern Monetary Theory: Exploring the Rise of Milei in Argentina (Populismo y teoría monetaria moderna: Explorando el auge de Milei en Argentina).
En el artículo publicado por The Conversation, el pasado 1 de abril, el experto advierte al mundo de las consecuencias de seguir el modelo de Milei. Un aviso importante en un momento en que la derecha y la ultraderecha defensoras del libre mercado; globalistas variopintos; y algunos otros despistados ponen como ejemplo «el milagro económico de Milei».
El supuesto «milagro» de inflación de Javier Milei en Argentina es una advertencia para el mundo, no un modelo a seguir.
Sobre el papel, las cifras parecen asombrosas. La tasa anual de inflación en Argentina se ha desplomado del 211% en 2023 al 31,5% a finales de 2025.
El presidente Javier Milei se atribuye gran parte del mérito de esta caída. Incluso pasó un tiempo en Wall Street el mes pasado, presentando su drástica reducción del gasto público como un triunfo contra la inflación.
Pero como economista político que ha seguido la historia cíclica de las crisis económicas en Argentina, percibo una realidad mucho más sombría.
Porque la caída de la inflación no es, sin duda, una victoria para la productividad argentina. Es el resultado de un colapso deliberado y orquestado de los salarios. Milei no ha reparado el motor de la economía argentina, simplemente lo ha apagado. Desde que asumió el cargo en 2023, la producción manufacturera del país ha caído drásticamente, con el cierre de más de 2000 empresas y la pérdida de 73 000 empleos. En el sector automotriz, las fábricas operan a tan solo el 24 % de su capacidad.
Estas no son solo estadísticas frías. Los salarios reales se han desplomado tanto que la demanda de productos argentinos se ha esfumado.
Si un fabricante utiliza solo un tercio de su maquinaria porque nadie puede pagar sus productos, pierde la capacidad de subir los precios y la inflación deja de aumentar.
Al reducir drásticamente la demanda, Milei no ha resuelto el problema de la inflación. Simplemente ha eliminado algunas piezas, al empobrecer a la población hasta el punto de impedir su participación en la economía argentina.
Además, el temor al desempleo masivo obliga a los trabajadores a aceptar una porción cada vez menor de la riqueza nacional. Una vez más, los bajos salarios sirven para frenar la espiral alcista de los precios.
Así pues, la supuesta victoria sobre la inflación es, en realidad, la institucionalización de salarios más bajos y un menor nivel de vida para la mayoría de la población.
Una ley recientemente aprobada —oficialmente denominada “modernización laboral”— refuerza esta nueva realidad. Ha aumentado efectivamente las horas de trabajo de muchos empleados y reducido sus protecciones, abaratando la mano de obra y haciéndola más prescindible.
La nueva legislación ha sido criticada por representar un retorno a las prácticas laborales del siglo XIX.
Lejos de modernizar el trabajo, se trata de normalizar una menor proporción de los salarios en el PIB y garantizar que la disminución de la participación del trabajador argentino en el ingreso nacional no sea solo una emergencia temporal, sino una característica permanente del modelo.
Si bien el gobierno destaca las previsiones de crecimiento del PIB del 4% para 2026, dicho crecimiento se concentra en sectores como la agricultura, la minería y el litio, que generan muy pocos empleos. Para el trabajador urbano promedio, la economía no se ha recuperado; simplemente ha tocado fondo en un nuevo nivel de vida más bajo.
Los bajos salarios sirven para frenar la inflación
Esto no significa que la caída de la inflación sea irrelevante. Tras el caos inflacionario de 2023, se respira un auténtico alivio.
La simple posibilidad de comprar en un supermercado sin que los precios varíen drásticamente en cuestión de días debe suponer un profundo cambio psicológico para muchos argentinos.
Pero este cambio no se basa en fundamentos sólidos.
La inflación no se ha controlado con una economía más eficiente, sino que se ha sometido mediante la inanición.
Sin embargo, sorprendentemente, el «milagro» de Milei ya se está preparando para la exportación. Milei y su modelo se presentan como un modelo a seguir para otras economías que luchan contra la inflación.
Pero lo que para algunos parece un triunfo es, en realidad, una crisis social cada vez más profunda. La Argentina de Milei no es un modelo a seguir. Es una advertencia de lo que sucede cuando la cura para la inflación es más letal que la propia enfermedad.
Este nivel de contención salarial recuerda vívidamente la crisis económica argentina de 2001, un periodo de colapso total del Estado, cesación de pagos, congelación bancaria y un 20% de desempleo que dejó una huella imborrable en la psique nacional.
Haber superado ese nivel de contención salarial hoy en día es una condena rotunda al enfoque de Milei. Pero mientras que 2001 representó un colapso repentino del sistema monetario, la realidad de 2026 es una asfixia lenta e institucionalizada.
La pregunta para los próximos años es cómo se puede sostener un modelo así. Milei ha dejado al país sin herramientas económicas para impulsar una recuperación genuina.
Con reservas netas negativas, un mercado interno en ruinas y deudas multimillonarias con el FMI y el sector privado que pesan sobre el país, el rumbo del gobierno está ahora dictado por una necesidad desesperada de dólares que convierte cada política interna en una súplica de capital extranjero.
Esto ha creado un vacío económico en el que no hay crédito para las pequeñas empresas, ni superávit para la inversión pública, ni demanda de los consumidores que atraiga de nuevo el capital privado a la economía real.
Por eso, la propuesta del gobierno a los inversionistas neoyorquinos en marzo fue, en esencia, una súplica desesperada de capital para llenar este vacío. Pero Wall Street no suele dedicarse a construir fábricas ni a crear empleos en Argentina.
En todo caso, sus inversionistas buscarán ganancias fáciles a corto plazo en un mercado recién desregulado. Y lo que surge entonces es una Argentina económicamente dividida. Por un lado, habrá un próspero enclave minero y agroindustrial orientado al mercado global, y por el otro, un vasto páramo industrial urbano donde millones de argentinos luchan desesperadamente por sobrevivir.
https://revueltaglobal.home.blog/2026/04/22/economia-argentina-el-modelo-de-milei-es-un-ejemplo-de-lo-que-no-se-debe-hacer/