Morir con algo de dignidad

En vista que la ANSeS sigue “ignorando” y por ende “estirando”, la ORDEN del Sr. Juez del Juzgado Nº 2 de Mar del Plata, como así también de lo ORDENADO por la Cámara Federal, también de Mar del Plata y puesto que ahora solicitó el envío de mi Juicio a la Corte Suprema de Justicia de la Nación, sólo para “hacer tiempo hasta que yo muera” y así evitar pagar mi Juicio por Reajuste de Haberes, en el plazo próximo a vencer; solicito al Sr. Director Ejecutivo de ANSeS, D. Emilio Basavilbaso; quiera tener a bien ordenar que me sea adelantado con carácter de URGENTE y a cuenta del pago total de mi Juicio; sólo la suma necesaria para poder adquirir una Parcela en el Cementerio Parque de Villa Allende, Pcia. de Córdoba.

Respecto a los gastos de Sepelio; estoy pagando un Seguro en una Funeraria, por intermedio del Banco en el que tengo mi Cuenta Sueldo, puesto que no quiero estar dentro de un ataúd del PAMI en camino a mí sepultura y que más de uno de mis deudos, se queden con una o dos manijas rotas en sus manos, como ocurre en todos los entierros de PAMI, pero siempre se trata de disimular u ocultar ese hecho tan desagradable.

Esto obedece a que mis fuerzas y mi paciencia ya llegaron a su límite, por tanto, mi endeble salud continúa deteriorándose de forma vertiginosa y como estoy seguro que el inevitable desenlace es más que inminente, no quiero dejar a mi familia con la angustia de tener que tramitar todo de forma apurada y endeudada.

Ya que para ANSeS sólo soy un número de trámite Judicial y no les importa en absoluto mi vida, ni la de los demás Jubilados en similar situación; déjenme “Morir con algo de Dignidad”, teniendo al menos, un lugar dónde caerme muerto; pagado con “mi plata, la que ANSeS me debe” y se “regodea” con sus “apelaciones vergonzantes”, con el objeto de retrasar mi pago y que el mismo sea póstumo.

Francisco José Viotti

DNI 4.520.511

jos_efe@yahoo.com.ar

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3 comments for “Morir con algo de dignidad

  1. Bautista Gonzalez
    17/06/2018 at 5:47 PM

    SON IGUALES DE INSENSIBLES QUE LOS DEL GOBIERNO ANTERIOR.- EL JUBILADO ES CARNE DE CAÑON, PROMETIERON NO APELAR LOS JUICIOS PERO LO MISMO LO HACEN.-

  2. EL CHUMBIAO
    18/06/2018 at 12:21 AM

    SI YA EMPEZAMOS A LIMPIARNOS EL UPITE CON LAS PERSONAS POR NACE ESTABLEZCAMOS CÁMARAS DE GAS Y HORNOS CREMATORIOS PARA LOS INSERVIBLES
    SIN DERECHO A LA VIDA YA NO HAY DERECHOS
    NO SERÍA NADA RARO QUE AVRUJ, VERBITSKY, MACRI, PEÑA BRAUN, Y TODA LA DELINCUENCIA POLÍTICA SE DEDIQUEN A LA PRODUCCIÓN DE GAS ZYKLON B Y A LA CONSTRUCCIÓN DE BERGEN BELSEN, NORDHAUSEN O ALGO SIMILAR PARA SACARSE DE ENCIMA LOS CIUDADANOS MOLESTOS QUE ATENTEN CONTRA SU PODER

  3. Wolfgang
    18/06/2018 at 12:48 PM

    Señor Viotti:
    Ayer leí por primera vez su carta y en principio pensé en no contestarle simplemente porque usted ha tomado las decisiones que consideró más acertadas para posicionarse ante su futura e inevitable desaparición pero hoy, tal vez por el hecho de cumplir un año más, lo que me produce un cierto malestar anímico porque al igual que usted estoy más cerca del arpa que de la guitarra, he decidido hacerle llegar estas pocas líneas.
    Afortunadamente tengo una jubilación que puede considerarse decente y la Anses también me debe plata pero como entiendo que no la voy a cobrar nunca no me hago malasangre y aplico la filosofía china a mi manera y me digo: si el problema no tiene solución para qué preocuparme.
    Después de unos años de haberme jubilado -más de diez en aquél momento- empecé a pensar seriamente que algún día, seguramente más próximo que lejano la muerte me pasaría su factura y comencé a planificar mi futuro.
    En un primer momento pensé en hacer algo parecido a lo que hizo usted y fue así que visité dos o tres cementerios parque y llegué a la conclusión que no eran para mí sino más bien lugares más agradables que los cementerios públicos pero únicamente para los visitantes dado que yo no iba a disfrutar del verde ni de la sombra de los árboles ni del sol. Deseché la idea.
    Luego me di una vuelta por dos reconocidas funerarias para pedir presupuestos de un entierro normal, entendiendo por tal un ataúd de buena calidad para nicho, sin sala velatoria, sin coche para ofrendas florales y sin autos adicionales para eventuales acompañantes. Lógicamente me preguntaron por el fallecido y les respondí que se trataba de mi persona pero no inmediatamente, que de momento sólo me interesaba conocer precios y condiciones del servicio. También me ofrecieron un seguro que denominan seguro de sepelio que serviría para pagar el futuro entierro.
    Con ese panorama ante mis ojos y ya en mi casa calculé a cuánto ascendían los gastos en moneda extranjera, llamé por teléfono a mi escribano y le pedí una entrevista. Una semana después le entregué un sobre con el dinero necesario y una suma adicional por las dudas. Firmamos los papeles del caso y asunto terminado.
    Desde aquél día -y pasaron muchos años- todos los lunes me llaman de la escribanía para saber si todavía estoy vivo. Demás está decir que en sobre cerrado y firmado dejé una copia de las llaves de mi casa para ser utilizada en caso necesario.
    Está claro que no sabemos dónde ni cómo vamos a morir a no ser que lo planifiquemos.
    Si no lo planificamos cualquier forma de morir será indigna porque nuestros días seguramente terminarán en un geriátrico o en una cama de hospital. También cabe la posibilidad que nos asalten y nos maten por unos pocos pesos, que nos atropelle un borracho, que nos electrocutemos cambiado una lamparita o nos peguemos un porrazo en la bañadera y nos desnuquemos.
    Todas las variables son posibles e indignas al mismo tiempo. Es así que entiendo que la muerte digna es solamente un supuesto, no existe en la vida real, salvo que vayamos a su encuentro. Queremos morir dignamente y está bien que así sea, pero improbable.
    Muchas veces pensé que me gustaría morir voluntariamente en un crucero por el Mediterráneo pero el viaje por un motivo u otro se fue postergando y aquí me encuentro como dice el tango anclado en París, aunque esto no es París ni mucho menos.
    Con todo esto no pretendo insinuar que lo que usted ha hecho sea incorrecto o lo que yo hice sea correcto porque eso depende de la situación de vida de cada uno. Usted no quiere dejarle más problemas de los que tienen a sus familiares y es un gesto noble y yo no le dejo problemas a nadie, salvo a mi escribano cuyos honorarios ya fueron pagados anticipadamente.
    Finalmente espero que estas reflexiones le sean de alguna utilidad y si no es así le deseo lo mejor.
    Como dijo Miguel de Cervantes “Confía en el tiempo, que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades.”
    Le mando un cordial saludo.

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