Por Luis Alejandro Rizzi.-

“El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, que había dejado trascender que no concurriría a la ceremonia de firma del acuerdo comercial, el sábado al mediodía, en Asunción, recibirá un día antes a los líderes del Consejo Europeo, António Costa, y de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, en Río de Janeiro.” La Nación.

Tal la noticia.

El presidente Milei no tiene la menor idea de lo que son las relaciones internacionales y lo más grave es que se cree amigo de Donald Trump, que en sus declaraciones previas a las elecciones lo declaró presidente de un país que se moría de hambre y le dio una limosna con cargo de devolución por unos dos mil millones de dólares y además lo ayudó a ganar la elección del pasado 26 de octubre.

Tampoco fue recibido en el Salón Oval, lo que es una muestra de su insignificancia.

No sólo Lula da Silva, sino Itamaraty han dado muestra cabal de lo que son las relaciones internacionales, sino además el peso político de un país y de un presidente.

Es obvio que los líderes del Consejo Europeo y ComisiónEuropea también están mandando un mensaje en una clave fácil de entender, en momentos que Trump desencadenó un conflicto con Europa y Dinamarca, sobre su pretensión de “comprar” Groenlandia.

Brasil luce como país más confiable que Paraguay y Argentina y más allá del acuerdo o no que se logre sobre Groenlandia, el silencio argentino fue estentóreo.

Milei excluyó al país, se ha hecho súbdito de Trump, sin advertir que sus destinos se han comenzado a bifurcar en el laberinto del tiempo y el espacio.

La moraleja sería que el destino de Milei es intrascendente para Trump, pero el de Trump no lo es para Milei.

Eso antes se llamaba esclavitud.

Esta visita previa de António Costa y de Ursula Von der Leyen a Lula da Silva es un dato de valor tal como surge del comunicado del Consejo Europeo: “Brasil es un socio clave para la Unión Europea en materia de comercio, inversión, clima, multilateralismo, ordenamiento jurídico, democracia y derechos humanos. La reciente presidencia brasileña del Mercosur fue crucial para avanzar en las negociaciones del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, allanando el camino hacia su firma a finales de esta semana en Paraguay. Esta visita oficial reforzará esta sólida alianza y fortalecerá aún más la relación bilateral”.

Asimismo, se hace notar una concepción ideológica muy diferente con el disparate libertario del “anarcocapitalista”-ANCAP- como lo llama Fernández Díaz al presidente.

Es obvio que la mala relación personal de Milei con Lula nos rebaja aún más en nuestra valoración internacional, ya que su peso político supera largamente al de nuestro presidente.

Nadie puede obligar a Lula y Milei para que sean amigos, pero Milei no debe hacer mérito de su enemistad personal.

No me animo a decir que el país fue descalificado, pero sí lo fue Javier Milei; no es tenido en cuenta.

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