Ola de violencia en Villa Mascardi

Todo comenzó en 2017 cuando ciertos individuos ocuparon un lote de Parques Nacionales, justificando su actitud en «una recuperación de territorio mapuche». A partir de ese año y hasta la fecha, en el sur argentino hay tomas, destrozos, incendios, agresiones.

Hoy es nuevamente noticia que grupos encapuchados (presuntamente mapuches) atacaron a disparos un puesto de Gendarmería Nacional en Río Negro, provocando además un incendio. Con su proceder, queda bien en claro que se niegan a reconocer que el suelo de la Patagonia le pertenece al Estado Argentino.

Vale recordar que Alberto Fernández, en octubre del 2020, acordó la puesta en marcha de una mesa de diálogo con miembros de esa comunidad. En agosto de este año, Aníbal Fernández, actual Ministro de la Nación, coincidía con el presidente en que había que dialogar. Hasta el momento, dicho funcionario no ha dado ninguna explicación de lo sucedido.

La ley dictamina que la usurpación es un delito. La tomas de tierras son un tema de Seguridad. Es competencia del Ministerio de Seguridad de la Argentina, la obligación de velar por sus habitantes, ante cualquier delito. Ejercer la violencia contra fuerzas de seguridad y ciudadanos es una amenaza, un acto de provocación que se debería de investigar con urgencia. Es responsabilidad de nuestros gobernantes, encontrarle una solución definitiva a estos ataques vandálicos, para que no se vuelvan a repetir.

¡De más está decir que la soberanía no se discute!

Hugo Modesto Izurdiaga

DNI 11.604.534

Villa Madero – Buenos Aires. Partido de la Matanza

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Epicardio
Epicardio
2 months ago

Si la usurpación es un delito, y si el delito se cometió, ¿de qué diálogo hablan? Ahí se aplica la ley y listo.

EL CHUMBIAO
EL CHUMBIAO
2 months ago

El narcotráfico, el contrabando, la trata de personas. Tres delitos que indefectiblemente se llevan a cabo con la participación de dirigentes políticos.
El descripto estado de la Provincia de Mendoza es resultado de políticos chapuceros con fuerte influencia de ideas trotskistas como lo fue y son dirigentes de todos los partidos políticos en danza, carentes de todo sentido de identidad nacional y por eso vacío de patriotismo y vocación de servicio y de honestidad.
Desde el defensor de los guerrilleros del ERP, de contenidos trotskistas, que proclamaba para la gilada que “con la democracia se come, se cura y se educa”, incrementador de vagancia, de la dádiva gubernamental y pérdida de la cultura del trabajo con las cajas PAN, Alfonsín, admirador de la dictadura castrista, hasta el presente, la casta política con su tropa de mercenarios llamados “periodistas” han alentado de toda manera la indefensión de la Nación, entregando territorio argentino a otras naciones o abandonándolo a bandas criminales.
La eliminación y/o degradación de las fuerzas armadas y de seguridad, la persecución de su personal, fue necesario para entregar la sociedad argentina al dominio de los negocios ilícitos y actividades de bandas criminales, mano de obra de los partidos políticos que, amén del saqueo fiscal al pueblo obtenían mediante esa asociación delictiva los recursos para la corrupción comprando voluntades y el pago a punteros del caos.
Es innegable que Argentina es un país que se encuentra ya al borde del precipicio. Nada diferente pero más grave que durante los años 1973 a 1976.
A esto se ha llegado mediante la distorsión de la historia y un relato falaz. Privando de conocimiento y conciencia histórica los pueblos están destinados a repetir sus errores. Ha sido el objetivo de la gran mayoría de los dirigentes políticos, periodismo, militares, empresarios, sindicalistas y jerarquía de la Iglesia Católica.
Sin brazo armado que la defienda sólo queda la actitud que asuma el pueblo, aún sano y patriota, en defensa de su libertad y dignidad, dos valores que tienen su precio, generalmente alto.
La inmovilidad llevará sin duda alguna a la tiranía del crimen organizado desde la política o con esta.
 

Jorge
Jorge
2 months ago

La usurpación por necesidad, la toma de tierras para levantar una choza, no son problemas de seguridad ni delito. Son pruebas de la realidad y de la in-Justicia.

Los pueblos originarios no vienen a fundar un país, reclaman su inclusión en este, del que son antecesores fundadores