La Diputada Nacional Silvina Frana descontenta con la Ley de Salud Mental

La semana pasada la Diputada Nacional por Santa Fe Silvina Frana recibió en su despacho al Pastor Evangélico Gustavo Taralio, su esposa la Pastora Cintya y al presidente de la Asociación Antidrogas de la República Argentina, Claudio Izaguirre.

Uno de los temas que abordó fue la Emergencia en Adicciones que se había decretado por Mauricio Macri en enero de 2016 y que perderá su vigencia el 31 de diciembre de 2018. Ese decreto presidencial nunca se puso en vigencia por falta de fondos, por lo que quedó en una mera expresión de deseo.

Frana realizó varios intentos para obtener recursos pero sin resultado. Hoy son muchos los Diputados Nacionales que están viendo la Emergencia en Adicciones como una necesidad básica para ir en ayuda del adicto en crisis.

Desde la Asociación Antidrogas se pensó en proponer que para la Emergencia en Adicciones, se destine el 5% de presupuesto de Salud, Educación y Acción Social, que ese caudal económico llegue a SEDRONAR y que sea destinado para la prevención, becas para tratamiento y enseñanza de oficios, aunque Frana mira el 10% de la Secretaría de Salud de la Nación para éste fin.

Silvina Frana habló con tristeza de la actual Ley de Salud Mental y de sus enormes falencias que ponen en peligro la salud y la vida en todas las localidades del País. Destacó lo que vive con cada llamado que recibe en su despacho de madres de su provincia, que suplican por una atención inmediata para sus hijos afectados por la adicción. Tanto los pastores Taralio como Izaguirre, dieron cuenta sobre la inclinación en la Cámara de Diputados hacia una reforma que permita la internación del adicto en crisis.

Izaguirre recordó que hace 30 días estuvo reunido con el Director Nacional de Salud Mental y Grasso entendió la necesidad de hacer con urgencia un protocolo de internación lo que demuestra la falencia de la norma pero que hasta ahora no ha sido redactado.

Silvina Frana que es la Presidente de la Comisión de Adicciones y Lucha Contra el Narcotráfico de la Cámara de Diputados, finalizó la reunión en la certeza de trabajar para dar respuesta a estos temas antes de finalizar el año y obviamente su compromiso con el tema obedece al enorme sufrimiento que vienen padeciendo en su provincia desde hace 15 años.

Claudio Izaguirre

Presidente

Asociación Antidrogas de la República Argentina

Rincón 1424 Capital Federal

49421789 y 1551328916

http://www.claudioizaguirre.com/

asociacionantidroga@gmail.com

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9 comments for “La Diputada Nacional Silvina Frana descontenta con la Ley de Salud Mental

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    17/09/2018 at 7:11 PM

    LA PASTO RA CINTYA JAJAJAJAJAJA PAYASOS

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      20/09/2018 at 8:19 AM

      Nuestra señora de Fatima en línea

      ImageMap for Navigation

      Informe especial de The Fatima Center

      La verdad sobre el luteranismo …
      y ¡por qué NINGÚN católico
      nunca debería celebrar a Lutero!

      Nuestra Señora de La Salette llorando por la pérdida de la Fe

      ¿Por qué será que un católico debería celebrar a Martín Lutero cuando toda su sublevación se basa en un odio a la Fe católica?

      Lutero ataca el Papado

      Un enfoque central de la sublevación de 1517 de Lutero fue un ataque a gran escala contra el papado establecido por Cristo. Lutero no se opuso contra la política de Papa alguno, que era algo que hasta muchos santos han hecho. En lugar de eso, Lutero deliraba contra la institución de la Santa Sede en su libro Contra el Papado romano: una institución del demonio.

      Denunció el papado también cuando el Papa León X hubo condenado su doctrina en la bula de 1520 Exurge Domine. Lutero le respondió:

      “Mantengo que el autor de esta Bula es el Anticristo: la maldigo como una blasfemia contra el Hijo de Dios… Confío que todas las personas que aceptan esta Bula sufrirán los tormentos del Infierno… ¿Dónde estáis vosotros, emperadores, reyes y príncipes de la tierra que toleráis la voz infernal del Anticristo? León X y vosotros, los Cardenales romanos, os digo a la cara…renunciad a vuestra blasfemia satánica contra Jesucristo”.1

      Lutero procedió entonces a quemar la Bula pontificia y de alardear de ello al siguiente día:

      “Ayer quemé la obra demoniaca del Papa, y ojalá que hubiese sido al Papa, o sea, que hubiera sido la Sede papal la que se hubiese consumido. Si no os separáis de Roma, no hay salvación para vuestras almas”.2

      Lutero ataca la Sta. Misa

      Contra el Santo Sacrificio de la Misa, la oración más sagrada de la Iglesia, Lutero derramaba un desprecio vulgar.

      Decía que ningún pecado de inmoralidad, ni hasta “el homicidio involuntario, el robo, el asesinato y el adulterio, es más perjudicial que esta abominación de la Misa papista”. Gruñía además que antes quería haber sido “el propietario de un burdel o un ladrón, en lugar de haber blasfemado y difamado a Cristo por haber celebrado la misa durante 15 años”.3

      En su opúsculo La abrogación de la Misa, ideado para destruir la Misa, Lutero escribió:

      “Estoy llanamente convencido de que con estos tres argumentos [que había dicho anteriormente] todas las conciencias piadosas se persuadirán de que este sacerdote de la Misa y el Papado no son nada sino obras de Satanás, y que serán advertidos suficientemente contra la idea de que por estos sacerdotes se efectúe cosa alguna, piadosa o buena. Todos sabrán ahora que estas Misas sacrificiales se han demostrados ser injuriosas al testamento de Nuestro Señor y por eso, nada en el mundo entero debe ser tan odiado y detestado como los espectáculos hipócritas de este sacerdocio, sus Misas, su culto, piedad y religión. Sería mejor ser conocido públicamente como un chulo o ladrón de que ser uno de estos sacerdotes”.4

      El gran San Juan Fisher, que vivió al mismo tiempo que Lutero, expresó horror acerca de su impiedad: ¡“Dios mío”! escribía, ¿“Cómo es posible quedarse tranquilo cuando se escucha tales mentiras blasfemas dichas contra los misterios de Cristo? ¿Cómo es posible escuchar sin resentimiento, estos insultos ultrajantes arrojados contra los sacerdotes de Dios? ¿Quién puede leer tales blasfemias sin llorar con pena profunda, si conservamos en nuestros corazones hasta la chispa más pequeñita de la piedad cristiana”?5

      La perversión de las Sagradas Escrituras

      Un principio clave de la sublevación de Lutero es la creencia en “Sólo la Biblia”. En el sistema de Lutero, no hay una Iglesia fundada por la autoridad divina para enseñar en el nombre de Cristo; hay simplemente la Biblia como la única fuente de la Revelación divina. Lutero lo enseñaba a pesar de que el principio “Sólo la Biblia” no se halla en ningún lugar en la Biblia – y él promovía así, paradojamente, un principio que no es bíblico.

      Al mismo tiempo, Lutero manifestó desprecio contra las Sagradas Escrituras alterando los textos para adaptarlos a sus propias ideas. Lutero rechazó que las buenas obras son necesarias para la salvación. Tuvo el atrevimiento de alterar el 28º versículo de capítulo III de la Carta de San Pablo a los Romanos en la que se lee, “Así que concluimos, ser justificado el hombre por la fe sola sin las obras de la Ley”. Lutero agregó la palabra ‘sola’ al texto sagrado para respaldar su propia opinión herética. Y a cualquiera de sus seguidores que se opusieran a su perversión del texto, Lutero lo fulminaría,

      “Si cualquier Papista te fastidia con la palabra [sola] dile directamente: Es el Dr. Martín Lutero que lo quiere así. Papista y asno son una y la misma cosa”.6

      Como es obvio, el orgullo era uno de los defectos principales de Lutero. Alardeando la infalibilidad y superioridad de su propia doctrina, Lutero se vanagloriaba:

      “Quienquiera que enseñe diferente a mí, aunque fuese un ángel del Cielo, sea anatema”. Además, “Sé que soy más erudito que todas las universidades…”7

      Lutero continuó por negar varios libros de la Biblia juzgándolos inaceptables. Denunció la Epístola de Santiago como “una epístola de paja”.

      “No mantengo”, decía, “que sean escritos auténticos de Santiago ni puedo incluirlos entre los libros capitales”. Rechazaba la Epístola de Santiago porque proclama la necesidad de las buenas obras y eso estaba en oposición a su herejía. Lutero también rechazaba el libro del Apocalipsis:

      “Hay muchas cosas censurables en este libro; en mi opinión no tiene indicio alguno de ser de carácter apostólico o profético… Todo el mundo puede llegar a una personal comprensión de este libro; en cuanto a mí, siento aversión hacia él, y para mí, esto es motivo suficiente para rechazarlo”.8

      Lutero procedía a negar la fuerza vinculante de la ley moral,

      “Debemos extirpar de la vista y del corazón el Decálogo”.9

      Y además afirmó,

      “Si Moisés intentara intimidarte con sus imbéciles Diez Mandamientos dile valientemente: ‘Ahuyéntate a los judios’”.10

      Lutero pervierte la moral

      Lutero, un consagrado sacerdote y religioso agustino, denegó su voto de celibato y se casó con una monja, también sujeta a voto de celibato. Lutero alentaba a muchos otros sacerdotes y religiosos a negar sus votos de celibato y casarse.

      El abordaje de Lutero era, al fin y al cabo, una rendición a la sensualidad y a la mundanería durante un tiempo de laxitud moral. Como explica el profesor Thomas Neil, el atractivo de Lutero al clero de su época era exitoso: “Les ofrecía esposas y querían esposas. Los sacó de los monasterios y fueron trasladados a la plaza pública. Querían vivir en la sociedad mundana”.11

      El eminente convertido David Goldstein escribió: “los escritos de Lutero cuanto a las relaciones sexuales son el opuesto de cosas honradas. Hemos visto su aprobación apenas en escritos socialistas sobre el amor libre. En ese ámbito los escritos libidinosos de Lutero le han ganado la distinción de ser considerado el ‘exponente clásico’ del ‘sensualismo sano’.12 Muchas veces a lo largo de los siglos, las inmoralidades han desgraciado el ministerio cristiano, pero Lutero posee la distinción poco envidiable de haber defendido los pecados impuros como siendo ‘necesarios’.13

      Y porque Lutero enseñaba que el hombre es inherentemente corrupto y que sus pecados nunca son realmente perdonados sino apenas cubiertos por la sangre de Cristo bajo la condición de hacer un acto de “fe” en la salvación de Cristo, instó a su amigo Melanchton,

      “Sé tú un pecador y peca fuertemente, pero cree aún más fuertemente”.14

      Cuán contrario es la doctrina católica verdadera: nos manda no sólo evitar el pecado, sino también evitar las ocasiones de pecado.

      La crueldad de Lutero

      Aunque Lutero se aprovechaba de los campesinos de su tiempo para popularizar la sublevación que inadvertidamente provocó en las clases proletarias llevar a cabo una rebelión que había ido ulcerando ya en sus corazones, Lutero se alineó a sí mismo después con los príncipes en contra de los campesinos. Ejemplificando su crueldad inhumana, Lutero aconsejó a los príncipes, en caso de que los campesinos

      “roben y deliren como perros enfurecidos… aplastadlos en pedazos, estranguladlos y apuñaladlos, tal y como estamos compelidos a matar a un perro enloquecido”.15

      La ruptura de la Cristiandad

      El Padre Thomas Scott Preston resume, en su obra The Protestant Reformation las consecuencias de la aseveración de Lutero de que cada hombre es libre de interpretar como quiera las Sagradas Escrituras.

      “En teoría”, escribe el Padre Preston, “el juicio privado destruye tanto el credo como la posibilidad de fe. No puede haber un credo cuando cada individuo es el hacedor de su propia fe. No puede haber una unicidad de fe cuando todas las cuestiones de creencia son dejadas al juicio del individuo. Cada hombre es tan capaz como el otro en el descubrimiento de su propia fe y la interpretación de las Sagradas Escrituras, de la Tradición, o de la Historia; y más que eso, este juicio privado no es simplemente su privilegio sino su deber. Todos son obligados – hasta los ignorantes y analfabetos – a decidir por sí mismos cuando no hay autoridad o testigo divinos, y por eso hay tantos credos como individuos”.16

      Hasta el escritor acatólico Friedrich Paulsen señaló correctamente, “Revolución es el término con que la Reforma debe ser descrita… La obra de Lutero no era una Reforma, una ‘re-formación’ de la Iglesia existente por medio de sus propias instituciones, antes es la destrucción de la forma antigua, en realidad, la negación fundamental de Iglesia alguna”.17

      El resultado final ha sido la separación de millones de almas de la única verdadera Iglesia establecida por Cristo, y por eso la ruptura de la unicidad de la Cristiandad.

      Como señaló Mons. Joseph Clifford Fenton, el eminente teólogo estadounidense: la alegada Reforma de la Iglesia por Martín Lutero “consistió en un esfuerzo hecho para provocar que la gente abandonase la Fe católica, y renunciase a su afiliación a la única verdadera Iglesia militante del Nuevo Testamento para seguir la enseñanza de Lutero y entrar en su organización”.18

      A pesar de la deshonestidad ecuménica y sentimental de eclesiásticos de alto rango, no se puede enmascarar la arrogancia de Lutero y sus graves errores contra la fe. En verdad, la actual colaboración ecuménica entre católicos y luteranos es, en las palabras de Papa Pío XI, una “falsa religión cristiana, totalmente ajena a la única y verdadera Iglesia de Cristo”.19

      No hay nada de celebrar

      Los errores de Martín Lutero – y del protestantismo que él parió – no podrían ser más contrarios a las hermosas verdades católicas reiteradas por Nuestra Señora de Fátima.

      En Fátima, Nuestra Señora reafirmó doctrinas claves católicas que Lutero había negado, tales como la Misa y la Eucaristía, la realidad del pecado personal, la necesidad de confesarse y reparar, la realidad y centralidad del papado establecido por Cristo, la humildad de sumisión a la doctrina perenne de la Iglesia católica, y la caridad que debe mostrarse al prójimo ante la orden de Lutero de “estrangular” y “apuñalar” a los campesinos si se vuelven fuera de control de las clases sociales superiores.

      En 13 de octubre de 1917, para comprobar la veracidad de Sus palabras, Nuestra Señora de Fátima obró el asombroso Milagro del Sol delante de 70.000 testigos. No hay ninguna comparación entre las verdades hermosas proferidas por Nuestra Señora y el veneno herético vomitado por Martín Lutero.

      ¡Es por eso imposible condescender a que un católico deba celebrar a Lutero de cualquier manera! Lo harán solamente aquellos de mentalidad protestante y modernista. ¡Martín Lutero no debería ser ni admirado ni imitado! Tal como la Iglesia ha enseñado consistentemente a lo largo de cuatro siglos, su doctrina, y el movimiento que él comenzó son apenas dignos de condena.

      El 500º aniversario de la sublevación destructora de Lutero debe ser un tiempo en el que los católicos celebren el centenario de 1917 de Nuestra Señora de Fátima, recen y trabajen por la conversión de los protestantes a la única verdadera Iglesia de Cristo, la Iglesia católica.

      1. The Facts Against Luther, Mons. Patrick O’Hare, pág. 89.

      2. Ibid, pág. 90.

      3. Luther, Hartman Grisar, S.J. (traducción inglesa, Herder), Vol 2, pág. 166; Vol 4. Pág. 525.

      4. The Defense of the Priesthood, San Juan Fisher, traducido por Mons. P.E. Hallet, pág. 2.

      5. Ibid, págs 2-3.

      6. Amic. Discussion, I, 127 – extraido de Campaigners for Christ Handbook, David Goldstein, págs. 197-198.

      7. Facts About Luther, pág. 20.

      8. Ibid, pág. 203.

      9. De Wette, IV, pág. 188.

      10. Works, Wittenberg, ed. V, 1573, tomado de Goldstein, págs. 197-198.

      11. Makers of the Modern Mind, Thomas P. Neil, Ph.D., pág. 24.

      12. Bebel, Woman, pág. 78, Nueva York, 1910 (de Goldstein).

      13. Citado de Goldstein, pág. 198.

      14. Facts About Luther, pág. 119

      15. Makers of the Modern Mind, pág. 25.

      16. Facts About Luther, págs. 167-168.

      17. Ibid, págs. 168-169.

      18. “The Council and Father Kung”, Mons. Joseph Clifford Fenton, American Ecclesiastical Review, setiembre de 1962.

      19. Papa Pio XI, Mortalium Animos, ACERCA DE CÓMO SE HA DE FOMENTAR LA VERDADERA UNIDAD RELIGIOSA, el 6 de enero de 1928.

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        20/09/2018 at 8:21 AM

        ¿Por qué el éxodo en masa
        hacia el Protestantismo?
        por John Vennari
        Cuando el Papa Benedicto XVI vino a Brasil este mes de mayo pasado (de 2007), hubo titulares alrededor del mundo de que uno de los problemas más críticos a los que él quería referirse en Sud América era el éxodo en masa de los Católicos hacia las varias formas del Protestantismo.

        En ese momento, los periódicos informaron:

        1) Que los ministros protestantes superan en número a los sacerdotes católicos en relación de 2 a 1;

        2) la Iglesia había esperado una concurrencia de 300.000 a 400.000 personas para la Misa al aire libre del Papa Benedicto en el Santuario de Aparecida, pero solo se hicieron presentes unas 150.000;

        3) para el mismo tiempo, los Protestantes organizaron su anual “Marcha por Jesús”, a la cual asistieron 1.500.000 personas.

        Yo creo que fue el Cardenal Hume, de la Sagrada Congregación para el Clero, quien dijo que en Sud América, hubo una hemorragia de Católicos hacia el Protestantismo.

        Lo que quiero hacer esta mañana, es tratar las que creo son algunas de las razones por las que está ocurriendo este éxodo, y también, quiero dar algunas recomendaciones en cuanto a lo que puede hacerse a este respecto.

        En cuanto a las razones: Daré tres razones, pero no necesariamente en orden cronológico.

        La primera razón:
        Debemos reconocer que Sud América ha sido el blanco del Protestantismo desde fin de los 1950’s. El Padre John Harden, un teólogo Jesuita Norteamericano, dijo que él había asistido a una reunión del Consejo Mundial de Iglesias alrededor de 1957, en algún tipo de cargo oficial para el Vaticano. En esa reunión, el liderazgo del Consejo Mundial de Iglesias exhortó a los misioneros protestantes a dirigirse a Sud América con una agresiva campaña de proselitismo para ganar conversos. El CMI estaba bien al tanto que Sud América era abrumadoramente católica, y el objetivo del CMI era quebrar la fortaleza de la Iglesia Católica en América Latina.

        La segunda razón:
        El Sr. Nelson Rockefeller, el multimillonario globalista y humanista, emitió un informe entre 1969/1970. El informe de Rockefeller pretende que en América Latina, la Iglesia Católica NO ES aliada de los Estados Unidos — y que, por lo tanto “nosotros” deberíamos promover las varias sectas evangélicas no — católicas en América Latina.
        Y créanme, Rockefeller fue capaz de proveer una masiva cantidad de fondos para propagar el Protestantismo en América Latina.

        Así , estos dos trozos de información indican que América Latina fue blanco de una agresiva, organizada y bien fundada campaña de proselitismo protestante para debilitar a la Iglesia Católica; y para arrastrar a las almas lejos de la verdadera Fe. Y esto nos lleva a la tercera razón:

        Nosotros debemos reconocer que esta campaña nunca pudo haber sido exitosa si la Iglesia Católica en Sud América hubiera podido resistirla fuertemente; si el clero y los laicos hubieran desplegado la bandera de la Iglesia Militante y emprendido, a su vez, una vigorosa campaña de contra reforma.

        Pero algo ocurrió, que llevó a que demasiados de nuestros influyentes hombres de iglesia abandonaran el concepto de Iglesia Militante; que hizo que demasiados de nuestros influyentes clérigos se avergonzaran de comprometerse en la actividad contra — reformadora. Y el hecho trascendental que mató la marcialidad católica verdadera y mató la actividad contra — reformadora, y dejó a la Iglesia abierta de par en par a los estragos del Protestantismo fue el Vaticano II y el nuevo espíritu de ecumenismo.

        Ese nuevo espíritu de colaboración ecuménica con el Protestantismo, derribó efectivamente las murallas de protección católica contra los errores del Protestantismo, y los errores del Naturalismo. Ese nuevo espíritu abolió también la declaración de anatemas. ‘Nosotros no queremos ninguna condenación, sino mas bien, queremos simplemente promover los aspectos positivos de la Fe’.

        Sin embargo, eso es verdaderamente contrario al espíritu de Cristo mismo. Sabemos por la lectura del Evangelio, que Nuestro Señor no lo hizo solo una, sino otra vez: El lo hizo ambas: El pronunció la verdad y la bondad de la Fe Católica. El dijo a sus Apóstoles: “Id, pues, y instruid a todas las naciones, bautizándolas en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”. Pero también El amenazó con el anatema: “El que creyere y se bautizare se salvará; pero el que no creyere será condenado.”

        El difunto Dr. Romano Amerio, un experto teólogo del Vaticano II, quien fuera admirado por el Papa Benedicto XVI, dijo lo siguiente sobre el nuevo espíritu de no condenar el error:

        “El establecimiento del principio de misericordia como opuesto al de severidad ignora el hecho que en el pensamiento de la Iglesia, la condenación del error es en si misma una obra de misericordia, ya que al señalar el error, aquellos que son víctimas de él son corregidos y los otros son preservados de caer en el.”

        Ahora, el nuevo espíritu ecuménico tuvo efecto deletéreo sobre la catequesis católica. Desde el tiempo del Concilio, fue considerado ofensivo a los Protestantes enseñar que la Iglesia Católica es la única Iglesia verdadera. Como resultado, una de las primeras cosas que desaparecieron de la formación de nuestra juventud católica, fue la sólida apologética católica de que solo la Iglesia Católica es la única Iglesia verdadera, establecida por Cristo Nuestro Señor.

        Y como resultado, nosotros ahora tenemos dos generaciones íntegras de Católicos a quienes — en su mayoría — no le fue enseñada esta verdad. Y me atrevo a decir: ahora tenemos dos generaciones íntegras de seminaristas a quienes no ha sido enseñada esta verdad.

        Y con vuestro permiso, lo digo por experiencia, nací en 1958 y tengo 13 años de escuela católica — esto es jardín de infantes, escuela primaria y escuela secundaria. Y estuve en la escuela a lo largo del Vaticano II y de sus reformas subsiguientes. Y nunca escuché de Apologética Católica hasta que tuve 22 años de edad.

        Yo nunca recibí ninguna enseñanza en la escuela que la Iglesia Católica fuera la única y verdadera Iglesia de Jesucristo.

        Y lamento decir, que si hubiera dependido de lo que se me enseñó en 12 años de escuela católica, hubiera perdido mi fe hace largo tiempo. Se nos dio un evangelio social: un suave, afeminado evangelio que no tuvo dientes ni columna.

        Yo aprendí mi fe en primer lugar de antiguos libros que tenían mis padres en la casa, y luego por una subsiguiente búsqueda y estudio intensos.

        Así, con el nuevo espíritu ecuménico que fue lanzado por el Concilio, demasiados Clérigos ya no se opusieron al Protestantismo, ya no enseñaron que la Iglesia Católica era la una y la verdadera Iglesia establecida por Nuestro Señor. Y reconozcámoslo, sin esa firme educación y formación, los laicos fueron abandonados sin las defensas que ellos necesitaban para resistir el avance agresivo del Protestantismo.

        Una vibrante campaña
        de contra — reforma
        Ahora, en cuanto a las recomendaciones de lo que puede hacerse, yo creo que lo que necesitamos desesperadamente es una enérgica campaña de enseñanza católica a los laicos, que reitere la verdad, de manera intransigente, que la Iglesia Católica es la única y la verdadera Iglesia establecida por Cristo, y que un Católico que deja la Fe Católica y se une a una secta protestante no salvará su alma. El Católico que abandona el Catolicismo por el Protestantismo no puede evitar — en el orden objetivo — de caer bajo los solemnes anatemas del Concilio de Trento.

        Adherir al Protestantismo es abandonar el Sacramento de la Confesión.

        El Concilio de Trento enseña infaliblemente: “Si alguno dijera, que en la Penitencia de la Iglesia Católica no hubiera verdadera y propiamente un Sacramento, instituido por Cristo Nuestro Señor para reconciliar a los fieles en Dios tan a menudo como ellos caen en pecado después del bautismo, sea anatema”.

        Adherir al Protestantismo es abandonar la creencia en la Presencia Real de Nuestro Señor en el Santísimo Sacramento.

        El Concilio de Trento enseña infaliblemente: “Si alguno negara, que, en el Sacramento de la Sagrada Eucaristía, están contenidos verdadera, real y substancialmente, el cuerpo y la sangre unidas con el alma y la divinidad de nuestro Señor Jesucristo, y consecuentemente todo Cristo; o dijera que El está allí solo como un signo, o en figura, o en virtud: sea anatema”.

        Adherir al Protestantismo es abandonar la creencia en el Santo Sacrificio de la Misa.

        El Concilio de Trento enseña infaliblemente: “Si alguno dijera, que el Sacrificio de la Misa es solo un sacrificio de alabanza y acción de gracias, o que es una simple conmemoración del sacrificio consumado en la Cruz, y no un sacrificio propiciatorio; o, que este aprovecha solo a quien lo recibe; y que no debe ser ofrecido por los vivos y por los muertos, por los pecados, dolores, satisfacciones, y otras necesidades; sea anatema.

        Como dije, el Católico que abandona el Catolicismo por el Protestantismo no puede evitar — en el orden objetivo — de caer bajo los solemnes anatemas del Concilio de Trento. El no salvará su alma.

        Esta es la realidad de nuestra Fe Católica que debe enseñarse, no de manera dura o beligerante, sino firme y amorosamente — siempre mostrando a nuestro pueblo el gran amor de Dios en Su Hijo sufriendo y muriendo en la Cruz por nosotros; y Su amor al establecer la Iglesia y darnos los Siete Sacramentos. La operación de la gracia no cambia, y la probada y verdadera apologética Católica aún puede obrar milagros para la salvación de las almas.

        Así, yo quiero examinar unos pocos puntos básicos de la apologética Católica clásica. Las consideraciones que hago aquí pueden resultar provechosas para vuestro pueblo.

        Quiero dejar en claro que en estas apologéticas, nosotros estamos hablando de posiciones, no de personas. Estamos mirando la posición católica frente a la posición protestante. Estoy seguro que todos nosotros conocemos Protestantes que son modelos de virtudes naturales, y también estoy seguro que conocemos Católicos que no viven según las normas de bondad y justicia que la Fe exige. Pero las personas no cuentan en la Apologética, solo las posiciones.

        Y comenzaremos dando una mirada al principio fundacional protestante de “Solo la Biblia”.

        La Biblia:
        ¿La única regla de la Fe?
        Los Protestantes creen tener ellos mismos sólidos fundamentos, porque dicen que creen y aceptan la Biblia y solo la Biblia, como la única regla de Fe.

        Ese es el principio central protestante de Sola Escriptura — solo la Biblia es la única regla de la fe. Es la Biblia, y solo la Biblia el pilar y sostén de la verdad.

        Así, la pregunta que debemos hacernos en primer lugar es: ¿cuan sostenible es este dogma protestante? ¿Está el Protestante verdaderamente apoyado en fundamentos sólidos cuando dice que la Biblia sola es la única regla de la fe?

        Hay un bien conocido converso al Catolicismo en los Estados Unidos llamado Scott Hahn — un ministro protestante quien se convirtió en católico. Parte de la historia de su conversión da respuestas útiles a esta pregunta (yo personalmente hubiera deseado que el Dr. Hahn se volviera un poco más tradicional después de su conversión, pero eso no disminuye la fuerza de la historia).

        El Dr. Hahn había sido un ministro protestante quien, en sus días de seminario fue vehementemente anti — católico. Consecuentemente, como ministro, hizo una tremenda cantidad de estudios de la Escritura, porque quiso que sus sermones se impregnaran en la Escritura.

        Pero cuanto más estudió la Escritura, más vino a ver que las verdades que los Católicos creen, manifestadas particularmente en las enseñanzas de los primeros Padres de la Iglesia — San Jerónimo, San Basilio, San Agustín — están firmemente fundamentadas en la Sagrada Escritura. Estos Padres de la Iglesia eran Católicos. ¡Todos ellos habían celebrado el Santo Sacrificio de la Misa!

        No voy a examinar a fondo toda su historia, pero quiero poner de relieve un hecho crucial que resolvió definitivamente su conversión. Fue algo que ocurrió mientras estaba dando clase.

        El era entonces un Ministro presbiteriano — un profesor presbiteriano — que enseñaba a jóvenes adultos.

        Y uno de los más brillantes alumnos de la clase le preguntó: “Dr. Hahn, usted sabe la forma en que nosotros los protestantes creemos que la Biblia sola es la única regla de la fe Cristiana, y nosotros seguimos la Biblia y solo la Biblia — ¿no la Biblia y la Tradición?

        Hahn dijo “sí”.
        Y el alumno dijo: “Bien, ¿en donde dice eso la Biblia?”
        Hahn respondió, “¡Que pregunta estúpida!”
        Tan pronto Hahn dijo eso, se dijo a si mismo, “Tu nunca has dicho eso antes a un estudiante. Tu nunca has contestado a un estudiante insultándolo”.

        Pero la razón por la que Hahn respondió de esa manera fue porque el sabía que verdaderamente no tenía una respuesta.

        Hahn dijo, “Bien, está en la IIa. a Timoteo, 3:16.”

        Pero el alumno replicó, “¡No! En la IIa. a Timoteo dice ‘Toda la Escritura, inspirada por Dios, es provechosa de enseñar, para argüir, para corregir, para instruir en la justicia’. ¡Dice que la Escritura es provechosa! No dice que nosotros debemos creer en la Biblia solamente!”

        Así, Hahn dijo entonces, “bien, mira lo que dice Nuestro Señor sobre la Tradición en Mateo 15”.

        Nuevamente el alumno respondió, “Bien, ¡no! Nuestro Señor no estaba condenando toda la Tradición, sino que El estaba condenando la tradición corrupta de los Fariseos!”

        Así, después de algunos otros intentos fallidos de citas de la Escritura, Hahn anunció que la clase había terminado y que ellos podían saber más de eso la próxima semana.

        Entonces, el Dr. Hahn supo que no había contestado la pregunta del alumno. Y el alumno supo que él no había contestado su pregunta.

        Y así Hahn volvía a casa esa noche con un sudor frío, pensando “¿Cual es la respuesta a esa pregunta?”

        Cuando llegó, telefoneó a quienes él decía eran los máximos de los eruditos protestantes en Escrituras en los Estados Unidos. Y les preguntó, “Tal vez yo dormía durante esa parte de mi formación en el seminario, pero: usted sabe de la forma en que nosotros los protestantes creemos en la Biblia sola y solo en la Biblia, y no en la Escritura y en la Tradición — ¿Donde dice eso la Biblia?”

        Todos y cada uno de estos eruditos protestantes le contestaron, “¡Que pregunta estúpida!”

        Luego como cada uno de esos profesores invocó el mismo versículo que Hahn había invocado: “Bien, está en la IIa. a Timoteo 3:16” Y Hahn respondió como lo hizo el estudiante, “No, ese versículo solo dice que la escritura es provechosa, no que debe ser la única regla de Fe.”

        Entonces, como cada uno de los profesores, también dijo, “Bien, está en las palabras de Nuestro Señor en Mateo 15”

        Y Hahn replicó, “No, Nuestro Señor no estaba condenando toda la Tradición, sino solo la tradición corrupta de los Fariseos.” Y más adelante, dijo, San Pablo nos instruye en la IIa. a los Tesalonicenses 2:14 estad firmes y “Mantened las tradiciones que habéis aprendido, ora por medio de la predicación, ora por carta nuestra.”

        Y estos estupendos eruditos, estos eminentísimos teólogos protestantes, no tuvieron respuesta.

        Así fue entonces que Scott Hahn vino a darse cuenta que el principio central, el principio fundacional del Protestantismo — la Biblia sola y solo la Biblia — ¡no es Bíblico!

        Esta es una tremenda contradicción, es una de las razones por las que yo nunca podría ser protestante. El Protestantismo pretende basar su íntegro sistema de creencias en la Biblia sola, pero el principio de “La Biblia sola” es un principio no — Bíblico; es un principio que no se encuentra en ningún lugar de la Biblia.

        Sin base en la Historia
        En segundo lugar, el principio de que “La Biblia sola es la única regla de la fe”, no puede ser un verdadero principio Cristiano, porque no tiene base en la historia de la Cristiandad.

        ¿Como se instruyeron en su Fe los primeros Cristianos?

        ¿Como les fue comunicada la Fe?

        ¿Como dijo Nuestro Señor a los Apóstoles que comunicaran la Fe, las verdades que deben ser creídas para la salvación?

        El les ordenó, “id e instruid a todas las naciones, bautizándolas en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.” El dijo a Pedro, “Tu eres Pedro y sobre esta piedra edificaré Mi Iglesia” (Mat. 16:18) Y San Pablo enseñó claramente que la Iglesia es el pilar y fundamento de la verdad (Ia. Tim. 3:16).

        Nuestro Señor dio a Pedro la autoridad, y él comisionó a los apóstoles a predicar en Su nombre. “Como mi Padre me envió, así os envío también a vosotros.” (Jn. 20:21)

        Nuestro Señor no escribió libros, ni dijo a Sus Apóstoles: “Siéntense y escriban Biblias y desparrámenlas por el mundo, y dejen que cada hombre lea su biblia y juzgue por si mismo”, lo cual es la esencia del Protestantismo — cada individuo lee la Biblia y decide por si mismo cuales son las verdades de la Cristiandad, ¡No! como digo, Nuestro Señor estableció una Iglesia para enseñar en Su Nombre: “El que os escucha a vosotros, me escucha a mí; y el que os desprecia a vosotros, a mí me desprecia,” (Lucas 10:16), “…pero si ni a la Iglesia oyere, tenlo como por gentil y publicano.” (Mat. 18:17)

        La Iglesia y la Fe existieron antes que el Nuevo Testamento. ¡Solo cinco de los doce Apóstoles escribieron algo! La Iglesia hubo enseñado, administrado los Sacramentos, los Apóstoles estuvieron perdonando los pecados, la Iglesia estuvo haciendo mártires durante siete a diez años antes que una iota del Nuevo Testamento fuera puesta por escrito en pergamino.

        La Iglesia se extendió a lo largo de todo el Imperio Romano antes de que se escribiera una sola letra del Nuevo Testamento. Tuvimos Santos y Mártires católicos antes de tener Evangelios y Epístolas.

        El primer Evangelio fue escrito por San Mateo, unos 7 años después que Nuestro Señor dejara la tierra. El siguiente fue el Evangelio de San Marcos, escrito 10 años después que Cristo ascendiera a los Cielos. El Evangelio de San Lucas fue escrito 25 años después de la Ascensión de Nuestro Señor, y el Evangelio según San Juan 63 años después que Nuestro Señor dejara este mundo. El Apocalipsis fue escrito unos buenos 65 años después de la Ascensión de Nuestro Señor. Y todos fueron escritos, como lo reitera León XIII, bajo Inspiración Divina.

        Así entonces, ¿cómo los primeros Cristianos se hicieron Cristianos y salvaron sus almas? ¿Leyendo la Biblia? No, porque no había Nuevo Testamento.

        Nosotros vimos que el Nuevo Testamento no fue siquiera concluido hasta 65 años después que Nuestro Señor ascendiera a los Cielos.

        Pero eso no es todo.

        Durante más de trescientos años, la Iglesia no tuvo todos los libros de la Biblia compilados en un solo libro.

        Y esto nos lleva directamente a la cuestión de la Autoridad.

        Porque si usted me da un libro — llamado La Biblia. Y usted me dice que todo lo que hay en ese libro es la palabra infalible de Dios, lo primero que voy a preguntarle es “¿Quien lo dice?”

        “¿Quien lo dice?”

        Los libros no se escriben solos. Los libros de múltiples autores no solo no se compilan a si mismos en un gran libro, ni proclaman luego ser la obra escrita de Dios.

        ¡No! Alguien, o alguna unidad social, a quien Dios mismo dio la autoridad de enseñar, de enseñar en Su Nombre; de enseñar infaliblemente, debe decirme eso.

        Y fue la Iglesia Católica, en el Concilio de Cartago en el AD 397, por dirección del Espíritu Santo, que estableció definitivamente cual era el Canon del Nuevo Testamento; que decidió cuales libros eran inspirados divinamente y cuales no.

        Ustedes recuerdan que hubo un número de otros “Evangelios” y “Epístolas” circulando; algunos escritos por hombres buenos y santos, pero no fueron la obra inspirada de Dios (por ejemplo, las Epístolas de San Clemente). Otros fueron claramente simples fabricaciones; tales como el llamado Evangelio de Pilatos o el Evangelio de Nicodemo.

        Y fue la Iglesia Católica la que decidió cuales libros fueron inspirados divinamente y cuales no. Fue la Iglesia Católica la que reunió el Nuevo Testamento, lo unió con el Antiguo Testamento, y dio la Biblia al mundo. Fue la Iglesia Católica la que produjo la Biblia, y no la Biblia la que produjo la Iglesia.

        Por eso, como dije, el principio protestante de “solo la Biblia” no tiene bases en la historia. La Religión Católica es la única religión que puede contestar la pregunta: “¿Quien lo dice? — esto es, “¿quien dice que la Biblia es la palabra escrita de Dios?”

        ¡Sea hecha Gutenberg!
        Pero los problemas no terminan allí. Porque si es necesario leer la Biblia para salvarse, si la fe viene solo por leer la Biblia, entonces la fe viene solo por la invención de la imprenta, la cual no fue inventada hasta mediados del siglo XV por Johannes Gutenberg.

        Antes de eso, todos los libros eran copiados a mano. Era una aventura laboriosa, cara y que requería mucho tiempo. No era posible poner un ejemplar de la Biblia en manos de cada Católico, ni siquiera una en cada familia Católica.

        Tenemos Biblias ampliamente distribuidas solo desde hace un poco más de 400 años. ¿Y que fue de los millones de Cristianos que vivieron antes de eso, quienes transcurrieron íntegras sus vidas y nunca vieron siquiera una Biblia o un trozo impreso del Nuevo Testamento?

        Entonces, la teoría de “solo la Biblia” — esto es, siguiendo solo la Biblia como camino para la salvación — presupone que la Biblia debería haber estado disponible a todos los hombres desde la fundación del Cristianismo. Bien, nosotros ya hemos visto que este no es el caso. Vimos que los libros del Nuevo Testamento no fueron escritos hasta 65 años después de que Nuestro Señor dejara la tierra. Y también hemos visto que el Mundo Cristiano no tuvo siquiera una Biblia completa, compilada, hasta el AD 397; y que no estuvieron siquiera disponibles para su distribución masiva hasta mediados del siglo XV. Así, el principio de “solo la Biblia” no tiene base en la historia.

        Conflictos con razón
        Finalmente, el principio de solo la Biblia es contrario a la razón. Porque si usted me da un libro, y me dice que todo en ese libro es la Palabra escrita de Dios, y que debo leerlo y creer Solo la Biblia para la salvación, entonces lo primero que le digo es, “Excelente, entonces usted me deja solo. Usted solo me da esa Biblia, y yo decidiré cual es el verdadero sentido de la Escrituras”.

        Este es, esencialmente, el sistema protestante. Si usted va a una congregación luterana, usted se está entregando a la sola interpretación privada de la Biblia de Martín Lutero.

        Y si usted va a una congregación metodista, usted solo está suscribiéndose a la interpretación privada de la Biblia de otro hombre — un individuo llamado John Wesley.

        Y si usted va a una congregación presbiteriana, usted solo se ha entregado a la interpretación privada de John Knox, el fundador de ese grupo.

        Y si usted es miembro de una denominación protestante, no hay ninguna razón por la que usted no puede ponerse de pie y decir al predicador: “Hermano, yo creo que usted no camina la senda de la verdad. ¡Su interpretación es errónea! Yo he encontrado el significado correcto”.

        Y si usted es lo suficientemente entusiasta, y lo suficientemente elocuente, y lo suficiente osado, usted podría comenzar a predicar, y podría fundar su propia congregación protestante — porque así es como todos ellos comenzaron.

        Y vemos que esa es la consecuencia de la interpretación privada de la Biblia. Porque de acuerdo al sistema protestante — todo hombre leyendo la biblia y llegando a su propia interpretación — la conclusión lógica de esto es que podría haber tantas religiones protestantes como hay individuos. ¡Para ellos no hay ninguna iglesia establecida por Cristo para enseñar en Su nombre! ¡No hay ninguna autoridad establecida por Dios para decirme que yo pude haber cometido un error!

        Así, esa es una de la muchas razones por las que yo nunca podría ser protestante. Vemos que el principio de “solo la Biblia” es contrario a la Escritura, el principio de “solo la Biblia” no está apoyado por la Historia, y el principio de “solo la Biblia” es contrario a la razón; pues termina en miles de interpretaciones conflictivas de la Escritura, y es contrario a lo que Nuestro Señor estableció que fuera Su Iglesia.

        ¡La Biblia me hizo católico!
        Uno de los muchos Protestantes que descubrieron finalmente esta verdad fue un hombre llamado Paul Whitcomb.

        Paul Whitcomb fue un ministro protestante cuyo intenso estudio de la Sagrada Escritura lo llevó a aceptar la Iglesia Católica como la única Iglesia verdadera establecida en la Biblia. Todo eso está expuesto en un librito agotado, The Bible Made a Catholic Out of Me (La Biblia me hizo católico).

        El Sr. Whitcomb estudió la Escritura por el método de “interpretación por correlación”.

        He aquí como funciona el método. Él enfoca en la Escritura una frase dada, tal como “Hijo de Dios”, y buscará a lo largo de las Escrituras y revisará todos los casos donde se usó esa frase, para llegar a la verdad bíblica de lo que significa esa frase dada.

        Cuando empleó este método de interpretación por correlación con la palabra “Iglesia”, este lo llevó a descubrir lo que él no esperaba (resumido aquí en cuatro puntos).

        1) Su primer descubrimiento, dijo, fue que la “Iglesia” definida en la Biblia debía ser “un cuerpo” — pero no un cuerpo humano, sino un Cuerpo Divino — el Cuerpo Místico del mismo Cristo.
        “Y él es la cabeza del cuerpo de la Iglesia.” (Colosenses 1:18)
        “Vosotros, pues sois el cuerpo místico de Cristo, y miembros unidos a otros miembros.” (I Corintios 12:27)
        “Somos miembros de su cuerpo, formados de su carne y de sus huesos.” (Efesios 5:30)

        2) El Sr. Whitcomb también descubrió que esta Iglesia no iba a ser un cuerpo desunido, sino un cuerpo unido.
        “…se hará un solo rebaño y un solo pastor.” (Juan 10:16)
        “Yo les he dado la gloria que tú me diste para que sean una misma cosa, como lo somos nosotros.” (Juan 17:22)
        “Siendo un solo cuerpo…un espíritu, así como fuisteis llamados a una esperanza… Uno es el Señor, una la Fe, uno el bautismo.” (Efesios 4:4—5).

        El Sr. Whitcomb vio claramente que este cuerpo — la Iglesia — iba a ser constituida como una: una en sus miembros, una en creencia, una en el culto, una en el gobierno.

        3) Luego, él vio que esta Iglesia iba a ser una Iglesia docente. Y no solo eso, sino una Iglesia docente infalible:

        “A Mí se me ha dado todo potestad en el cielo y en la tierra. Id, pues, e instruid a todas las naciones, bautizándolas en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándolas a observar todas las cosas que Yo os he mandado.” (Mateo 28:18—20)

        4) Él vio que Nuestro Señor prometió una protección divina a esa autoridad docente:

        “Estas cosas os he dicho, conversando con vosotros. Mas el Consolador, el Espíritu Santo, que mi Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo, y os recordará cuantas cosas os tengo dichas… Mas cuando viniera el Consolador, el Espíritu de verdad que procede del Padre, y que Yo os enviaré de parte de mi Padre, él dará testimonio de mí. Y también vosotros daréis testimonio, puesto que desde el principio estáis en mi compañía.” (Juan 14:25-26, 15:26-27

        Él leyó más adelante, en I Timoteo 3:15

        “Te escribo esto… para que sepas cómo debes portarte en la Casa de Dios, que es la Iglesia del Dios vivo, columna y apoyo de la verdad.”

        Entonces, luego de leer todo esto, el anotó, “quedé preocupado por el descubrimiento de esta verdad Bíblica… porque [como Protestante] no era miembro de una Iglesia docente, mucho menos de una Iglesia docente infalible”.

        Esto es porque ninguna tal “iglesia” siquiera existe en el sistema protestante.
        El Sr. Whitcomb continúa:
        “La Iglesia de la que fui miembro, como todas las otras iglesias protestantes, sostiene, en su lugar, que la Biblia es el único dispensador y garantía de la verdad, y que cualquiera que quiera salvarse debe aprender de la Biblia lo que se requiere de él para salvarse. La única responsabilidad de la Iglesia, de acuerdo a la creencia protestante, es hacer conocer y proveer a los “salvos”, a aquellos que profesan a Cristo como Señor y Salvador, un lugar donde ellos puedan reunirse en ‘comunidad de oración’.
        “A pesar de esto, no se publicó ninguna Biblia Cristiana durante los primeros cuatrocientos años;
        “A pesar de esto, durante los mil años siguientes hasta la invención de la imprenta, hubo escasamente unas pocas Biblias;
        “A pesar de esto, aquellos quienes hicieron de la Biblia su sola regla de Fe debieron tropezar con cientos de reglas conflictivas de fe:
        “A pesar de esto, la misma Biblia afirma que muchos de quienes la interpretan personalmente (II Pedro 3:16) la interpretarán erróneamente.”
        Para hacer corta esa larga historia, el Sr. Whitcomb explicó que la única “Iglesia” que se ajusta a la descripción de “Iglesia” encontrada en la Biblia era la Iglesia Católica. (El anotó también, que la Biblia no dice todo, ya que en Juan 21:25 nos dice, “Muchas otras cosas hay que hizo Jesús, que si se escribieran una por una, me parece que no cabrían en el mundo los libros que se habrían de escribir.”)

        Fue la Iglesia Católica, investida de la autoridad infalible dada por Nuestro Señor la que nos dio la Biblia, y es solo a través de la autoridad de la Iglesia Católica que nosotros sabemos con certeza que la Biblia es verdaderamente la palabra de Dios. Es por esto que el gran San Agustín, en el siglo IV, dijo: “Yo no creería el Evangelio mismo, si la autoridad de la Iglesia Católica no me moviera a hacerlo.”

        Aquí yo apenas estoy escarbando la superficie de estos tópicos. No tengo el tiempo para desarrollar para ustedes las bases bíblicas de la oración a los ángeles y a los santos, la devoción a Nuestra Santísima Madre, y otros puntos de doctrina católica. Pero quiero reiterar que una sólida contra — reforma apologética Católica es más importante que nunca.

        ¡No imitar a los protestantes!
        Pienso también que es necesario, que para detener el flujo de Católicos al Protestantismo, es importante que en nuestros esfuerzos, no hagamos nada por imitar al Protestantismo o las características del Protestantismo, sino más que nada que imitemos a los santos.

        Y el santo en quien estoy pensando en particular es un Santo que pasó algún tiempo en Latinoamérica, San Antonio María Claret, antiguo Arzobispo de Santiago de Cuba, quien es renombrado por su dones de milagros y de lectura de las almas.

        Quiero relatarles a ustedes una pequeña lección que dio él a un sacerdote, la cual tuvo lugar en Madrid, antes que el santo llegara a Cuba.

        Un sacerdote conocido en España como Don Hermenegildo, era afamado por su elocuente predicación, y un día predicó un brillante y animado sermón. San Antonio María Claret asistía a esa función.

        Don Hermenegildo recibió muchas congratulaciones por su sermón, pero el Arzobispo Claret no lo cumplimentó, sino que se retiró discretamente.

        Esto preocupó grandemente a Don Hermenegildo, quien temprano en la mañana del día siguiente visitó a San Antonio María Claret.

        Don Hermenegildo dijo al Arzobispo Claret, “Perdóneme, Su Excelencia, por molestarlo con esta visita inoportuna. Yo necesito descargar mi corazón con usted. No he podido dormir en toda la noche, dígame Señor Arzobispo, ¿no le gustó mi sermón de ayer? ¡Vuestro silencio ha sido para mi una amonestación y una reprobación!”

        Antonio María Claret, teniendo la caridad de un santo, quiso consolarlo y alentarlo, pero también quiso darle un importante consejo.

        El Santo respondió, “Dígame, Don Hermenegildo, ¿ha predicado usted alguna vez sobre la salvación del alma o sobre la desgracia terrible de los condenados?”

        “No, Su Excelencia, nunca he predicado sobre esos temas.

        “Ha predicado usted sobre la muerte, sobre el juicio, sobre el infierno, sobre la necesidad de la conversión, sobre evitar el pecado o hacer penitencia?”

        “No he predicado tampoco directamente sobre esos temas.”

        “Bien entonces, mi amigo, voy a hablarle a usted con toda sinceridad, ya que usted me pide que lo haga así. Su sermón no me gustó, ni puedo aprobar el proceder de aquellos quienes en sus sermones omiten estas grandes verdades de la Cristiandad y solo tocan tales temas que no sirven para nada para convertir a las almas. Pienso que esos sermones no le resultarán agradables ni serán aprobados por Nuestro Señor Jesucristo.”

        Don Hermenegildo atendió y guardó silencio, pero no pasó largo tiempo hasta que las gentes de Madrid vieran un cambio radical en este famoso predicador. Antes la gente aplaudía la elocuencia de Don Hermenegildo, pero ahora ellos lloraban con pía contrición en sus sermones.

        En cuanto a San Antonio María Claret, él fue a Cuba en 1850 y estuvo allí solo seis años. En ese corto tiempo, él restauró, tanto material como espiritualmente la languideciente Arquidiócesis de Santiago de Cuba. El más que dobló el número de feligreses; restableció el seminario diocesano del cual no había sido ordenado ningún sacerdote en 30 años; levantó la moral y el celo del clero y obtuvo un incremento en sus salarios; también ayudó a establecer un número de comunidades de religiosos, donde habían sido suprimidas y prohibidas por ley.

        Estoy seguro que es mucho lo que podríamos aprender de un estudio cuidadoso de su vida, para aplicar en la presente situación.

        Para concluir, creo que una sólida contra — reforma de la apologética Católica, la fidelidad al Mensaje de Nuestra Señora de Fátima, y una aplicación de la orientación, piedad y celo misionero de los santos — tales como San Antonio María Claret-, abrirán un ancho camino a la evangelización de los pueblos y a la recuperación de la América Latina Católica a la Fe Católica.

        • .....................................
          20/09/2018 at 8:22 AM

          El Sr. Nelson Rockefeller, el multimillonario globalista y humanista, emitió un informe entre 1969/1970. El informe de Rockefeller pretende que en América Latina, la Iglesia Católica NO ES aliada de los Estados Unidos — y que, por lo tanto “nosotros” deberíamos promover las varias sectas evangélicas no — católicas en América Latina.
          Y créanme, Rockefeller fue capaz de proveer una masiva cantidad de fondos para propagar el Protestantismo en América Latina.

          LAS PASTORCITAS AL SERVICIO DE ROQUE FELLER JAJAJA

    • Miriam Laura Cinthia
      20/09/2018 at 11:13 AM

      Miriam Laura Cinthia Gonzalez Pastora Ordenada y ungida
      Fichero de culto N 3613
      Ministro de culto registrado N 7589

  2. Bombastus
    19/09/2018 at 6:58 AM

    Porque se destinan mal los dineros? No se vale tener a un personaje disfrazado de arbolito mientras las necesidades son abundantes y las filas muy largas, en el campo de la salud mental. Los dineros mal destinados fueron dados a todos los que una vez fueron embajadores, todos fallidos, representando a nuestro pais, y una vez embajador, dedicarse a bailar la tanga y desperdiciar enormes cantidades de dinero, errar en posiciones predilectas, como embajador en Usa, gastando en diplomacia y en mas dineros, mientras se derrocho a paladas y se hizo el gasto en embajadores y embajadas, la parte humana, la mental y con sus dramas de salud tan evidentes, ha sido totalmente desmadrada, desarticulada, olvidada, y hoy se ven jovenes zaparrastrosos, envueltos en sus propias orinas, gesticulando solos en medio de las calles, drogados hasta los tuetanos, desequilibrados totales, reales bombas de tiempo, jugando con sus vidas y sin futuro alguno. Los servicios sociales brillando por sus ausencias, ellos, solo ellos y nada mas que ellos deberian ser hoy por hoy, los embajadores de la guia social, del recupero de estos adictos y de encaminarlos a un tratamiento seguro de desintoxicacion, siendo que la ministra que hoy esta en gobierno se ocupe de tamaña necesidad, antes que de ningun otro derecho, el derecho a salirse de las drogas y de recuperar gran parte de la poblacion, que esta bajo las drogas y la mas miserable adiccion.

    • .....................................
      20/09/2018 at 8:15 AM

      EL PUTO GENOCIDA DE ALMAS wojtyla LO HIZO. NOS DEJÓ EN LA RUINA ESPIRITUAL.

    • .....................................
      20/09/2018 at 8:29 AM

      CUANDO EN LA CABEZA DE LA INSTITUCIÓN DIVINA FUNDADA POR JESUCRISTO SE METEN LOS PARTISANOS COMUNISTAS desde roncalli A GOBERNAR CON MAYOR RAZON EL MUNDO QUEDA A EXPENSAS DEL DIABLO.

  3. Bombastus
    21/09/2018 at 8:07 AM

    Ya que hablamos de todo un poco, de las drogas, del diablo, de las santidades, de los ungidos y esto es todo un tuttifruti, no esta demas decir algo que a muchos se les pasa x alto. Ya van para 3 los años del desaparecido fiscal Nisman, suicidado por la nefasta situacion anterior. Que cabe esperar de aquel arrepentido de Lopez que “sabe algo sobre la muerte de Nisman “?
    Alguno de la inteligencia superior, de los integrantes de esta trama de terror, ha sido capaz de entrevistar en privado a Lopecito y sacarle de mentira verdad? a alguien le interesa un cuerno saber de la desaparicion fisica de un fiscal federal?
    Alguna investigacion que devuelva la paz a los que dicen ser inocentes de toda inocencia y a los criminales de esta y de otras tantas muertes haberles dado su necesaria recompensa?
    Vamos, que aun se puede.
    Lo importante ya no es la economia sino la falta de legalidad, de autoridad moral, honradez emocional….y en esta vida, tener algun principio de integridad moral. Que es lo unico que nos llevamos cuando nos vamos de este planeta.
    No hay milagros, ni milagrosos mientras no integremos la parte moral en todos nuestros actos y principios, amen de todas las religiones que nos salgan al paso.

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