Por Luis Alejandro Rizzi.-

Pagni decía al diario “La Nación” que Milei se mueve entre profeta y Rey, y lo contaba con estas palabras: “Sí, pero quiero ir más allá de la retórica, porque creo que hay algo muy genuino en Milei. Ya que a Milei le gustan tanto la Biblia y el judaísmo, acostumbro a ponerlo en estos términos. El Antiguo Testamento está organizado a partir de dos modelos, dos roles principales: el profeta y el rey. El profeta es alguien que denuncia una situación y dice que hay que ir para determinada dirección y ahí se agotó el rol del profeta. El rey, no. El rey tiene que implementar, el rey tiene que negociar con la realidad, y negociar probablemente con otros actores, tiene que gestionar, tiene que manejar un escritorio, por decirlo de alguna manera. En Milei conviven estos dos personajes.”

Sin embargo, anoche, esta nota la escribo el lunes 2 de marzo, a partir de las 2 y media de la tarde, Milei se presentó directamente como “déspota”, “persona que gobierna sin sujeción a ley alguna”, que “trata con dureza a sus subordinados y abusa de su poder y autoridad”, y por último pretende personificar y ser, el poder supremo, único, legítimo y moral.

Como todo “déspota”, es performativo y piensa o cree que “en el principio era la Palabra, y la Palabra era con Dios, y la Palabra era Dios. Ella era en el principio con Dios. Todas las cosas fueron hechas por medio de ella, y sin ella no fue hecho nada de lo que ha sido hecho.” San Juan 1.1-18.

Pero la evidencia es que ninguna de sus palabras se tradujo en hechos hasta ahora. La calidad y efectividad de su gestión es nula.

Se considera asimismo una persona ética y moral, según dijo anoche: “Quiero ser claro en esto. En nuestra visión existe un claro orden de mérito. En primer lugar, está en la ética y la moral en base a los valores de Occidente. Esto es la filosofía griega, el derecho romano, la rectitud de los estoicos y los valores judeocristianos”.

Anoche mostró que carece de ética y moral y hasta ahora no pudo explicar ninguno de los hechos de corrupción en lo que fue participe -caso $LIBRA- o mero espectador, como el caso ANDIS, como otros que seguramente volverán a las páginas de los medios cuando, como en la tragedia de Macbeth, los bosques de la virtud avancen en su contra.

No respeta la ética y moral republicana haciendo uso y abuso de los DNU de modo inconstitucional, ya que pocos se sancionaron en reunión plena de gabinete y en circunstancias de urgencia e imposibilidad de sesionar del congreso. Cada DNU sancionado de modo personal cae en la posible tipificación de falsedad ideológica, ya que los ministros refrendan reuniones de ministros que no existieron.

El propio Dr. Juan Calros Maqueda jamás aplicó en sus fallos la doctrina que expuso en su discurso en la Convención Constituyente de 1994, que con la reforma se reducía al mínimo la liberalidad del Poder Ejecutivo para dictar decretos leyes.

Dijo Maqueda en la Constituyente: “nosotros estamos haciendo un nuevo balance de poder, un nuevo sistema de poder, una nueva ecuación de poder, un nuevo check and balance —como dicen los americanos— donde estamos atenuando el presidencialismo para que tengamos un gobierno más participativo, para que la Argentina se asiente bajo los principios de mayor participación y control y para que hagamos el país de los argentinos no para nosotros sino para nuestros hijos, para los hijos de nuestros hijos y para todos aquellos hombres de buena voluntad que quieran habitar el suelo argentino. Lo que no podemos hacer, con una actitud vergonzante de mayoría que aquí se nos ha querido endilgar, es aceptar que se mienta descaradamente a la gente, diciéndole que a través de esta reforma constitucional estamos aumentando las funciones del presidente de la Nación en lugar de atenuarlas.

Concluía su discurso así: “En quinto término, en cuanto al establecimiento de los decretos de necesidad y urgencia, pregunto simplemente si en la Constitución de 1853 y en la doctrina judicial argentina hasta nuestros días existe algún límite de materia para que el presidente de la Nación pueda dictar decretos de necesidad y urgencia. Desde ahora en adelante va a haber límites, porque el presidente no va a poder dictarlos si no es a través de un verdadero procedimiento, si no es a través de casos excepcionales acerca de los cuales haya urgencia y si no se refieren a materias que no estén específicamente relacionadas con el área tributaria, penal, electoral y de los partidos políticos. Me pregunto si esta limitación existía en la Constitución de 1853; y si no existía, ¿cómo se puede decir que estamos acrecentando los poderes del presidente en lugar de manifestar que los estamos disminuyendo? CONVENCIÓN NACIONAL CONSTITUYENTE 21ª, Reunión 3ª, Sesión Ordinaria (Continuación), 1° de agosto de 1994 (pág. 2617 y siguientes).

Llevado a la justicia, hasta ahora esa doctrina ni siquiera fue recordada, no prosperó, pero es obvio que no supera el escrutinio de la ética y moral republicana, no sólo de Milei, sino de muchos otros.

En ese sentido y de acuerdo a los principios que el mismo señaló, Milei es inmoral y antiético.

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LA GUERRA. El Brent está en 78 dólares el barril y el West (Texas) en 71. El precio del gas se incrementó en un 40%.

La extensión del conflicto podría impactar seriamente a Europa, en el abastecimiento de petróleo y gas.

Europa está en el medio de dos guerras y resulta inentendible que el Reino Unido se haya metido en el conflicto con Irán, siguiendo inexplicablemente la locura de Donald Trump, que actúa por las suyas. Macron y el gobierno alemán parecen alinearse en contra de Irán, bajo el eufemismo de “tomar medidas defensivas”.

El presidente francés Emmanuel Macron, el canciller alemán Friedrich Merz y el primer ministro británico Keir Starmer manifestaron estar “consternados por los ataques indiscriminados y desproporcionados con misiles lanzados por Irán contra países de la región, incluidos aquellos que no participaron en las operaciones militares iniciales de Estados Unidos e Israel”.

Europa tuvo la oportunidad de mostrar su independencia política y apurar a Rusia a poner fin a la invasión de Ucrania y condenar la acción militar israelí norteamericana, que parece responder más a motivos personales que de interés nacional.

España se desmarcó del conflicto sin dejar de criticar al regimen Iraní e impidió a los aviones cisternas de EEUU utilizar la base de Morón.

Llama la atención la pasividad del congreso de los EEUU, que podía revocar la decisión despótica de Trump y entablar con la nueva dirigencia iraní, un alto el fuego inmediato.

“Hay líderes nefastos que prefieren soluciones fáciles y violentas a la ardua labor de una resolución negociada…” escribía Thomas Friedman, y agregaba: “Líderes que ven la mano dura como la mejor manera de ganar sus próximas elecciones: el presidente Trump en las elecciones legislativas de 2026; el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, que seguramente convoque a elecciones para la misma fecha; y Hamas, en su esfuerzo desesperado por liderar el movimiento palestino en la posguerra de Gaza, a pesar de haber perdido la guerra…”

Si la historia se repite como farsa, Milei vendría a ser la caricatura de baja calidad de Netanyahu y Trump, que al mejor estilo “Mambrú” se sumó a la guerra.

“Friedman escribía el 18 de febrero pasado: “Irán no es la mayor amenaza para Israel como democracia gobernada por el Estado de derecho.

No es la mayor amenaza para las relaciones entre Estados Unidos e Israel.

No es la mayor amenaza para la unidad y la seguridad de los judíos en todo el mundo.

No es la razón por la que tantos talentosos tecnólogos, ingenieros y médicos israelíes se están marchando.

Y no es la principal razón por la que Israel se está convirtiendo en un estado de apartheid, no sólo por negarse a seguir intentando crear un Estado Palestino separado, sino también por esforzarse por hacerlo imposible”.

Está claro, esta locura debe terminar, pero también deben terminar Netanyahu y Trump.

El congreso de los EEUU debe desautorizar la guerra declarada por Trump.

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