Deuda, dólar y comercio exterior

El gobierno Macri mantiene el atraso cambiario como uno de los requisitos de su política de gobernar con deuda -deuda pública externa e interna- que en su mayoría está tomada en moneda extranjera.

Esto le permite comprar más dólares con la recaudación fiscal en pesos, lo que sirve como garantía de pago a los acreedores del Estado ante las sumas crecientes de intereses por el nuevo macro-endeudamiento público en curso y la contracción de nuevas obligaciones.

Esta política de retraso cambiario tiene tres efectos primarios:

  1. Favorece abiertamente el negocio de los capitales especulativos, que lucran con el arbitraje entre tipo de cambio estable y atrasado combinado con altas tasas de interés locales.
  2. Frena el estímulo de las Inversiones Extranjeras Directas -y de las inversiones productivas en general- debido a la menor rentabilidad de las mismas frente a las alternativas de inversiones financieras autónomas.
  3. Afecta en forma directa la competitividad de nuestras exportaciones y favorece el aumento de las importaciones por acción de un tipo de cambio que actúa en la práctica como subsidio de las compras provenientes del extranjero así como del turismo internacional emisivo.

Tal política vigente de retraso del tipo de cambio tiene una especial implicancia -desde el punto de vista práctico y conceptual- en la distorsión del verdadero rol del comercio internacional.

¿Para qué existe el Comercio Exterior de un país y cuál es su papel en el desarrollo de la Economía Nacional?

Sigamos una secuencia lógica de razonamiento para responder a esta pregunta central:

a) Salvo rarísimas excepciones, ningún estado posee autarquía completa en materia de recursos como para no tener necesidades de importar materias primas, insumos y/o bienes de capital. O bien puede disponer de los mismos pero a un costo tan elevado y poco rentable que le conviene más importarlos.

b) Para poder efectuar estas compras el país necesita divisas. Y

c) Para poder conseguir tales divisas el país necesita exportar.

Ergo, el Comercio Exterior -desde el punto de vista de la Economía Nacional- no existe para que los gobiernos subsidien negocios privados de ventas al extranjero sino que existe para que los países obtengan de sus exportaciones las divisas necesarias para poder pagar sus importaciones.

De allí la necesidad de que el comercio exterior esté equilibrado, dado que si las exportaciones exceden el nivel compensatorio necesario de las importaciones habrá una tendencia a la apreciación cambiaria local (peso más fuerte por mayor entrada de divisas) y si, en cambio, las importaciones superan a las exportaciones, se verificará la tendencia inversa: devaluación o depreciación de la moneda local.

Ésta es la forma en que el comercio exterior influye en el mercado cambiario y monetario de los países; aunque ciertamente no es el único factor de influencia en los complejos ámbitos de la Economía y las Finanzas modernas.

En el caso argentino actual, empero, se da un proceso inverso o anti-natural porque el tipo de cambio retrasado no es producto del desequilibrio de la Balanza Comercial (Exportaciones versus Importaciones) sino, por el contrario, consecuencia de la Política Financiera -Monetaria, Cambiaria y Bancaria- del gobierno.

Porque el tipo de cambio es aquí la resultante de pautas fijadas por el Banco Central (BCRA) en función de las necesidades financieras de pago de los servicios de la deuda externa y no de las necesidades económicas de crecimiento de la Economía Nacional.

Ya que el BCRA mantiene un alto nivel de tasas de interés que atrae capitales especulativos o golondrina, que entran para lucrar con el diferencial entre tasas locales e internacionales.

Al darse la irrupción combinada de estos capitales financieros y de nueva deuda externa, fuertemente creciente, suben en forma artificial las reservas internacionales del BCRA -que no son propias del Banco sino que se sostienen fundamentalmente con deuda- y con ello se produce una apreciación del peso argentino.

Siendo que este proceso, de típica naturaleza financiero-cambiaria, se contrapone a la lógica natural y perjudica el funcionamiento normal del comercio externo y de la economía doméstica.

Puesto que, como derivado de esta sobre-valuación inducida de la moneda local, se genera y potencia el desequilibrio negativo de la Balanza Comercial -al que hicimos referencia- con la consiguiente afectación de la Economía Física o Real en materia de actividad y empleo.

Dicho con otras palabras: que el desequilibrio y las distorsiones en el comercio exterior argentino no son producto de un funcionamiento anormal del mercado comercial sino consecuencia de la política cambiaria del gobierno -llevada a cabo a través del BCRA- y que el actual esquema de retraso cambiario que provoca ese desequilibrio externo es consustancial a las necesidades de la política de endeudamiento deliberada e institucional del Estado.

Es la forma clásica en que el Sistema de la Deuda se transforma en obstáculo del Desarrollo de la Economía Nacional.

Lic. Héctor L. Giuliano

5 comments for “Deuda, dólar y comercio exterior

  1. POCHO
    09/03/2017 at 7:00 AM

    ESTE ES EL UNICO ANALISIS SERIO Y REALISTA QUE HACE UN VERDADERO EXPERTO EN LA MATERIA. ES HORA QUE TODOS LOS FORISTAS SE DEJEN DE HABLAR PAVADAS (salvo honrosas excepciones) Y PONGAN SU ATENCION A ESTE ECONOMISTA VERDADERO Y HONESTO. AL MISMO TIEMPO LE PIDO AL SR. GIULIANO QUE HAGA EL FAVOR DE PUBLICAR MAS SEGUIDO PARA INTENTAR UN VALIOSO APORTE QUE OBRE EL MILAGRO DE DESASNAR A MUCHOS ESTUPIDOS.

  2. Pehúen Curá
    09/03/2017 at 11:01 AM

    Totalmente de acuerdo, Giuliano y Monteverde, dicen la verdad. El Estado (o sea, la administración actual, pasada y futura) no debe entrometerse en la economía, pero vaya uno a dcirles a los gobernantes que deben achicar el Estado, el cual debe abocarse a sus funciones específicas y no a solventar gastos improductivos. Si debe velar por crear las condiciones para el desarrollo de industrias productivas y que generen valor agregado, con reglas claras y que se mantengan en el tiempo, cualquiera sea el color político que esta a cargo de la administración de la Res Pública.

  3. Mengueche
    09/03/2017 at 1:23 PM

    Pehuen…para todo lo que decis, se necesita un Proyecto de Pais, cosa que el gran estadista solo preparó y ejecuta un proyecto de Ceos, para beneficios de ellos y sus empresas, la banca y la finanza. El resto, somos todos los estupidos que servimos para que se mantengan en el poder y financiar la timba que ellos fagocitan.

    • Pehúen Curá
      09/03/2017 at 2:23 PM

      Mengueche, es lo que digo en la nota, PROYECTO DE PAÍS, que ya hubo varios pero a ninguno se lo tomó en cuenta, uno de ellos fue elaborado en los 70 por la Universidad de Tucumán, como todo, estará juntando mugre en algún estante del congreso, al igual que el Pan Laura.

  4. Guillermo Alejandro
    10/03/2017 at 12:47 PM

    Clarito Don Héctor Giuliano, y si alguno queda con dudas después de la primera lectura,insista.., porque es una radiografía de nuestro lastimado esqueleto económico-productivo.

    Muy bien señor POCHO, en pedirle que publique más artículos que nos expliquen, sin verso ni maquillaje, adónde miércoles vamos a parar si esto continúa…, si seguimos “comprando a lo loco con la tarjeta”, mostrándole a los vecinos lo rico que somos…,; ¿y que haremos cuando el prestamista venga por la suya?, cuando no se llevará lo que compramos porque ya está usado, pero si se quedará con nuestra casa…, ¡¡porque no hay préstamo sin garantía…, y dispone de eficientes agentes de cobranzas!!

    También sumen, Señores de Informador Público, las enseñanzas de Don Agustín Monteverde, como dijo Pehuén Curá, Economista que hace años leo y escucho, cantando siempre “la justa”

    Guille

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