El delgado equilibrio del plan de Alfonso Prat-Gay

Alfonso Prat Gay

Recientemente, el ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay, presentó su programa económico para los próximos cuatro años. En primer lugar, vale la pena destacar que, frente a la pésima calidad de las políticas implementadas por el kirchnerismo, representa un salto cualitativo enorme, ya que por los menos, desde el vamos, los números presentados guardan la consistencia formal en lo contable. Sin embargo, a la luz de su estrategia para la salida del cepo, ello nos condena a una política económica de baja calidad, la cual se caracteriza por un bajo crecimiento, una lenta reducción de la tasa de inflación y la toma de riesgos importantes en el plano monetario y financiero.

Caracterización del programa

En cumplimiento de las promesas de campaña, se reduce la presión fiscal en 1,3% del PIB, al tiempo que se encara una reducción del gasto público de 2,3% del PIB, lo que permitirá mejorar el superávit fiscal en 1% en el 2016 y luego mejoraría en un 1,5% año a año hasta el 2019, para llevar el déficit primario de 5,8% del PIB a 0,3% del PIB. Al mismo tiempo, dicha dinámica, para el resultado primario, implicaría que el déficit fiscal global arranque en niveles cercanos al 7% del PIB y caiga gradualmente hasta el 3,4%. Si bien poco más de la mitad de deuda está en manos de agencias públicas y parte será financiado por el Banco Central (BCRA), implica una carga financiera del 7% del PIB (unos 30 mil millones de dólares anuales) que requerirá de un muy buen trabajo para que el programa llegue a buen puerto.

A su vez, el programa muestra los límites que impone la corporación política, ya que el grueso del ajuste recaerá sobre el sector privado, donde la parte más significativa de las mejoras fiscales es la reducción de los subsidios (en especial los vinculados a energía). Esta situación se volverá aún más relevante a partir del 2018, cuando el programa fiscal requiera de estar afectando partidas a la corporación política, tales como el gasto en las remuneraciones, en bienes y servicios, las transferencias a las provincias y otras partidas relacionadas con el gasto político.

Inflación y optimismo monetario

Al mismo tiempo, los supuestos en materia inflacionaria parecen muy exigentes. Concretamente, una inflación en el medio de la banda en torno al 22,5% parece una tarea difícil de cumplir. Dado que la política monetaria opera con un rezago de 18 meses entre que se emite y se genera inflación, Alejandro Vanoli ha dejado como herencia un piso de inflación del 13,5%, por lo que para que el BCRA cumpla el objetivo de Prat-Gay, la emisión de todo el año no debería superar el 15%. En este sentido, de cumplirse el objetivo del girar al Gobierno 160 mil millones de pesos, esto llevaría a la tasa de emisión al 25% anual, por lo que la inflación rondaría el 30% anual.

Naturalmente, el Banco Central podría recurrir a la esterilización. Sin embargo, ello demandaría un esfuerzo colosal, ya que a los 80 mil millones de pesos netos que se deberían esterilizar de la emisión fiscal habría que agregarle el déficit cuasifiscal emergente de los intereses de dichos instrumentos, por lo que el monto a esterilizar llegaría a unos 170 mil millones (2,5% del PIB). Todo esto en un marco en el que el stock de letras del Banco Central (Lebacs) a rollear representa cerca del 6% del PIB. De todos modos, el BCRA podría hacer parte de este trabajo vendiendo reservas o títulos públicos para quitar presión sobre las letras del BCRA.

Sin embargo, más allá de los esfuerzos necesarios para lograr la meta, siempre está el riesgo que implica el roll-over, tarea que se ha vuelto mucho más pesada como resultado de la esterilización de parte del sobrante de dinero y la absorción de los pesos emitidos para el pago de las pérdidas resultantes de las operaciones con futuros.

Reflexiones finales

En definitiva, la estrategia de salida del cepo sin colocar un bono que limpiara los desequilibrios monetarios ha generado una muy fuerte exigencia para el BCRA, motivo por el cual, si todo resulta exitoso, las tasas de interés bajarán de modo gradual, por lo que tardará en despegar la inversión y con ello el crecimiento. A su vez, esta exigencia de altas tasas en el plano de lo monetario durante la transición hace muy complicado atacar de lleno al déficit fiscal (verdadera causa de todos los males del país en los últimos setenta años), ya que si aumenta el ahorro sin una contrapartida de inversión, sufrirá el nivel de actividad, al tiempo que la solución del tipo gradualista termina exigiendo un cronograma para la colocación de deuda en los mercados muy ambicioso (115 mil millones en cuatro años).

En definitiva, a la luz de lo que se infiere del programa de Alfonso Prat-Gay, está diseñado de modo complaciente para con la corporación política, ya que los desequilibrios tenderían a eliminarse en tanto y en cuanto despegue la tasa de crecimiento y con ello bajar el peso de la política en el PIB sin pérdidas en términos reales. Esto es, el programa marcha por un delgado sendero que, si se le exige más a la política, el programa sucumbiría frente a los intereses de la corporación, mientras que, si es más ambicioso en lo financiero, se queda sin acceso a los mercados. Por lo tanto, la estrategia seleccionada finalmente implica una solución de muy baja calidad, ya que, dadas las modestas tasas de crecimiento y una tasa de inflación que desciende lentamente, sumadas a un muy importante, aunque manejable, riesgo monetario y financiero, la relación renta-riesgo del programa dista de ser la óptima.

Lic. Javier Milei

RC & Asociados

6 comments for “El delgado equilibrio del plan de Alfonso Prat-Gay

  1. JUBILADO DE LA MINIMA
    30/01/2016 at 3:10 PM

    !! TENDREMOS QUE PASAR ESTE INVIERNO, Y VARIOS MAS !!.

  2. 30/01/2016 at 6:30 PM

    Desde la impecable teoría del columnista se pueden deducir varias cosas. La más importante que de teorizadores estamos en los últimos 40 años , hasta la coronilla. Lo segundo: De cualquier manera los que pasamos los 70 seguiremos estando en el horno hasta el día del juicio final. Tercero: Para la camada de los de clase intermedia, pónganse los cinturones muchachos porque el cimbronazo por venir será de un Piper en medio de un tornado(de los que se ven a diario; los naturales, me refiero). Cuarto: Para el resto de los jóvenes sugiero ponerse sobre los libros 15 horas diarias para ser cada día más instruídos y ser alguien. Quinto: Si no les gusta estudiar, idem pero 15 horas a romperse el alma laburando, si quieren sobrevivir. Sexto: Para los vividores, espero se terminen y de uno vayan a parar a la cana. Séptimo: Para los subsidiados exigir a los gobiernos que dejen de malversar y los dineros públicos vayan a parar a la creación de fuentes de trabajo. Octavo: Los ñoquis, concientes, si no los descubren, pongan el hombro y por lo menos hagan como que están laburando. A los restantes sigan participando y esperen una nueva oportunidad hasta que llegue(creo que nunca más) alguna reina salvadora que les ponga la zanahoria engañadora para seguir utopías falsas. A los no incluídos en ninguna de las clases aludidas, creo que sólo Dios los ayudará y ojalá los ilumine para entrar en alguna de las variables mencionadas. Final: Que la Argentina soñada sólo será posible con 2 pequeñas cosas: Justicia Terrenal a full y la Divina, por las dudas. Gracias por el espacio.

    • gabriel
      30/01/2016 at 7:59 PM

      Argento…clap..clap..clap..!!

    • el tabano
      30/01/2016 at 8:06 PM

      Argento, muy claro su post, adhiero.
      Los pendex se tendrán que ir alineando en alguna de las categorías que ha claramente establecido.
      Los mayores tienen hace rato el destino marcado, sin posibilidades de mayores cambios.
      Salu2s

  3. Toto
    30/01/2016 at 8:09 PM

    Un presupuesto base cero, dará lugar a una reorganización integral del estado, desde el manual de funciones, las tareas de cada uno de los agentes a realizar por categoría. Esto permitiría hacerle la tarea difícil a un ñoquis , y los que trabaje lo hagan por productividad. Palabra que le cuesta pronunciar a estos políticos , ya que están enfrascado en luchas , como si la Argentina tuviera un banco con reservas infinitas.

  4. carlos
    31/01/2016 at 4:05 AM

    “Naturalmente, el Banco Central podría recurrir a la esterilización. Sin embargo, ello demandaría un esfuerzo colosal, ya que a los 80 mil millones de pesos netos que se deberían esterilizar de la emisión fiscal habría que agregarle el déficit cuasifiscal emergente de los intereses de dichos instrumentos, por lo que el monto a esterilizar llegaría a unos 170 mil millones (2,5% del PIB).” l autor de la nota ,COMO SE SALTA DE 80 MIL MILLONES A 170 MIL PARA “ESTERILIZARLOS” ???…DE DONDE SACA ESA GRAN DIFERENCIA???

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