Por Luis Alejandro Rizzi.-
Interesante nota de Jorge Liotti, en el diario La Nación del domingo18, sobre la transformación social de la Argentina. https://www.lanacion.com.ar/politica/la-transformacion-mas-profunda-y-silenciosa-de-la-argentina-nid17012026/
Copié el link, para simplificar la presente.
Ortega, en “Misión de la Universidad”, en la década del 30 del siglo pasado, hace cien años, nos prevenía sobre dos “cuestiones -problemas de problemas-, como decía Carlos Floria.
La primera era el dominio de la ciencia sobre la cultura, las Universidades dejaron de trasmitir cultura, para trasmitir sólo ciencia y saber profesional. De ese modo se creaban los “sabios bárbaros”, por su conocimiento científico y por su pobreza cultural.
Años después, Edgardo Morin nos advertía sobre el drama de la economía, que llegó a su perfección científica, sustentado en la ciencia matemática y las tecnologías, el excel, pero carente de sensibilidad social, pese a ser una ciencia básicamente social.
El objetivo de un programa económico no apunta al bienestar social sino a que cierre el número de un presupuesto y erróneamente se pregona que el equilibrio fiscal es un mérito divino y el déficit un pecado mortal.
En verdad, la cosa, vista culturalmente, consiste en la sabia administración de los recursos disponibles y del endeudamiento, dicho de otro modo, buen uso del crédito.
Me he cansado de repetir que la Unión Europea tolera como razonable un déficit fiscal del 3 a 4%, para el nivel de los PBI de los países miembros y un endeudamiento de hasta el 60% del PBI, con la tolerancia respectiva que generan los condicionamientos políticos.
Los llamados “ajustes” en realidad son respuestas a los desvíos en el gerenciamiento de los recursos, lo que significa que en verdad el arte de administrar consiste en fijar prioridades, adjudicar los recursos, controlar su aplicación y verificar el avance de las obras y la calidad de los servicios públicos. Es un gradualismo permanente.
En la Argentina, el actual gobierno se caracteriza por la incultura de los funcionarios, en especial de Javier Milei, más bárbaro que sabio, que se esclavizó en los resultados positivos del ejercicio fiscal, de la falta de gestión en la obra pública y el deterioro creciente, intolerable en algunos casos del estado de rutas y vías férreas, temas que seguramente deberá enfrentar Milei en Davos.
Sólo gestiona para pagar a los acreedores y poco o nada los 45 millones de argentinos. Con esto no promuevo ningún “default” pero sin consumo tampoco cobrarán los acreedores por más “Milei” que haya o se voten.
La falta de gestión hace que ahora se necesiten muchos más recursos que los que eran necesarios el 10 de diciembre de 2023. Estamos en verdad más endeudados de nada, por faltas reiteradas de acción.
En cuanto a la transformación social, tiene que ver con el proceso de decadencia cultural que nos ha hecho perder el sentido real de la vida, de las cosas y de lo que es el mundo y el universo.
Hoy las sociedades en general carecen de “creencias” y por lo tanto de esperanza; impera lo contrario, la desesperanza, y la pregunta sin respuesta es “¿para qué vivir?”, incluso en tiempo que la expectativa de vida casi se ha duplicado en los últimos 130 años, en líneas generales de 40/45 a 80/85.
La decadencia cultural se nota en que no absorbimos el concepto de escasez, y de límites, no se puede todo, ni la libertad es ilimitada.
En la vida todo es relativo, o mejor dicho, una relación entre opuestos, que sin el soporte cultural, convierte a la vida en una selva peligrosa e impenetrable a la vez.
En esas perspectivas, para qué tener hijos, para qué estudiar, si da lo mismo ser peor o mejor y me remito a Discepolo:
Hoy resulta que es lo mismo
ser derecho que traidor,
ignorante, sabio, chorro
generoso o estafador
¡Todo es igual!¡
¡Nada es mejor!
Lo mismo un burro que un gran profesor.
No hay aplazaos ni escalafón
los ignorantes nos han igualao.
Si uno vive en la impostura
y otro roba en su ambición
da lo mismo que sea cura,
colchonero, Rey de Bastos,
caradura o polizón.
El menú de vida que nos ofrece “la vida” es lastimoso y cruel. Se ha llegado al extremo de que la tecnología es la llave de la felicidad y que la tarea de vivir será reemplazada por robots y “software” y que el “avatar” es nuestro modelo de inmortalidad.
Ya no viviremos la vida, la vivirá la tecnología y los seres humanos volveremos a la esclavitud de los amos de la tecnocracia.
Sin embargo, enfrentamos los mismos conflictos de siempre, la tensión entre el odio y el amor y no cabe duda que el “nec-otium” está del lado del odio.
“No odiamos lo suficiente…”
Es el credo final de un tiempo que está muriendo.
Durán Barba, en su columna habitual de los domingos en Perfil, reduce esta “cuestión” a un tema de comunicación; dice: “Necesitamos replantear la comunicación política desde su base. En lugares como Irán, Nepal y Líbano, la red ha derrotado a los “dioses”. Es necesario comprender estas movilizaciones masivas que carecen de líderes y no responden a los discursos de líderes.
Pero el tema no es la comunicación, es el “contenido”, las masas impusieron su mediocridad, y lo que es más grave, de allí nacen sus dirigencias.
En otro párrafo, Durán Barba agrega: “En las democracias actuales, figuras como Trump, Mamdani, Castillo, Boric y Milei han encarnado con éxito esta nueva comunicación, que resulta incomprensible para analistas atrapados en la lógica de la antigua Ilustración”.
Las masas necesitan de las dirigencias que las guíen; hoy dirigen “las masas” y sólo hemos logrado empeorar la vida, hemos potenciado lo peor de nosotros por la sencilla razón que la incultura, es un agujero negro, que sólo sabe engullir y triturar.
Las masas sólo saben lo que no quieren, pero paradojalmente lo exigen.
Es el imperio del nihilismo y eso es retroceso.
Hemos dejado a la vida sin sus fronteras naturales.
Termino con estos versos de “Los piojos”:
“Tu luz nena fue un flash
me encegueció y me dejaste acá atrás
ahora tengo, velo bien,
un disparo atravesando mi sien
sólo te pido un favor:
fuera de mi corazón
y no hables de soledad
a los buitres ya veo volar…”
En la segunda entrega iremos a los temas concretos de la educación y el previsional.
20/01/2026 a las 5:49 PM
Alguna coincidencia, también me gustó el artículo de Liotti, sobre todo por lo original de plantear que la baja de natalidad también se dá en las villas y barrios marginales !! , será verdad?. La diferencia es que para mi, admirador de Schopenhauer, Nietzsche, Heidegger y Ciorán es muy positivo y alentador que la mayoría de la humanidad entienda lo negativo de la existencia e intente poner un freno al mandato bíblico de «dominar el mundo y henchid la tierra». La baja en la presión por recursos naturales va a permitir pasar un poco mas tranquila la existencia de cada uno y finalmente le aclaro que por algo la Economía no está entre los premios Nobel originales , no la consideraban entre las ciencias exactas, con mucha razón , se lo digo yo que soy economista jubilado jaja