Por Luis Alejandro Rizzi.-
Podría escribirlo hoy Ortega dirigiéndose al gobierno con sentido crítico, y podría agregar: “el discurso no es performativo por sí mismo, para realizarse hace falta gestión”.
Precisamente es en la “falta de gestión” donde se nota su ineficiencia, que es causa de la falta de inversión.
Lo que genera seguridad en un gobierno es la calidad de su gestión.
Los incentivos legislativos poco importan, ya que así como se conceden hoy, mañana se pueden derogar.
Se hablará de los “derechos adquiridos”, pero al inversor no le interesa el resultado de un juicio que seguramente tramitará en jurisdicción extranjera, sino los resultados de su negocio y la posibilidad de disponer de sus rentas.
Las inversiones se justifican por la rentabilidad que generan mucho más que la obtenida por beneficios fiscales, como pasa con el régimen de Tierra del Fuego.
Milei derrocha eufemismo cuando se autocalifica con las mejores notas de la historia, sin advertir que su megalomanía descalifica.
El intento de retirar, por orden de Karina Milei, el pliego de María Verónica Micheli propuesta para ocupar un cargo en un tribunal oral federal, por el hecho de ser cuñada del periodista Hugo Alconada Mon, muestra el verdadero tenor de esta gente, que aún no pudo explicar el caso $LIBRA, ni ANDIS, ni Adorni y su “pequeña fortuna”, su llamado a indagatoria estaría siendo negociado, y vaya uno a saber de qué “patéticas miserabilidades” se trata.
Estos hechos, junto a otros negocios que en algún caso hasta dividen a familias, son una prueba de que la llamada “batalla cultural” no es más que una “hojarasca” -cosa inútil y de poca sustancia especialmente en las palabras y promesas- de la más refinada sofistica, demagogia política del gobierno de los Milei.
Si lo pensamos, es lo que dijo el FMI sobre el “programa económico” del “Toto”: es pura “hojarasca”.
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