Tibia reactivación y especulaciones pre-PASO

Jorge IngaramoUNA ECONOMÍA DE BAJA INFLUENCIA

Se diga lo que se diga, hay un atisbo de mejora en la actividad económica:

– El Índice General de Actividad de O. J. Ferreres, da una mejora, en marzo de 2015, del 1% con respecto a los peores momentos de 2014 (meses de agosto y noviembre). Pese a ello, no hay nada para festejar, todavía, ya que el interanual de marzo da -1,5% y el del primer trimestre es negativo en 2,3%. Finalmente, la actividad de marzo está 5,1% abajo, des-estacionalizada, en relación a igual mes de 2013.

– La industria, en marzo, está 1,9% por encima del peor mes de 2014 (agosto). No obstante ello, está 1,4% abajo, comparado con marzo de 2014 y el primer trimestre también es negativo (-1,9%).

– La Inversión Bruta Interna mejoró 4,5% marzo, siempre para OJF, con respecto a febrero y logró un nivel de participación en el PBI de 21,1%. El interanual para el primer trimestre da positivo (1,4%) y la participación media en el PBI es de 20,8%. Se pone aquí en evidencia la mejora del comercio exterior de marzo. Exportaciones e Importaciones crecieron (INDEC), en dólares, 24 y 24,5%, respectivamente, en relación a febrero. Una suba, en ambos casos, próxima a los MU$S 1.000. Aun así, los dos componentes del comercio están 4% por debajo, en dólares, de marzo de 2014.

– Es difícil saber exactamente si lo que se publica en el INDEC sobre la construcción es totalmente cierto. Pero lo que está claro (lo hemos chequeado con empresarios del rubro) es que todos los sub-componentes (públicos y privados) se han visto dinamizados en marzo, comparado con febrero, gracias a la calma del Dólar, al “éxito” de los CEDIN y a que la gente esperaba, en marzo, un Dólar en baja y precios del metro cuadrado en alza. Veremos si esto continúa.

Veamos algunas causas del probable veranito que, seguramente, durará hasta el día 20 de junio, por lo menos, fecha en que se cierran las candidaturas PASO:

– Ya se sabe de la mejora, desde principios de diciembre, en los valores de Acciones y Títulos Públicos argentinos, por el efecto confianza en el próximo gobierno y por la virtual “escasez” de papeles.

– Se largó -con todo- el Festival de Bonos, desde que el Central dejó de financiar al Tesoro. De hecho, como componente de los factores de absorción de Base Monetaria, en marzo y las primeras dos semanas enteras de abril, el sector público le devolvió M$ 8.986. Al caer las LEBACs, como porcentaje de la Base Monetaria, hubo espacio para la colocación de Bonos en pesos, por más de M$ 9.400. Luego vinieron los BONAR 2024, con el notable éxito en volumen; después jugó YPF, recibiendo ofertas multimillonarias y finalmente, el 30 de abril se cierran las propuestas para el Bono creado por el inefable Guillote Moreno, es decir el BAADE, una de las preciosuras del blanqueo, que teóricamente rendiría 4% anual en dólares.

– Parece mentira, pero la necesidad tiene cara de hereje o, en su defecto, Vanoli se volvió monetarista. En lo que va del año, hasta el 17 de abril, la Base Monetaria nominal cayó M$ 5.188, vía absorción de LEBACs por casi M$ 25.000 y venta de divisas por M$ 5.768. El Estado había sido expansivo en el primer bimestre y, como se dijo, fue contractivo en el segundo. Afortunadamente, los pases al sistema financiero crecieron M$ 13.306, con el consiguiente efecto dinamizador. Aquí se nota la “coincidencia” entre una (ahora) buena política monetaria –o sea la que no desplaza al sector privado- y el nivel de actividad económica. Les guste o no a los estatistas, han creado las condiciones para una baja en la tasa de inflación, si se mantiene el buen cepo (monetario), y se permiten importaciones competitivas, ya que el rol de traer divisas al país y recomponer Reservas, ahora fue transferido a YPF y a Su Señoría el Tesoro.

– La devaluación del Dólar oficial va muy lenta y aunque no le guste a Bein, se sigue vendiendo Dólar ahorro, por el efecto benéfico que tendría en la disminución de la brecha cambiaria y el aumento en la liquidación de exportaciones. CIARA, o sea los aceiteros, pasaron, en las últimas tres semanas, de MU$S 40 diarios (día hábil) a MU$S 98.

En síntesis, la economía se calma y todos empezamos a mirar la campaña política. Título para el tango: Loca sinergia.

RUMBO A LAS PASO

Distinguiremos componentes seleccionados de lo que llamaríamos “la foto” y luego entraremos al área especulativa, no con vistas a las elecciones de octubre (están lejos) sino a lo más cercano: el 20 de junio se cierran las candidaturas PASO y ahí sabremos quienes entran en la pre-selección y si estas Primarias son una virtual primera vuelta.

a) La foto.

Estamos a casi dos meses del 20 de junio, pero tenemos que guiarnos por algo:

– La encuestadora Management & Fit estaría dando igualdad en 30 puntos para Scioli y Macri y, muy atrás, Massa con 15%. En setiembre del año pasado, había triple empate, pero luego el voto anti-K, -que se había ido con Massa-, desertó hacia Macri, llevándose al Lole y a algunos puntales bonaerenses. También Mauricio se chupó parte del voto de UNEN, después de la Convención de Gualeguaychú. Scioli, que había sufrido el efecto Nisman, repuntó, seguramente, por su esfuerzo en convencer a propios y extraños todo lo K que es. Paciencia, Prudencia y Perseverancia de capricorniano.

– También para M&F, la Presidenta cuenta con 35 a 36% de aprobación para su gestión; Scioli -en su provincia- goza del 45% de aprecio y Macri en la suya, del 57%. El dedo CFK sólo sería aceptado, en una interna, por el 25 del electorado del Frente para la Victoria. En esta interna, Scioli se llevaría 49% y Randazzo apenas el 25%, mientras que ninguno de los restantes aspirantes superaría el 3 a 4%. Todo esto al 24 de abril.

– Poliarquía publicó en La Nación, encuestas para el voto PASO y también para una eventual primera vuelta. Scioli y Macri empatarían en 24,5% (PASO) y Massa y Randazzo estarían lejos, con 17,6 y 12,5%, respectivamente. Yendo a la Primera Vuelta, Daniel sumaría 8,9 puntos, para llegar a 33,4%; Mauricio 2,8 (gusto a poco), para llegar a 27,3 y Massa 2,5; para llegar a 20,1. Como se ve, lejos de una definición.

– Si uno hace sumas algebraicas, bajo una interpretación libre, empleando las encuestas para las PASO, llega a resultados interesantes. Si todo el voto de Massa -en las PASO- se sumara a los candidatos K, se arriba al 57,2% que, relativizado al considerar sólo los votos útiles, sube al 61,6%. Los dos ¿peronismos? abruman. Descontado Massa, el bloque FPV lograría 39,6%, mientras que Macri- Sanz- Carrió, apenas alcanzarían 29,2% (Massa y el resto se llevan el 24,2%, que sería el porcentaje que definiría si las PASO son o no una Primera Vuelta).

– Considerando que Massa va por las suyas, tomando la intención como porcentaje de votos válidos, y suponiendo que las PASO son una Primera Vuelta, claramente habría un ganador ya que el voto de Scioli y el resto del FPV alcanzaría el 42,5% y le ganaría por 11 puntos a la triple alianza encabezada por Macri. De allí se ve lo decisivo que se ha vuelto Massa, en esta elección. Hay otras encuestas que, ante una virtual polarización, reparten su abandono nacional por mitades, entre Scioli y Macri, con lo cual no se alteraría el resultado citado tres renglones más arriba.

Hasta aquí la foto.

b) Las incógnitas.

Son por lo menos cuatro:

1) ¿Qué hará la Presidenta? Hay muchas alternativas, pero tres suenan como las más probables, a saber: a) Ignorar a Massa, pero polarizar con Macri, para destruirlo y negociar con el candidato del FPV que, como se vio. Tiene -a partir del voto FPV en las PASO-, grandes chances de ser Presidente, con votos peronistas y/o de clase media; b) Una alternativa es tomar partido, (sin usar el dedo, ya que está visto que hay mucha gente que no votaría inducida), pero bajar a la provincia de Buenos Aires, donde sabe que Macri no tiene fuerza; es posible que ella lo pueda a Massa; y Scioli tiene elevada imagen de gestión, con lo cual sería la “gran electora” por gesto, siempre que no quiera cambiar de caballo en medio del río y acepte la realidad de que Daniel es su mejor candidato, (pese a que -luego de las PASO- “se puede dar vuelta”, para ganar las elecciones, como siempre ocurrió en La Argentina, conquistando a la clase media); y c) Por último, la Presidenta podría promover la idea de que le conviene el triunfo de Macri y seguir ninguneándolo a Scioli para mantener poder, ahora y durante su futura ausencia del Ejecutivo, y volver lo más rápidamente posible, “a pedido del público”. No vemos demasiado potable esta última estrategia, ya que es altamente probable que los votantes -en las PASO- para el FPV, alcancen, como se dijo, el 42,6% de los votos válidos. Si el FPV gana en las PASO, ¿qué sentido tendría que el dedo de Cristina apoye a Macri?. Le conviene ser la “primer” peronista.

2) ¿Qué hará Massa? Viene en baja, pero sabe que puede ser un factor decisivo en la batalla provincial, si es que abandona la nacional, en la cual tiene muy pocas chances, salvo que la Presidenta decida virtualmente destruir a Mauricio y polarizar con Massa, ya que su armado nacional es mucho más fácil de derrotar. En nuestra modesta opinión, queda muy poco tiempo para tomar esa decisión, ya que el cronograma electoral hace pensar en un crecimiento casi inevitable de Macri, como EL polarizador, contra Daniel. Más aún, si CFK lo ataca.

3) ¿Qué hará Scioli? Si uno mira los números presentados más arriba, su lugar es el FPV, sin lugar a dudas. Y ni hablar si la Presidenta baja a la provincia de Buenos Aires, para conservar el electorado que tiene una excelente imagen de la gestión de Daniel. Dicen, y es fácilmente comprobable, que la clase media es la que pone los Presidentes. Por consiguiente, tiene algunos incentivos para girar después de las PASO pero, obviamente, hay tiempo para pensarlo y, por ahora, no debería dar las señales de que vaya a hacerlo.

4) ¿Qué hará Macri? Se ha complicado por sus declaraciones con respecto al cepo y su apoyo a Rodríguez Larreta. Pero más lo ha hecho por mantener a su asesor estrella, en una estrategia “anti-peronista”. Sabe que hoy, entre el 27,3 (Poliarquía) y el 30% (M&F) está su piso, pero también sabe que la Presidenta puede trabajar activamente para bajar su techo, ya sea -por la vía de irse a la provincia de Buenos Aires (donde, como se dijo, Mauricio tiene poco) o -literalmente atacándolo con la finesse que lo hizo con Nisman. La alternativa peronismo/anti-peronismo no le va a resultar a Macri: sólo conseguirá que el massismo se vuelva lo más parecido a Scioli y lo más cercano al peronismo que supimos ver en acción en los 31 años de democracia. En una palabra está complicado para Mauricio, averiguar su techo. Y si uno mide la diferencia -encuesta de Poliarquía- entre PASO y Primera Vuelta (sólo 2,8 puntos de suba), se da cuenta de que no todos los radicales lo seguirán.

Lic. Jorge Ingaramo

RC & Asociados

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