Ofrendas para el triunfo

En el altar del éxito, los políticos ofrendan sus mejores esfuerzos personales para llegar a imponerse y acariciar ese triunfo tan sublimemente codiciado. Llegar nunca fue fácil, máxime aún en el escabroso sendero político electoral.

Las listas de candidatos ya se confeccionaron con los tirones, codazos, sorpresas y empujones propios de los cierres de lista de candidatos. Desde los consejeros escolares de los más remotos distritos, hasta las encumbradas nóminas de senadores y diputados nacionales, todos vale por un lugar en la grilla de largada. Como siempre sucede, muchos quedaron con la lapicera en la mano, esperando estampar su firma en un renglón de profundas expectativas que jamás llegó. Quedó la esperanza diluida en alguna de las tantas despiadadas roscas de estos tiempos sin contemplaciones. Otros, los menos, lograron sus objetivos.

Tanto Mauricio como Cristina mostraron una entrega especial para intentar triunfar en las elecciones generales del presente año. Ambos renunciaron a su fuerte impronta individual para dar paso a estrategias certeras que sumaran adeptos a sus implacables campañas. Por ejemplo: el señor presidente de la Nación, eligiendo al senador Pichetto como compañero de fórmula, se peronizó con el sacrificio propio que en él esto significa. Le dolió la piel a Mauricio compartir formula con un discípulo del General. No menor es el esfuerzo llevado delante por Cristina cuando cede a Alberto Fernández el lugar de número uno, relegándose a sí misma a la candidatura para vice de la Nación. En un férreo liderazgo popular como el que la expresidenta ejerce, es un gran esfuerzo cederle el corcel blanco del mando formal a Alberto Fernández, su antiguo jefe de gabinete.

Es que para EGOS tan gigantescos y dilectos como los de Cris y Mauri la peor humillación es la derrota. Ambos están consagrados en cuerpo, mente y alma a triunfar uno sobre el otro. Es una GRAN FINAL que promete no estar aburridos ni distraídos jamás. Hablando de EGOS, Sergio Massa aportó lo suyo. El tigrense detectó que “la grieta” se tragaba todo, incluso a dirigentes de su propio espacio. Ante el riesgo de ser un mero observador de las páginas de historia contemporánea, optó por ser árbitro estrella de una célebre disputa. Sergio prefiere compartir una victoria hoy a transitar un posible anonimato en el podio de triunfadores. Massa jugó sus cartas y seguramente va a dar mucho de sí para obtener un triunfo electoral en la mítica provincia de Buenos Aires como cabeza de lista de los diputados nacionales del binomio Fernández-Fernández.

Claro está que estas ofrendas son interesadas y lucrativas en sus bien definidos propósitos. Buscan tenazmente la palma de la victoria del uno sobre el otro, acariciar el dorado pergamino auténtico del triunfo.

Las cartas están echadas y las piezas del ajedrez humano se encuentran firmes y ávidas de realizar sus movimientos ¡Hay que jaquear al rey! Las blancas contra las negras, economía liberal-conservadora junto al FMI o populismo que le permitía a la gente morfar todos los días y vacacionar con trabajo asegurado.

Los terceros en discordia son Lavagna-Urtubey, que están pugnando por ingresar a la gran carrera. Los grandotes, a los sopapos, intentan ellos y sólo ellos acumular todos los sufragios, en un juego donde el todo o nada parece ser la dramática conquista.

La carrera formalmente aún no largó y ya se observa una fatiga en los electores. Saben los sufragantes que van a ser tironeados salvajemente para un lado u otro de un pugilato donde la gente parece tener las manos atadas. Seducción, mentiras, propagandas y emociones fingidas se entremezclarán violentamente para atrapar al bondadoso elector.

La historia jamás detiene su marcha y el tiempo tirano “no toma prisioneros”. Cada segundo es un fragmento de eternidad. DIOS bendiga la intencionalidad de nuestras fórmulas presidenciales. Una de ellas dirigirá los destinos de nuestra amada Nación.

Máximo Luppino

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