Por Luis Alejandro Rizzi.-
LA CUESTIÓN PREVISIONAL.
Hace ya varios años, diez por lo menos, asistí a una conferencia en la que se analizaba la crisis de los sistemas previsionales de reparto y los privados de ahorro, y el pronóstico era muy negativo sobre su futuro.
Los sistemas públicos de reparto se sustentan en la filosofía de que los trabajadores activos, mediante sus aportes, financian a los pasivos.
Estos sistemas en un principio habrían sido superavitarios, debido a que las expectativas de vida eran inferiores a las actuales.
Muchos morían antes de alcanzar el mínimo de años de actividad.
Pero en la medida que la vida se fue extendiendo debía incrementarse no sólo el monto de los aportes, sino el número de aportantes.
También se rompió la posibilidad de relacionar el monto del beneficio previsional con los salarios en actividad.
En los sistemas privados de ahorro, que son sistemas financieros, la rentabilidad del capital depende del funcionamiento de la economía y de los niveles de inflación, que afectan los valores del capital y de su rentabilidad en términos reales y nominales.
Esto, analizado muy someramente por la naturaleza de la nota, no lleva a la necesidad de proponer un cambio radical de sistema, que debería consistir en una prestación universal y única, cuyo monto debería estar relacionado, en nuestro país con el valor nominal de la canasta básica total.
Asimismo, esa prestación debería estar relacionada con el pago de impuestos a las ganancias. Es decir, se debiera establecer un piso, por debajo del cual se pagaría la prestación única universal.
Para ello debe establecerse un plazo de transición para su entrada en vigencia, que debiera ser de unos diez años.
El sistema se financiaría únicamente con impuestos.
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EL SISTEMA EDUCATIVO.
La cuestión es más compleja que la anterior, porque excede a lo matemático.
Se trata de una cuestión de contenidos y de formación cultural de los habitantes de un país.
No soy especialista en educación, pero me consta que se han mezclado y confundido muchos temas y se ha entendido mal el concepto de “laicismo”.
La palabra “laico”, en una de sus acepciones, dice: “Independiente de cualquier organización o confesión religiosa. Estado Laico. Enseñanza laica”.
Ahora el “laicismo” se refiere, en el caso de la educación, a una formación, en todo caso “agnóstica” pero no atea.
El “agnosticismo” es, para la RAE, la adopción de una actitud filosófica que declara inaccesible al entendimiento humano todo conocimiento de lo divino y de lo que trasciende la experiencia.
El “agnosticismo” no impide el estudio de lo “inaccesible”, más bien lo “inaccesible” sería una consecuencia de la formación educativa, una conclusión individual.
El laicismo se ha entendido más bien como “nihilismo” o como una actitud antirreligiosa en la vida.
En la actualidad, hay universidades y escuelas confesionales que respetan los contenidos y resultados de la ciencia y a la vez trasmiten cultura y, en todo caso, el contenido filosófico de la religión, según las creencias de cada uno.
No se puede negar la dimensión religiosa de toda persona, y una prueba de ello es el “ateísmo”, que niega la existencia de Dios.
Son dignos de respeto el creyente, el agnóstico y el ateo, porque en definitiva en los tres casos estamos en presencia de “creencias”.
No creer es un modo de creer.
En mi opinión, la función esencial de la educación es trasmitir cultura, como decía Ortega, ideas sobre lo que es la vida y su finitud, lo que son las cosas, lo que es el mundo y el espacio infinito.
Cada vida es una Odisea, pero esa leyenda nos enseña cómo Ulises va superando los obstáculos y como en el caso de Ligeia, Parténope y Leucosia, hasta se ata para no caer víctima de su libertad.
La libertad no es un fin, es un atributo de la persona para decir, decidir y elegir u optar entre alternativas.
La formación cultural, que no es más que eso que llamamos “cultura general”, nos ayuda a avanzar. Esa “odisea” que es la vida, Ortega decía “tarea”, un viaje que tiene principio y fin, que exige sabiduría, templanza y voluntad.
Sin la cultura no se puede.
Así está el mundo, “sin fronteras de la vida”.
21/01/2026 a las 7:19 PM
Sin pretender cuestionar al abogado Rizzi, quiero agregar que: Longevidad y natalidad son resultados de «naturaleza y cultura», ambas características que perfilan el devenir del hombre. «Fronteras de la vida» es consecuencia del «modo de vida del hombre en sociedad» (cultura) e inexorablemente estarán marcadas por como conciba la vida y la muerte.
Producción, gobierno, administración económica, reproducción y educación serán respuestas al «sentir, pensar, decir y hacer» de la colectiva genialidad humana. ¡El hombre es y luego se define por lo que quiere o puede ser!
21/01/2026 a las 8:20 PM
Soneto de desenmascaramiento 41
El leguleyo manipulador como caburé del milico ingenuo
En tu vida hay un hito que amerita
parar mientes en él con agudeza,
ese hito marcó el punto en el que empieza
a entrar en tu miseria algo de guita.
El punto de inflexión que necesita
análisis profundo de agudeza
es cuando del milico en su torpeza
tu viveza la lástima suscita.
Lo envolviste en tus roscas poco a poco
con tu peroración fascinadora
y estrategia de boa constrictora…
y en esa interacción de astuto a loco,
el viejo fue tu pródigo ‘payé’,
y vos, su garrapata y caburé.