Por Luis Alejandro Rizzi

Doy por sentado que todos conocemos el cuento que no deja de ser una burla si se quiere inocente.

Hasta puede ser una burla a uno mismo cuando nos enredamos en nuestra propia argumentación o nos damos cuenta de que el otro o los otros no nos entienden.

El político en general se adueña de los éxitos y se desentiende de sus fracasos o errores o recurre al consuelo del mal menor para justificar sólo mejoras parciales, como pasa con la inflación actual.

Se bajó de un 220 a un 30 anual, pero sigue siendo dañina, y muestra una economía enferma.

Yendo a un ejemplo médico, no se trata de bajar la fiebre de 42 a 39, sino al nivel normal del 35/36.

En general las “bibliotecas” nos cuentan que es relativamente fácil bajar de inflaciones altas a menores, pero hay un tramo que es muy complicado, que es precisamente el umbral del 25 al 35, al de dos o tres puntos anuales.

También se deben examinar las causas de la baja, si es consecuencia del uso de analgésicos o de un tratamiento de fondo.

En el caso del gobierno de Milei, la motosierra no es el mejor ejemplo, porque el bosque no se ordena talando todos los árboles sino algunos o sabiendo podar.

La cosa no pasa por bajar el gasto, sino al revés, utilizar adecuadamente los recursos, dicho de otro modo, administrando bien con buen proyecto.

Tener superávit fiscal es bueno cuando la economía funciona a pleno o de modo normal, pero cuando cae el consumo, y lógicamente la recaudación, cuando el nivel de precios se mantiene por falta de demanda y cierto control de precios, como se hace ahora con la nafta, usando el poder de mercado de YPF, cuando el salario real resulta insuficiente y se recurre al crédito para financiar gastos corrientes, son síntomas de un sistema que funciona mal.

Milei parece reconocer los efectos de su política, pero cree que esas consecuencias son meritorias y ese padecimiento vendría a ser una suerte de penitencia o catarsis por pecados de antaño.

Con el 3,4 de marzo, la inflación anualizada fue del 32,6, es decir casi lo máximo tolerable para un año; éste es un dato que nos dice que algunas cosas funcionan mal.

El sentido común dice que, para ese nivel de inflación y de retracción del consumo y caída de la recaudación, se toman decisiones equivocadas.

Hay segmentos sociales que parecen estar en un límite; no sabemos si con sus ingresos llegan hasta el día 20 o 21 o 22, pero ¿qué podría pasar cuando sólo lleguen hasta un día antes, el 19, el 20 o el 21…?

El ajuste llegó a un límite y los resultados están a la vista, algo hay que cambiar.

Lo peor que podría hacer el gobierno es seguir con el cuento de la “buena pipa”.

La economía va a mejorar

¿Cuándo?

Yo no te dije cuándo, te dije que la economía va a mejorar.

¿Y cómo va a mejorar?

Yo no te dije cómo mejoraría, te dije que va a mejorar…

Tenemos una experiencia, la de los “brotes verdes…”

Caminando la calle, cosa que Milei no hace, tampoco el “Toto”, que se compra su ropa en el exterior, una verdadera paquetería, se comienza a sentir mal olor y no me refiero al “olor a pis” de Larreta…, es otro más penetrante, que ya provoca algunas arcadas…

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