Por Carlos Tórtora.-

La actual crisis tiene caracteristicas muy especiales. Una de ellas es que casi todas las complicaciones que está sufriendo Javier Milei se originan en sectores de derecha y no en la oposición peronista. En medio de sonrisas y el envío de US$ 1000 millones, el FMI se dio tiempo para dejar en claro que sabe perfectamente lo que pasa en la Argentina. La semana pasada, el organismo dejó trascender su preocupación por las inexactitudes del INDEC y por el desfasaje cambiario y anteayer, incluido en un informe técnico, puso en claro que el superávit fiscal del gobierno en realidad no existe y citó por ejemplo el pago de los intereses de los bonos cupón cero.

Simultáneamente, Mauricio Macri afinó su puntería y salió con la ambulancia a recoger heridos de LLA para integrarlos en un proyecto político que por ahora es difuso. La invitación les llegó entre otros a Diana Mondino, Guillermo Francos y Ramiro Marra.

En consonancia con esto, en la Casa Rosada no dudan acerca de que al menos un sector del Círculo Rojo viene impulsando la difusión del llamado «riesgo Milei». Esto es, que los inversores se escapan porque no consideran confiable un país camino a la autocracia, donde no se respetan la Constitución ni las leyes y se ataca sistemáticamente al periodismo.

Un ataque sutil desde la derecha lo viene sufriendo Milei en las últimas semanas con la persistente negativa del PRO, los gobernadores aliados y hasta la UCR a sumarse a la sanción de la reforma electoral, sin la cual la reelección de Milei se complica cada vez más.

Por último, entre las embestidas desde la derecha que está recibiendo Milei, hay que mencionar a Patricia Bullrich, que estaría midiendo los tiempos para dar el portazo y pasar a encabezar el mileísmo sin Milei.

Pero esta semana tiene algo más. León XIV, un Papa norteamericano muy lejano de la izquierda, al cumplirse 100 años de la Rerum Novarum, firmó una nueva y extraordinaria encíclica, Magnifica Humanitas. El extenso documento cuestiona en numerosos puntos las bases del modelo libertario. Condena, por ejemplo, la utilización de las redes sociales como una forma de terrorismo y rechaza la economía del «financiamiento por el financiamiento». Es, en suma, una profunda crítica a los peligros de una nueva esclavitud, creada por la confluencia de las tecnologías de punta con las grandes concentraciones del poder económico. En síntesis, el pontífice advierte sobre el riesgo del tecnofascismo.

Las ventajas de Cristina y Kicillof

Mientras se sienten crujidos alarmantes en todo el espectro de la derecha, reina un curioso equilibrio en las relaciones entre Milei y el PJ. No deja de sonar extraño que el bloque de Diputados de Unión por la Patria no haya votado a favor del pedido de interpelación a Manuel Adorni, pedido por otros sectores de la oposición. Tan significativo como esto es que Cristina Kirchner, desde que se desató la crisis por Adorni, prácticamente abandonó sus periódicas apariciones mediáticas para cuestionar al gobierno.

En el caso de Kicillof, su interés en que Milei quede contra las cuerdas sería nulo. Si el presidente tuviera que renunciar o fuera destituido por juicio político, se abriría un nuevo escenario y podría formarse una alianza de derecha tal vez con mejores chances electorales. No habría duda de que la expectativa del gobernador pasa por que Milei pierda cada vez más votos pero igual se presente a elecciones, aun sabiendo que le será casi imposible ganarlas.

En cuanto a Cristina, para seguir teniendo voz y voto en el PJ, ella necesita continuar con Milei la dialéctica peronismo-antiperonismo, mientras negocia con LLA en el Congreso la designación de jueces que le permitirían a La Cámpora conservar su cuota de poder.

Con su permanente retórica antikirchnerista, lo que en realidad hace Milei es reforzar el rol de Cristina y dejarlo a Kicillof embretado con ella. No es un dato menor que, en el mapa peronista, los PJ de provincias claves como Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos se alejan cada vez más de la expresidenta y desconfían de Kicillof por sus lazos históricos con ella.

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